<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Dimensión Antropologica</title>
	<atom:link href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx</link>
	<description>Dedicada a la difusión científica de la dimensión antropológica sobre la problemática contemporánea y la realidad nacional pasada y presente</description>
	<lastBuildDate>Thu, 23 May 2013 19:23:46 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.1</generator>
		<item>
		<title>Portada (51)</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5280</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5280#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 May 2013 18:04:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CONSEJO EDITORIAL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO HUMANO]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICOS]]></category>
		<category><![CDATA[PORTADA 51]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5280</guid>
		<description><![CDATA[<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/Vol51-DA-Portada-minuatura.jpg"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/Vol51-DA-Portada-minuatura-234x300.jpg" alt="Vol51-DA-Portada minuatura" width="234" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-6190" /></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?attachment_id=5395" rel="attachment wp-att-5395"><img class="aligncenter size-large wp-image-5395" alt="Portada DA 51" src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/Portada-DA-51-758x1024.jpg" width="640" height="864" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=5280</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Presentación (Volumen 51)</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6180</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6180#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 May 2013 17:52:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CONSEJO EDITORIAL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICOS]]></category>
		<category><![CDATA[LINGÜÍSTICA]]></category>
		<category><![CDATA[PARTES DEL CUERPO HUMANO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6180</guid>
		<description><![CDATA[En esta ocasión presentamos este volumen temático, denominado “Partes del cuerpo humano”, debido a que el cuerpo constituye una preocupación universal cotidiana en lo que respecta a su funcionamiento y su integridad, además de considerarse como núcleo y vínculo general de nuestro entorno, centro de nuestras percepciones y generador de nuestros pensamientos. En consecuencia, lo corporal se ha convertido en las últimas décadas en preocupación y ocupación de una gran cantidad de investigadores, entre antropólogos, lingüistas y psicólogos, entre otros especialistas.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><i>Dimensión Antropológica</i> es una revista dedicada a la difusión científica de la problemática antropológica contemporánea y de la realidad nacional e internacional pasada y presente, por lo que asume el compromiso editorial de crear espacios para la discusión sobre temas específicos de interés para la comunidad académica en materia antropológica e histórica. En esta ocasión presentamos este volumen temático, denominado “Partes del cuerpo humano”, debido a que el cuerpo constituye una preocupación universal cotidiana en lo que respecta a su funcionamiento y su integridad, además de considerarse como núcleo y vínculo general de nuestro entorno, centro de nuestras percepciones y generador de nuestros pensamientos. En consecuencia, lo corporal se ha convertido en las últimas décadas en preocupación y ocupación de una gran cantidad de investigadores, entre antropólogos, lingüistas y psicólogos, entre otros especialistas.</p>
<p>Con este volumen, <i>Dimensión Antropológica</i> da a conocer los resultados de investigaciones presentadas en el marco del Seminario Interinstitucional de Antropología Lingüística de la Dirección de Lingüística del inah y el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Una versión preliminar de estas mismas se presentó en el VII Coloquio de Lingüística en la ENAH, en abril de 2008, al considerarse de gran interés para la comunidad académica, en el ámbito lingüístico,  antropológico, de la cognición y de la antropología lingüística.</p>
<p>La organización del volumen estuvo a cargo de Susana Cuevas Suárez. De esta forma <i>Dimensión Antropológica</i> confirma su propósito de recuperar la orientación original de la antropología mexicana, proporcionando un vehículo de exposición de sus diversas corrientes y tendencias actuales, al tiempo que propone destacar el valor de la investigación antropológica en el ámbito científico, en una perspectiva  continua como puente necesario entre el investigador y los sectores interesados. </p>
<p>El Consejo Editorial</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=6180</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Introducción (Volumen 51)</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6178</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6178#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 May 2013 17:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CUEVAS SUÁREZ SUSANA GRACIELA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO HUMANO]]></category>
		<category><![CDATA[HÑÄHÑÜ]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICOS]]></category>
		<category><![CDATA[MAYA YUCATECO COLONIAL]]></category>
		<category><![CDATA[NÁHUATL]]></category>
		<category><![CDATA[ZAPOTECO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6178</guid>
		<description><![CDATA[Todos estos estudios nos permiten reconocer las semejanzas y diferencias que presentan las diversas lenguas estudiadas a través del campo semántico del cuerpo humano, en los niveles léxico, morfológico y semántico. Además de que con este tipo de estudios podemos constatar que la metodología empleada nos permite obtener resultados más confiables con respecto al conocimiento de la cosmovisión de diferentes grupos lingüísticos y culturales. ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro cuerpo desempeña un papel muy importante no sólo en el entendimiento de nuestro organismo sino en la conformación de nuestra cosmovisión, independientemente de nuestra adscripción cultural o lingüística, pues sin importar nuestro origen, todos contamos con la misma estructura corporal que nos define como seres humanos. Nuestro cuerpo constituye una preocupación universal cotidiana respecto a su funcionamiento y su integridad, se considera además núcleo y vínculo general de nuestro entorno, centro de nuestras percepciones y generador de nuestros pensamientos. Con sus experiencias y funciones, el cuerpo humano es un recurso universal con cierto potencial para la creación de nuevas palabras, conceptos y significados de campos semánticos más abstractos.</p>
<p>Desde hace décadas, el estudio del campo semántico del cuerpo humano ha resultado de interés para diversos investigadores, y en la actualidad lo es para el ámbito de la cognición, la antropología y la lingüística. En el marco del Seminario Interinstitucional de Antropología Lingüística de la Dirección de Lingüística y del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM varios de los integrantes de dicho Seminario hemos llevado a cabo investigaciones en torno al tema de las partes del cuerpo humano en diferentes lenguas de México y con diferentes enfoques. Los resultados preliminares de la mayoría de los trabajos que conforman este volumen se presentaron en un simposio en el marco del VII Coloquio de Lingüística en la ENAH, en abril de 2008.</p>
<p>El contenido de los trabajos aquí presentados es producto de investigaciones de largo plazo, pues se pretende a través del Seminario realizar comparaciones entre diversas lenguas de México y saber si manifiestan de la misma manera las proyecciones semánticas o la construcción de nuevos términos de partes del cuerpo. De igual forma, se trabaja en la aplicación de una nueva metodología para la obtención de datos tanto lingüísticos como culturales con resultados muy interesantes. </p>
<p>El primer trabajo con que inicia el volumen es el elaborado por Tesiu R. Xelhuantzi, “Partes del cuerpo en el Códice Badiano”, enfocado en mostrar el pensamiento náhuatl sobre medicina y cuerpo. Presenta un breve análisis comparativo del léxico que designan diversas partes del cuerpo: vientre, pecho-senos, ojos, frente, párpados y cejas, entre el Códice Badiano y el Códice Florentino. La propuesta de este trabajo sostiene que en la traducción del náhuatl al latín ocurrió una innovación epistemológica, producto de la relación entre lengua y cultura. </p>
<p>El segundo trabajo es el presentado por Mario Alberto Castillo Hernández, “El léxico de las partes del cuerpo en el mexicano de la sierra noreste de Puebla”, en el que se observa un primer análisis del léxico de las partes del cuerpo humano y la proyección semántica hacia distintos focos de interés del grupo náhuatl. La hipótesis que orienta el análisis planteado por Castillo considera que el cuerpo está segmentado semánticamente de acuerdo con el vocabulario de la lengua. Los rasgos semánticos del cuerpo humano proyectados, los observa principalmente en dos entidades de la vida cotidiana: la mazorca y la casa.</p>
<p>El siguiente trabajo lo ofrece Francisco J. Peral Rabasa, “Léxico de las partes del cuerpo humano y algunas de sus extensiones semánticas en el hñähñu de Xochimilco y San Pablito Pahuatlán, Puebla”, que también observa algunas extensiones semánticas obtenidas mediante el análisis de los términos de las partes del cuerpo, en los rasgos identificados por los hablantes de otomí (hñähñu), que a su vez son proyectados a otras entidades del mundo real de los hablantes. Asimismo, da cuenta de la formación de algunos términos de las partes del cuerpo, utilizando términos de otras partes del mismo.</p>
<p>El siguiente estudio lo realizó Susana Cuevas Suárez, “Las partes del cuerpo humano en amuzgo y su proyección semántica”, y en él se presenta una comparación léxica de algunos términos de las partes del cuerpo, cuyos rasgos semánticos se proyectan a otros elementos de campos semánticos distintos. Los rasgos semánticos que con mayor frecuencia se proyectan son los de función, forma y posición, semejantes a los que en otras lenguas también se proyectan. Las construcciones metafóricas que resultan de la proyección semántica en amuzgo, permiten ver parte de su cosmovisión. </p>
<p>El estudio que sigue es de Gabriel Luis Bourdin, “Partes del cuerpo e incorporación nominal en expresiones emocionales mayas”, trabajo en que se describe el uso de “partes” para denominar y expresar emociones en maya yucateco colonial. El empleo de términos etnoanatómicos en expresiones y construcciones con significado emocional es una característica de muchas lenguas estudiadas hasta el momento. En el maya yucateco, al igual que en otras lenguas mayenses, es posible identificar el dominio léxico semántico del campo de las emociones, que tienen en común el uso de sustantivos corporales en expresiones compuestas. En el estudio del yucateco colonial se aprecian cientos de tales términos, como por ejemplo en la construcción de los compuestos, cuyo significado “psicológico” se identifica a nivel morfosintáctico, como verbos formados por la incorporación de un sustantivo que corresponde a una parte del cuerpo.</p>
<p>Por último, se ofrece el trabajo realizado por Georgete Aimmé López Corona, “Verbos con partes del cuerpo humano, zapoteco de San Pablo Güilá”, que presenta un análisis de temas verbales compuestos en el zapoteco de San Pablo Güilá, Oaxaca, que poseen en su base léxica un nominal que expresa una parte del cuerpo. De la misma forma que el trabajo anterior, en éste se plantea la hipótesis de que para la construcción de tales compuestos verbales se manifiesta una incorporación nominal a nivel morfológico. Así, el análisis de los temas verbales en esta lengua abarca el orden estructural, es decir el nivel morfológico y sintáctico de la lengua (el nivel semántico), observando los rasgos mínimos de significado pertenecientes a los nominales de las partes del cuerpo incorporados en la base verbal y, por último, la exploración de la relación entre el plano lingüístico y psicológico de la lengua, al identificar los rasgos semánticos pertenecientes a las partes del cuerpo.</p>
<p>Todos estos estudios nos permiten reconocer las semejanzas y diferencias que presentan las diversas lenguas estudiadas a través del campo semántico del cuerpo humano, en los niveles léxico, morfológico y semántico. Además de que con este tipo de estudios podemos constatar que la metodología empleada nos permite obtener resultados más confiables con respecto al conocimiento de la cosmovisión de diferentes grupos lingüísticos y culturales. </p>
<p>Susana Cuevas Suárez</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=6178</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Partes del cuerpo en el Códice Badiano</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 May 2013 20:59:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R. XELHUANTZI TESIU</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[HERBARIO]]></category>
		<category><![CDATA[LATIN]]></category>
		<category><![CDATA[MEDICINA]]></category>
		<category><![CDATA[NÁHUATL]]></category>
		<category><![CDATA[R. XELHUANTZI TESIU]]></category>
		<category><![CDATA[SIGLO XVI]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149</guid>
		<description><![CDATA[La intención de este artículo consiste en mostrar un pensamiento náhuatl sobre medicina y cuerpo, que logra diferenciarse claramente de su presentación medieval en el llamado Códice Badiano. Se realiza un breve análisis comparativo entre el Códice Badiano y el Códice Florentino. En particular se analizan los léxicos que designan las siguientes partes del cuerpo: vientre, pecho-senos, ojos, frente, párpados y cejas. La propuesta de este trabajo sostiene que en la traducción del náhuatl al latín ocurrió una innovación epistemológica que fue producto de la relación entre lengua y cultura.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Códice Badiano<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_0_6149" id="identifier_0_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Esta investigaci&oacute;n fue posible gracias al apoyo de la UNAM a trav&eacute;s de la Coordinaci&oacute;n de Humanidades, por lo cual expreso mi agradecimiento.">1</a> es un importante documento que se terminó en 1552 dentro de las instalaciones del Colegio Franciscano de Santa Cruz Tlatelolco. Su autor es Martinus de la Cruz, un médico nahua que aprendió su oficio antes de la conquista y que ingresó al Colegio para combatir una grave crisis epidemiológica en 1545. Durante su estancia, Martinus de la Cruz ejerció y enseñó medicina de tradición náhuatl. Como resultado elaboró un herbario medicinal con el auxilio del nahua xochimilca Juannes Badianus, quien realizó la traducción del náhuatl al latín.</p>
<p>El documento fue titulado <i>Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis</i> y fue destinado a la Corona Española como un acto de gracia por parte del hijo del Virrey, por lo cual se envió en secreto a España sin dejar copia alguna en México. Después de llegar a la Corona, el documento se perdió durante cuatro siglos sin dejar registro alguno. Fue hasta 1929 cuando se encontró en la Biblioteca Secreta del Vaticano y se conoció su existencia hasta entonces ignorada. En 1990, con motivo del acercamiento diplomático entre el Vaticano y el gobierno de México, el Códice Badiano fue devuelto por el Papa Juan Pablo II al presidente Carlos Salinas de Gortari, quien a su vez lo depositó en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología e Historia donde  actualmente se resguarda.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-101.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-101.bmp" alt="DA51-101" class="aligncenter size-full wp-image-6150" /></a></p>
<p>Además de la importancia diplomática histórica y contemporánea del Códice, su relevancia trascendió al convertirse en el documento más antiguo que desarrolla el tratamiento médico nahua. Debido a esto, el interés sobre el Códice Badiano ha resurgido en múltiples ámbitos científicos como el de la medicina, etnobotánica, historia, antropología y lingüística, entre otros.</p>
<p>La concepción de la medicina que se plasma en el documento, muestra una perspectiva náhuatl sobre el cuerpo y sus enfermedades. No obstante, su presentación bajo forma de herbario medieval ha generado interpretaciones que colocan a Martinus de la Cruz y a Juannes Badianus como reproductores pasivos del conocimiento médico europeo. Tal es el caso de Aguirre Beltrán: “En el Libellus se nota ya en forma patente el proceso de aculturación que venían sufriendo sus autores y que lo caracteriza, propiamente, como la primer obra de la medicina mestiza [...] Esta influencia es de tono y fisonomía occidentales.”<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_1_6149" id="identifier_1_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, Medicina y magia. El proceso de aculturaci&oacute;n en la estructura colonial, 1963, pp. 116-117.">2</a><br />
 Considero que esta interpretación fue muy apresurada, y no llegó más lejos de la superficie del documento. Pero la influencia de tal afirmación sigue siendo fuerte en la actualidad, debido a los pocos estudios desarrollados sobre el Códice Badiano. </p>
<p>La intención de este artículo consiste en mostrar un pensamiento náhuatl sobre la medicina y el cuerpo que logra diferenciarse claramente de su presentación medieval. Para conseguirlo, me centraré en las partes del cuerpo escritas en latín, que de acuerdo con mi hipótesis, reproducen una concepción cultural náhuatl en el Códice Badiano.</p>
<p>Como propuesta de estudio, hurgaré en fuentes paralelas al documento que me puedan brindar elementos para mi objetivo. De esta manera, realizaré un breve análisis comparativo entre los folios 2r y 2v del Códice Badiano, con los capítulos 27 y 28 del libro X del Códice Florentino. En particular analizaré las siguientes partes del cuerpo: vientre, pecho-senos, ojos, frente, párpados y cejas.</p>
<p><b>Folios 2r y 2v</b></p>
<p>Existen dos traducciones principales del Códice Badiano. La primera fue realizada en 1940 del latín al inglés por Emily Emmart.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_2_6149" id="identifier_2_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Emily Emmart Walcott, The Badianus Manuscript (Codex Barberini Latin 241) Vatican Library: An Aztec Herbal of 1552, 1940.">3</a> La segunda fue del latín al español, hecha por Ángel Ma. Garibay Kintana en 1964.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_3_6149" id="identifier_3_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., &ldquo;Introducci&oacute;n, transcripci&oacute;n y traducci&oacute;n&rdquo;, en Mart&iacute;n de la Cruz, Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis. Manuscrito azteca de 1552 seg&uacute;n traducci&oacute;n latina de Juan Badiano. Versi&oacute;n espa&ntilde;ola con estudios y comentarios por diversos autores, 1991.">4</a> Hay una tercera versión realizada por Pineda<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_4_6149" id="identifier_4_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Mar&iacute;a Eduarda Pineda, &ldquo;Una nueva versi&oacute;n en espa&ntilde;ol del Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis&rdquo;, en Jes&uacute;s Kumate et al., Estudios actuales sobre el Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, 1992.">5</a> en 1992 que de fondo es la misma traducción de Garibay, con la incorporación de algunos conceptos médicos especializados.</p>
<p>Para aproximarnos a los términos sobre el cuerpo incluidos en el Códice, analizaremos los folios 2r y 2v que contienen el índice de los trece capítulos. En éste se concentran las enfermedades y nombres de las partes del cuerpo (figuras 1 y 2).</p>
<p>La traducción que Garibay realizó de estos folios tiende a ser literal, y algunas de las frases no tienen sentido en castellano. Tal es el caso del <i>Caput decimum</i> en el folio 2v, que dice <i>abdereticae mentis, a turbine uel malo uento uexati,</i> misma que se traduce como “Mente de Abdera. Vejados por el torbellino o el ventarrón”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_5_6149" id="identifier_5_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., op. cit., p. 15.">6</a> En este caso la falta de comprensión no se debe a la lengua, sino a la concepción médica de otra cultura. Habría que preguntarse cuál es esa otra cultura.</p>
<p>El resto del presente artículo se basará en el análisis de la tabla 1. Ahí se presenta en su primera columna la paleografía de los folios 2r y2v. La segunda columna tiene la traducción de Garibay.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_6_6149" id="identifier_6_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Idem.">7</a> La tercera columna extrae los términos sobre el cuerpo que se encuentran en el texto latín. La cuarta presenta los términos sobre el cuerpo extraídos de la traducción de Garibay.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-102.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-102.bmp" alt="DA51-102" class="aligncenter size-full wp-image-6151" /></a></p>
<p><b>Vientre</b></p>
<p>Pongamos atención en la fila 7 de la tabla 1. Corresponde en el índice al capítulo 7 del Códice Badiano. Ahí encontramos la frase <i>medicina quę interficit lumbricos et animalcula quę in uentrem hominis intrant,</i> la cual Garibay traduce como “medicina que mata lombrices y animalejos que se alojan en el vientre del hombre”. Tomemos en particular <i>in uentrem hominis intrant,</i> la cual Garibay traduce “en el vientre del hombre”. La forma literal de esta frase diría “en vientre hombre adentro”. Cabría preguntarnos por qué existe un énfasis en<br />
“adentro”, pues en la estructura de la frase se sobreentiende que las lombrices que se alojan en el vientre están adentro. Sin embargo, para Badianus no existió tal obviedad. La explicación de este énfasis </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-103.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-103.bmp" alt="DA51-103" class="aligncenter size-full wp-image-6152" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-104.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-104.bmp" alt="DA51-104" class="aligncenter size-full wp-image-6153" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-105.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-105.bmp" alt="DA51-105" class="aligncenter size-full wp-image-6154" /></a></p>
<p>tal vez podríamos encontrarla si pensamos la estructura morfológica en náhuatl y no en latín. </p>
<p>En el Códice Florentino, el término náhuatl para vientre es <i>ititl.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_7_6149" id="identifier_7_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, Florentine Codex. General History of the Things of New Spain. Fray Bernardino de Sahag&uacute;n. Book 10 &ndash; The People. Translated from the Aztec into English, with Notes and Ilustrations by Charles E. Dibble and Arthur J. O Anderson, 1961, p. 161.">8</a> Podemos encontrar otras formas de escritura fuera del Florentino tales como <i>ihtitl</i> e <i>ihtetl.</i> De este léxico se desprende un fenómeno muy interesante. Si le agregamos el locativo /-c/, el término abandona su significado hasta cierto grado, y se convierte en el adjetivo “dentro”. Así, <i>ihtic</i> o <i>ihtec</i> dice literalmente “en el vientre”, pero el hablante reconoce el significado “dentro”. Un ejemplo de su uso sería <i>calihtic,</i> que literalmente dice “en el vientre de la casa”, pero que se entiende como “adentro de la casa”. Esto sería parte de un proceso de gramaticalización de un léxico de una parte de cuerpo, hacia una función locativa.</p>
<p>Ahora bien, cuando la referencia se hace al hombre, se especifica con el objeto indefinido para persona <i>/te-/</i>. Entonces quedaría <i>teihtec:</i> </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-106.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-106.bmp" alt="DA51-106" class="aligncenter size-full wp-image-6155" /></a></p>
<p>Esta construcción especifica el lugar: “adentro de la persona”, o literalmente “en el vientre de la persona”. Wimmer lo traduce así: “<i>tēihtec</i>: dans le corps, dans l’intérieur”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_8_6149" id="identifier_8_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alexis Wimmer, Dictionnaire de la langue nahuatl classique, s.p.">9</a></p>
<p>Ahora regresemos al término latín <i>uentrem hominis intrant</i> (vientre hombre adentro). Si pensamos esta frase latina desde la perspectiva náhuatl, encontramos que corresponde a <i>teihtec</i>:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-107.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-107.bmp" alt="DA51-107" class="aligncenter size-full wp-image-6156" /></a></p>
<p>Para poder llegar a este traslado, Badianus tuvo que recuperar el significado de “vientre” en <i>ihtic,</i> pues como ya vimos, había sufrido una pérdida semántica gradual en el proceso de  gramaticalización que lo convierte en “dentro”. Explicado de otra forma, el uso de <i>ihtic</i> al interior de la lengua hace énfasis en “dentro” y no en “vientre”. Pero en la traducción se trasladó el término al exterior, lo que hizo necesario encontrar un significado latino similar. En ese momento <i>ihtic</i> y <i>teihtic</i> recuperaron su sentido original de vientre <i>(ihtitl)</i>.</p>
<p>Aún falta mencionar otro rasgo. Como vimos en el análisis morfológico, <i>teihtic</i> está compuesto por tres elementos: sujeto, vientre, lugar. Los tres se encuentran en el mismo léxico gracias al carácter aglutinante del náhuatl. Pero el latín no cuenta con el desarrollo de esta capacidad para concentrarlos en el mismo término, por lo que la única manera de trasladar los tres elementos fue a través de una frase que los contuviera: <i>uentrem hominis intrant.</i> De esta manera, encontramos que la construcción de la frase latina corresponde a la construcción aglutinante náhuatl y a su concepción cultural.</p>
<p><b>Pechos</b></p>
<p>En el folio 61v encontramos el término <i>maternis uberibus,</i> como podemos apreciar en la siguiente figura:</p>
<p>Garibay traduce <i>maternis uberibus</i> por “pechos maternos”,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_9_6149" id="identifier_9_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., op. cit., p. 85.">10</a> aunque siendo más textual, <i>uberibus</i> es ubre. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-108.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-108.bmp" alt="DA51-108" class="aligncenter size-full wp-image-6157" /></a></p>
<p>Este término proviene de <i>uber</i> o <i>uberis,</i> que es el adjetivo “fértil” en latín. Lo cual implica que la ubre se concibe como fuente de fertilidad, y por tanto se trata de un pecho de mujer. En cambio, el término náhuatl <i>chichioalli</i> (pecho) está abierto a distintas especificaciones. En el Códice Florentino se nombran los siguientes términos:<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_10_6149" id="identifier_10_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 118.">11</a></p>
<blockquote><p>• <i>Cioachichioalli</i> (mujer-pecho)<br />
• <i>Oquichchichioalli</i> (varón-pecho)<br />
• <i>Conechichioalli</i> (niño[a]-pecho) </p></blockquote>
<p>En estos casos <i>chichioalli</i> tiene una función genérica. De esta manera <i>oquichchichioalli</i> se refiere al pectoral masculino,  <i>cioachichioalli</i> al seno femenino, y <i>conechichioalli</i> al pecho infantil (niño[a]-pecho). Ahora bien, la forma náhuatl de especificar la parte del cuerpo tiende a ser mediante su función. Así, encontramos el término <i>otztli ichichioal</i> que literalmente dice “embarazada su pecho”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-109.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-109.bmp" alt="DA51-109" class="aligncenter size-full wp-image-6158" /></a></p>
<p>Aquí <i>chichioalli</i> dejó su carácter genérico y adquirió una forma específica generada por los cambios del embarazo. Y si vemos el término de la etapa posterior al embarazo, encontramos que a la mujer que está amamantando se le nombra <i>chichioa:</i> </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-110.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-110.bmp" alt="DA51-110" class="aligncenter size-full wp-image-6159" /></a></p>
<p>Lo interesante es que <i>chichioa</i> dice literalmente “que tiene pecho”, pero su significado abandona la parte del cuerpo y entra a la función que realiza la mujer. Molina traduce <i>chichioa</i> por “ama que cría”;<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_11_6149" id="identifier_11_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Fray Alonso de Molina, &ldquo;Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana&rdquo;, en Gran Diccionario N&aacute;huatl, 2009.">12</a> mientras que Wimmer traduce <i>chichihuah</i> por “nourrice qui allaite [nodriza que amamanta]”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_12_6149" id="identifier_12_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alexis Wimmer, op. cit.">13</a> De este término podemos resaltar dos cosas: la primera que el sujeto (mujer) se encuentra fusionado con el objeto (pecho); segunda, que el seno <i>(chichioalli)</i> pierde su carácter de parte de cuerpo y adquiere la función de sujeto. Esta importante fusión la retomaremos adelante.</p>
<p>También encontramos en el Códice Florentino un término muy peculiar que se refiere al seno blando: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-111.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-111.bmp" alt="DA51-111" class="aligncenter size-full wp-image-6160" /></a></p>
<p>La versión literal de <i>atoltic ichichioal</i> es: <i>como atole su pecho.</i> El significado corporal sería <i>pecho blando</i> o <i>seno flácido.</i> Pero su significado cultural sería el de la mujer que ya ha amamantado y como consecuencia le han quedado flácidos los senos.</p>
<p>Así pues, tenemos que <i>chichioalli</i> tiene distintas funciones  semánticas en los términos <i>cioachichioalli, otztli ichichioal, chichioa y atoltic ichichioal.</i> Por consiguiente, la especificidad semántica en cada término está determinada por el momento de la vida maternal de la mujer. En otras palabras, los distintos significados lingüísticos  corresponden a una concepción cultural del ciclo de la mujer.</p>
<p><b>Seno y leche</b></p>
<p>En el folio 60r del Códice Badiano, encontramos <i>lacte difficulter manante</i> a inicio del párrafo que Garibay lo traduce como: “Cuando la leche fluye con dificultad”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_13_6149" id="identifier_13_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., op. cit., p. 85.">14</a> Este apartado describe un tratamiento médico que encontramos descrito prácticamente igual en el libro X del Códice Florentino,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_14_6149" id="identifier_14_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Fray Bernardino de Sahag&uacute;n, Manuscrito 218-20 de la Colecci&oacute;n Palatina de la Biblioteca Medicea Laurenziana, 1979, f. 105r.">15</a> aunque elaborado con otras plantas. El apartado en el Florentino se titula <i>In aocmo meya chichihua</i> y en ese mismo apartado se traduce: “Para las mugeres que tienen poca leche en las tetas”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_15_6149" id="identifier_15_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alfredo L&oacute;pez Austin y Josefina Garc&iacute;a Quintana (estudio introductorio, paleograf&iacute;a, glosario y notas), Historia General de las Cosas de Nueva Espa&ntilde;a. Versi&oacute;n &iacute;ntegra del texto castellano del manuscrito conocido como C&oacute;dice Florentino, 2000, p. 940.">16</a> A pesar de que esta traducción se encuentra en la misma sección del documento, existen sutiles diferencias como veremos a continuación.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-112.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-112.bmp" alt="DA51-112" class="aligncenter size-full wp-image-6161" /></a></p>
<p>En primer lugar tenemos el temporal <i>aocmo,</i> que marca un rompimiento en la continuidad de tiempo, el cual equivaldría a un <i>ya no</i>. El segundo elemento <i>meya</i> es algo particular; Molina lo traduce: “Meya: manar agua u otra cosa”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_16_6149" id="identifier_16_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Fray Alonso de Molina, op. cit.">17</a> Por su parte, Wimmer incorpora la forma abstracta “meyallo: qui produit un liquide, dont coule un liquide”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_17_6149" id="identifier_17_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alexis Wimmer, op. cit.">18</a> Se trata de un verbo de producción o emanación de una sustancia líquida. Finalmente, el tercer elemento <i>chichihua</i> que ya vimos bajo la forma escrita <i>chichioa,</i> nos plantea una dificultad para comprender la oración.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-113.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-113.bmp" alt="DA51-113" class="aligncenter size-full wp-image-6162" /></a></p>
<p>Hemos visto que <i>chichioa</i> significa: “que tiene chichi (seno)”. Pero el significado que Molina describe para el término es “ama que cría”; por su parte Wimmer le asigna el significado “nodriza que amamanta”. El problema en estas únicas fuentes lexicográficas de Molina y Wimmer, es que ambas incorporan un verbo y un sujeto (ama-nodriza / criar-amamantar). Entonces, surge la ambigüedad si es sujeto o verbo. Pero si vamos a cualquiera de estas dos posibles construcciones, la  ambigüedad se complica, pues tanto la forma de sujeto como la de verbo se construyen a partir del objeto <i>Chichi</i> (seno) que es una parte del cuerpo. De esta manera, encontramos verbo, objeto y sujeto en el mismo término.</p>
<p>Así, la traducción que encontramos en la misma sección del Florentino no es literal, pero en cierto modo sí lo es: “Para las mugeres que tienen poca leche en las tetas”. En la versión náhuatl no encontramos <i>cioatl</i> (“muger”) ni <i>ayotl</i> (“leche”) y solo encontramos <i>Chichi</i> (“tetas”). Por eso decimos que no es literal. Sin embargo, en contraríamos “muger” como sujeto si incorporamos el significado que dan Molina y Wimmer en sus diccionarios, así como “leche”, si incorporamos el verbo de “amamantar” —también explícito en la semántica del término— así ya no es ambiguo, sino polivalente y polifuncional; esto es, tiene simultáneamente varios valores semánticos y varias funciones gramaticales (sujeto, objeto, verbo). En otras palabras, la forma V-O-S (verbo-objeto-sujeto), está fusionada en un solo término que corresponde a una parte del cuerpo. Debido a esta polivalencia en un solo término, la traducción al castellano parece haber sido aumentada y aunque no encontramos todos los elementos explícitamente, sí están implícitamente en la semántica de la construcción gramatical náhuatl.</p>
<p>Algo similar debió pasarle a Badianus al traducir la misma frase del náhuatl al latín. De esta manera observamos que en el proceso de traducción se generó un paralelismo entre las frases: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-114.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-114.bmp" alt="DA51-114" class="aligncenter size-full wp-image-6163" /></a></p>
<p>En las cuales habrían las siguientes correspondencias:</p>
<p>• <i>difficulter – aocmo</i><br />
• <i>manante – meya</i><br />
• <i>lacte – chichihua</i></p>
<p>En este sentido, en la construcción latina que realizó Badianus se trasladó la concepción cultural náhuatl en torno a la mujer y la lactancia a través de las especificidades inherentes a la lengua.</p>
<p><b>Ojos</b></p>
<p>El capítulo 2 del Códice Badiano trata sobre la curación de los ojos.<br />
En la tabla 1, fila 2, encontramos <i>De ocolorum curantia.</i> Un poco adelante en la misma fila, aparece la frase <i>tumore oculorum.</i> En la primera dice <i>ocolorum,</i> en cambio en la segunda <i>oculorum.</i> Si nos damos cuenta, existe una variación escrita entre /o/ y /u/ latinas. Es difícil explicar la vacilación de estas vocales, puesto que son claramente diferentes en latín.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-115.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-115.bmp" alt="DA51-115" class="aligncenter size-full wp-image-6164" /></a></p>
<p>Podemos encontrar la explicación en el sistema fonológico náhuatl central del siglo XVI, el cual tiene una vocal casi cerrada redondeada que fluctúa entre /o/ y /u/, que podemos escribir como / ʉ /. De hecho, existen dos vocales intermedias diferenciadas por su longitud: corta / ʉ / y larga / ʉ :/.</p>
<p>La inexistencia de estas vocales tanto en latín como en castellano, causaron ambivalencias en la escritura del náhuatl durante todo el siglo XVI. Podemos notar que los manuscritos de este periodo utilizaron confusamente /o/ y /u/, a pesar que se trataba de / ʉ / o / ʉ:/.</p>
<p>Este conflicto fonético náhuatl-latino fue percibido claramente por Badianus, quien se enfrentó a una incompatibilidad entre sistemas de escritura. Así, la vacilación fonética que encontramos en <i>ocolorum</i> y <i>oculorum,</i> tuvo origen en la incompatibilidad del sistema fonético náhuatl con el latino, lo cual derivó en una traslación náhuatl al sistema latino.</p>
<p>Como al principio aclaramos, nuestra hipótesis plantea que a pesar de que el manuscrito se presenta en latín, el contenido tiene una perspectiva náhuatl. Si fuera así, tendríamos que encontrar que el término <i>ocolorum</i> no sólo está influido por una construcción fonética náhuatl, sino que el concepto por sí mismo pertenece a un pensamiento cultural náhuatl y no a uno latino. A continuación se dan algunos elementos que apuntan a aclarar este difícil objetivo.</p>
<p>El término en náhuatl para ojos es <i>ixtelolotli.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_18_6149" id="identifier_18_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 101.">19</a> Su análisis morfológico sería el siguiente:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-116.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-116.bmp" alt="DA51-116" class="aligncenter size-full wp-image-6165" /></a></p>
<p>Así, podemos decir que <i>ixtelolotli</i> literalmente dice “lo redondo como piedra [que tiene] el rostro”. Se puede observar claramente esta concepción en la figura 3. </p>
<p>Es necesario explicar la concepción de <i>ixtli,</i> pues su traducción no corresponde exactamente a “rostro”. Wimmer incluye la explicación: “‘īxtli’ désigne les yeux, le regard, et par suite la face, le visage” [īxtli’ designa los ojos, la mirada, y como consecuencia el rostro, la cara].<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_19_6149" id="identifier_19_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alexis Wimmer, op. cit, s.p.">20</a> Esto nos muestra que la descripción del rostro se sustenta más en la función que en la parte física.</p>
<p>Parecería difícil delimitar qué partes específicas son las que se utilizan en la mirada. Sin embargo, el término <i>ixtli</i> no tiene la función de categorizar una zona particular, sino de englobar un conjunto de  términos específicos bajo un término de tronco común. De esta manera, <i>ixtli</i> sería una zona que abarcaría desde la parte baja de la frente, hasta la parte superior de los pómulos. Sería algo parecido a lo que cubre un antifaz.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-117.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-117.bmp" alt="DA51-117" class="aligncenter size-full wp-image-6172" /></a></p>
<p>A partir de esta categoría zonal, se desprende una serie de categorías altamente especializadas y diversas. Muchas de ellas no existen en lenguas no mesoamericanas, y nos enfrentaríamos a un reto si  intentáramos traducirlas. </p>
<p>También encontramos en el capítulo 2 del Códice Badiano una vacilación en los términos del cuerpo (celda 2, tabla 1). Ahí  encontramos <i>superciliorum seu potios palpebrarum stupore,</i> que Garibay traduce como “entorpecimiento de las cejas, o mejor dicho de los párpados”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_20_6149" id="identifier_20_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., op. cit., p. 15.">21</a></p>
<p>Podemos notar que hay una confusión conceptual entre <i>superciliorum</i> (cejas) y <i>palpebrarum</i> (párpados). Nuevamente, este conflicto surge en el momento de vaciar el contenido náhuatl al texto latino.</p>
<p>En la traducción del náhuatl al inglés del Códice Florentino realizada por Dibble y Anderson, se encuentra ceja como “ixquamolli: eyebrow” y párpado como “ixquatolli: eyelid”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_21_6149" id="identifier_21_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 101.">22</a> Para corroborar estas traducciones, hagamos el análisis morfológico. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-118.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-118.bmp" alt="DA51-118" class="aligncenter size-full wp-image-6176" /></a></p>
<p>Literalmente, ceja dice “mole de la frente”, y párpado “atole de la frente”. Pero ahora necesitamos regresar un poco, y entender qué se entiende por “frente” (ixcuatl).</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-119.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-119.bmp" alt="DA51-119" class="aligncenter size-full wp-image-6173" /></a></p>
<p>Encontramos que <i>ixcuatl</i> (frente) dice literalmente “la cabeza del rostro”, entendiendo “rostro” (ixtitl) como la zona de antifaz. O en otras palabras todavía más literales, ixcuatl (frente) significaría “la cabeza de la zona que efectúa la mirada”.</p>
<p>A partir de los términos sobre partes del cuerpo en el capítulo XXVIII del libro X del Códice Florentino, encontramos un sistema de  clasificación zonal <i>(ixtli),</i> del cual se desprenden categorías <i>(ixcuatl),</i> que a su vez tiene subcategorías <i>(ixcuamolli, ixcuatolli).</i> Y si seguimos, podemos encontrar términos que surgen de la fusión de subcategorías. Tal es el caso de una derivación de  <i>ixcuatolli</i> (párpado) que se califica con <i>ixcuamollo</i> (“cejoso”). Es decir, se trataría de una parte situada entre el inferior de la ceja y el superior del párpado, que por el momento podemos llamar “párpado cejoso” <i>(ixcuamollo).</i> Dibble lo traduce como “[eyelid] with eyebrow”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_22_6149" id="identifier_22_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Idem.">23</a> El resultado de esta sistematización se presenta en la siguiente tabla. </p>
<p>Esta tabla de niveles es una posible muestra de la alta especialidad y diversidad de los términos para el cuerpo. También nos permite visualizar cómo un término se deriva de un amplio sistema taxonómico para extender su significado. Por ejemplo, tomando los elementos que encontramos en los cuatro niveles de la tabla 2, podemos intentar trasladar al español lo que el término <i>ixcuamollo</i> describe:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-120.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-120.bmp" alt="DA51-120" class="aligncenter size-full wp-image-6174" /></a></p>
<p><i>Ixcuamollo</i> es la parte que se encuentra fusionada entre el mole y el atole de la cabeza de la zona que efectúa la mirada.</p>
<p>Seguramente Badianus se encontró con un serio problema al intentar traducir al latín términos tan especializados. El manuscrito nos da muestras de ello (tabla 1, celda 2): <i>superciliorum seu potios palpebrarum stupore</i> [“entorpecimiento de las cejas, o mejor dicho de los párpados”].</p>
<p>Muy posiblemente Badianus intentó introducir entre <i>superciliorum</i> y <i>palpebrarum,</i> otro término que en náhuatl se encontraba en el nivel híbrido (tabla 2), como <i>ixcuamollo.</i> La clara vacilación entre cejas y párpados no fue producto de un débil conocimiento de los términos anatómicos. Por el contrario, la vacilación fue la estrategia de Badianus para mostrar la especificación de la altamente estructurada taxonomía corporal náhuatl y contrarrestar la constricción que sufre al trasladarse al latín.</p>
<p><b>Conclusión</b></p>
<p>La profundización en el análisis semántico del léxico sobre partes del cuerpo nos permite acercarnos al pensamiento y la cultura que se encuentra cifrada en la lengua. En este breve artículo tomamos únicamente una pequeña muestra de los léxicos que se encuentran en los folios 2r y 2v del Códice Badiano (figuras 1 y 2). No hay que perder de vista que a su vez, estos folios tan sólo son el índice o capitulario del Códice en su conjunto. </p>
<p>Pudimos darnos cuenta que la vacilación fonética entre /o/ y /u/ fue un intento de adaptación del elemento fonético náhuatl / ʉ / dentro del sistema alfabético latino. Asimismo, la vacilación entre los términos <i>superciliorum</i> y <i>palpebrarum,</i> mostró la constricción latina para incorporar términos especializados como <i>ixcuamollo. </i> Precisamente estas variaciones fueron las que nos dieron la clave para profundizar en el texto y comprenderlo.</p>
<p>La metodología que seguimos consistió en rastrear las características del corpus para tratar de comprenderlas. Totalmente opuesto al trabajo realizado por Garibay, quien en su traducción aclaró: </p>
<blockquote><p> Los casos tergiversados son tantos que no es necesario ni útil recontarlos. Vayan ejemplos: R. 20r, pone <i>parvus</i> donde debe poner <i>parvum.</i> F. 24r, <i>acetoso por acetosi.</i> F. 24v, <i>medicamento por medicamentum.</i> F. 26r, pone <i>quae por quas.</i> Y así sin término. Luego el amanuense no sabía latín, o si lo sabía, era con gran deficiencia. Como estos ejemplos podrían darse muchos. Pero no hay para qué.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_23_6149" id="identifier_23_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="&Aacute;ngel Ma. Garibay K., op. cit., p. 7.">24</a> </p></blockquote>
<p>Si consideramos que sólo contamos con las traducciones de Garibay<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_24_6149" id="identifier_24_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Idem.">25</a> y de Emmart,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6149#footnote_25_6149" id="identifier_25_6149" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Emily Emmart Walcott, op. cit.">26</a> tenemos que el campo de estudio lingüístico sobre el Códice Badiano es prácticamente virgen. </p>
<p>Finalmente, una consecuencia de estudiar la relación entre lengua y cultura es que nos permite reinterpretar la historia desde otra perspectiva. A pesar de que a simple vista encontramos una  presentación medieval, en el Códice Badiano existe una compleja estructura de pensamiento y conocimiento de tradición náhuatl. Las estrategias de Juannes Badianus para trasladar esta estructura hacia el latín, propició una innovación epistemológica. Y esto tan sólo en la traducción de Badianus. Hace falta estudiar el sistema de conocimientos médicos que expone Martinus de la Cruz. Más aún, es necesario cuestionar y reinterpretar la historia desde otras miradas. Tal vez la metodología que utilizamos para relacionar lengua y cultura pueda ser útil para este fin.</p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Aguirre Beltrán, Gonzalo, <i>Medicina y magia. El proceso de aculturación en la estructura colonial,</i> México, Instituto Nacional Indigenista, 1963.</p>
<p>Dibble, Charles E. y Arthur J. O. Anderson, <i>Florentine Codex. General History of the Things of New Spain. Fray Bernardino de Sahagún. Book 10 – The People. Translated from the Aztec into English, with Notes and Ilustrations by Charles E. Dibble and Arthur J. O  Anderson,</i> Santa Fe, The School of American Research and The University of Utah, 1961.</p>
<p>Emmart Walcott, Emily, <i>The Badianus Manuscript (Codex Barberini Latin 241) Vatican Library: An Aztec Herbal of 1552,</i> Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1940.</p>
<p>Garibay K., Ángel Ma., “Introducción, transcripción y traducción”, en Martín de la Cruz, <i>Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis. Manuscrito azteca de 1552 según traducción latina de Juan Badiano. Versión española con estudios y comentarios por diversos autores,</i> México, FCE/IMSS, 1991.</p>
<p>López Austin, Alfredo, <i>Textos de medicina náhuatl,</i> México, UNAM, 2000.</p>
<p>López Austin, Alfredo y Josefina García Quintana (estudio introductorio, paleografía, glosario y notas), <i>Historia General de las Cosas de Nueva España. Versión íntegra del texto castellano del manuscrito conocido como Códice Florentino,</i> 3 tt, México, Conaculta, 2000.</p>
<p>Molina, Fray Alonso de, “Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana”, en <i>Gran Diccionario Náhuatl</i> (software), París, GDN/CNRS, 2009.</p>
<p>Pineda, María Eduarda, “Una nueva versión en español del <i>Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis”,</i> en Jesús Kumate <i>et al.,  Estudios actuales sobre el Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis,</i> México, Secretaría de Salud, 1992.</p>
<p>Sahagún, Fray Bernardino de, <i>Manuscrito 218-20 de la Colección Palatina de la Biblioteca Medicea Laurenziana,</i> México, SEGOB, 1979.</p>
<p>Wimmer, Alexis, <i>Dictionnaire de la langue nahuatl classique,</i> en http://nahuatl.ifrance.com/</p>
<p>Autora: Tesiu R. Xelhuantzi</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_6149" class="footnote">Esta investigación fue posible gracias al apoyo de la UNAM a través de la Coordinación de Humanidades, por lo cual expreso mi agradecimiento.</li><li id="footnote_1_6149" class="footnote">Gonzalo Aguirre Beltrán, Medicina y magia. El proceso de aculturación en la estructura colonial, 1963, pp. 116-117.</li><li id="footnote_2_6149" class="footnote">Emily Emmart Walcott, The Badianus Manuscript (Codex Barberini Latin 241) Vatican Library: An Aztec Herbal of 1552, 1940.</li><li id="footnote_3_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., “Introducción, transcripción y traducción”, en Martín de la Cruz, Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis. Manuscrito azteca de 1552 según traducción latina de Juan Badiano. Versión española con estudios y comentarios por diversos autores, 1991.</li><li id="footnote_4_6149" class="footnote">María Eduarda Pineda, “Una nueva versión en español del Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis”, en Jesús Kumate et al., Estudios actuales sobre el Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, 1992.</li><li id="footnote_5_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., op. cit., p. 15.</li><li id="footnote_6_6149" class="footnote">Idem.</li><li id="footnote_7_6149" class="footnote">Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, Florentine Codex. General History of the Things of New Spain. Fray Bernardino de Sahagún. Book 10 – The People. Translated from the Aztec into English, with Notes and Ilustrations by Charles E. Dibble and Arthur J. O Anderson, 1961, p. 161.</li><li id="footnote_8_6149" class="footnote">Alexis Wimmer, Dictionnaire de la langue nahuatl classique, s.p.</li><li id="footnote_9_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., op. cit., p. 85.</li><li id="footnote_10_6149" class="footnote">Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 118.</li><li id="footnote_11_6149" class="footnote">Fray Alonso de Molina, “Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana”, en Gran Diccionario Náhuatl, 2009.</li><li id="footnote_12_6149" class="footnote">Alexis Wimmer, op. cit.</li><li id="footnote_13_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., op. cit., p. 85.</li><li id="footnote_14_6149" class="footnote">Fray Bernardino de Sahagún, Manuscrito 218-20 de la Colección Palatina de la Biblioteca Medicea Laurenziana, 1979, f. 105r.</li><li id="footnote_15_6149" class="footnote">Alfredo López Austin y Josefina García Quintana (estudio introductorio, paleografía, glosario y notas), Historia General de las Cosas de Nueva España. Versión íntegra del texto castellano del manuscrito conocido como Códice Florentino, 2000, p. 940.</li><li id="footnote_16_6149" class="footnote">Fray Alonso de Molina, op. cit.</li><li id="footnote_17_6149" class="footnote">Alexis Wimmer, op. cit.</li><li id="footnote_18_6149" class="footnote">Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 101.</li><li id="footnote_19_6149" class="footnote">Alexis Wimmer, op. cit, s.p.</li><li id="footnote_20_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., op. cit., p. 15.</li><li id="footnote_21_6149" class="footnote">Charles E. Dibble y Arthur J. O. Anderson, op. cit., p. 101.</li><li id="footnote_22_6149" class="footnote">Idem.</li><li id="footnote_23_6149" class="footnote">Ángel Ma. Garibay K., op. cit., p. 7.</li><li id="footnote_24_6149" class="footnote">Idem.</li><li id="footnote_25_6149" class="footnote">Emily Emmart Walcott, op. cit.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=6149</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El léxico de las partes del cuerpo en el mexicano de la sierra noreste de Puebla</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 May 2013 18:15:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CASTILLO HERNANDEZ MARIO ALBERTO</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[CASTILLO HERNÁNDEZ MARIO ALBERTO]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO HUMANO]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICO]]></category>
		<category><![CDATA[NÁHUATL]]></category>
		<category><![CDATA[PROYECCIÓN SEMÁNTICA]]></category>
		<category><![CDATA[RASGOS SEMANTICOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115</guid>
		<description><![CDATA[El objetivo del presente trabajo consiste en presentar un primer análisis  del léxico de las partes del cuerpo humano en el mexicano de la sierra noreste de Puebla. Por otro lado se considera un acercamiento de la proyección semántica del cuerpo humano hacia distintos focos de interés de este grupo indígena. La hipótesis que orienta el análisis considera que el cuerpo está semánticamente segmentado de acuerdo con el vocabulario de la lengua, por lo que se considera, primero, un  registro de los términos de las partes del cuerpo y, segundo, algunos rasgos que se proyectan hacia determinados objetos del mundo real como la casa y la mazorca, dos elementos esenciales de la vida de los nahuas actuales.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dentro del Seminario de Antropología Lingüística, organizado por miembros de la Dirección de Lingüística del INAH y el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, el léxico de las partes del cuerpo humano en distintas lenguas indígenas ha sido uno de los temas de estudio. Se han revisado distintos trabajos sobre este tema que en la actualidad ha despertado el interés de otras disciplinas;<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_0_6115" id="identifier_0_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Lourdes de Le&oacute;n Pasquel, &ldquo;El cuerpo como centro de referencia: sem&aacute;ntica y usos de algunos clasificadores de medidas en tzotzil&rdquo;, en Anales de Antropolog&iacute;a, vol. 25, 1988; Robert Mac Laury, &ldquo;Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and Metaphoric Extension&rdquo;, en International Journal of American Linguistic, vol. 55, n&uacute;m. 2, 1989; Paulette Levy, &ldquo;From &lsquo;Part&rsquo; to &lsquo;Shape&rsquo;: Incorporation in Totonac and the Issue of Classification by Verbs&rdquo;, en International Journal of American Linguistic, vol. 65, n&uacute;m. 2, 1999; Gabriel L. Bourdin, El cuerpo humano entre los mayas: una aproximaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, 2007.">1</a> asimismo, se ha abierto la reflexión y la discusión acerca de distintas propuestas metodológicas orientadas hacia el registro del léxico de las partes del cuerpo y la relación con su significado cultural.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_1_6115" id="identifier_1_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Nigel Love (ed.), Language Sciences, vol. 28, n&uacute;ms. 1-3, 2006.">2</a></p>
<p>El objetivo del presente trabajo consiste en presentar un primer análisis del léxico de las partes del cuerpo humano en el mexicano de la sierra noreste de Puebla. Por otro lado, se da un acercamiento de la proyección semántica del cuerpo humano hacia distintos focos de interés de este grupo indígena. La hipótesis que orienta el análisis considera que el cuerpo está semánticamente segmentado, de acuerdo con el vocabulario de la lengua, por lo que considero, primero, proporcionar un registro de los términos de las partes del cuerpo y, segundo, ofrecer algunos rasgos que se proyectan hacia determinados objetos del mundo real como la casa y la mazorca, dos elementos esenciales de la vida de los nahuas actuales. </p>
<p><b>Léxico y significado</b></p>
<p>El léxico de las partes del cuerpo humano en el <i>mexicano</i> de la sierra noreste de Puebla no solamente es numeroso tanto en sus partes externas como internas, sino que cada nombre conserva su significado semejante al que utilizaban los antiguos nahuas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_2_6115" id="identifier_2_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alfredo L&oacute;pez Austin, Cuerpo humano e ideolog&iacute;a. Las concepciones de los antiguos nahuas, 1996.">3</a> En esta parte presento un primer registro de los nombres de las partes externas del cuerpo humano que forman parte de una de las variantes del náhuatl moderno, junto con su correspondiente significado en español.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_3_6115" id="identifier_3_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El mexicano, como le llaman los nahuas de Cuetzalan, es una variante del n&aacute;huatl moderno que pertenece al &Aacute;rea Oriental. Algunos de los rasgos caracter&iacute;sticos de esta variante es la presencia del fonema /t/ en vez de /tl/ de las variantes del &Aacute;rea Central (takat &lt; tlakatl, &ldquo;hombre&rdquo;; siwat &lt; siwatl, &ldquo;mujer&rdquo;); y la ausencia del absolutivo &ndash;li en algunos nombres (tal &lt; tlal-li, &ldquo;tierra&rdquo;; ta&scaron;kal &lt; tla&scaron;kal-li, &ldquo;tortilla&rdquo;).">4</a> Cada nombre está organizado de acuerdo con las siguientes referencias de la posición vertical del cuerpo:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-201.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-201.bmp" alt="DA51-201" class="aligncenter size-full wp-image-6116" /></a></p>
<p>I. Nombres de las partes del cuerpo de enfrente (hombre)</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-202.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-202.bmp" alt="DA51-202" class="aligncenter size-full wp-image-6117" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-203.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-203.bmp" alt="DA51-203" class="aligncenter size-full wp-image-6118" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-204.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-204.bmp" alt="DA51-204" class="aligncenter size-full wp-image-6119" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-205.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-205.bmp" alt="DA51-205" class="aligncenter size-full wp-image-6120" /></a></p>
<p>II. Nombres de las partes del cuerpo de atrás</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-206.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-206.bmp" alt="DA51-206" class="aligncenter size-full wp-image-6129" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-207.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-207.bmp" alt="DA51-207" class="aligncenter size-full wp-image-6131" /></a></p>
<p>III. Nombres de las partes del cuerpo de enfrente (mujer)</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-208.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-208.bmp" alt="DA51-208" class="aligncenter size-full wp-image-6132" /></a></p>
<p>IV. Nombres de la parte del cuerpo cabeza</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-209.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-209.bmp" alt="DA51-209" class="aligncenter size-full wp-image-6133" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-210.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-210.bmp" alt="DA51-210" class="aligncenter size-full wp-image-6134" /></a></p>
<p>El sufijo -<i>yo,</i> en la forma poseída, representa una relación constitutiva, opuesta a una relación de posesión externa. Launey ya había señalado que los nombres de ciertas partes del cuerpo adquieren el sufijo -<i>yo</i> y otras no; “esto debido a que el náhuatl considera que ciertas cosas están de alguna forma ligadas por naturaleza a un cuerpo, mientras que otras no lo son necesariamente”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_4_6115" id="identifier_4_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Michel Launey, Introducci&oacute;n a la lengua y a la literatura n&aacute;huatl, 1992.">5</a> Por ejemplo, en el mexicano de la sierra noreste de Puebla encontramos que <i>nonakayo,</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_5_6115" id="identifier_5_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Abreviaturas: pos-posesivo; suf-sufijo; apl-aplicativo; nom-nominalizador; abs-absolutivo; loc-locativo; ips-1&ordf; persona singular.">6</a> que significa “mi cuerpo”, literalmente se traduce como “mi carne de la que estoy constituido”, y <i>takayo,</i> (pene), parte del cuerpo que constituye al hombre.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-211.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-211.bmp" alt="DA51-211" class="aligncenter size-full wp-image-6135" /></a></p>
<p>Este tipo de posesión constitutiva se muestra en la relación parte-todo que hace referencia al tronco de una parte del cuerpo, que bien puede concebirse como una proyección de un objeto (<i>k<sup>w</sup> awit,</i> “árbol”) hacia una parte del cuerpo que lo representa.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-212.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-212.bmp" alt="DA51-212" class="aligncenter size-full wp-image-6136" /></a></p>
<p><b>El <i>yolot</i> como centro anímico</b></p>
<p>De las partes internas del cuerpo humano, <i>yolot,</i> (corazón) tiene un importante significado desde la cosmovisión de los nahuas, como entidad anímica y como símbolo cultural. López Austin identificó tres entidades anímicas en los antiguos nahuas: el <i>teyolia,</i> el <i>ihiyotl</i> y el <i>tonalli.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_6_6115" id="identifier_6_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alfredo L&oacute;pez Austin, op. cit.">7</a> Las cualidades diferenciales de dicho componente dan cuenta de ciertas individualidades y estados anímicos específicos como son la tristeza, el esfuerzo, la constancia, la libertad y algunas formas de poderes sobrenaturales. De manera particular, al –<i>yolia,</i> (vividor), se le considera como centro, núcleo o semilla de la persona, y está asociado a la emoción, la acción, el movimiento, la memoria y la energía individual. El comportamiento moral de la  persona, el ataque de ciertos brujos o seres telúricos y algunos males de naturaleza acuática podían llegar a provocar enfermedades que afectaran particularmente el corazón. De igual manera, para Signorini y Lupo, el principal de estos <i>componentes espirituales</i> es el <i>yolo:</i> indivisible, inmortal e inseparable del cuerpo hasta la muerte; y está estrechamente ligado con las facultades racionales y la emotividad.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_7_6115" id="identifier_7_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Italo Signorini y Alessandro Lupo, Los tres ejes de la vida. Alma, cuerpo, enfermedad entre los nahuas de la Sierra de Puebla, 1989.">8</a> Las otras dos entidades anímicas son el <i>ekawil</i> (sombra) —polo frío, oscuro, nocturno— vinculado con las fuerzas telúricas, y el <i>tonal</i> (sol) —polo cálido, luminoso, diurno— vinculado con las fuerzas celestiales; indica la dotación anímica que los dioses otorgaban a los mortales.</p>
<p>Para el mexicano tenemos algunos ejemplos donde <i>yolot,</i> como  nombre de una parte del cuerpo, se incorpora a una base verbal para expresar una actividad humana relacionada con el movimiento, el razonamiento y las emociones.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-213.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-213.bmp" alt="DA51-213" class="aligncenter size-full wp-image-6137" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-214.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-214.bmp" alt="DA51-214" class="aligncenter size-full wp-image-6138" /></a></p>
<p><b>Proyección semántica</b></p>
<p>La importancia que tiene el cuerpo humano nos lleva a convertirlo también en un modelo cognoscitivo en la percepción de las cosas. Se trata de una proyección de las partes del cuerpo hacia otros objetos del mundo real: cuerpo → objeto <i>x.</i> Es decir, como metáfora corpórea distinguimos ciertos rasgos (la forma, la función o la posición), que se trasladan hacia una parte del objeto. Un ejemplo muy comentado es el de la “mano” del metate en la lengua náhuatl. Ciertamente, se trata de determinado tipo de motivaciones  antropomórficas en las que intervienen factores biológicos y culturales, las cuales requieren analizarse en cada una de las lenguas. Un caso de este tipo de proyecciones es el que estudia Cardona con los huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_8_6115" id="identifier_8_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Giorgio Raimondo Cardona, Los lenguajes del saber, 1994.">9</a> Para ellos, la pesca constituye una de sus actividades principales en su vida cotidiana. En lo particular, la forma en que organizan las partes de su cuerpo se refleja en una jerarquía del léxico que comprende varios niveles y en el caso de algunas partes, se proyectan hacia ciertos focos de interés como la casa, el árbol, la red de pesca, la canoa y la aldea. Asimismo, en cuanto al léxico de las partes del cuerpo en <i>mexicano,</i> esta proyección la podemos observar en dos focos significativos como es la casa y la mazorca. <i>Yolot,</i> es <i>corazón</i> y es <i>centro</i> anímico. De esta manera, la casa y la mazorca adquieren una entidad anímica que requiere, como la persona, de los cuidados y atenciones necesarias para mantener su equilibrio y ser espacio y alimento de la vida.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-215.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-215.bmp" alt="DA51-215" class="aligncenter size-full wp-image-6139" /></a></p>
<p>De esta manera, la casa, además de ser una proyección del cuerpo, es una representación a escala reducida del cosmos: la esfera doméstica. Es en el espacio doméstico donde tienen lugar casi todos los principales acontecimientos y funciones de la vida de los individuos: la concepción, el nacimiento, la enfermedad y la muerte, así como la socialización familiar, la preparación y el consumo de los alimentos, la actividad sexual, el sueño, etcétera. Parece lógico que la edificación de una casa vaya acompañada por ritos tendientes a asegurar su solidez y  durabilidad y a entablar relaciones armoniosas entre las entidades extrahumanas encargadas de controlar y a sus habitantes y al espacio que ocupa un individuo. Se propone dotar a la vivienda y a sus partes de la <i>fuerza</i> necesaria para durar en el tiempo, proporcionando a sus habitantes ayuda y protección constante.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-2161.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-2161.bmp" alt="DA51-216" class="aligncenter size-full wp-image-6141" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-217.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-217.bmp" alt="DA51-217" class="aligncenter size-full wp-image-6143" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-218.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-218.bmp" alt="DA51-218" class="aligncenter size-full wp-image-6144" /></a></p>
<p>Para los nahuas de Cuetzalan, igual que para los demás pueblos de origen mesoamericano, el maíz constituye la base de su vida social y cultural; es, además, el principal alimento para el consumo familiar. En la región de Cuetzalan esta apreciada planta todavía se siembra bajo el sistema de roza y quema; además, como instrumentos de trabajo,  utilizan el machete, el azadón y el palo sembrador. Por lo general, obtienen dos cosechas de maíz al año (una en enero-junio y otra en julio-diciembre); asimismo, quienes ya no se dedican a su cultivo se ven en la necesidad de comprarlo en el mercado de la región.</p>
<p>Los nahuas de Cuetzalan aún conservan parte de su antigua cosmovisión. Representa una síntesis estructurada de los principios y elementos que conforman las creencias y las prácticas religiosas actuales, lo cual es producto de un sincretismo que integra la visión antigua de los nahuas con la religión católica introducida por los misioneros españoles.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6115#footnote_9_6115" id="identifier_9_6115" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Lupo menciona que: &ldquo;la omnipresencia de los temas agr&iacute;colas en la cultura nahua, que hace que la vida sea pensada a partir del prototipo vegetal [&hellip;], hace de la tierra el responsable primero e inmediato del  bienestar humano, y a ella se dirigen en la inauguraci&oacute;n de una casa, del altar y el fog&oacute;n dom&eacute;sticos, durante todo el ciclo productivo del ma&iacute;z y de las dem&aacute;s plantas de cultivo, en los diagn&oacute;sticos y la cura de algunas enfermedades, e incluso, en el momento de clavar el palo para la danza ceremonial de los &lsquo;voladores&rsquo; (kuapatanini)&rdquo;; Alessandro Lupo, &ldquo;La cosmovisi&oacute;n de los nahuas de la Sierra de Puebla&rdquo;, en Johanna Broda y F&eacute;lix B&aacute;ez-Jorge (coords.), Cosmovisi&oacute;n, ritual e identidad en los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico, 2001, pp. 335-389.">10</a> Como parte del ciclo agrícola del maíz se realizan una serie de oraciones con la finalidad de congraciarse con las divinidades y de esta manera iniciar la siembra en las mejores condiciones. Esto se realiza temprano, por la mañana, y se pide a las divinidades que eviten que los animales (tuza, tordo, plaga) y otras fuerzas (viento, lluvia, truenos, sequía) obstruyan el desarrollo del maíz. También se pide permiso a la madre tierra para sembrar. Se colocan cuatro cirios, uno en cada esquina y se coloca en el centro del campo una ofrenda de tamales de frijol y de chile. Se reza a la madre tierra para que el maíz nazca y crezca grande; para que les de alimento y tengan fuerza para vivir y trabajar. Se escoge la semilla; se apartan las mazorcas grandes y luego las desgranan. Separan la punta y escogen las de en medio para semilla. La semilla roja se mezcla con las otras y se pone en las cuatro esquinas. Dicen que el rojo tiene más fuerza y detiene el aire; le ayuda al blanco, al amarillo y al morado. El rojo y el amarillo son machos y el blanco y el morado son hembras.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-219.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-219.bmp" alt="DA51-219" class="aligncenter size-full wp-image-6145" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-220.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-220.bmp" alt="DA51-220" class="aligncenter size-full wp-image-6147" /></a></p>
<p><b>Conclusiones</b></p>
<p>Lo que hemos presentado es un primer acercamiento al léxico de las partes del cuerpo humano en el <i>mexicano</i> de la sierra noreste de Puebla. Destacamos las partes externas que los hablantes de esta lengua identifican en su posición de frente y de atrás, distinguiendo el cuerpo del hombre y la mujer. Hace falta ampliar el léxico de otras partes del cuerpo y, en particular, de sus partes internas. También hemos presentado la importancia que tiene <i>yolot</i> (corazón) en la cosmovisión de los nahuas como entidad anímica y como símbolo cultural; así como nombres de una parte del cuerpo que se incorporan a una base verbal para expresar una actividad humana relacionada con el movimiento, el razonamiento y las emociones, y su proyección semántica hacia dos elementos significativos como la casa y la mazorca.</p>
<p>Los resultados de este primer análisis son la base a fin de que se lleve a cabo un estudio más completo que considere ampliar el léxico tanto de las partes externas como internas del cuerpo humano, para analizar procesos de incorporación nominal en distintos tipos de verbos y para estudiar su proyección semántica en distintos focos de importancia cultural para los nahuas de esta región de la sierra de Puebla.</p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Bourdin, Gabriel L., <i>El cuerpo humano entre los mayas: una  aproximación lingüística,</i> Mérida, Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2007.</p>
<p>Cardona, Giorgio Raimondo, <i>Los lenguajes del saber,</i> Barcelona, Gedisa, 1994. </p>
<p>De León Pasquel, Lourdes, “El cuerpo como centro de referencia:  semántica y usos de algunos clasificadores de medida en tzotzil”, en <i>Anales de Antropología,</i> México, vol. 25, 1988.</p>
<p>Launey, Michel, <i>Introducción a la lengua y a la literatura náhuatl,</i> México, UNAM, 1992.</p>
<p>Levy, Paulette, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the<br />
Issue of Classification by Verbs”, en <i>International Journal of American<br />
Linguistic,</i> vol. 65, núm. 2, abril, 1999, pp. 127-175.</p>
<p>López, Austin Alfredo, <i>Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas,</i> México, UNAM-IIA, 1996.</p>
<p>Love, Nigel (ed.), <i>Language Sciences,</i> vol. 28, núms. 1-3, marzo-mayo, 2006. </p>
<p>Lupo, Alessandro, “La cosmovisión de los nahuas de la Sierra de Puebla”, en Johanna Broda y Félix Báez-Jorge (coords.), <i>Cosmovisión, ritual e identidad en los pueblos indígenas de México,</i> México, FCE, (Biblioteca Mexicana), 2001, pp. 335-389.</p>
<p>Mac Laury, Robert, “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and<br />
Metaphoric Extension”, en <i>International Journal of American Linguistic,</i> vol. 55, núm. 2,1989.</p>
<p>Signorini, Italo y Alessandro Lupo, <i>Los tres ejes de la vida. Alma, cuerpo, enfermedad entre los nahuas de la Sierra de Puebla,</i> Xalapa, Universidad Veracruzana, 1989.</p>
<p>Autor: Mario Alberto Castillo Hernández, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_6115" class="footnote">Lourdes de León Pasquel, “El cuerpo como centro de referencia: semántica y usos de algunos clasificadores de medidas en tzotzil”, en Anales de Antropología, vol. 25, 1988; Robert Mac Laury, “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and Metaphoric Extension”, en International Journal of American Linguistic, vol. 55, núm. 2, 1989; Paulette Levy, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the Issue of Classification by Verbs”, en International Journal of American Linguistic, vol. 65, núm. 2, 1999; Gabriel L. Bourdin, El cuerpo humano entre los mayas: una aproximación lingüística, 2007.</li><li id="footnote_1_6115" class="footnote">Nigel Love (ed.), Language Sciences, vol. 28, núms. 1-3, 2006.</li><li id="footnote_2_6115" class="footnote">Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas, 1996.</li><li id="footnote_3_6115" class="footnote">El mexicano, como le llaman los nahuas de Cuetzalan, es una variante del náhuatl moderno que pertenece al Área Oriental. Algunos de los rasgos característicos de esta variante es la presencia del fonema /t/ en vez de /tl/ de las variantes del Área Central (takat < tlakatl, “hombre”; siwat < siwatl, “mujer”); y la ausencia del absolutivo –li en algunos nombres (tal < tlal-li, “tierra”; taškal < tlaškal-li, “tortilla”).</li><li id="footnote_4_6115" class="footnote">Michel Launey, Introducción a la lengua y a la literatura náhuatl, 1992.</li><li id="footnote_5_6115" class="footnote">Abreviaturas: pos-posesivo; suf-sufijo; apl-aplicativo; nom-nominalizador; abs-absolutivo; loc-locativo; ips-1ª persona singular.</li><li id="footnote_6_6115" class="footnote">Alfredo López Austin, op. cit.</li><li id="footnote_7_6115" class="footnote">Italo Signorini y Alessandro Lupo, Los tres ejes de la vida. Alma, cuerpo, enfermedad entre los nahuas de la Sierra de Puebla, 1989.</li><li id="footnote_8_6115" class="footnote">Giorgio Raimondo Cardona, Los lenguajes del saber, 1994.</li><li id="footnote_9_6115" class="footnote">Lupo menciona que: “la omnipresencia de los temas agrícolas en la cultura nahua, que hace que la vida sea pensada a partir del prototipo vegetal […], hace de la tierra el responsable primero e inmediato del  bienestar humano, y a ella se dirigen en la inauguración de una casa, del altar y el fogón domésticos, durante todo el ciclo productivo del maíz y de las demás plantas de cultivo, en los diagnósticos y la cura de algunas enfermedades, e incluso, en el momento de clavar el palo para la danza ceremonial de los ‘voladores’ (kuapatanini)”; Alessandro Lupo, “La cosmovisión de los nahuas de la Sierra de Puebla”, en Johanna Broda y Félix Báez-Jorge (coords.), Cosmovisión, ritual e identidad en los pueblos indígenas de México, 2001, pp. 335-389.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=6115</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Léxico de las partes del cuerpo humano y algunas de sus extensiones semánticas en el hñähñu de Xochimilco y San Pablito Pahuatlán, Puebla</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 May 2013 19:55:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERAL RABASA FRANCISCO J.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[EXTENSIÓN SEMÁNTICA]]></category>
		<category><![CDATA[HÑÄHÑÜ]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICO]]></category>
		<category><![CDATA[OTOMÍ]]></category>
		<category><![CDATA[PAHUATLÁN]]></category>
		<category><![CDATA[PARTES DEL CUERPO]]></category>
		<category><![CDATA[PERAL RABASA FRANCISCO J.]]></category>
		<category><![CDATA[PUEBLA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046</guid>
		<description><![CDATA[En este trabajo se presentan los primeros resultados del análisis del léxico de las partes del cuerpo humano en la variante del hñähñu de Xochimilco y San Pablito Pahuatlán, Puebla. El análisis llevó a detectar algunas de las extensiones semánticas hacia otras partes del cuerpo humano, así como a otros objetos y entidades del mundo, observando los rasgos tomados por los hñähñu de las partes del cuerpo hacia los otros elementos.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El propósito de este trabajo es descubrir los elementos culturales que utilizan los hñähñu para nombrar los objetos del mundo utilizando los nombres de las partes del cuerpo humano.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_0_6046" id="identifier_0_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Trabajo presentado en el VII Coloquio de Ling&uuml;&iacute;stica de la ENAH, 16-18 de abril de 2008, Ciudad de M&eacute;xico. Las im&aacute;genes empleadas provienen de diversas fuentes, algunas proceden de Alfredo L&oacute;pez Austin, Cuerpo humano e ideolog&iacute;a, 1980. Esta investigaci&oacute;n forma parte del Proyecto de Investigaci&oacute;n Formativa (PIF) Lengua y Cultura de la ENAH y del Seminario Interinstitucional Permanente de Antropolog&iacute;a Ling&uuml;&iacute;stica DL-INAH/IIA-UNAM. El PIF y el Seminario involucran a varios alumnos e investigadores que estudian el mismo tema en diferentes lenguas ind&iacute;genas mexicanas.">1</a> La lengua hñähñu, más conocida como otomí, es una lengua de la familia otopame perteneciente al grupo otomangue, que es hablada en el centro de México, en los estados de Puebla, Hidalgo, Querétaro, Estado de México y el Distrito Federal. Además, ésta es una de las lenguas que tiene una presencia importante en varios lugares de los Estados Unidos de América. Los datos presentados en este trabajo provienen del corpus recopilado en dos de las tres comunidades hñähñu del municipio de Pahuatlán, Puebla: Xochimilco y San Pablito, que comparten la misma variante. Los datos se obtuvieron durante tres temporadas de campo (julio y noviembre de 2007 y marzo de 2008).<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_1_6046" id="identifier_1_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Mi agradecimiento y reconocimiento a Maribel Santos, Manuel Cantera, Enrique Vicente, Cristina Zoyoquila y Vicente Trejo, hablantes nativos del h&ntilde;&auml;h&ntilde;u, oriundos de San Pablito y Xochimilco, Pahuatl&aacute;n, por su apoyo; as&iacute; como a los valiosos comentarios y observaciones de Susana Cuevas, Michael Knapp y Mar&iacute;a Ambriz, DL/INAH, de N&eacute;stor H. Green, Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro y de Itzel Vargas, ENAH.">2</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-301.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-301.bmp" alt="DA51-301" class="aligncenter size-full wp-image-6048" /></a></p>
<p>Pahuatlán (del náhuatl <i>Pahua-tlan,</i> “fruta-lugar”, <i>“Lugar de los frutos”</i>) se localiza en la parte noroeste de la Sierra de Puebla, asentada sobre una pequeña planicie de las laderas del cerro de Ahila. Para el año 2002 la población de Pahuatlán del Valle era de 3 050 habitantes, la de San Pablito de 2 760 y la de Xochimilco de 635. La población total del municipio era de más de 18 000 habitantes.      </p>
<p>Colinda al norte y suroeste con el estado de Hidalgo; al noroeste con el municipio de Honey, al sureste con el municipio de Naupan y al noreste con el municipio de Tlacuilotepec, todos ellos pertenecientes al estado de Puebla. </p>
<p><b>Léxico de las partes del cuerpo humano en hñähñu (en lo sucesivo PC)</b></p>
<p>En esta lengua encontramos términos para las PC de dos tipos: <i>simples</i> y <i>compuestos.</i> Los lexemas simples están constituidos por una raíz y no presentan mayor análisis, algunos ejemplos:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-302.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-302.bmp" alt="DA51-302" class="aligncenter size-full wp-image-6050" /></a></p>
<p>Los lexemas compuestos están formados por dos o más morfemas, donde no siempre la primera raíz de un compuesto funciona como modificador. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-303.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-303.bmp" alt="DA51-303" class="aligncenter size-full wp-image-6051" /></a></p>
<p>Todos los lexemas de PC forman parte de la clase de palabra sustantivo.</p>
<p>Para el análisis léxico de estos términos debemos considerar algunos aspectos gramaticales de los modificadores del núcleo del sintagma nominal, que tienen funciones tales como: indicar el número, la posesión y las cualidades del sustantivo. En este trabajo nos centraremos únicamente en el artículo y el fenómeno de la posesión abarcando los límites de su obligatoriedad, tomando como base para ello el trabajo de Echegoyen Gleason, y del que podemos sintetizar el siguiente cuadro sobre el artículo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_2_6046" id="identifier_2_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Artemisa Echegoyen Gleason, Luces contempor&aacute;neas del otom&iacute;. Gram&aacute;tica del otom&iacute; de la Sierra, 1979.">3</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-304.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-304.bmp" alt="DA51-304" class="aligncenter size-full wp-image-6052" /></a></p>
<p>En nombres propios es obligatorio el uso del artículo, por ejemplo, no se puede decir <i>Xuan</i> “Juan” sino <i>ra Xuan</i> “el Juan” a menos que sea un llamado a la persona. </p>
<p><b>Posesión</b></p>
<p>Hay dos formas para marcar la posesión: mediante los proclíticos y por yuxtaposición, por ejemplo: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-305.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-305.bmp" alt="DA51-305" class="aligncenter size-full wp-image-6053" /></a></p>
<p>En cuanto a la posesión, los pronombres posesivos pueden aparecer como morfemas ligados o como morfemas libres, denominados proclíticos.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-306.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-306.bmp" alt="DA51-306" class="aligncenter size-full wp-image-6054" /></a></p>
<p>El número del poseedor aparece sufijado al sustantivo poseído.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-307.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-307.bmp" alt="DA51-307" class="aligncenter size-full wp-image-6055" /></a></p>
<p>Para la tercera persona singular el pronombre posesivo será <i>rá,</i> como en: <i>rá meša</i>  “su mesa” (de él / ella), pero el pronombre de la tercera persona plural crea construcciones ambiguas, por ejemplo, <i>yá meša</i> puede significar: a) “la mesa de ellos”, b) “las mesas de él” o c) “las mesas de ellos”, que aún agregando el enfatizante -<i>’u</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_3_6046" id="identifier_3_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El h&ntilde;&auml;h&ntilde;u cuenta con cuatro series de &ldquo;pronombres enfatizantes del sujeto&rdquo; que tienen la funci&oacute;n, como su nombre lo indica, de resaltar a la persona que expresan, el enfatizante -&rsquo;u. corresponde a la 3a. persona.">4</a> no se desambigua, así: <i>yá meša’u</i> sigue teniendo los mismos tres significados.</p>
<p>El número de lo poseído. Cuando el número del sustantivo poseído es plural y el poseedor es 1a. o 2a. persona singular, es necesario sufijar el pronombre enfatizante de 3a. <b><i>-’u</i></b> para indicar el número plural:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-308.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-308.bmp" alt="DA51-308" class="aligncenter size-full wp-image-6056" /></a></p>
<p>Los términos de las PC en el hñähñu siempre aparecen poseídos, aún cuando no se quiera especificar al poseedor se debe emplear la forma impersonal <i>ní</i> para decir <i>ní yæ n’a (ní</i>  “su”, <i>yæ</i> “mano”, <i>n’a</i> “uno”) “la mano de uno” (la mano de alguien).</p>
<p>En el listado de términos de las PC en hñähñu que se presenta en la tabla 1.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_4_6046" id="identifier_4_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En esta lista no aparecen los t&eacute;rminos de los diversos huesos por las razones pr&aacute;cticas que se explican m&aacute;s adelante, pero si requerimos una lista en espa&ntilde;ol-h&ntilde;&auml;h&ntilde;u debemos incorporar t&eacute;rminos tales como &ldquo;pelvis&rdquo;, &ldquo;t&oacute;rax&rdquo;, entre otros.">5</a> no se incluyen ni el artículo ni la posesión. El corpus de este campo da cuenta de 127 términos obtenidos de un total de 14 hablantes de diversas edades, sexos, ocupaciones y escolaridad.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-309.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-309.bmp" alt="DA51-309" class="aligncenter size-full wp-image-6057" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-310.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-310.bmp" alt="DA51-310" class="aligncenter size-full wp-image-6058" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-311.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-311.bmp" alt="DA51-311" class="aligncenter size-full wp-image-6059" /></a></p>
<p>Para nombrar los distintos huesos que componen el esqueleto humano, se yuxtapone el lexema <i>to’yo</i> “hueso” al término de la parte del cuerpo donde se localiza dicho hueso, por ejemplo: <i>to’yotaški</i> (<i>to’yo</i> “hueso” + <i>taški</i> “nalga”), “pelvis” y así los demás: <i>to’yobuesé</i>  “caja toráxica” <i>to’yodabišinši</i> “omóplato”, <i>to’yokua</i> “al conjunto de huesos del pie”, <i>to’yoti’iña</i>  “esternón”, <i>to’yo¢ahá</i>  “al conjunto de huesos del dedo de la mano”, <i>to’yošinši</i> “clavícula”, <i>to’yošiñu</i>  “tabique nasal”. Estos términos no están incluidos en la tabla 1 puesto que aumentarían innecesariamente la lista. Sí se incluyen los términos de huesos del cráneo que tienen su propio nombre:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-312.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-312.bmp" alt="DA51-312" class="aligncenter size-full wp-image-6060" /></a></p>
<p><b>Extensión semántica</b></p>
<p>El fenómeno de extensión semántica se produce a partir del  reconocimiento de alguno o algunos rasgos semánticos de las PC en otros objetos del mundo.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-313.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-313.bmp" alt="DA51-313" class="aligncenter size-full wp-image-6061" /></a></p>
<p>Las lenguas comúnmente emplean los nombres de las PC para nombrar las partes de las diversas entidades del mundo, sin embargo, no es la única fuente, en algunos de los ejemplos que revisaremos más adelante aparecen casos donde el proceso es al contrario, aunque son los menos y hay otros casos, en los que no podemos determinar la fuente de la proyección, por ejemplo si en español hablamos del “tronco del árbol” podemos reconocer que el término “tronco” es el mismo que empleamos para denominar una PC, aquella donde se conectan las extremidades y el cuello, y sin más elementos no podemos implicar o negar que la proyección sea en uno u otro sentido.</p>
<p>En este trabajo se muestra que la lengua hñähñu tiene como modelo el antropomórfico y es la fuente de la proyección. En cuanto a la  proyección semántica observamos que ni todos los términos de las PC se proyectan en los otros objetos del mundo, ni es en la misma proporción.</p>
<p>Así, el campo <i>Partes del cuerpo humano</i> establece una relación distinta con cada campo semántico en cuanto al número de términos que comparten. Por ejemplo, la cantidad de términos de PC que emplea el hñähñu para nombrar las partes del cuerpo de los animales es mucho mayor que con otros campos semánticos, lo que se explica fácilmente puesto que hay una mayor cercanía fisonómica y funcional (en tanto que son partes y órganos de un cuerpo vivo).</p>
<p>En esta lengua el hombre y el animal prácticamente comparten los mismos términos para las partes externas e internas, con excepción</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-314.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-314.bmp" alt="DA51-314" class="aligncenter size-full wp-image-6062" /></a></p>
<p>claro de aquellas que son propias de la especie, tales como: cuerno, pluma, rabo, pico, aleta, branquia, escama, etc.<br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-315.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-315.bmp" alt="DA51-315" class="aligncenter size-full wp-image-6064" /></a></p>
<p>Los rasgos significativos que ven los hñähñu de San Pablito y Xochimilco, Pahuatlán, en las PC y que identifican o proyectan en los otros objetos del mundo, son: forma, función, posición<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_5_6046" id="identifier_5_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Posici&oacute;n ~ orientaci&oacute;n.">6</a> y propiedad.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_6_6046" id="identifier_6_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Propiedad ~ cualidad.">7</a></p>
<p>El rasgo semántico “propiedad” surgió al tener que dar cuenta de casos como el de <i>šitiña,</i> donde el término <i>ña</i>  “cabeza” recibe el lexema <i>Viti</i>  “carrizo” cuyo rasgo de proyección no es de forma o de función sino una propiedad: la de ser frágil, quebradizo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_7_6046" id="identifier_7_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="En este caso es la PC la que recibe la extensi&oacute;n de otro objeto del mundo, este ejemplo no echa por tierra la postura de que es el modelo antropom&oacute;rfico el que genera la extensi&oacute;n, por ejemplo en espa&ntilde;ol encontramos expresiones tales como &ldquo;limpia la nariz del carro&rdquo; o &ldquo;me romp&iacute; el tabique nasal&rdquo;, donde en el primer caso la PC se proyecta en el objeto &ldquo;carro&rdquo; para nombrar una parte de &eacute;l, y en el segundo un t&eacute;rmino de otro campo sem&aacute;ntico, &ldquo;materiales de construcci&oacute;n&rdquo;, se proyecta sobre una parte de una PC para nombrarla.">8</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-316.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-316.bmp" alt="DA51-316" class="aligncenter size-full wp-image-6065" /></a></p>
<p>El caso de <i>šitikua</i> ‘espinilla’ es diferente porque la proyección de la forma es evidente, aunque también aparece el rasgo de propiedad.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-317.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-317.bmp" alt="DA51-317" class="aligncenter size-full wp-image-6066" /></a></p>
<p>La extensión semántica podemos apreciarla desde los procesos de formación de palabra. En la tabla 2 podemos encontrar lexemas que implican proyección semántica y otros que no.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-318.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-318.bmp" alt="DA51-318" class="aligncenter size-full wp-image-6067" /></a></p>
<p>Aunque la construcción de lexemas compuestos nos lleve igualmente a identificar y nombrar una PC que es una fracción o lugar de otra PC, observamos que, dependiendo del lexema que interviene en la yuxtaposición, en unos casos la función del modificador es únicamente delimitar una porción de la PC (1-5 de la tabla 2), o la de especificar una característica o propiedad de ella (6-7 de la tabla 2). En estos casos no encontramos proyección semántica, ya que en el proceso de formación no interviene ningún rasgo semántico.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-319.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-319.bmp" alt="DA51-319" class="aligncenter size-full wp-image-6068" /></a></p>
<p>En los otros casos podemos observar la proyección semántica. Por ejemplo en 8, la vejiga es vista como una bolsa para la orina; en 9, 10 y 11 una parte de la PC, por su forma o posición, adquiere el término de otra PC:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-320.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-320.bmp" alt="DA51-320" class="aligncenter size-full wp-image-6069" /></a></p>
<p>Con lo que tenemos la siguiente lectura: pantorrilla= estómago de la pierna.</p>
<p>Otro tipo de casos son aquellos donde los rasgos de una PC con un cierto modificador se proyectan para dar nombre a una PC distinta, que es el ejemplo en 13. <i>tiixaní</i> donde los rasgos de “lengua” son proyectados en la glotis y el modificador es un mesurador.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-321.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-321.bmp" alt="DA51-321" class="aligncenter size-full wp-image-6070" /></a><br />
Con lo que tenemos la lectura: glotis= lengua pequeña.</p>
<p><b>Metodología</b></p>
<p>Para la obtención y validación del léxico de PC se procedió con: a) evocación libre, b) cuestionamiento, c) identificación de partinomia, d) sistematización, e) análisis 1, f) validación, g) localización extensional de los referentes, h) descripción de PC, i) descripción  de objetos del mundo y j) análisis 2.</p>
<p><i>a) Evocación libre.</i> Consistente en el registro (grabado o videograbado) de la mención libre del hablante de las PC que conoce. Además de la obtención del léxico de PC, este material nos permitió comprobar la hipótesis acerca de que los términos cara, cabeza, ojo, boca y mano aparecen entre los primeros cinco o diez evocados libremente por cualquier hablante de cualquier lengua.</p>
<p><i>b) Cuestionamiento.</i> Posterior a la evocación libre y con base en los términos obtenidos se formulan preguntas directas al hablante sobre si existen más términos, y conforme los menciona se registran. </p>
<p><i>c) Identificación de partinomia.</i> Se ofrece al hablante una serie de imágenes (13 láminas) que representan el cuerpo humano, femenino y masculino, así como de diferentes regiones de él para que nombre las PC que identifica en dichas imágenes (que se ilustran en la página siguiente).</p>
<p><i>d) Sistematización.</i> Los términos obtenidos en las etapas anteriores son organizados y sistematizados para su comparación y análisis. Este proceso implica la unificación de los listados de los hablantes. </p>
<p><i>e) Análisis 1.</i> Una vez sistematizados, los términos son  analizados léxica, fonológica y morfológicamente.</p>
<p><i>f) Validación.</i> Una vez realizados los procesos anteriores se procede a nombrarle al hablante cada uno de los términos en su lengua —en nuestro caso el hñähñu—, solicitándole los defina, describa y relacione para llegar a su significado. Este procedimiento nos permite validar nuestro registro tanto semántica como formalmente.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-322.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-322.bmp" alt="DA51-322" class="aligncenter size-full wp-image-6071" /></a></p>
<p><i>g) Localización extensional de los referentes.</i> Igual que en el proceso anterior, al hablante se le van nombrando los términos de pc en hñähñu, solicitándole que en ilustraciones del cuerpo humano coloree la extensión completa de la parte nombrada. Esto nos permite delimitar extensionalmente la PC y por consecuencia al término.</p>
<p><i>h) Descripción de PC.</i> Consistente en el registro de las  características y rasgos con los que los hablantes describen e identifican cada PC. Esto nos permite detectar los rasgos semánticos distintivos de cada PC en el hñähñu.</p>
<p><i>i) Descripción de objetos del mundo.</i> Consistente en el registro de los términos de las partes de diversos objetos del mundo, identificando igualmente las características y rasgos con los que los hablantes  describen e identifican cada una de sus partes.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-323.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-323.bmp" alt="DA51-323" class="aligncenter size-full wp-image-6072" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-324.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-324.bmp" alt="DA51-324" class="aligncenter size-full wp-image-6074" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-325.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-325.bmp" alt="DA51-325" class="aligncenter size-full wp-image-6076" /></a></p>
<p><i>j) Análisis 2.</i> A partir de la detección del uso de términos de PC para nombrar las partes de otros objetos del mundo y de los rasgos semánticos distintivos en cada dominio se determinan cuales son los rasgos semánticos distintivos que se proyectan de cada PC.</p>
<p>El análisis de los resultados permitió hacer la caracterización de los rasgos que presento inmediatamente después de cada uno de los términos de PC hñähñu/español bajo el título <i>términos relacionados,</i> y de los que revisaremos algunos ejemplos que nos permitirán observar la extensión semántica a otras entidades y muy principalmente los rasgos implicados en ella.</p>
<p>A continuación se analizan algunos ejemplos de proyección semántica de términos de PC en el hñähñu valiéndonos de cuatro columnas donde aparece un término o expresión que incluye la PC a analizar,  descomposición y su traducción literal, sentido del término o enunciado y finalmente los rasgos proyectados. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-326.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-326.bmp" alt="DA51-326" class="aligncenter size-full wp-image-6075" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-327.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-327.bmp" alt="DA51-327" class="aligncenter size-full wp-image-6077" /></a></p>
<p>En un palo (<i>¢a</i> “tronco”) el extremo es <i>ña,</i> pero no cualquier extremo, pues fijándose primero en el grosor, la parte más gruesa es abajo y la más delgada es arriba, en el caso de que sea del mismo grosor, en la veta y los nudos se sabe para donde crece, y ahí tiene su <i>ña.</i></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-328.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-328.bmp" alt="DA51-328" class="aligncenter size-full wp-image-6078" /></a></p>
<p>A la loza de concreto también se le llama <i>ñangu</i> “ya que no hay nada más arriba de ella, es el techo”. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-329.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-329.bmp" alt="DA51-329" class="aligncenter size-full wp-image-6080" /></a></p>
<p>El término para cabeza <i>ña,</i> vista como el remate de los objetos no debe considerarse automáticamente como lo más alto, sino como la parte final. Así en el brazo extendido, sea hacia arriba o hacia abajo, la punta de los dedos son <i>ña</i> porque es lo extremo. Igualmente el término <i>ña</i> aparece en expresiones que indican que una persona “es cabeza” o “encabeza” a un grupo; ahí el rasgo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_8_6046" id="identifier_8_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El aspecto identitario se explica puesto que los rasgos principales para identificar a cualquier persona se encuentran en la cara: color de piel; forma y color de ojos; forma y tama&ntilde;o de la nariz, la boca, las orejas, las cejas, las pesta&ntilde;as, labios, barbilla, cachetes; la forma de la cara (redonda, ovalada, alargada), etc&eacute;tera">9</a> es la función=ser la parte  importante, “la que gobierna lo demás”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-330.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-330.bmp" alt="DA51-330" class="aligncenter size-full wp-image-6081" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-331.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-331.bmp" alt="DA51-331" class="aligncenter size-full wp-image-6082" /></a></p>
<p>En algunos objetos, por ejemplo un cubo o una columna, podemos reconocer varias “caras” y en este caso el término <i>hmi</i> está asociado a superficie; pero en otros objetos, aunque tengan varias caras, por ejemplo una lavadora (casi cúbica) o una cajonera, una de sus caras se identifica como “la cara” del objeto: sin importar la posición de una cajonera (pudiera estar con los cajones contra la pared) el lado donde están los cajones será su <i>hmi.</i> En un caso (el de la columna) el término está asociado a superficie y en el otro a la noción de identidad.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-332.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-332.bmp" alt="DA51-332" class="aligncenter size-full wp-image-6083" /></a></p>
<p><i>hmi</i> está entre los términos en los que opera una extensión metonímica (de la parte al todo) en la cual el término de una parte se extiende para nombrar una porción contigua mayor: <i>hmi</i> “cara” ~ “frente del cuerpo”; <i>šutá</i> “espalda” ~ “la parte de atrás del cuerpo” (imagen en la página siguiente).</p>
<p>La determinación de que la extensión va en el sentido de la parte → al todo, es en acuerdo con la afirmación de que las categorías más abstractas tienen su base en las categorías más concretas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_9_6046" id="identifier_9_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Eve Sweetser, From Etymology to Pragmatics. Metaphorical and Cultural Aspects of Semantic Structure, 1990.">10</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-333.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-333.bmp" alt="DA51-333" class="aligncenter size-full wp-image-6084" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-334.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-334.bmp" alt="DA51-334" class="aligncenter size-full wp-image-6085" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-335.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-335.bmp" alt="DA51-335" class="aligncenter size-full wp-image-6086" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-336.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-336.bmp" alt="DA51-336" class="aligncenter size-full wp-image-6087" /></a></p>
<p>Es muy factible que t<i>ɔ</i>  “ojo” provenga de <i>to</i> “piedra”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-337.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-337.bmp" alt="DA51-337" class="aligncenter size-full wp-image-6088" /></a></p>
<p>Algunos términos de PC proyectan más de un rasgo, por lo que no es simple identificar cuál o cuáles son los rasgos que están proyectando; por ejemplo <i>ne</i> “boca” presenta los rasgos de redondo y de  entrada/salida, pero al preguntar a los hablantes si se le puede llamar <i>ne</i> a la entrada de una grieta, su respuesta fue negativa; a pesar de tener una abertura y profundidad (condiciones supuestamente suficientes y necesarias para “boca”), destacan otro rasgo: “para grieta se emplea el término de algo que se abre”, <i>šogi</i> “abrirse”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-338.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-338.bmp" alt="DA51-338" class="aligncenter size-full wp-image-6089" /></a></p>
<p>La vulva es visualizada (al igual que en el español) como una boca, tanto que apareció el término <i>šinešixi</i> (labio-vulva) para referir los “labios de la vulva”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-339.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-339.bmp" alt="DA51-339" class="aligncenter size-full wp-image-6090" /></a></p>
<p>Es importante mencionar que, a diferencia del español, que emplea el término “patas” para manos y pies en los animales cuadrúpedos, esta lengua sí los particulariza léxicamente.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_10_6046" id="identifier_10_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La argumentaci&oacute;n de los hablantes tiene que ver con las diferencias anat&oacute;micas entre las extremidades superiores y las inferiores. Tampoco podemos referirlas como delanteras y traseras puesto que en la  concepci&oacute;n h&ntilde;&auml;h&ntilde;u hay una noci&oacute;n de postraci&oacute;n de la verticalidad en los animales (b&aacute;sicamente cuadr&uacute;pedos) que revisar&eacute; en un trabajo  futuro. Otro argumento es que esta distinci&oacute;n es importante cuando se les tiene que poner una inyecci&oacute;n (vacunas), ya que unas se aplican en yae y otras en kua (aunque ciertamente esta es una explicaci&oacute;n muy reciente).">11</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-340.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-340.bmp" alt="DA51-340" class="aligncenter size-full wp-image-6091" /></a></p>
<p>A reserva de revisar más ejemplos, lo que destaca en los aquí revisados es que éstos corresponden extensionalmente (mano ~ brazo), con “brazo” en tanto que la <i>yae</i> del árbol y del cerdo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_11_6046" id="identifier_11_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La inalienabilidad de las partes del cuerpo se hace m&aacute;s evidente cuando revisamos el caso de: r&aacute; yae ra &cent;iuti &ndash; su mano del cerdo (estando vivo) / ra boho &cent;iuti &ndash; la mano de cerdo (para comer). Al momento de estar separada del cuerpo ya no puede ser nombrada con el mismo t&eacute;rmino.">12</a>, aunque presentan analogía física con la mano humana, no la hay con la función: agarrar, asir.</p>
<p>En las PC se pueden identificar y nombrar otras partes (o sea, las partes de las partes) yuxtaponiendo, como ya vimos antes, otras raíces.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-341.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-341.bmp" alt="DA51-341" class="aligncenter size-full wp-image-6092" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-342.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-342.bmp" alt="DA51-342" class="aligncenter size-full wp-image-6093" /></a></p>
<p>Para entender <i>šuta</i> como la parte de atrás del cerdo tenemos que apelar a la noción de verticalidad emanada del modelo humano.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-343.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-343.bmp" alt="DA51-343" class="aligncenter size-full wp-image-6094" /></a></p>
<p>El árbol además de <i>kua</i> tiene <i>ndui</i> que son las raíces (aplica a todas las plantas)</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-344.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-344.bmp" alt="DA51-344" class="aligncenter size-full wp-image-6095" /></a></p>
<p>En el caso de <i>šitikua</i> “espinilla” <i>kua</i> “pierna” mantiene su significado inalterado y recibe la raíz nominal correspondiente a carrizo de la cual podemos reconocer una extensión semántica por la forma, aunque también permea la propiedad de ser duro y quebradizo. En este caso es la PC la que recibe la extensión de otro objeto del mundo.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-345.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-345.bmp" alt="DA51-345" class="aligncenter size-full wp-image-6096" /></a></p>
<p>Igual que en el caso de <i>šitikua</i>  “carrizo-pierna”, en <i>thoni</i> “piedra-gallina”, es la PC quien recibe la proyección de una entidad de otro campo semántico.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-346.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-346.bmp" alt="DA51-346" class="aligncenter size-full wp-image-6098" /></a></p>
<p>Además existe una forma en alternancia para el huevo de ave que es <i>t’aši</i> “blanco” o “blanquillo”, donde el rasgo que se destaca del huevo de ave para su nominalización es ser blanco. Esto puede estar hablándonos de una trayectoria en la proyección, donde para la PC testículo se usa el término ‘huevo’, y cuando la carga semántica del término “huevo” se vuelve equivalente al término “testículo”, se opta por el término “blanquillo” para diferenciar el huevo de ave. </p>
<p>En la formación de los términos compuestos de las PC se identifican  algunas raíces que funcionan como modificadores del lexema al que se le yuxtapone:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-347.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-347.bmp" alt="DA51-347" class="aligncenter size-full wp-image-6097" /></a></p>
<p>Como base o asiento refiere a los objetos cuya base es ancha (refrigerador, estufa, tinaco) e inicio cuando marca la parte donde inicia algo. Aunque <i>ndui-</i> y <i>di-</i> aparentemente están en variación libre se empezó a dibujar un patrón que permitía establecer que <i>ndui-</i> estaba relacionado con “inicio” y <i>di-</i> con “base”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-348.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-348.bmp" alt="DA51-348" class="aligncenter size-full wp-image-6099" /></a></p>
<p>Sin embargo el caso de <i>šano</i> “olla” viene a romper dicho patrón.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_12_6046" id="identifier_12_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Si para corva en lugar de bikua se empleara el mismo criterio de tomi-doblar se tendr&iacute;a tokua, pero ese t&eacute;rmino ya existe y es para nombrar otra PC: &ldquo;tobillo&rdquo;, as&iacute; que para la corva se emplea bi- detr&aacute;s o no visible.">13</a>,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_13_6046" id="identifier_13_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Que otros refieren como r&aacute; &scaron;utazak&uacute; (su espalda de la oreja).">14</a>,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=6046#footnote_14_6046" id="identifier_14_6046" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Que no significa &ldquo;abajo de&hellip;&rdquo; hoi ra me&scaron;a (abajo de la mesa) &ldquo;debajo de la mesa&rdquo;.">15</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-349.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-349.bmp" alt="DA51-349" class="aligncenter size-full wp-image-6100" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-350.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-350.bmp" alt="DA51-350" class="aligncenter size-full wp-image-6101" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-351.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-351.bmp" alt="DA51-351" class="aligncenter size-full wp-image-6102" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-352.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-352.bmp" alt="DA51-352" class="aligncenter size-full wp-image-6103" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-353.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-353.bmp" alt="DA51-353" class="aligncenter size-full wp-image-6104" /></a></p>
<p><b>Conclusiones</b></p>
<p>Lo que podemos destacar del análisis de los datos son cinco puntos:</p>
<p>1. Hasta el momento en mis datos no se ha presentado en esta lengua un lexema compuesto de PC que haga extensión semántica hacia otro campo semántico que no sea el del propio cuerpo humano o el de los animales. Lo que nos permite caracterizar o establecer una primera restricción de la extensión semántica en esta lengua.</p>
<p>2. De los 33 términos simples o básicos en el <i>corpus,</i> sólo en 14 de ellos se observa extensión semántica; la mitad de estos (7)  corresponden a la cabeza y la otra (7) al resto del cuerpo.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-354.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-354.bmp" alt="DA51-354" class="aligncenter size-full wp-image-6105" /></a></p>
<p>3. Los rasgos de proyección que aparecen son: forma, función, posición u orientación y propiedad; en algunas proyecciones participa sólo uno de ellos, pero en otras pueden ocurrir más de uno dependiendo de los rasgos significativos implicados.</p>
<p>4. El rasgo que se proyecta más frecuente en el hñähñu es el de forma.</p>
<p>5. Otro aspecto que se observó en algunos términos de PC en esta lengua, aunque no se analizó, es la presencia de procesos de gramaticalización en la formación de locativos, por ejemplo:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-355.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-355.bmp" alt="DA51-355" class="aligncenter size-full wp-image-6106" /></a></p>
<p>En el caso de <i>rá maña ra refrigerador</i> observamos que el término <i>maña</i> tanto se aplica para nombrar una parte del objeto (la parte superior) como al área contigua (arriba de&#8230;)</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-356.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-356.bmp" alt="DA51-356" class="aligncenter size-full wp-image-6107" /></a></p>
<p>En el caso de <i>rá hmi ra ngu</i> observamos que el término <i>hmi</i> tanto se aplica para nombrar una parte del objeto (la parte frontal) como al área contigua (frente a&#8230;).</p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Bourdin, Gabriel, <i>El cuerpo humano entre los mayas. Una aproximación lingüística,</i> Mérida, Ediciones Universidad Autónoma de Yucatán, 2007, p. 205.</p>
<p>Echegoyen Gleason, Artemisa, <i>Luces contemporáneas del otomí.  Gramática del otomí de la Sierra,</i> México, ILV, 1979.</p>
<p>Holenbach, Barbara E., “Semantic and Syntactic Extensions of Copala<br />
Trique Body-Part Nouns”, en <i>Homenaje a Jorge Suárez, P. Levy y B Garza Cuarón,</i> México, El Colegio de México, 1990.</p>
<p>López Austin, Alfredo, <i>Cuerpo humano e ideología,</i> México, IIA-UNAM, 1980.</p>
<p>MacLaury, Robert E., “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and Metaphric Extensions”, en <i>IJAL,</i> vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119-154.</p>
<p>Sweetser, Eve, <i>From Etymology to Pragmatics. Metaphorical and Cultural Aspects of Semantic Structure,</i> Cambridge, Cambridge University Press, 1990.</p>
<p>Autor: Francisco J. Peral Rabasa, Dirección de Lingüística, INAH. </p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_6046" class="footnote">Trabajo presentado en el VII Coloquio de Lingüística de la ENAH, 16-18 de abril de 2008, Ciudad de México. Las imágenes empleadas provienen de diversas fuentes, algunas proceden de Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología, 1980. Esta investigación forma parte del Proyecto de Investigación Formativa (PIF) Lengua y Cultura de la ENAH y del Seminario Interinstitucional Permanente de Antropología Lingüística DL-INAH/IIA-UNAM. El PIF y el Seminario involucran a varios alumnos e investigadores que estudian el mismo tema en diferentes lenguas indígenas mexicanas.</li><li id="footnote_1_6046" class="footnote">Mi agradecimiento y reconocimiento a Maribel Santos, Manuel Cantera, Enrique Vicente, Cristina Zoyoquila y Vicente Trejo, hablantes nativos del hñähñu, oriundos de San Pablito y Xochimilco, Pahuatlán, por su apoyo; así como a los valiosos comentarios y observaciones de Susana Cuevas, Michael Knapp y María Ambriz, DL/INAH, de Néstor H. Green, Universidad Autónoma de Querétaro y de Itzel Vargas, ENAH.</li><li id="footnote_2_6046" class="footnote">Artemisa Echegoyen Gleason, Luces contemporáneas del otomí. Gramática del otomí de la Sierra, 1979.</li><li id="footnote_3_6046" class="footnote">El hñähñu cuenta con cuatro series de “pronombres enfatizantes del sujeto” que tienen la función, como su nombre lo indica, de resaltar a la persona que expresan, el enfatizante -’u. corresponde a la 3a. persona.</li><li id="footnote_4_6046" class="footnote">En esta lista no aparecen los términos de los diversos huesos por las razones prácticas que se explican más adelante, pero si requerimos una lista en español-hñähñu debemos incorporar términos tales como “pelvis”, “tórax”, entre otros.</li><li id="footnote_5_6046" class="footnote">Posición ~ orientación.</li><li id="footnote_6_6046" class="footnote">Propiedad ~ cualidad.</li><li id="footnote_7_6046" class="footnote">En este caso es la PC la que recibe la extensión de otro objeto del mundo, este ejemplo no echa por tierra la postura de que es el modelo antropomórfico el que genera la extensión, por ejemplo en español encontramos expresiones tales como “limpia la nariz del carro” o “me rompí el tabique nasal”, donde en el primer caso la PC se proyecta en el objeto “carro” para nombrar una parte de él, y en el segundo un término de otro campo semántico, “materiales de construcción”, se proyecta sobre una parte de una PC para nombrarla.</li><li id="footnote_8_6046" class="footnote">El aspecto identitario se explica puesto que los rasgos principales para identificar a cualquier persona se encuentran en la cara: color de piel; forma y color de ojos; forma y tamaño de la nariz, la boca, las orejas, las cejas, las pestañas, labios, barbilla, cachetes; la forma de la cara (redonda, ovalada, alargada), etcétera</li><li id="footnote_9_6046" class="footnote">Eve Sweetser, From Etymology to Pragmatics. Metaphorical and Cultural Aspects of Semantic Structure, 1990.</li><li id="footnote_10_6046" class="footnote">La argumentación de los hablantes tiene que ver con las diferencias anatómicas entre las extremidades superiores y las inferiores. Tampoco podemos referirlas como delanteras y traseras puesto que en la  concepción hñähñu hay una noción de postración de la verticalidad en los animales (básicamente cuadrúpedos) que revisaré en un trabajo  futuro. Otro argumento es que esta distinción es importante cuando se les tiene que poner una inyección (vacunas), ya que unas se aplican en yae y otras en kua (aunque ciertamente esta es una explicación muy reciente).</li><li id="footnote_11_6046" class="footnote">La inalienabilidad de las partes del cuerpo se hace más evidente cuando revisamos el caso de: rá yae ra ¢iuti &#8211; su mano del cerdo (estando vivo) / ra boho ¢iuti &#8211; la mano de cerdo (para comer). Al momento de estar separada del cuerpo ya no puede ser nombrada con el mismo término.</li><li id="footnote_12_6046" class="footnote">Si para corva en lugar de bikua se empleara el mismo criterio de tomi-doblar se tendría tokua, pero ese término ya existe y es para nombrar otra PC: “tobillo”, así que para la corva se emplea bi- detrás o no visible.</li><li id="footnote_13_6046" class="footnote">Que otros refieren como rá šutazakú (su espalda de la oreja).</li><li id="footnote_14_6046" class="footnote">Que no significa “abajo de&#8230;” hoi ra meša (abajo de la mesa) “debajo de la mesa”.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=6046</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las partes del cuerpo humano en amuzgo y su proyección semántica</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 May 2013 18:13:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CUEVAS SUÁREZ SUSANA GRACIELA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[AMUZGO]]></category>
		<category><![CDATA[COMPARACIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[COSMOVISIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[CUEVAS SUÁREZ SUSANA GRACIELA]]></category>
		<category><![CDATA[LÉXICO]]></category>
		<category><![CDATA[METÁFORA]]></category>
		<category><![CDATA[RASGOS SEMANTICOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998</guid>
		<description><![CDATA[El propósito de este trabajo es demostrar la composición léxica de las partes del cuerpo en la terminología amuzga, así como la forma en que los hablantes la usan para proyectar las características reconocidas de cada parte del cuerpo a otros objetos de su mundo. Los rasgos  semánticos proyectados en otros elementos con más frecuencia son: forma, posición y función. La construcción semántica de las expresiones metafóricas nos permite observar parte de la cosmovisión amuzga.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El cuerpo humano ha sido un tema de estudio en muy diversos campos de la ciencia<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_0_5998" id="identifier_0_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El presente trabajo forma parte del Proyecto de Investigaci&oacute;n Formativa (PIF) &ldquo;Lengua y Cultura&rdquo; que se lleva a cabo con los alumnos de la licenciatura en Ling&uuml;&iacute;stica de la ENAH. El tema central del PIF es el cuerpo humano en diversas lenguas.">1</a>. En el ámbito de la antropología, su estudio ha permitido adentrarse en la cosmovisión de los pueblos. En la lingüística permite conocer elementos gramaticales relacionados con su léxico. El amuzgo de San Pedro Amuzgos, Oaxaca, hace uso de los términos de las partes del cuerpo, y tales términos se extienden a un arreglo de aplicaciones semánticas incluso afuera del mismo cuerpo, a elementos inanimados. Es ya conocido que también otras lenguas de diversas familias  indoamericanas hacen lo mismo. Actualmente, los estudios sobre el cuerpo humano desde un enfoque cognitivista han arrojado resultados importantes respecto a las lenguas en cuestión; por ejemplo, los  nombres se derivan a preposiciones que expresan no sólo relaciones espaciales sino relaciones gramaticales; también se derivan a verbos, adjetivos, etcétera. Los amuzgos nombran objetos o partes de objetos como si fueran las partes del cuerpo humano, a los que le asignan los mismos rasgos semánticos.</p>
<p>El presente estudio muestra la terminología amuzga para las partes del cuerpo humano, la extensión que hacen de ellos a otras partes del cuerpo, así como a otros objetos fuera de éste. También proporciona algunas semejanzas y diferencias, sobre este mismo tema, con algunas otras lenguas indoamericanas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_1_5998" id="identifier_1_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La comparaci&oacute;n se hizo tanto con las lenguas que se est&aacute;n estudiando en el PIF, como con datos de algunas otras lenguas emparentadas.">2</a></p>
<p><b>Nombres de las partes del cuerpo</b></p>
<p>Los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo son inalienables y por lo tanto no se pueden nombrar de manera aislada, sino que deben llevar la marca del poseedor; así la estructura morfológica o sintáctica tiene las siguientes características: mediante el uso de pronombres posesivos como sufijos de los nombres (morfológica), o acompañados de un nombre propio (sintáctica), como en los ejemplos que vemos enseguida<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_2_5998" id="identifier_2_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Los ejemplos que se presentan en este trabajo est&aacute;n escritos con el alfabeto que utilizan los amuzgos.">3</a>: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-401.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-401.bmp" alt="DA51-401" class="aligncenter size-full wp-image-5999" /></a></p>
<p>Es muy importante considerar el marcador de número con los nombres de las partes del cuerpo, ya que está en estrecha relación con el aspecto natural y cultural, por lo tanto debe concordar el número de la parte del cuerpo con el número de la persona si esta última es plural.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-402.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-402.bmp" alt="DA51-402" class="aligncenter size-full wp-image-6001" /></a></p>
<p>En este tipo de frases nominales no se puede convertir a plural cualquier nombre, pues resultarán frases agramaticales como:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-403.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-403.bmp" alt="DA51-403" class="aligncenter size-full wp-image-6002" /></a></p>
<p>La morfología del nombre corresponde a la tercera persona singular (3<sup>ª</sup> sg.), que es la que sufre menos cambios, igual que en la construcción con <i>ts’an,</i> como en los siguientes ejemplos; es la forma que utilizaré para mostrar todos los ejemplos.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-404.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-404.bmp" alt="DA51-404" class="aligncenter size-full wp-image-6004" /></a></p>
<p>Para poder entender con mayor claridad las proyecciones semánticas es necesario conocer el modo en que el amuzgo construye los términos de las partes del cuerpo, pues en la formación de los términos podemos  encontrar las bases de la proyección semántica. </p>
<p><i>Clasificación de los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo</i></p>
<p>Conforme a la metodología empleada para la obtención del corpus del campo semántico, los datos se fueron seleccionando. El primer listado se obtuvo pidiendo a los hablantes que mencionaran todos los nombres de las partes del cuerpo que conocieran, sin contar con ningún material de apoyo, esto es, que utilizaran el conocimiento que tienen de su propio cuerpo. De esa forma, algunos hablantes, conforme iban mencionando los nombres, iban señalándolos en su propio cuerpo. Después de tratar de unificar las listas de términos con los hablantes, en sucesivas entrevistas se les proporcionaron láminas (dibujos), como las que se muestran en la lámina 1, para que en ellas marcaran con colores las partes a las que referían los términos mencionados.</p>
<p>En esta primera etapa he trabajado con más de 18 hablantes, obteniendo un promedio de 133 términos. Cabe señalar que en esta lista no se consideran los utilizados para fluidos corporales (secreciones) como: saliva, sudor, orín, lágrima, etcétera; ni afecciones de la piel o del cuerpo en general como pueden ser: mezquinos, ampollas, callos, verrugas, etcétera. Del total hice un ordenamiento por sus características estructurales. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-405.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-405.bmp" alt="DA51-405" class="aligncenter size-full wp-image-6005" /></a></p>
<p>Por su construcción morfológica los he dividido en términos básicos y términos compuestos. Los términos básicos<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_3_5998" id="identifier_3_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Se recuerda que los t&eacute;rminos de partes del cuerpo son inalienables y los ejemplos que se muestran corresponden a la tercera persona  singular (el menos marcado) en una estructura sint&aacute;ctica con &ldquo;persona&rdquo;, por lo que s&oacute;lo hay que observar el primer nombre de la estructura.">4</a> o simples identificados fueron 31, algunos de ellos se presentan en la tabla 1. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-406.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-406.bmp" alt="DA51-406" class="aligncenter size-full wp-image-6006" /></a></p>
<p>Son simples porque están formados de un solo morfema (lexema) que constituye el significado de la parte del cuerpo. Estos lexemas son generalmente monosilábicos, pero no siempre. En el corpus también aparecen términos simples bisilábicos como: <i>naxen’,</i> espalda; <i>kincho,</i> mejilla; <i>kitya,</i> nervio/vena; <i>kiña,</i> paladar; <i>tsonein,</i> uña.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_4_5998" id="identifier_4_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Con respecto a este &uacute;ltimo t&eacute;rmino tengo serias dudas, pues algunos hablantes identificaron ts&oacute; (con tono alto) &mdash;proveniente de ts&oacute;a (tambi&eacute;n con tono alto) y significa caparaz&oacute;n o duro como concha de animal&mdash; como un morfema que le da la significaci&oacute;n a todo el lexema para &ldquo;u&ntilde;a&rdquo;. Sin embargo, otras personas me informaron que la palabra no se puede dividir y que todo es lo que significa &ldquo;u&ntilde;a&rdquo;.">5</a> </p>
<p>El resto del corpus (102 términos) está formado por términos compuestos. Les he llamado así, debido a que en él intervienen dos o más lexemas.</p>
<p>Por su composición, los he dividido en tres grupos, según la clase de palabra que interviene para su composición morfológica. En su gran mayoría, estos términos compuestos están formados por la  yuxtaposición de dos elementos: ya sea de dos nombres, de adjetivo y nombre, o de adverbio y nombre, dando como resultado, en cada caso, un nuevo nombre de otra parte del cuerpo. </p>
<p>El primer grupo de compuestos lo constituyen los ejemplos siguientes en donde intervienen dos nombres.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-407.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-407.bmp" alt="DA51-407" class="aligncenter size-full wp-image-6007" /></a></p>
<p>El siguiente grupo, aunque reducido, lo constituyen términos compuestos formados por un adjetivo y un nombre, sin que éste sea el orden obligatorio. Los ejemplos aparecen a continuación<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_5_5998" id="identifier_5_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Abreviaturas: Adj-adjetivo; N-nombre; Adv-adverbio.">6</a>. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-408.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-408.bmp" alt="DA51-408" class="aligncenter size-full wp-image-6008" /></a></p>
<p>El tercer grupo incluye términos compuestos que están formados de un adverbio y un nombre, en este caso se debe mantener el orden.<br />
Los ejemplos se muestran en 8.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-409.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-409.bmp" alt="DA51-409" class="aligncenter size-full wp-image-6010" /></a></p>
<p>Existen pocos términos que están formados de dos compuestos como los que se muestran enseguida.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-410.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-410.bmp" alt="DA51-410" class="aligncenter size-full wp-image-6011" /></a></p>
<p>También existen casos como “pestaña”, que se trata de un nombre, más un compuesto: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-411.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-411.bmp" alt="DA51-411" class="aligncenter size-full wp-image-6012" /></a></p>
<p>En algunas de estas composiciones (principalmente en las que intervienen dos nombres) podemos encontrar también la proyección semántica. Es decir, que el significado del primer nombre en la  estructura, modifica al segundo, creando un nuevo término para otra parte del cuerpo. El primer nombre corresponde a una parte del cuerpo y toma de ésta los rasgos principales para aplicarlos a los rasgos del segundo nombre, que también corresponde a otra parte del cuerpo. En el siguiente ejemplo sólo presento un caso, ya que los veremos en detalle en el apartado sobre proyección semántica. </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-412.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-412.bmp" alt="DA51-412" class="aligncenter size-full wp-image-6013" /></a></p>
<p><b>Proyección semántica</b></p>
<p>En estudios de semántica se ha reconocido que la extensión de un término consiste en la clase de entidades a las que el término se aplica o refiere; mientras que la intensión de un término es el conjunto de rasgos o atributos que caracterizan a cualquier entidad a la cual se aplica correctamente el término. Ambas, extensión e intensión, varían inversamente en sus relaciones mutuas: cuanto más grande es la extensión de un término, menor es su intensión y viceversa. Por ejemplo, la extensión de <i>gato</i> es mayor que la de <i>siamés,</i> puesto que el primer término refiere a más cosas; por otra parte, la intensión de <i>siamés</i> es mayor que la de <i>gato,</i> ya que la caracterización o definición de los siameses debe hacer referencia a un conjunto más amplio de atributos que el que se requiere para  caracterizar a los gatos. </p>
<p>Anteriormente, los griegos hicieron muchos esfuerzos por demostrar el origen “natural” del lenguaje, presentando como prueba algunos  principios para mostrar la ampliación y el alcance del significado de una palabra más allá de su significado “verdadero” u “original”. De tales principios, el más importante fue la <i>metáfora</i> (o “transferencia”), basada en el vínculo natural que existe entre el referente primario y el referente secundario al cual se aplicaba la palabra.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_6_5998" id="identifier_6_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="John Lyons, Introducci&oacute;n en la Ling&uuml;&iacute;stica Te&oacute;rica, 1971 [1968], p. 419.">7</a> Una aplicación de este principio metafórico la podemos ver en palabras tales como <i>boca, ojo, cabeza, cuello</i> y <i>pie</i> que es factible sumarlas a cañón, cerradura, alfiler, botella y montaña  respectivamente.</p>
<p>En cada caso se observa una similitud de forma y de función entre los referentes. Sin embargo, en la semántica tradicional no es posible  concebir que la <i>boca</i> de un cañón y la <i>boca</i> como parte del cuerpo humano sean homónimos sino más bien que la palabra <i>boca</i> tiene dos significados relacionados. Es decir, en la semántica tradicional, a este caso se le vería como <i>significado múltiple o polisemia.</i> La diferencia entre <i>homonimia</i> y <i>polisemia</i> la podemos encontrar fácilmente en los diccionarios, mientras que con la primera aparecen varias entradas con sus propios significados, con la segunda, en la misma entrada aparecen varios significados, aunque la frontera que distingue a la <i>homonimia</i> y a la <i>polisemia</i> es muy débil y puede interpretarse de diferentes formas. </p>
<p>En el terreno de la retórica, encontramos dos tropos: la metáfora y la metonimia (mismas que vemos en el material del amuzgo). La metonimia corresponde a las partes de un todo y trasladados  analógicamente de igual manera a la parte de un todo. La metáfora se ha considerado una de las figuras retóricas más importantes y afecta el nivel léxico / semántico de la lengua. Consiste en la relación de los significados de las palabras que en ella participan, a pesar de que asocia términos que se refieren a aspectos de la realidad que  habitualmente no se vinculan. En la metáfora se manifiesta la identidad parcial de dos significados, paralelamente a la no identidad de los dos significados correspondientes. En general, a la metáfora se le ha considerado como un instrumento cognoscitivo de naturaleza asociativa, nacida de la necesidad y de la capacidad humana de raciocinio que parece ser el modo fundamental como relacionamos nuestra experiencia y nuestro saber, ubicado en la génesis misma del pensamiento, pero que se opone al pensamiento lógico produciendo un cambio de sentido o produciendo un sentido figurado opuesto al sentido literal o recto.</p>
<p>En la actualidad, para algunos lingüistas las extensiones semánticas de las partes del cuerpo humano, en ciertas lenguas, resultan ser usos metafóricos de los nombres de tales partes en ciertos objetos inanimados o parte de ellos, que en muchos de los casos resultan bastante evidentes para los hablantes de español o inglés, como  algunos mencionados anteriormente: “al pie de la montaña” o “la cabeza del alfiler”, etcétera. De acuerdo con Barbara Hollenbach, éstas serían extensiones naturales, pues la forma general del cuerpo es la que se proyecta a objetos inanimados que resultan fácil de identificar; sin embargo existen otros que no son tan evidentes.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_7_5998" id="identifier_7_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Barbara Hollenbach, &ldquo;Semantic and Syntactic Extensions of Copala Trique Body/Part Nouns&rdquo;, en P. Levy y B. Garza Cuar&oacute;n (eds.),  Homenaje a Jorge Su&aacute;rez, 1990.">8</a></p>
<p>Los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo también son  extendidos para llenar principalmente una variedad de funciones  léxicas, y unas cuantas sintácticas. Dentro de la misma categoría de nombres, tales términos se utilizan para expresar otras entidades inanimadas. Algunos nombres de partes del cuerpo en amuzgo son extendidos como preposiciones que permiten observar relaciones espaciales; asimismo, las palabras que se derivan pueden funcionar como adverbios de lugar.</p>
<p>Uno de los intereses en el Proyecto de Investigación Formativa (PIF) “Lengua cultura” es identificar los rasgos semánticos en las partes del cuerpo que se proyectan a otros objetos inanimados en las diferentes lenguas que estamos estudiando. Por el momento, se han detectado tres: rasgo de forma, rasgo de función y rasgo de posición. Otro de los intereses del PIF es encontrar la semejanza o diferencia que pueden presentar esas lenguas en su proyección a otros ámbitos afuera del cuerpo humano.</p>
<p>La proyección semántica de los nombres de las partes del cuerpo no es exclusiva de alguno de los tres rasgos mencionados, pues en ocasiones se proyecta más de un rasgo para dar el significado al nuevo término.  Por ejemplo, en amuzgo podemos ver con mucha claridad la proyección semántica por forma; es decir, que la forma que observan en la parte del cuerpo la están viendo en el otro objeto. Por otro lado se ha detectado que la proyección semántica también se puede dar del mundo exterior hacia los nombres del cuerpo humano como en los ejemplos a continuación: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-413.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-413.bmp" alt="DA51-413" class="aligncenter size-full wp-image-6014" /></a></p>
<p>En a), los rasgos semánticos de forma del término huevo <i>(tsin’)</i> se aplican a la parte del cuerpo “testículos”, igual que como sucede coloquialmente en español. Lo mismo sucede con b) en donde la forma del frijol <i>(ndë)</i> se proyecta a la parte del cuerpo “riñón”, que por tener la misma forma, recibe el mismo nombre. Así como pasa en amuzgo, también sucede en otras lenguas que veremos más adelante.</p>
<p>En la formación de los términos compuestos encontramos que uno de sus morfemas puede ser el nombre de una parte del cuerpo, de donde  e toman algunos de los rasgos semánticos para su proyección. En los siguientes ejemplos vemos algunos casos de términos compuestos, en los que se utiliza indistintamente alguno de los rasgos mencionados para la formación de estos compuestos. Generalmente los rasgos semánticos del lexema que inicia el compuesto son los que se trasmiten al segundo, para modificar su significado y así también el término resultante.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-414.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-414.bmp" alt="DA51-414" class="aligncenter size-full wp-image-6016" /></a></p>
<p>En los ejemplos a) y b) encontramos que inician con el término <i>xtyo’</i> (cuello) para indicar la forma delgada y cilíndrica que une la mano con el brazo, o sea la muñeca, así como la parte delgada y cilíndrica que une el pie con la pierna, para nombrar el tobillo, en<br />
b). </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-415.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-415.bmp" alt="DA51-415" class="aligncenter size-full wp-image-6017" /></a></p>
<p>Para el ejemplo c), el rasgo “delgado”, con la función de cubrir que le  corresponde a <i>tjan</i> (piel), se encuentra modificando al término <i>ndyo</i>  (boca), para dar como resultado el término “labios” (la piel que cubre la boca). A pesar de que <i>si’</i> (carne) se refiere a todo el cuerpo, y por ende a la mano o brazo, en el ejemplo d) tiene como característica la de indicar que en esa parte de la mano se incrementa la carne para dar como significado el bíceps. </p>
<p>Es importante mencionar que en amuzgo los nombres de las partes del cuerpo más productivas, es decir, que más participan en la  construcción de compuestos son: boca, cabeza, cara, pie, mano y hueso. El número de compuestos que forman son: 2, 3, 5, 7, 8, 16, respectivamente, como se muestran en las siguientes tablas.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-416.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-416.bmp" alt="DA51-416" class="aligncenter size-full wp-image-6019" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-417.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-417.bmp" alt="DA51-417" class="aligncenter size-full wp-image-6020" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-418.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-418.bmp" alt="DA51-418" class="aligncenter size-full wp-image-6021" /></a></p>
<p>Se observa que “hueso” es el término con que fácilmente se podría duplicar el número de términos del corpus, ya que se podría nombrar cada hueso del cuerpo ubicando la parte y anteponiéndole <i>tsi’</i> (hueso) al nombre de la parte del cuerpo, pero no es el caso. Los 18 que aparecen en la tabla 7 no han sido creados en las entrevistas, sino que forman parte del vocabulario cotidiano de los amuzgos, pues en algún momento de sus vidas han tenido alguna lesión en esas partes o han estado cerca de alguien en esa situación que les ha transmitido el conocimiento de tales términos y su ubicación.</p>
<p>Veamos también cómo los rasgos de forma y de función, junto con los nombres de otros elementos del mundo, se utilizan para formar los nombres de otras partes del cuerpo humano.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-419.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-419.bmp" alt="DA51-419" class="aligncenter size-full wp-image-6022" /></a></p>
<p><b>Proyección de los rasgos de las partes del cuerpo al mundo</b></p>
<p>Ahora veamos las proyecciones semánticas de los tres rasgos de significado (forma, función y posición) en otros ámbitos que no sean el cuerpo humano. Nos hemos enfocado en los términos más comunes que hemos encontrado en una gran cantidad de lenguas bajo las mismas condiciones. Estas proyecciones refieren a la cabeza, los pies, la cara, etcétera, como veremos en los siguientes ejemplos. Los que </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-420.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-420.bmp" alt="DA51-420" class="aligncenter size-full wp-image-6023" /></a></p>
<p>Mostraré ahora corresponden al amuzgo de San Pedro Amuzgos, Oaxaca.</p>
<p>En estos ejemplos podemos observar que los rasgos de función y posición de <i>xkin</i> (cabeza) y <i>ng’e</i> (pies), en el caso del árbol, se aplican de la misma forma que en el cuerpo humano, pero no así en el caso del machete. En este caso, tanto <i>xkin</i> como <i>ng’e</i> están proyectando sólo el rasgo de función y no el de posición. El rasgo de función, <i>la parte más importante</i> del machete, es la hoja, mientras que a <i>ng’e</i> le corresponde el rasgo del apoyo del machete: el mango. </p>
<p>En la casa, <i>xkin</i> (cabeza) está proyectando el rasgo de función y de posición, la parte más importante de la casa, ubicada en la parte de arriba del objeto.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-421.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-421.bmp" alt="DA51-421" class="aligncenter size-full wp-image-6024" /></a></p>
<p>Proyección del término <i>ndyo</i> (boca). La descripción que hacen los amuzgos de boca es: un hueco por el que entran los alimentos, pero también salen otras cosas como el aire, el vómito, las palabras, el alma, etcétera. Los rasgos de forma y función de <i>ndyo</i> (boca) son los que se proyectan a otros objetos a los que se les aplica el término.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-422.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-422.bmp" alt="DA51-422" class="aligncenter size-full wp-image-6025" /></a></p>
<p>En los ejemplos siguientes vemos la proyección de estos rasgos, pero aplicados de diferente manera, según el caso. Para la jarra, el hueco por el que entran o salen los líquidos es llamado <i>ndyoxoa</i> (boca de la jarra), de manera semejante lo encontramos en otros objetos como cuaje, botella, cueva, etcétera. En todos estos ejemplos, la forma es o redonda o semiredonda.</p>
<p>Para la casa, la puerta es la parte en la que vemos proyectados estos rasgos, así tenemos <i>ndyob’a</i> (puerta de la casa). </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-423.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-423.bmp" alt="DA51-423" class="aligncenter size-full wp-image-6027" /></a></p>
<p>Los amuzgos, en algunas ocasiones, utilizan <i>ndyo</i> (boca) para hacer referencia a los labios, <i>tjan-ndyo,</i> eliminando la parte correspondiente a la piel, pues según el contexto, en ciertos casos no es pertinente el rasgo de la función de cubrir, sino el de posición que es el de indicar contorno, orilla. Así, para el río, las dos partes que corresponden a las orillas, son llamadas boca, como en el ejemplo siguiente. El mismo término se utiliza para marcar las orillas del pueblo, aunque en este caso, las partes a las que se les aplica el término no se encuentren en posición paralela ni como los labios ni como las orillas del río: <i>ndyotsoan</i> (orilla del pueblo).</p>
<p>Regresando al ejemplo de la jarra, también observamos que el término <i>nd’ö</i> (mano) se utiliza para indicar el asa de la jarra. En este caso, el rasgo que se está proyectando es el de función, pues es la parte por la que se puede asir ese objeto. La aplicación de este rasgo no es compartido con las otras lenguas estudiadas, pues en ellas el término empleado es “oreja”, proyectando el rasgo de forma.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-424.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-424.bmp" alt="DA51-424" class="aligncenter size-full wp-image-6028" /></a></p>
<p>En la casa podemos encontrar la proyección semántica de varios  nombres de las partes del cuerpo: <i>xkinb’a</i> (cabeza + casa) = techo; <i>ndyob’a</i> (boca + casa) = <i>ndyotsjo’</i> “boca-río”<br />
<i>ndyob’a </i> puerta de la casa; <i>nd’öb’a</i> (mano + casa) = picaporte o cerradura de la casa; xen’b’a (espalda + casa) = parte trasera de la casa; <i>stab’a</i> (frente + casa) = frente de la casa; <i>nkib’a</i>  (oreja + casa) = esquina de la casa (por fuera); <i>nkitkib’a</i> (oreja + dentro + casa) = rincón de la casa; <i>xtyo’b’a</i> (cuello + casa) = parte superior del muro, donde descansa el techo de la casa; <i>tsi’b’a</i> (hueso + casa) = caballete de la casa. Todos ellos se muestran en la imagen siguiente:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-425.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-425.bmp" alt="DA51-425" class="aligncenter size-full wp-image-6029" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-426.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-426.bmp" alt="DA51-426" class="aligncenter size-full wp-image-6030" /></a></p>
<p>El cerro es otro elemento que presenta varios nombres del cuerpo proyectados. En él encontramos <i>ng’e tyo</i> (pie del cerro); <i>xkintyo</i> (cabeza del cerro) = cima; <i>xen’tyo</i> (atrás del cerro) = espalda del cerro y <i>notyo</i> (cara del cerro) = frente del cerro. En este último caso, a diferencia de la casa, el nombre del cuerpo que se utiliza es <i>no</i> “cara” en lugar de <i>sta</i>  “frente”.</p>
<p>Las frutas, por su parte, reciben los nombres de <i>ndyu</i> (nariz) y <i>ng’e</i> (pie) para las que tienen forma alargada. Así, el rasgo de forma lo tomarán de la nariz para el final de la fruta y el de función de pie, para la parte sujeta a la planta. Para otras frutas como la piña, la parte superior recibe el nombre de cabeza, proyectando el rasgo de posición, la parte superior, pero no así el de pie —lo que se apoya en la planta— sino <i>jndyi</i> (cola, asentaderas); en este caso, la piña<br />
“está sentada en la planta”.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-427.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-427.bmp" alt="DA51-427" class="aligncenter size-full wp-image-6031" /></a></p>
<p>En cuanto al tema de proyección semántica, algunas partes del cuerpo humano son más productivas que otras; es decir, los rasgos semánticos sobresalientes de ellas se aplican en mayor cantidad a otras entidades inanimadas. Éstas son por ejemplo: pie, cabeza, boca, mano, etcétera, como se muestra en la siguiente tabla.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-428.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-428.bmp" alt="DA51-428" class="aligncenter size-full wp-image-6032" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-429.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-429.bmp" alt="DA51-429" class="aligncenter size-full wp-image-6034" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-430.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-430.bmp" alt="DA51-430" class="aligncenter size-full wp-image-6035" /></a></p>
<p>Con esta tabla podemos observar la cantidad de términos de partes del cuerpo en amuzgo que proyectan semánticamente los rasgos que sus hablantes reconocen en otros objetos del mundo, observando que son muy pocos los términos de las partes del cuerpo que tomaron su nombre de la proyección semántica de los rasgos detectados de algún objeto del mundo. En páginas anteriores, en el ejemplo 11 se mencionaron dos: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-431.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-431.bmp" alt="DA51-431" class="aligncenter size-full wp-image-6036" /></a></p>
<p>Los dos ejemplos anteriores son muestra de términos básicos, pero existen otros nombres que en su composición tomaron los nombres de otros elementos del mundo como:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-432.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-432.bmp" alt="DA51-432" class="aligncenter size-full wp-image-6037" /></a></p>
<p><b>Consideraciones finales</b></p>
<p>El amuzgo es sólo una de las lenguas indígenas<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5998#footnote_8_5998" id="identifier_8_5998" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las lenguas en estudio son: n&aacute;huatl, maya, otom&iacute; (dos variantes), zapoteco, popoluca, mazahua y amuzgo.">9</a> de México que estamos estudiando en el PIF “Lengua y Cultura” de la ENAH y en el Seminario Interinstitucional de Antropología Lingüística, teniendo en cuenta el mismo tema acerca de la terminología de las partes del cuerpo humano y su proyección semántica. En este momento de la investigación no contamos con los resultados de todas esas lenguas, que nos permitan medir la frecuencia de proyecciones, las coincidencias de rasgos, etcétera. Sin embargo, con los avances que tenemos, hemos comprobado algunas de nuestras hipótesis: en el estudio del léxico de las partes del cuerpo humano, los términos que maneja en su mayoría la comunidad hablante no supera los 160 términos; 25% de esos términos son términos básicos y sólo entre el 7% y el 10% de tales términos se proyectan semánticamente a otros campos diferentes al del cuerpo humano. En todas las lenguas, los términos de las partes del cuerpo pertenecen al campo de los inalienables, ya que todos deben ser poseídos, y si bien, en algunos casos, posiblemente por influencia del español, se pueden mencionar sin la marca del posesivo, en estructuras sintácticas sí aparecerán tales marcas. </p>
<p>Muchos de los rasgos semánticos que se proyectan a otros ámbitos de la naturaleza son compartidos por varias lenguas, mientras que otros no lo son, como el caso de oreja en vez de mano, para las asas de las ollas, por ejemplo. También tenemos el caso de oreja en vez de codo, para marcar las esquinas de algunos objetos, etcétera. </p>
<p>En próximos trabajos podremos determinar con mayor precisión en qué proporción se proyectan los mismos rasgos y en cuáles lenguas.</p>
<p>Otra de las consideraciones que podemos mencionar es que metodológicamente, los hablantes de las diferentes lenguas harán referencia a los términos de las partes del cuerpo iniciando por la cabeza y terminando con los pies. En algunos casos, los términos para las partes internas aparecen después de todos los términos de las partes externas, en otras ocasiones aparecen conforme se van mencionando las partes externas ubicadas en las posiciones cercanas a las partes internas.</p>
<p>Los términos de las partes del cuerpo en cualquier lengua no sólo muestran proyección semántica sino que en muchas lenguas, éstas se van transformando en marcas gramaticales. </p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Bourdin, Gabriel, <i>El cuerpo humano entre los mayas: una aproximación lingüística,</i> Mérida, Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2007.</p>
<p>Cuevas Suárez, Susana, “El amuzgo: morfología léxica”, en II Coloquio Manrique, México, INAH, s/f.</p>
<p>De León, Lourdes, “Body Parts and Location in Tzotzil: Ongoing Grammaticalization”, en <i>Zeitschrift für Phonetik, Sprachwissenschaft und Kommunikationsforschung. Special Issuue: Spacial Description in Mesoamerican Languages,</i> vol. 45, núm. 6, 1992, pp. 570-589.</p>
<p>Enfield, N. J., “Lao Body Part Terms”, en <i>Language Science,</i> vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 181-200.</p>
<p>Enfield, N.J., Asifa Majid y Miriam van Staden, “Cross-Linguistic Categorization of the Body: Introduction”, en <i>Language Science,</i> vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 137-147.</p>
<p>Hollenbach, Barbara, “Semantic and Syntactic Extensions of Copala Trique Body/Part Nouns”, en P. Levy y B. Garza Cuarón (eds.), <i>Homenaje a Jorge Suárez,</i> México, El Colegio de México, 1990.</p>
<p>Levy, Paulette, “Body Part Prefixes in Papantla Totonac”, en <i>Zeitschrift für Phonetik, Sprachwissenschaft und Kommunikationsforschung. Special Issuue: Spacial Description in Mesoamerican Languages,</i> vol. 45, núm. 6, 1992, pp. 530-542.</p>
<p><u>____________,</u>, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the Issues of Classification by Verbs”, en <i>International Journal of American Linguistics,</i> vol. 65, núm. 2, abril, 1999, pp. 127-175.</p>
<p>Lyons, John, <i>Introducción en la Lingüística Teórica,</i> Barcelona, Teide, 1971 [1968].</p>
<p>MacLaury, Robert, “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and Metaphoric Extensions”, en <i>IJAL</i>, vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119- 154.</p>
<p>Majid, Asifa, “Body Part Categorization in Punjabi”, en <i>Language Science,</i> vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 241- 261.</p>
<p>Wierzbicka, Anna, “Bodies and their Parts: An NSM Approach to Semantic Typology”, en <i>Language Science,</i> vol. 29, 2007, pp. 14-65.</p>
<p>Autora: Susana Cuevas Suárez, Dirección de Lingüística, INAH.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_5998" class="footnote">El presente trabajo forma parte del Proyecto de Investigación Formativa (PIF) “Lengua y Cultura” que se lleva a cabo con los alumnos de la licenciatura en Lingüística de la ENAH. El tema central del PIF es el cuerpo humano en diversas lenguas.</li><li id="footnote_1_5998" class="footnote">La comparación se hizo tanto con las lenguas que se están estudiando en el PIF, como con datos de algunas otras lenguas emparentadas.</li><li id="footnote_2_5998" class="footnote">Los ejemplos que se presentan en este trabajo están escritos con el alfabeto que utilizan los amuzgos.</li><li id="footnote_3_5998" class="footnote">Se recuerda que los términos de partes del cuerpo son inalienables y los ejemplos que se muestran corresponden a la tercera persona  singular (el menos marcado) en una estructura sintáctica con “persona”, por lo que sólo hay que observar el primer nombre de la estructura.</li><li id="footnote_4_5998" class="footnote">Con respecto a este último término tengo serias dudas, pues algunos hablantes identificaron tsó (con tono alto) —proveniente de tsóa (también con tono alto) y significa caparazón o duro como concha de animal— como un morfema que le da la significación a todo el lexema para “uña”. Sin embargo, otras personas me informaron que la palabra no se puede dividir y que todo es lo que significa “uña”.</li><li id="footnote_5_5998" class="footnote">Abreviaturas: Adj-adjetivo; N-nombre; Adv-adverbio.</li><li id="footnote_6_5998" class="footnote">John Lyons, Introducción en la Lingüística Teórica, 1971 [1968], p. 419.</li><li id="footnote_7_5998" class="footnote">Barbara Hollenbach, “Semantic and Syntactic Extensions of Copala Trique Body/Part Nouns”, en P. Levy y B. Garza Cuarón (eds.),  Homenaje a Jorge Suárez, 1990.</li><li id="footnote_8_5998" class="footnote">Las lenguas en estudio son: náhuatl, maya, otomí (dos variantes), zapoteco, popoluca, mazahua y amuzgo.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=5998</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Partes del cuerpo e incorporación nominal en expresiones emocionales mayas</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 May 2013 17:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>BOURDIN GABRIEL LUIS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[BOURDIN GABRIEL LUIS]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO HUMANO]]></category>
		<category><![CDATA[EMOCIONES]]></category>
		<category><![CDATA[INCORPORACIÓN NOMINAL]]></category>
		<category><![CDATA[MAYA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978</guid>
		<description><![CDATA[El cuerpo es uno de los principales puntos de referencia para el conocimiento humano y la significación. El dominio semántico del cuerpo se considera un medio adecuado para comprender los procesos cognoscitivos, universales o específicos, que están asociados con las diferentes lenguas. Los términos para partes del cuerpo se usan en la mayoría de las lenguas para expresar conceptos emocionales. Este artículo trata sobre el uso de términos corporales en expresiones emocionales en lengua maya y acerca del interesante recurso lingüístico de la incorporación nominal.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El presente trabajo describe el uso de “partes” para denominar y expresar emociones en maya yucateco colonial. También se analiza, aunque brevemente, el proceso de incorporación nominal de “partes del cuerpo” que acompaña a este tipo de estructuras. El empleo de <i>corporales</i> o términos <i>etnoanatómicos</i> en expresiones y construcciones con significado emocional es una característica de muchas lenguas estudiadas hasta el momento. Se ha propuesto que es un “universal” de la predicación emocional. En yucateco —y en otras lenguas mayas— es posible identificar un dominio léxico semántico referido a las emociones, que presenta como rasgo distintivo el empleo de sustantivos corporales en expresiones compuestas. En el yucateco colonial pueden distinguirse cientos de términos compuestos referidos a estados anímicos emotivos y a diversas facultades y cualidades de índole psicológica que incluyen “partes del cuerpo”. El proceso de composición normal en este tipo de expresiones es el que se conoce como <i>incorporación nominal.</i> Se trata de la formación de compuestos cuyo significado es “psicológico” y que pueden caracterizarse, desde el punto de vista morfosintáctico, como verbos formados por incorporación de un sustantivo. El mismo es, por regla general, una “parte del cuerpo”. </p>
<p><b>A propósito del cuerpo en la descripción lingüística de las emociones</b></p>
<p>Al investigar las emociones, se presenta de modo inmediato el  problema del cuerpo y sus cualidades (semióticas o <i>presemióticas</i>) específicas. En principio, las emociones son fenómenos o procesos típicamente psicosomáticos y “sensibles”, que pueden distinguirse de la “razón” o de la llamada “cognición”, a las que se atribuye naturaleza mental o intelectiva. Al igual que el saber científico, el lenguaje cotidiano reconoce en la experiencia emocional una dimensión corpórea. Antropólogos y lingüistas han observado, en lenguas de muchas familias y regiones del mundo, el uso de referencias corporales en la descripción de emociones. Las emociones suelen describirse y nombrarse mediante imágenes y figuras discursivas que involucran la idea de que dichos estados y sucesos se ubican o se producen en ciertas partes y órganos del cuerpo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_0_5978" id="identifier_0_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Nick Enfield y Anna Wierzbicka (eds.), The Body in Description of Emotion: Cross-Linguistic Studies. Pragmatics and Cognition, Special Issue, 2002.">1</a> De modo que el estudio de la expresión lingüística de las emociones involucra   normalmente el análisis de los usos polisémicos de términos que designan partes del cuerpo humano en una lengua determinada o en un conjunto de ellas. El maya yucateco colonial incluye gran cantidad de expresiones del tipo mencionado. Más adelante, me referiré al empleo de términos corporales en la descripción de estados y procesos “emocionales” en dicha lengua.</p>
<p>De acuerdo con lo anterior, puede verse que el estudio de la expresión lingüística de las emociones resulta ser, al mismo tiempo, una investigación sobre los usos polisémicos de los términos referidos a “partes del cuerpo”. Normalmente, los vocabularios emocionales incluyen también a las “partes de la persona”, es decir, los términos que —de acuerdo con la concepción cultural, étnica o popular— designan, en términos de una determinada lengua, a los componentes de la persona humana, como el “alma”, el “espíritu, la “sombra”, “el soplo vital”, el “corazón formal”, etcétera. </p>
<p><b>Proyecciones semánticas de los términos etnoanatómicos</b></p>
<p>Los lexemas que llamamos “corporales” constituyen un dominio léxico-semántico que les es propio; forman el léxico anatómico —la<br />
<i>etnoanatomía</i>— presente de modo más o menos implícito en todas las lenguas naturales.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_1_5978" id="identifier_1_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Erica McClure, &ldquo;Ethno-Anatomy: The Structure of The Domain&rdquo;, en Anthropological Linguistics, n&uacute;m. 17, 1975, pp. 78-99; Nigel Love (ed.), &ldquo;Part of the Body: Cross-Linguistic Categorization&rdquo;, en Language Sciences, vol. 28, n&uacute;ms. 2-3, 2006.">2</a> Asimismo, los corporales y demás “partes de una persona” se presentan como puntos de inicio y llegada de procesos gramaticales y semánticos de diverso tipo, en particular  ramaticalización, lexicalización, composición, proyecciones metafóricas y metonímicas. Partiendo de una perspectiva <i>antropomórfica,</i>  que atribuye una relativa <i>primacía psicológica</i> al cuerpo humano,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_2_5978" id="identifier_2_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paul Friedrich &ldquo;Metaphor Like Relations between Referential Subsest&rdquo;, en Lingua, n&uacute;m. 24, 1970, pp. 1-10.">3</a> puede decirse que el cuerpo es el centro de referencia de numerosos y muy variados procesos conceptuales y lingüísticos de representación del mundo humano. Así, los lexemas en cuestión, a los que por razones de ventaja cognitiva puede atribuirse un significado primario “corporal” humano, intervienen además en la designación de las partes de seres vivos y de objetos inanimados. Se trata en este caso de los llamados usos <i>partitivos</i> de términos cuyo significado es originalmente corporal, por ejemplo, cuando se habla de la “mano” de un mortero, del “cuello” de una botella o, en maya yucateco, <i>u nii askab</i> (la punta del machete), literalmente, “(su) nariz del machete”; <i>u yok maskab</i> (el mango del machete), literalmente “(su) pie del machete”. Además de los variados empleos con función partitiva, los términos anatómicos se proyectan al dominio de la categorización lingüística del espacio (como direccionales, locativos, términos  topográficos, etcétera), a la designación de cantidades y medidas (un <i>puño,</i> un <i>pie,</i> un <i>codo)</i>, y a la formación de verbos y demás clases de predicados que designan actividades prácticas y facultades sensoriales o cognoscitivas (por ejemplo el término “mano” incluido en la expresión para “trabajar”, “ojo” en “ver” y “conocer”, “boca” para distintas formas de “hablar”, etcétera).</p>
<p>El estudio de los términos para las partes del cuerpo en lenguas indígenas de México ha sido abordado por diversos autores, entre ellos Friedrich<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_3_5978" id="identifier_3_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Idem.">4</a> acerca de los sufijos espaciales en tarasco, Brugman<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_4_5978" id="identifier_4_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Claudia Brugman, &ldquo;The Use of Body-Part Terms as Locatives in Chalcantongo Mixtec&rdquo;, en Survey of California and Other Indian Languages, n&uacute;m. 4, 1983, pp. 235-290.">5</a> sobre los locativos en mixteco, MacLaury<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_5_5978" id="identifier_5_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert MacLaury, &ldquo;Zapotec Body-Parts Locatives: Prototypes and Metaphoric Extensions&rdquo;, en International Journal of American Linguistics, vol. 55, n&uacute;m. 2, 1989, pp. 119-154.">6</a> sobre los locativos en zapoteco; Brown<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_6_5978" id="identifier_6_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Penelope Brown, &ldquo;Spatial Conceptualization in Tzeltal&rdquo;, en Working Paper, n&uacute;m. 6, 1991.">7</a> acerca de la terminología anatómica y la concepción del espacio en tzeltal, Levy<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_7_5978" id="identifier_7_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paulette Levy, &ldquo;From &lsquo;Part&rsquo; to &lsquo;Shape&rsquo;: Incorporation in Totonac and the Issue of Clasification by Verbs&rdquo;, en International Journal of American Linguistics, n&uacute;m. 65, 1999, pp. 127-165.">8</a> sobre la gramaticalización de corporales e incorporación nominal en totonaco y Bourdin<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_8_5978" id="identifier_8_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Gabriel Bourdin, El cuerpo humano entre los mayas. Una aproximaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, 2007.">9</a> sobre el léxico anatómico del yucateco colonial. </p>
<p>El presente estudio se ocupará del empleo de términos corporales en la codificación lingüística de ese tipo especial de fenómenos subjetivos que, en diversas lenguas indoeuropeas modernas, se categorizan de acuerdo con un dominio propio denominado “emociones”. Se ha observado que las transferencias de significado o proyecciones semánticas relacionadas con términos anatómicos pueden ser <i>intracampo</i> o, por el contrario, <i>intercampo.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_9_5978" id="identifier_9_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="David Wilkins, &ldquo;From Part to Person: Natural Tendencies of Semantic Change ant the Search for Cognates&rdquo;, en Working Paper, 23, 1993.">10</a> Cuando un término anatómico se transfiere a la designación de otra parte del cuerpo (por ejemplo “cabeza” puede designar: glande, rodilla, cabello, o pezón) se trata de una transferencia dentro del mismo campo o dominio semántico. En otro trabajo referido a este tema he incluido un listado de partes del cuerpo en maya yucateco, donde pueden apreciarse varios ejemplos del uso de un mismo término para nombrar distintas partes del cuerpo, por ejemplo:<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_10_5978" id="identifier_10_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Gabriel Bourdin, &ldquo;El cuerpo humano en el l&eacute;xico del maya peninsular&rdquo;, en Revista Ketzalcalli (en prensa).">11</a> </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-501.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-501.bmp" alt="DA51-501" class="aligncenter size-full wp-image-5980" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-502.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-502.bmp" alt="DA51-502" class="aligncenter size-full wp-image-5982" /></a></p>
<p>A diferencia de lo anterior, estamos en presencia de una proyección <i>intercampo</i> cuando un término anatómico se emplea para nombrar partes de objetos correspondientes a dominios diferentes al cuerpo, como en los anteriores ejemplos de la “nariz” y del “pie” del machete o cuando, en sentido inverso, una parte del cuerpo humano recibe el nombre de un objeto del mundo no humano; así por ejemplo, cuando en maya se llama <i>iz</i> (camote) a los riñones, o <i>ich</i> (fruto) a los ojos, o como en la etimología del término latino <i>testa</i> (cabeza), que parece estar asociado semánticamente con <i>testu</i> (tiesto o vasija de barro). De modo que las transferencias <i>intercampos</i> pueden ser <i>egresivas o ingresivas,</i> es decir que la denominación de una parte del cuerpo puede transferirse a objetos externos o, en cambio, el nombre de un objeto puede aplicarse a la designación de una parte del cuerpo humano. Puede decirse que las frecuentes transferencias <i>intercampos</i> cuyo sentido es <i>egresivo</i>  se relacionan con la idea general de que el esquema corporal humano es un modelo prototípico para la conceptualización de todos los dominios no humanos. En desacuerdo con lo anterior, algunos autores cuestionan la tendencia a adscribir fácil y automáticamente estos fenómenos a una supuesta <i>polisemia</i> de los términos etnoanatómicos y relativizan la idea de que el pensamiento humano se comporte, de modo principal, de acuerdo con un modelo de proyección <i>antropomórfica o corpocéntrica.</i></p>
<p><b>Antropomorfismo vs. Esquematismo</b></p>
<p>En un artículo acerca de los sufijos “espaciales” en el <i>tarasco,</i> Friedrich<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_11_5978" id="identifier_11_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paul Friedrich, op. cit.">12</a> examina el uso de morfemas con significado anatómico en un variado conjunto de campos semánticos externos al cuerpo humano: nociones espaciales, partes de objetos manufacturados, como la casa, el anverso (“pecho”) y el reverso (“espalda”) de la tortilla, y también la “anatomía” del maíz. Asimismo, el estudio incluye un grupo de expresiones compuestas a partir de morfemas anatómicos, que designan atributos morales y actitudes sociales. Friedrich se cuestiona acerca del sentido original de los referidos morfemas. ¿Corresponden éstos en un sentido <i>propio</i> y <i>primario</i> al dominio anatómico humano o, por el contrario, y en una hipótesis contraria, sus referentes han sido siempre formas y dimensiones geométricas de orden abstracto, coincidiendo con las nociones configuracionales que la semántica cognitiva contemporánea denomina esquemas?<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_12_5978" id="identifier_12_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ronald Langacker, Foundations of Cognitive Grammar, vol. 1: Theoretical Prerequisites, 1987.">13</a> Friedrich llama a la primera de estas hipótesis “teoría antropomorfista”, y a la segunda “teoría de los dominios referenciales coordinados”. Su solución adopta la vía del principio de complementariedad. De acuerdo con dicho enfoque epistemológico, explicaciones diferentes y contrastantes de un mismo fenómeno pueden ser igualmente aceptables, dependiendo de la perspectiva interaccional que se adopte con respecto a los hechos o procesos considerados. Friedrich acepta que los sufijos “espaciales” del tarasco hacen referencia originalmente a partes del cuerpo humano (espalda, pecho, etcétera), para luego proyectarse, partiendo del modelo antropomórfico, hacia los demás dominios referenciales. Esta primera afirmación se basa en el postulado de la <i>pregnancia</i> psicológica del esquema corporal humano en la constitución de los fenómenos y procesos conceptuales y semánticos. Diversos datos relativos a la  adquisición del lenguaje y al lenguaje infantil parecen convalidar este punto de vista.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_13_5978" id="identifier_13_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Elaine Andersen, &ldquo;Lexical Universals of Body-Part Terminology&rdquo;, en Joseph Greenberg (ed.), Universals of Human Language, 1978, vol. 3, pp. 335-368.">14</a></p>
<p>Por otro lado, una explicación alternativa y complementaria —basada en información lingüística acerca de la actitud de los hablantes hacia los significados en cuestión— pone de manifiesto que el empleo de los sufijos corporales y espaciales está referido a un conjunto de significados formales abstractos, de tipo esquemático o geométrico, y no a los referentes corporales concretos. Ésta es la hipótesis de la <i>teoría de los subconjuntos referenciales coordinados.</i> La solución complementarista que propone Friedrich tiene el valor de destacar la ambivalencia presente en la cuestión cognitiva de la relación entre el cuerpo humano y sus proyecciones semánticas. Dentro del panorama teórico actual, esta compleja cuestión oscila entre las aproximaciones <i>experiencialistas</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_14_5978" id="identifier_14_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="George Lakoff y Mark Johnson, Philosophy in the Flesh. The Embodied Mind and its Challenge to Western Thought, 1999.">15</a> —que atribuyen al cuerpo humano y a los esquemas sensorio-motrices derivados del mismo un papel omnímodo en la generación del significado— por una parte, y por otra, las ideas de una semántica de las “formas”, las que, en coincidencia con la perspectiva de la <i>fenomenología de la percepción</i> postulada por Merleau-Ponty,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_15_5978" id="identifier_15_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Maurice Merleau-Ponty, Fenomenolog&iacute;a de la percepci&oacute;n, 2000.">16</a> caracterizan a la percepción y al cuerpo, junto a sus esquemas, como fenómenos originariamente “simbolizados”, es decir, “no naturales” y sujetos a la acción modeladora de las “formas simbólicas”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_16_5978" id="identifier_16_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Pierre Cadiot e Yves Visetti, Pour une th&eacute;orie de formes s&eacute;mantiques. Motifs, profils, th&egrave;mes, 2001.">17</a></p>
<p><b>Acerca del significado léxico y los conceptos emocionales</b></p>
<p>El estudio del habla vinculada con significados de tipo “emocional” contribuye a un mejor conocimiento del complejo fenómeno de las emociones humanas. Hay en las emociones una dimensión social y comunicativa cuyo sentido es exógeno y también expresivo, es decir que transcurre en el plano de las “formas exteriores” de la cultura y de la lengua. Es por ello que desde <i>Mauss</i> en adelante, los antropólogos han afirmado la existencia de una “cultura emocional” como parte integrante de la visión del mundo y del comportamiento colectivo en los diferentes pueblos y sociedades. Los medios verbales de descripción y expresión de las emociones forman parte de dicha “cultura” y su investigación aporta información válida sobre cuestiones teóricas fundamentales de la lingüística antropológica, como es la relación entre lengua, pensamiento y cultura. De modo simultáneo, las emociones se desarrollan en un plano de realidad significativa interna, inherente al sujeto que las experimenta. La experiencia emocional interna de los <i>otros,</i> nuestros semejantes, se nos presenta directamente inaccesible, es decir, sólo podemos conectarnos con ella a través de indicios o percepciones indirectas. Captamos e interpretamos gestos, señales o síntomas externos de los estados internos de nuestro prójimo, a quien percibimos en tanto sujeto emocionado y podemos describir gramaticalmente con los rasgos de la segunda o tercera persona. En virtud de esta discrepancia, siempre posible, entre los estados internos y las expresiones manifiestas de las emociones, somos capaces —en tanto <i>personas</i> o <i>actores</i> de los diversos escenarios sociales en los que desarrollamos nuestras vidas— de fingir, imitar o actuar escenas emocionales con mayor o menor éxito según los innumerables contextos de ocurrencia. </p>
<p>Además de la expresión facial y de las manifestaciones corporales de los estados internos, la lengua y el habla son modos fundamentales en que la experiencia subjetiva se elabora para ser transformada en  significados comunicables. Aun cuando quiera expresar su <i>sentir</i> más íntimo y singular, el hablante ha de responder a motivaciones formales poderosas, de un orden que excede al de su preferencia individual, como son los significados compartidos y por ello comunicables a los <i>otros.</i></p>
<p>El interés por estudiar el habla emocional y las emociones a través del lenguaje es reciente. Surgió principalmente en el campo de intereses de la semántica, en particular del deseo de obtener descripciones más adecuadas de ciertos aspectos poco atendidos del significado lingüístico. También ha hecho sentir su influencia en este dominio la preocupación de disciplinas como la pragmática, la sociolingüística y el análisis del discurso, que procuran profundizar su conocimiento de los aspectos emotivos del habla humana, atendiendo a sus propiedades interaccionales, comunicativas y sociales. Las emociones se han considerado, tradicionalmente, como comportamientos y manifestaciones de índole expresiva y comunicativa, aunque de tipo no verbal. A menudo no se analizaban los aspectos lingüísticos de las mismas. En algunos casos se describía el léxico asociado a ellas, aunque de modo muy somero. A partir de la década de 1980 se publicaron un buen número de estudios dedicados a la descripción y expresión verbal de las emociones. Estos son, en su mayoría, de dos tipos: semántico-cognitivos (por lo general análisis semánticos del léxico emocional en una o varias lenguas), y pragmático- sociolingüísticos (acerca de la comunicación de las emociones en situaciones sociales).</p>
<p>Los estudios semánticos, muchas veces interculturales, acerca de los términos que designan emociones, se interesan por el significado de dichos términos y por las complejidades asociadas a su traducción. En algunos casos enfocan un conjunto mínimo de palabras o unidades clave y en otros presentan y analizan el repertorio léxico completo del campo en cuestión. Los trabajos que enfocan unos pocos —o incluso un solo término con significado emocional— suelen describir la pertenencia de estos términos a diferentes dominios cognitivos y su uso en diversos contextos sociales de comunicación, llegando en algunos casos a la conclusión de que el conjunto de significados de estos términos clave puede comprenderse solamente a través de una descripción etnográfica integral de la cultura involucrada.</p>
<p>Además de los estudios semánticos y cognitivos, existe actualmente interés, entre algunos sociolingüistas y etnógrafos de la comunicación, por las funciones y procesos pragmáticos del lenguaje de las emociones. Entre estos estudios se destacan algunos dedicados a la socialización de los niños y a la adquisición del lenguaje. Tales investigaciones ponen de relieve la importancia del lenguaje emocional en las interacciones verbales entre los niños y los adultos encargados de su crianza. Algunos de estos estudios plantean hipótesis de gran audacia teórica, como la que afirma que la producción y la comprensión de los sentimientos en el uso del lenguaje constituyen la base fundamental para la adquisición de la gramática y de los valores y creencias culturales.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_17_5978" id="identifier_17_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Catherine Lutz y Geoffrey White, &ldquo;The Anthropology of Emotions&rdquo;, en Annual Review of Anthropology, n&uacute;m. 15, 1986, pp. 405-436.">18</a></p>
<p>Como puede apreciarse, incluso desde un punto de vista intuitivo la experiencia emocional afecta el proceso de la comunicación verbal en sus diversos aspectos y niveles: entonación, otros rasgos suprasegmentales y prosódicos, los niveles fonético, morfosintáctico, semántico, pragmático, discursivo, estilístico, la adquisición del lenguaje, etcétera. Entre todos estos planos, quienes adoptan una perspectiva etnolingüística suelen optar por el análisis del vocabulario, considerándolo el punto de más fácil acceso al tema del <i>lenguaje emocional. </i> En principio, puede suponerse que todas las lenguas poseen palabras para nombrar aquello que en español llamamos <i>emociones</i> humanas. Diremos que en cualquier lengua el análisis puede identificar un dominio léxico propiamente <i>emocional,</i> de dimensiones y características variables, si se comparan lenguas diferentes cuyo estudio semántico ofrece datos importantes para el conocimiento de la <i>etnopsicología,</i> esto es, el discurso cultural acerca del individuo humano, sus cualidades psíquicas y anímicas, etcétera. Algunos estudios recientes en el campo de la semántica intercultural y en la llamada <i>etnopragmática</i> se ocupan del léxico emocional en lenguas de diferentes partes del mundo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_18_5978" id="identifier_18_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Anna Wierzbicka, Emotions Across Languages and Cultures: Diversity and Universals, 1999; Jean Harkins y Anna Wierzbicka (eds.), Emotions in Crosslinguistic Perspective, 2001; Nick Enfield y Anna Wierzbicka (eds.), op. cit., 2002; Cliff Goddard (ed.), Ethnopragmatics. Understanding Discourse in Cultural Context, 2006.">19</a> De todos modos, cabe señalar que si bien el estudio de las emociones a través de la semántica léxica es una etapa necesaria, esto no excluye que posteriormente la investigación pueda enfocarse con igual profundidad en las estructuras gramaticales y en otros niveles de la comunicación lingüística, por ejemplo la prosodia, o el <i>fonetismo simbólico</i> vinculado con las emociones. </p>
<p>La semántica intercultural aporta un elemento de gran interés al estudio de las emociones<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_19_5978" id="identifier_19_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Jos&eacute; Mart&iacute;n Morillas y Juan P&eacute;rez Rull, Sem&aacute;ntica congnitiva intercultural, 1998; Anna Wierzbicka, op. cit., 1999.">20</a> al enfatizar la “opacidad” cultural del lenguaje de descripción, señalando el error en que suelen incurrir algunos psicólogos y neurobiólogos universalistas cuando pretenden estudiar las emociones sin preocuparse en analizar el lenguaje  relacionado con las mismas.</p>
<p><b>El léxico emocional del maya yucateco colonial</b></p>
<p>He investigado el léxico de las emociones en el yucateco colonial partiendo de una cuestión teórica general, que resumiré del modo siguiente: <i>¿cómo está construido el significado de los términos y expresiones emocionales en esta lengua?</i> Presentaré a continuación algunas respuestas que he procurado dar a esta cuestión.</p>
<p>Para llevar a cabo mi estudio he delimitado un corpus en torno a cinco categorías de conceptos emocionales: ira, miedo, tristeza, alegría y amor. El corpus se tomó, principalmente, del <i>Calepino de Motul,</i> vocabulario maya-español del siglo XVI.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_20_5978" id="identifier_20_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ram&oacute;n Arz&aacute;palo, Calepino de Motul. Diccionario Maya-Espa&ntilde;ol, 1995.">21</a> Dicha obra ofrece un conjunto muy amplio de expresiones emocionales y psicológicas. Se observa, como característica sobresaliente, el hecho de que casi todas las expresiones están formadas en composición con lexemas que designan partes del cuerpo o <i>partes de la persona.</i> El objetivo de la investigación es dar respuesta a un pequeño número de preguntas y problemas en dos planos complementarios: por una parte me interesa profundizar el conocimiento existente acerca de los procesos lingüísticos y semánticos asociados con la descripción y expresión de las emociones; por la otra, procuro mejorar el conocimiento de los procesos semánticos en lenguas amerindias, en especial el maya yucateco. He partido de algunas preguntas simples acerca del corpus léxico en cuestión:</p>
<blockquote><p> a) ¿Cómo se reparte el espacio semántico entre los términos emocionales relacionados con: la ira, el miedo, la tristeza, la alegría y el amor?<br />
b) ¿Cuáles son los términos relacionados con cada noción o concepto emocional?<br />
c) ¿Qué procesos semánticos se ponen en juego al expresar emociones?<br />
d) ¿En qué forma se proyectan las partes del cuerpo a la representación de emociones?<br />
e) ¿Cuántas y cuáles son las partes del cuerpo que permiten proyectar emociones?<br />
f) ¿A qué categorías gramaticales corresponden estos términos y expresiones?<br />
g) ¿En qué construcciones gramaticales ocurren dichos términos y expresiones? </p></blockquote>
<p>El vocabulario maya colonial de las emociones se caracteriza por el empleo de lexemas corporales y otros análogos, que llamamos <i>partes de la persona</i> por tratarse de aspectos anímicos o intangibles del ser humano. Se observa que las emociones y los más diversos estados y cualidades anímicas se nombran empleando expresiones compuestas con este tipo de términos, como si los estados emocionales estuvieran situados en una determinada parte del cuerpo o como si fueran  alteraciones o actividades de tipo físico —como calentarse, enfriarse o morder— que pudieran afectar a los componentes anímicos de las personas. Veamos algunos ejemplos presentados en forma simplificada:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-503.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-503.bmp" alt="DA51-503" class="aligncenter size-full wp-image-5984" /></a></p>
<p>El repertorio incluye varios cientos de expresiones formadas a partir de dos raíces, una de las cuales designa una parte del cuerpo o atributo “anímico” del ser humano o persona. Estas expresiones están asociadas con imágenes o figuras y son parte del llamado lenguaje <i>figurativo.</i> Puede decirse que dichas figuras presentan el aspecto de metáforas y metonimias que remiten a la emoción como afectación de una parte del cuerpo o del alma. Otro detalle significativo es la enorme cantidad de expresiones relacionadas con la ira en el yucateco colonial.</p>
<p>La intervención de las partes del cuerpo y de la persona es muy relevante en este repertorio. Si bien el empleo de referencias corporales es una característica del habla emocional en todas o casi todas las lenguas, la selección de ciertas partes y aspectos, en lugar de otros, es algo propio de cada lengua; por ejemplo, la referencia al hígado en algunas lenguas de Asia, América y Oceanía. En ciertas lenguas, este órgano constituye el locus de gran parte de los estados emocionales y demás atributos anímicos del individuo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_21_5978" id="identifier_21_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Alfredo L&oacute;pez Austin, Cuerpo humano e ideolog&iacute;a. Las concepciones de los antiguos nahuas, 1996; Nick Enfield y Anna Wierzbicka, op. cit., 2002.">22</a> En contraste con lo anterior, el vocabulario maya colonial ofrece muy escasas referencias al hígado, y su productividad en la descripción de emociones y estados anímicos es prácticamente nula. El maya colonial muestra un claro predominio de los compuestos formados con el lexema <i>ool</i> cuyo significado  aproximado es “ánimo y voluntad”. El <i>Calepino</i> ofrece para este término la glosa “el corazón formal, no el material”. El mismo se  conmuta en muchos casos con <i>puczikal,</i> el “corazón material”. Estos dos términos para “corazón” involucran, entre otras nociones, la de “interioridad y centralidad”. Otra de las acepciones de <i>ool</i> refiere al “meollo tierno” que está contenido en el tronco de los árboles y en el tallo de las plantas. La enorme productividad de este término en el conjunto del léxico maya colonial me lleva a suponer que se trata de un “término clave” de la cultura en cuestión.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_22_5978" id="identifier_22_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Anna Wierzbicka, Understanding Cultures Through Their Key Words: English, Russian, Polish, German, Japanese, 1997.">23</a></p>
<p><b>Construcciones gramaticales alternativas en la descripción de emociones </b></p>
<p>Algunos autores interesados en los aspectos culturales y lingüísticos de las emociones han hablado de la <i>construcción social</i> y de la  <i>construcción lingüística</i> de las mismas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_23_5978" id="identifier_23_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Rom Harr&eacute;, &ldquo;An Outline of de Social Constructionist Viewpoint&rdquo;, en Rom Harr&eacute; (ed.), The Social Constructions of Emotions, 1986; Paul Heelas, &ldquo;Emotion Talk Across Cultures&rdquo;, en Rom Harr&eacute; y W. Gerrod Parrott (eds.), The Emotions. Social, Cultural, and Biological Dimensions, 1996, pp. 171-194; Michael Bamberg, &ldquo;Language, Concepts, and Emotions: The Role of Language in the Construction of Emotions&rdquo;, en Language Sciences, vol. 19, n&uacute;m. 4, 1997, pp. 309-340.">24</a> A través del estudio del discurso narrativo referido a estados emocionales es posible reconocer el papel estructurante que poseen diferentes estructuras gramaticales en el proceso de <i>construcción lingüística</i> de las emociones. Empleando técnicas proyectivas basadas en la narración por medio de imágenes, Bamberg<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_24_5978" id="identifier_24_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Michael Bamberg, op. cit.">25</a> estudió el discurso referido a experiencias emocionales en niños estadounidenses de 4 a 10 años. La investigación ofrece resultados acerca del modo en que los niños elaboran o “construyen” por medios discursivos, la rememoración y representación de los estados emocionales experimentados por ellos mismos, o supuestos en otras personas. El discurso de estos niños presenta construcciones gramaticales diferenciadas cuando está referido, respectivamente, a la ira <i>(anger)</i> o a la tristeza <i>(sadness).</i> Puede decirse que existe un contraste entre una <i>gramática de estar enojado y una gramática de estar triste.</i> Vale la pena observar que en las anteriores expresiones el término gramática no está empleado en un sentido metafórico, como cuando se afirma que las emociones están organizadas conceptualmente siguiendo pautas de selección y  encadenamiento, por lo que dichas secuencias de acción y sentido guardarían una semejanza formal con las reglas sintácticas de una lengua natural. Por el contrario, puede decirse que en este caso el empleo de dicho término es más bien literal, ya que está referido a las diferentes construcciones gramaticales que los hablantes del inglés americano utilizan para describir y narrar experiencias y estados emocionales. La transitividad, que es un aspecto relevante del análisis gramatical, revela estar asociada de modo muy estrecho con la predicación emocional. Bamberg muestra que de modo general, la <i>gramática de estar enojado</i> presenta estructuras altamente transitivas, en tanto la <i>gramática de estar triste</i> ofrece   construcciones de baja transitividad: “American English-speaking children seem to construct ‘being angry’ and ‘being sad’ by use of different linguistic terms, employing constructions that revolve around the issue of transitivity. Being angry is constructed by use of high transitivity constructs, and being sad by use of low transitivity constructs”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_25_5978" id="identifier_25_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 326.">26</a> La investigación de Bamberg nos permite suponer que, al menos con referencia al inglés, el discurso de contenido emocional está organizado en buena medida, por referencia a la estructura de la oración transitiva. Dicho discurso al parecer no puede prescindir de una marcación precisa de “quién le hace qué cosa a quién”, componiendo una situación o escena en la que se reflejan mutuamente el plano de las funciones sintácticas (en el contexto oracional) y el de las funciones semánticas (en el plano de la acción interpersonal). Una vez más, el discurso emocional nos remite a un punto central de la teoría lingüística —cuál es la estructura de la oración— así como al problema medular de la <i>interfaz</i> entre sintaxis y semántica. Considero que los aspectos sintácticos de la descripción lingüística de las emociones son insoslayables, si se quiere comprender el problema del que se ocupa el presente artículo. El propósito general del mismo es contribuir a esbozar un procedimiento de análisis semántico del <i>lenguaje emocional</i> enfocado a las lenguas indígenas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_26_5978" id="identifier_26_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Gabriel Bourdin, &ldquo;Gram&aacute;tica y cultura. Las emociones y la noci&oacute;n de persona&rdquo;, en Anales de Antropolog&iacute;a, vol. 39, n&uacute;m. 1, 2005, pp. 179-205; del mismo autor &ldquo;El l&eacute;xico de las emociones en el maya yucateco&rdquo;, 2008.">27</a> Es el caso que las pautas sintácticas de las lenguas amerindias difieren, por regla general y en muchos aspectos, de aquellas propias de lenguas indoeuropeas, como el español o el inglés. Por ello es importante tomar en cuenta las diferencias estructurales entre lenguas, como un factor relevante en la comparación intercultural del <i>habla emocional.</i></p>
<p>El análisis que propondré para las expresiones y construcciones con significado emotivo en el yucateco colonial tiene como punto de partida una de las hipótesis universalistas postuladas por Anna Wierzbicka.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_27_5978" id="identifier_27_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Anna Wierzbicka, op. cit., 1999.">28</a> De acuerdo con esta autora: “[…] en todas las lenguas hay  construcciones gramaticales alternativas para describir e interpretar los sentimientos”. Dicha hipótesis <i>universal</i> de la predicación emocional supone que todas las lenguas establecen distinciones gramaticales en el dominio conceptual de las emociones. Las formas alternativas de la expresión verbal reflejarían, de acuerdo con esto, los diferentes puntos de vista que los hablantes de una lengua son capaces de adoptar con referencia a las emociones, constituyendo un repertorio de actitudes y perspectivas intersubjetivas con respecto a las mismas. De modo que la expresión y descripción verbal de las emociones no se limita al nivel del vocabulario, sino que involucra, reitero, una  dimensión gramatical. El análisis realizado se basa en ciertas nociones de sintaxis-semántica.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_28_5978" id="identifier_28_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert van Valin, An Introduction to Syntax, 2001.">29</a> Las construcciones gramaticales con significado emocional se caracterizan por incluir predicados verbales y no verbales que requieren de modo obligatorio un argumento que es semánticamente un <i>experimentante:</i> se trata de <i>construcciones experienciales.</i> De acuerdo con esto, puede decirse que sin un sujeto emocionado, no existe la emoción. Por otra parte, algunas construcciones emotivas incluyen, junto con el rol semántico del <i>experimentante,</i> otro participante, cuyo rol es el de un <i>estímulo</i> emocional. Este rol designa lo que en el plano conceptual es el causante o recipiendario del contenido emocional que se predica. La estructura argumental de estas construcciones puede describirse del siguiente modo:</p>
<p>Predicado emocional <i>experimentante (estímulo)</i>  </p>
<p>Como puede apreciarse, el argumento “estímulo” es facultativo. Por razones de brevedad, en el presente escrito me ocuparé únicamente de describir brevemente un tipo de construcciones que involucran un predicado emocional y un <i>experimentante,</i> dejando de lado las construcciones donde participan argumentos con el rol semántico de <i>estímulo.</i></p>
<p>En cuanto a las clases gramaticales, el modo predominante de describir las emociones en muchas lenguas, entre ellas probablemente el español y el maya colonial, es el uso de adjetivos y participios. Adjetivos y participios permiten representar las emociones del sujeto  <i>experimentante</i> como <i>propiedades y estados.</i> También se emplean, en muchos casos, formas verbales compuestas con significado emocional.</p>
<p>Se ha dicho que las emociones y las pasiones involucran un <i>componente modal.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_29_5978" id="identifier_29_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paolo Fabbri, El giro semi&oacute;tico, 2000, p. 64.">30</a> De acuerdo con Wierzbicka<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_30_5978" id="identifier_30_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Anna Wierzbicka, op. cit., 1999, p. 302.">31</a> las construcciones gramaticales alternativas que expresan significados emocionales varían, especialmente, en lo que atañe a la relación entre <i>estados emocionales,</i> por una parte, y modulaciones de la voluntad humana por la otra; de manera que las emociones están relacionadas con el concepto modal de “querer”. En ciertas construcciones, el <i>experimentante</i> parece estar concebido en un rol relativamente activo y cuenta, además, con un gradiente de control sobre la escena descripta, donde intervienen formas verbales. En tales casos está representado como una persona que comanda, de modo más o menos voluntario y consciente, el despliegue de sus sentimientos. En otras construcciones, el <i>experimentante</i> es un participante al que le sucede algo independientemente de su voluntad, intención o control, e incluso a contrapelo de su voluntad. Para precisar más el tema, diré que en algunos ejemplos de construcciones en maya colonial puede apreciarse que la emoción se describe como si afectase indirectamente al <i>experimentante,</i> a través de la mediación de una parte de su cuerpo, marcada morfológicamente como parte poseída.</p>
<p>Otra característica de la expresión lingüística de las emociones o <i>pasiones</i> es la importancia de los rasgos temporales y aspectuales del significado. Así por ejemplo, de acuerdo con P. Fabbri:</p>
<blockquote><p>Relacionado con la temporalidad, el componente aspectual concierne al proceso con el que se desarrolla la pasión, vista por un  observador exterior. El aspecto es una categoría de procedencia lingüística que plantea cuestiones cruciales, como la duración, la incoación y la terminación. Además, sabemos que son cuestiones de gran importancia para la pasionalidad: ¿cuánto dura una pasión? ¿Está al final o al principio de un proceso? Por ejemplo, es posible tener miedo toda la vida, pero parece más difícil estar aterrorizados toda la vida. En otras palabras, si hay una diferencia semántica entre miedo y terror, depende de los aspectos implicados en estas dos pasiones.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_31_5978" id="identifier_31_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paolo Fabbri, op. cit., p. 66.">32</a> </p></blockquote>
<p><b>Construcciones emocionales alternativas en maya colonial</b></p>
<p>Examiné un repertorio de más de 200 oraciones con significado  emocional en maya colonial. Se trata de construcciones gramaticales alternativas, de acuerdo con la hipótesis de Wierzbicka. En mi opinión, pueden distinguirse aquí dos tipos de estructuras, a saber:</p>
<blockquote><p>a) Estructuras frásticas/oracionales.<br />
b) Formas compuestas lexicalizadas. </p></blockquote>
<p>En la figura 2 se describe lo que puede llamarse el trayecto generativo de la manifestación del sentido emocional por medio de la lengua, que tiene su punto culminante en la expresión discursiva y en las condiciones pragmáticas de la comunicación. </p>
<p>He partido del supuesto de que en el dominio emotivo, existe un plano conceptual subyacente, mismo que está configurado de acuerdo con <i>modelos conceptuales</i> que relacionan eventos y procesos  corporales con procesos mentales. De acuerdo con esto, habría un modelo conceptual universal que asocia eventos e imágenes corporales con determinados tipos de pensamientos, sentimientos, deseos, etcétera.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-504.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-504.bmp" alt="DA51-504" class="aligncenter size-full wp-image-5985" /></a></p>
<p>Formulado en términos del <i>metalenguaje semántico natural</i> propuesto por Wierzbicka, el <i>modelo conceptual</i> podría caracterizarse de acuerdo con una paráfrasis del siguiente tipo, que pone en relación nociones como “sentir, pensar y cuerpo”:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-505.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-505.bmp" alt="DA51-505" class="aligncenter size-full wp-image-5986" /></a></p>
<p>Junto al anterior esquema conceptual genérico, hay figuras específicas que presentan el aspecto “imaginístico” de la descripción emocional, las <i>metáforas</i> y <i>metonimias conceptuales:</i> el enojo es un corazón pellizcado, el miedo es sudor frío y es un rostro pálido, la ira es caliente y roja y afecta al rostro, etcétera. Las partes del cuerpo escogidas para ser “patemizadas”<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_32_5978" id="identifier_32_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Algirdas Greimas y Jacques Fontanille, Semi&oacute;tica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de &aacute;nimo, 1994.">33</a> varían de una lengua a la otra. Este proceso de manifestación del sentido emotivo, que pretendo describir, involucra además un plano o nivel gramatical. Las metáforas y metonimias conceptuales y cualquier otra figura o imagen mental se manifiestan normalmente en el discurso, de acuerdo con formas y estructuras gramaticales. Como hemos visto, el maya colonial emplea dos tipos de estructuras (compuestas y frásticas) y dos regímenes sintácticos, pues existen construcciones transitivas e intransitivas. Enseguida presentaré un par de ejemplos de construcciones intransitivas, donde no se hace presente el <i>estímulo</i> de la emoción y donde el único participante asume el rol semántico de <i>experimentante:</i></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-506.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-506.bmp" alt="DA51-506" class="aligncenter size-full wp-image-5988" /></a></p>
<p>Propongo el siguiente análisis de los constituyentes de estas oraciones.<br />
Vale la pena observar que el elemento ool (corazón-ánimo), que aparece en ambas, es un término del tipo “corporal” o “parte de la persona”:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-507.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-507.bmp" alt="DA51-507" class="aligncenter size-full wp-image-5989" /></a></p>
<p>Puede observarse que el ejemplo a) representa la paráfrasis analítica, en tanto que b) es la paráfrasis incorporada.</p>
<p>En a) el constituyente <b>[N]</b> “ánimo-corazón” forma parte de una frase nominal, que es el argumento sujeto de la oración. En cambio, en b), <b>[N]</b> forma parte de un predicado que es formalmente un verbo (o adjetivo) compuesto, del tipo que llamamos incorporado, es decir, se forma en este caso mediante la incorporación del núcleo nominal del sujeto. Dicho de otro modo, en a) <b>[N]</b> es el complemento nominal de la frase verbal. Su rol semántico es aquí el de un <i>paciente.</i> Por su parte, en b) el constituyente <b>[N]</b> se manifiesta incorporado al verbo, en una forma compuesta independiente cuyo significado es convencionalmente emocional; esto a diferencia de a), donde parece funcionar un   mecanismo metafórico que afecta a toda la construcción. En el primer ejemplo, <i>ool</i> es una “parte de la persona”. En el segundo, puede decirse que ha dejado de serlo, pasando a formar parte del verbo o predicado. En b) <i>leppool</i> está formado a partir de un tema verbal <i>lepp</i> “pellizcar-descortezar con las uñas” más el nominal <i>ool</i> “ánimo-corazón”. El núcleo es el primer elemento, a la izquierda. Atendiendo al principio de que el núcleo hereda sus rasgos categoriales al compuesto resultante, puede decirse que el compuesto corresponde a la clase de los verbos de estado. Se trata, aparentemente, de un compuesto de tipo verbal (o adjetivo deverbal) formado por incorporación del núcleo nominal del sujeto. </p>
<p><b>Las <i>partes del cuerpo</i> y la incorporación nominal</b></p>
<p>He sugerido antes que los predicados compuestos, como el del ejemplo <i>lepp ool</i> (enojón), que forman la parte sustancial del corpus maya colonial analizado, representan fenómenos de <i>incorporación nominal.</i> Ya en los primeros estudios referidos a la incorporación nominal se señala que las lenguas que presentan este tipo de estructura incluyen frecuentemente sustantivos que designan partes del cuerpo. Sin embargo, algunos investigadores han renunciado al análisis de la incorporación de términos corporales por considerar que se trata de un fenómeno oscuro y difícil de explicar. Así por ejemplo Baker<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_33_5978" id="identifier_33_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Mark Baker, Incorporation: A Theory of Grammatical Function Changin, 1988.">34</a> excluye de su consideración el tratamiento de la incorporación de términos para <i>partes del cuerpo.</i> Su argumento pretende ser práctico: la incorporación de <i>partes del cuerpo</i> es un hecho muy común, pero su rol en la oración como un todo es poco claro y  problemático.</p>
<p>De acuerdo con Levy,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_34_5978" id="identifier_34_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paulette Levy, op. cit., 1999.">35</a> la semántica de los términos corporales es muy diferente de la de los sustantivos de otros dominios. Podemos suponer, dice la autora, que el comportamiento sintáctico de los sustantivos corporales, en ciertas construcciones y en ciertas lenguas, es un reflejo de esta particularidad semántica.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_35_5978" id="identifier_35_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 133.">36</a> Por su parte, Gutiérrez Bravo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_36_5978" id="identifier_36_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Rodrigo Guti&eacute;rrez Bravo, &ldquo;Formas verbales incorporadas transitivas en maya yucateco&rdquo;, en Paulette Levy (ed.), Del cora al maya yucateco. Estudios ling&uuml;&iacute;sticos sobre algunas lenguas ind&iacute;genas mexicanas, 2002, pp. 131-178.">37</a> ha investigado en profundidad las formas verbales incorporadas en maya yucateco. La incorporación nominal es un proceso en el cual un  nominal se combina con un verbo para formar un verbo compuesto:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-508.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-508.bmp" alt="DA51-508" class="aligncenter size-full wp-image-5990" /></a></p>
<p>Las formas compuestas que integran el corpus de expresiones mayas coloniales que hemos analizado parecen resultar de este tipo de proceso. Existen dos posturas enfrentadas en cuanto a la explicación del fenómeno. Los <i>modelos sintácticos</i> de incorporación suponen que, en un nivel de estructura profunda, el nominal incorporado es el complemento nominal del verbo, el que, a nivel superficial, se presenta como verbo incorporado. De acuerdo con esto, una construcción que muestra incorporación tiene la misma estructura profunda que su paráfrasis transitiva o inacusativa.</p>
<p>Como se indicó antes, en el ejemplo a) representa la paráfrasis analítica inacusativa; en tanto que b) es la paráfrasis incorporada. Para ambas formas habría así una misma estructura profunda, vinculando el Predicado y su complemento nominal, que es un sujeto semánticamente <i>paciente.</i></p>
<p>Hay también <i>modelos léxicos,</i> los cuales, en contraposición con los anteriores, postulan que el fenómeno de la incorporación nominal responde a un proceso puramente léxico, consistente en la  concatenación de un nominal con un verbo, lo cual da como resultado un verbo compuesto. El proceso sería una <i>regla de formación de palabra.</i> En estos modelos, la incorporación nominal es  independiente de cualquier proceso sintáctico.<br />
<br />br><br />
De acuerdo con Mithun,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_37_5978" id="identifier_37_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Marianne Mithun, &ldquo;The Evolution of Noun Incorporation&rdquo;, en Language, n&uacute;m. 60, 1984, pp. 847-893.">38</a> la incorporación nominal es un proceso de formación de palabra, que da como resultado raíces verbales derivadas. Según esta autora, se trataría del proceso morfológico más cercano a lo sintáctico.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_38_5978" id="identifier_38_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Paulette Levy, op. cit., 1999, p. 132.">39</a> Si se entiende como un proceso léxico, pueden distinguirse dos tipos de incorporación nominal: </p>
<blockquote><p>a) Incorporación por composición.<br />
b) Incorporación clasificatoria. </p></blockquote>
<p>En la <i>incorporación por composición,</i> el nominal incorporado  satisface uno de los argumentos de la estructura argumental del verbo con el que se encuentra asociado. En este tipo de incorporación, el verbo compuesto resultante es intransitivo, ya que el argumento objeto es satisfecho por el nominal incorporado. Por el contrario, en la <i>incorporación clasificatoria,</i> el nominal incorporado carece de  relación temática con la estructura argumental del verbo con el que está concatenado, de modo que dicha estructura argumental permanece inalterada después del proceso de incorporación y en consecuencia, la forma incorporada puede ser transitiva.</p>
<p>De modo especial, Gutiérrez Bravo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_39_5978" id="identifier_39_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Rodrigo Guti&eacute;rrez Bravo, op. cit.">40</a> ha identificado formas verbales incorporadas transitivas en maya yucateco que, si bien están formadas por incorporación léxica del tipo a), es decir por composición, son sin embargo transitivas, pudiendo por lo tanto recibir marcas de  transitividad y argumentos objeto. Dichas formas, según sostiene este autor, no violan el Criterio Temático, debido a que las raíces verbales a partir de las cuales están compuestas, presentan una estructura argumental trivalente (x, y, z), de modo que la estructura argumental del verbo no se satura por la incorporación de un nominal.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_40_5978" id="identifier_40_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 137.">41</a> Al parecer, las formas incorporadas transitivas del inventario de expresiones emocionales aquí analizado representan un caso distinto. La incorporación de “partes del cuerpo” en maya yucateco presenta algunos aspectos problemáticos. Esto se debe al hecho de que las partes incorporadas no siguen un solo patrón regular en lo referido a sus funciones y relaciones temáticas.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_41_5978" id="identifier_41_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 158.">42</a> La dificultad para identificar tales relaciones se acentúa cuando las formas incorporadas carecen de paráfrasis analíticas o formas no incorporadas.</p>
<p>Como he sugerido antes, propondré que las formas incorporadas que aparecen en nuestro repertorio colonial corresponden a un tipo de proceso diferente a los antes mencionados. Tal como lo muestran nuestros ejemplos a) y b), la forma incorporada intransitiva puede desplegarse de modo bastante aproximado en la forma analítica, sin tomar en cuenta la aparición de la marca pronominal de posesión. De manera que es posible la <i>excorporación</i> de la “parte”, coincidiendo con la estructura profunda de la oración postulada. El cambio de significado observable entre a) y b) sólo afectaría al rasgo aspectual de la oración, esto es, en nuestros ejemplos:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-509.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-509.bmp" alt="DA51-509" class="aligncenter size-full wp-image-5991" /></a></p>
<p>De acuerdo con los datos disponibles —y en coincidencia con las propiedades del corpus analizado— puede suponerse que el proceso aquí descrito es general y sistemático. Partiendo de formas analíticas del tipo a), se ha seguido en algunos casos un proceso de lexicalización dando lugar a la formación de estructuras incorporadas del tipo b).</p>
<p>Recordaré aquí la idea de Mithun acerca de la naturaleza de la incorporación nominal como proceso de formación de palabra y sobre todo, como “el proceso morfológico más cercano a lo sintáctico”. Siguiendo el criterio de que una construcción que muestra incorporación —que tiene la misma estructura profunda que su paráfrasis inacusativa o transitiva (en nuestro ejemplo se trata de la primera)— el proceso debe considerarse de tipo <i>sintáctico.</i> En  coincidencia con dicho proceso sintáctico, el nominal incorporado es el complemento nominal (sujeto) del verbo en la estructura profunda. A nivel superficial, dicho verbo se presenta, según las variantes, como verbo incorporado o no incorporado. </p>
<p>La “parte” que se incorpora al predicado es el núcleo de la frase nominal que representa al argumento sujeto; también es la “parte del cuerpo”  que representa al <i>experimentante</i> en la construcción intransitiva. </p>
<p>El proceso (léxico/sintáctico) de incorporación no arranca de la oración transitiva, sino de la intransitiva. Por tal motivo no puede describirse como incorporación del objeto. Al parecer, se puede determinar con cierta claridad su función y su relación temática si se toma en cuenta que los sujetos inacusativos son semánticamente pacientes, locativos o beneficiarios, etcétera. Son éstos, seguramente, los roles que pueden atribuirse también a las partes incorporadas, que en todos los casos constituyen “partes” de la persona del <i>experimentante</i> emocionado.</p>
<p>Junto a la incorporación del nominal para “parte”, se observa el fenómeno de <i>ascensión del poseedor.</i> <a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_42_5978" id="identifier_42_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Maura Vel&aacute;zquez-Castillo, &ldquo;The Grammar of Inalienability: Possession and Noun Incorporation in Paraguayan Guaran&iacute;&rdquo;, 1993.">43</a> Asimismo,  correspondería hacer aquí una reflexión con respecto a la función y relación temática de la “parte” incorporada. Esto plantea un dilema: al parecer, la incorporación “partes” debe interpretarse en nuestros ejemplos como un <i>proceso sintáctico,</i> de manera que el nominal incorporado es “parte” del sujeto de la forma analítica (equivalente a la estructura p) y es asimismo el Complemento nominal del verbo en la oración intransitiva.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_43_5978" id="identifier_43_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Rodrigo Guti&eacute;rrez Bravo, op. cit.">44</a> Cuando este nominal se incorpora al verbo, parece haber un cambio semántico en dicho nominal y también en la relación funcional entre verbo y nominal. Desde el punto de vista funcional, la “parte” parece desplazarse del Complemento al Modificador. Es ésta la situación expresada en muchas lenguas por medio de los <i>adverbios</i> y <i>adjuntos,</i> por ejemplo, aquellos con significado locativo, que son todos modificadores del verbo.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5978#footnote_44_5978" id="identifier_44_5978" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert van Valin, op. cit., cap. 5.">45</a> De manera que estas “partes” podrían expresar, mediante sus rasgos locativos e instrumentales, los atributos que delimitan diversas subcategorías nominales. En tal caso estaríamos frente a clases encubiertas de nominales derivadas de la clasificación por verbos. Si esto es así, tendríamos un fenómeno del tipo que antes denominamos <i>incorporación clasificatoria,</i> donde el nominal incorporado cumple función de complemento o especificador clasificatorio. Pero en tal caso estaríamos ante una contradicción, pues la incorporación clasificatoria no es, según la teoría, un fenómeno sintáctico, sino léxico. No podré proseguir aquí un análisis más fino de la incorporación nominal. Es probable que una vía de explicación de este problema pueda estar en un tratamiento que oponga de modo menos <i>diacrítico</i> el nivel de análisis sintáctico <i>versus</i> el léxico-semántico, por ejemplo a través de una teoría de la <i>interfaz</i> basada en los rasgos semántico-aspectuales de los atributos y su rol en la estructura argumental de los predicados.</p>
<p><b>Conclusión</b></p>
<p>Como se  ha visto, el “corporal” <i>ool</i> (corazón-ánimo) funciona alternativamente en la descripción del sujeto oracional y en la formación del predicado. En el primer caso se hace referencia a un estado emocional transitorio; en el segundo se alude a una condición o característica permanente de la persona en cuestión. La lengua ha sido capaz de elaborar una misma metáfora conceptual, consistente en el tema del “corazón pellizcado-descortezado” para describir el “enojo” en dos aspectos diferentes. A través de la incorporación nominal se introduce una distinción aspectual entre un estado transitorio y una característica duradera, distinción totalmente ausente en la sola <i>figura</i> o “metáfora conceptual”, que parece coincidir con la “estructura profunda” del enunciado. De manera que tenemos aquí dos diferentes construcciones gramaticales para expresar sentimientos del mismo tipo y para elaborar una misma metáfora conceptual, aquella que propone la imagen de que el enojo es “un corazón pellizcado”.</p>
<p>A partir de las diferencias estructurales en la expresión, las  construcciones alternativas aquí ejemplificadas representan el modo más elemental de referirse a una emoción, que consiste en decir, por medio de una oración intransitiva, que “alguien siente algo en una parte de su cuerpo o en su alma”, de modo circunstancial o duradero.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-510.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-510.bmp" alt="DA51-510" class="aligncenter size-full wp-image-5993" /></a></p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Andersen, Elaine, “Lexical Universals of Body-Part Terminology”, en Joseph Greenberg (ed.), <i>Universals of Human Language,</i> Stanford, Stanford University Press, 1978, vol. 3, pp. 335-368.</p>
<p>Arzápalo, Ramón, <i>Calepino de Motul. Diccionario Maya-Español,</i> México, UNAM, 1995.</p>
<p>Baker, Mark, <i>Incorporation: a Theory of Grammatical Function Changing,</i> Chicago, University of Chicago Press, 1988.</p>
<p>Bamberg, Michael, “Language, Concepts and Emotions: The Role of Language in the Construction of Emotions”, en <i>Language Sciences,</i>  vol. 19, núm. 4, 1997, pp. 309-340.</p>
<p>Bourdin, Gabriel, “Gramática y cultura. Las emociones y la noción de persona”, en <i>Anales de Antropología,</i> vol. 39, núm. 1, México, 2005, pp. 179-205.</p>
<p><u>____________,</u> El cuerpo humano entre los mayas. Una aproximación lingüística,<br />
Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán (Científica), 2007.</p>
<p><u>____________,</u> “El léxico de las emociones en el maya yucateco”, tesis doctoral, México, FFYL-IIA-UNAM, 2008.</p>
<p><u>____________,</u> “El cuerpo humano en el léxico del maya peninsular”, en <i>Revista Ketzalcalli</i> (en prensa).</p>
<p>Brown, Penelope, “Spatial Conceptualization in Tzeltal”, en <i>Working Paper,</i> núm. 6, Nijmegen, Cognitive Anthropology Research Group-Max Planck Institute, 1991.</p>
<p>Brugman, Claudia, “The Use of Body-Part Terms as Locatives in  Chalcatongo Mixtec”, en <i>Survey of California and Other Indian  Languages,</i> núm. 4, 1983, pp. 235-90.</p>
<p>Cadiot, Pierre e Yves Visetti, <i>Pour une théorie des formes sémantiques. Motifs, profils, themes,</i> París, Presses Universitaires de France, 2001.</p>
<p>Enfield, N.J., “Lao Body Part Terms”, en <i>Language Sciences,</i> vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006.</p>
<p>Enfield, Nick y Anna Wierzbicka (eds), <i>The Body in Description of  Emotion: Cross-Linguistic Studies. Pragmatics and Cognition, Special Issue,</i> Amsterdam/ Philadelphia, John Benjamins, 2002.</p>
<p>Fabbri, Paolo, <i>El giro semiótico,</i> Barcelona, Gedisa, 2000.</p>
<p>Friedrich, Paul, “Metaphor Like Relations Between Referential Subsets”, en <i>Lingua,</i> núm. 24, Amsterdam, 1970, pp. 1-10.</p>
<p>Goddard, Cliff (ed.), <i>Ethnopragmatics. Understanding Discourse in Cultural Context,</i> Berlín/Nueva York, Mouton de Gruyter, 2006.</p>
<p>Greimas, Algirdas y Jacques Fontanille, <i>Semiótica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de ánimo,</i> México/Madrid, Siglo XXI/Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 1994.</p>
<p>Gutiérrez Bravo, Rodrigo, “Formas verbales incorporadas transitivas en maya yucateco”, en Paulette Levy (ed.), <i>Del cora al maya yucateco.<br />
Estudios lingüísticos sobre algunas lenguas indígenas mexicanas,</i> México, UNAM, 2002, pp. 131-178.</p>
<p>Harkins, Jean y Anna Wierzbicka (eds.), <i>Emotions in Crosslinguistic Perspective,</i> Berlín/Nueva York, Mouton de Gruyter, 2001.</p>
<p>Harré, Rom, “An Outline of The Social Constructionist Viewpoint”, en Rom Harré (ed.), <i>The Social Construction of Emotions,</i> Oxford, Basil Blackwell, 1986.</p>
<p>Heelas, Paul, “Emotion Talk Across Cultures”, en Rom Harré y W. Gerrod Parrott (eds.), <i>The Emotions. Social, Cultural, and Biological Dimensions,</i> Londres/Thousand Oaks/Nueva Delhi, sage Publications, 1996, pp. 171-199.</p>
<p>Lakoff, George y Mark Johnson, <i>Philosophy in the Flesh. The Embodied Mind and its Challenge to Western Thought,</i> Nueva York, Basic Books, 1999.</p>
<p>Langacker, Ronald, <i>Foundations of Cognitive Grammar, vol. 1:  Theoretical Prerequisites,</i> Stanford, Stanford University Press, 1987.</p>
<p>Levy, Paulette, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the<br />
Issue of Classification by Verbs”, en <i>International Journal of American<br />
Linguistics,</i> núm. 65, 1999, pp. 127-165.</p>
<p>López Austin, Alfredo, <i>Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas,</i> 1a. reimpresión, México, UNAM, 1996.</p>
<p>Love, Nigel (ed.), “Parts of the Body: Cross-Linguistic Categorization”, en<br />
<i>Language Sciences,</i> vol. 28, núms. 2-3, Oxford, Elsevier, 2006.</p>
<p>Lutz, Catherine y Geoffrey White, “The Anthropology of Emotions”, en<br />
<i>Annual Review of Anthropology,</i> núm. 15, 1986, pp. 405-436.<br />
MacLaury, Robert, “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and<br />
Metaphoric Extensions”, en <i>International Journal of American Linguistics,</i> vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119-154.</p>
<p>McClure, Erica, “Ethno-Anatomy: The Structure of the Domain”, en<br />
<i>Anthropological Linguistics,</i> núm. 17, 1975, pp. 78-88.</p>
<p>Martín Morillas, José y Juan Pérez Rull, <i>Semántica cognitiva  intercultural,</i> Granada, Granada Lingüística/Método, 1998.</p>
<p>Merleau-Ponty, Maurice, <i>Fenomenología de la percepción,</i> Barcelona, Península, 2000.</p>
<p>Mithun, Marianne, “The Evolution of Noun Incorporation”, en <i>Language,</i> vol. 60, núm. 4, 1984, pp. 847-893.</p>
<p>Valin, Robert van, <i>An Introduction to Syntax,</i> Cambridge, Cambridge University Press, 2001.</p>
<p>Velázquez-Castillo, Maura, “The Grammar of Inalienability: Possession and Noun Incorporation in Paraguayan Guaraní”, tesis doctoral, San Diego, University of California, 1993.</p>
<p>Wierzbicka, Anna, <i>Understanding Cultures Through Their Key Words: English, Russian, Polish, German, Japanese,</i> Nueva York, Oxford University Press, 1997.</p>
<p><u>____________,</u> Emotions Across Languages and Cultures: Diversity and Universals, Oxford, Oxford University Press, 1999.</p>
<p>Wilkins, David, “From Part to Person: Natural Tendencies of Semantic Change and The Search for Cognates”, en <i>Working Paper,</i> núm. 23, Nijmegen, Cognitive Anthropology Research Group, Max Planck<br />
Institute, 1993.</p>
<p>Autor: Gabriel Luis Bourdin, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_5978" class="footnote">Nick Enfield y Anna Wierzbicka (eds.), The Body in Description of Emotion: Cross-Linguistic Studies. Pragmatics and Cognition, Special Issue, 2002.</li><li id="footnote_1_5978" class="footnote">Erica McClure, “Ethno-Anatomy: The Structure of The Domain”, en Anthropological Linguistics, núm. 17, 1975, pp. 78-99; Nigel Love (ed.), “Part of the Body: Cross-Linguistic Categorization”, en Language Sciences, vol. 28, núms. 2-3, 2006.</li><li id="footnote_2_5978" class="footnote">Paul Friedrich “Metaphor Like Relations between Referential Subsest”, en Lingua, núm. 24, 1970, pp. 1-10.</li><li id="footnote_3_5978" class="footnote">Idem.</li><li id="footnote_4_5978" class="footnote">Claudia Brugman, “The Use of Body-Part Terms as Locatives in Chalcantongo Mixtec”, en Survey of California and Other Indian Languages, núm. 4, 1983, pp. 235-290.</li><li id="footnote_5_5978" class="footnote">Robert MacLaury, “Zapotec Body-Parts Locatives: Prototypes and Metaphoric Extensions”, en International Journal of American Linguistics, vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119-154.</li><li id="footnote_6_5978" class="footnote">Penelope Brown, “Spatial Conceptualization in Tzeltal”, en Working Paper, núm. 6, 1991.</li><li id="footnote_7_5978" class="footnote">Paulette Levy, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the Issue of Clasification by Verbs”, en International Journal of American Linguistics, núm. 65, 1999, pp. 127-165.</li><li id="footnote_8_5978" class="footnote">Gabriel Bourdin, El cuerpo humano entre los mayas. Una aproximación lingüística, 2007.</li><li id="footnote_9_5978" class="footnote">David Wilkins, “From Part to Person: Natural Tendencies of Semantic Change ant the Search for Cognates”, en Working Paper, 23, 1993.</li><li id="footnote_10_5978" class="footnote">Gabriel Bourdin, “El cuerpo humano en el léxico del maya peninsular”, en Revista Ketzalcalli (en prensa).</li><li id="footnote_11_5978" class="footnote">Paul Friedrich, op. cit.</li><li id="footnote_12_5978" class="footnote">Ronald Langacker, Foundations of Cognitive Grammar, vol. 1: Theoretical Prerequisites, 1987.</li><li id="footnote_13_5978" class="footnote">Elaine Andersen, “Lexical Universals of Body-Part Terminology”, en Joseph Greenberg (ed.), Universals of Human Language, 1978, vol. 3, pp. 335-368.</li><li id="footnote_14_5978" class="footnote">George Lakoff y Mark Johnson, Philosophy in the Flesh. The Embodied Mind and its Challenge to Western Thought, 1999.</li><li id="footnote_15_5978" class="footnote">Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 2000.</li><li id="footnote_16_5978" class="footnote">Pierre Cadiot e Yves Visetti, Pour une théorie de formes sémantiques. Motifs, profils, thèmes, 2001.</li><li id="footnote_17_5978" class="footnote">Catherine Lutz y Geoffrey White, “The Anthropology of Emotions”, en Annual Review of Anthropology, núm. 15, 1986, pp. 405-436.</li><li id="footnote_18_5978" class="footnote">Anna Wierzbicka, Emotions Across Languages and Cultures: Diversity and Universals, 1999; Jean Harkins y Anna Wierzbicka (eds.), Emotions in Crosslinguistic Perspective, 2001; Nick Enfield y Anna Wierzbicka (eds.), op. cit., 2002; Cliff Goddard (ed.), Ethnopragmatics. Understanding Discourse in Cultural Context, 2006.</li><li id="footnote_19_5978" class="footnote">José Martín Morillas y Juan Pérez Rull, Semántica congnitiva intercultural, 1998; Anna Wierzbicka, op. cit., 1999.</li><li id="footnote_20_5978" class="footnote">Ramón Arzápalo, Calepino de Motul. Diccionario Maya-Español, 1995.</li><li id="footnote_21_5978" class="footnote">Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas, 1996; Nick Enfield y Anna Wierzbicka, op. cit., 2002.</li><li id="footnote_22_5978" class="footnote">Anna Wierzbicka, Understanding Cultures Through Their Key Words: English, Russian, Polish, German, Japanese, 1997.</li><li id="footnote_23_5978" class="footnote">Rom Harré, “An Outline of de Social Constructionist Viewpoint”, en Rom Harré (ed.), The Social Constructions of Emotions, 1986; Paul Heelas, “Emotion Talk Across Cultures”, en Rom Harré y W. Gerrod Parrott (eds.), The Emotions. Social, Cultural, and Biological Dimensions, 1996, pp. 171-194; Michael Bamberg, “Language, Concepts, and Emotions: The Role of Language in the Construction of Emotions”, en Language Sciences, vol. 19, núm. 4, 1997, pp. 309-340.</li><li id="footnote_24_5978" class="footnote">Michael Bamberg, op. cit.</li><li id="footnote_25_5978" class="footnote">Ibidem, p. 326.</li><li id="footnote_26_5978" class="footnote">Gabriel Bourdin, “Gramática y cultura. Las emociones y la noción de persona”, en Anales de Antropología, vol. 39, núm. 1, 2005, pp. 179-205; del mismo autor “El léxico de las emociones en el maya yucateco”, 2008.</li><li id="footnote_27_5978" class="footnote">Anna Wierzbicka, op. cit., 1999.</li><li id="footnote_28_5978" class="footnote">Robert van Valin, An Introduction to Syntax, 2001.</li><li id="footnote_29_5978" class="footnote">Paolo Fabbri, El giro semiótico, 2000, p. 64.</li><li id="footnote_30_5978" class="footnote">Anna Wierzbicka, op. cit., 1999, p. 302.</li><li id="footnote_31_5978" class="footnote">Paolo Fabbri, op. cit., p. 66.</li><li id="footnote_32_5978" class="footnote">Algirdas Greimas y Jacques Fontanille, Semiótica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de ánimo, 1994.</li><li id="footnote_33_5978" class="footnote">Mark Baker, Incorporation: A Theory of Grammatical Function Changin, 1988.</li><li id="footnote_34_5978" class="footnote">Paulette Levy, op. cit., 1999.</li><li id="footnote_35_5978" class="footnote">Ibidem, p. 133.</li><li id="footnote_36_5978" class="footnote">Rodrigo Gutiérrez Bravo, “Formas verbales incorporadas transitivas en maya yucateco”, en Paulette Levy (ed.), Del cora al maya yucateco. Estudios lingüísticos sobre algunas lenguas indígenas mexicanas, 2002, pp. 131-178.</li><li id="footnote_37_5978" class="footnote">Marianne Mithun, “The Evolution of Noun Incorporation”, en Language, núm. 60, 1984, pp. 847-893.</li><li id="footnote_38_5978" class="footnote">Paulette Levy, op. cit., 1999, p. 132.</li><li id="footnote_39_5978" class="footnote">Rodrigo Gutiérrez Bravo, op. cit.</li><li id="footnote_40_5978" class="footnote">Ibidem, p. 137.</li><li id="footnote_41_5978" class="footnote">Ibidem, p. 158.</li><li id="footnote_42_5978" class="footnote">Maura Velázquez-Castillo, “The Grammar of Inalienability: Possession and Noun Incorporation in Paraguayan Guaraní”, 1993.</li><li id="footnote_43_5978" class="footnote">Rodrigo Gutiérrez Bravo, op. cit.</li><li id="footnote_44_5978" class="footnote">Robert van Valin, op. cit., cap. 5.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=5978</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Verbos con partes del cuerpo humano en el zapoteco de San Pablo Güilá</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 13 May 2013 17:59:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LÓPEZ CORONA GEORGETE AIMMÉ</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[-- ARTÍCULO --]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO HUMANO]]></category>
		<category><![CDATA[DOMINIO CONCEPTUAL]]></category>
		<category><![CDATA[INCORPORACIÓN NOMINAL]]></category>
		<category><![CDATA[LÓPEZ CORONA G. AIMMÉ]]></category>
		<category><![CDATA[RASGOS SEMANTICOS]]></category>
		<category><![CDATA[SAN PABLO GÜILA ZAPOTECA]]></category>
		<category><![CDATA[TEMAS VERBALES]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940</guid>
		<description><![CDATA[En este trabajo se describen los temas verbales que incorporan un sustantivo que expresa una parte del cuerpo humano en San Pablo Güilá zapoteca (lengua hablada en Oaxaca, México). Se identifican los nombres que aparecen con mayor frecuencia en este tipo de verbo (<i>wiki</i> “cabeza”, <i>dets</i> “de nuevo”, <i>nâa</i> “mano”, <i>nì’</i> “pie”, <i>lòo</i> “cara” y <i>dyàag</i> “oreja”), los que son menos frecuentes (<i>làa’s</i> “corazón”, <i>xì’</i> “nariz” y <i>xìiby</i> “rodilla”) y los que no se encuentran en los 34 nombres. El análisis pone de relieve los rasgos semánticos presentes en los temas verbales del <i>corpus</i>. El enfoque que tomamos se centra en la relación entre la lingüística y la esfera psicológica del lenguaje.
]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En lenguas como el zapoteco, es ampliamente conocido el  comportamiento de nominales que expresan partes del cuerpo humano (PC) y que funcionan también como expresiones locativas,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_0_5940" id="identifier_0_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Pueden consultarse los trabajos de: Inez Butler, Gram&aacute;tica Zapoteco Yatzachi el bajo, 1980; Robert E. Mac Laury, &ldquo;Zapotec Body-Parts Locatives: Prototypes and Methaphoric Extensions&rdquo;, en IJAL, vol. 55, n&uacute;m. 2, 1989, pp. 119-154; Barbara E. Hollenbach, &ldquo;Semantic and Syntactic Extensiones of Copala Trique Body-Parts Nouns&rdquo;, en Paulette Levy y Beatriz Garza Cuar&oacute;n (eds.), Homenaje a Jorge Su&aacute;rez, 1990; Lourdes de Le&oacute;n Pasquel, &ldquo;El cuerpo como centro de referencia:  sem&aacute;ntica y uso de algunos clasificadores de medida en Tzotzil&rdquo;, en Anales de Antropolog&iacute;a, 2000; Velma Pickett et al., Gram&aacute;tica popular del Istmo, 2001; Danielle Lillehaugen, &ldquo;Partes del cuerpo y la codificaci&oacute;n sem&aacute;ntica de entidad y lugar en el zapoteco del valle de Tlacolula&rdquo;, 2007.">1</a> pero ¿qué pasa cuándo este tipo de nominales funcionan dentro de una base verbal?, ¿qué aportan al significado léxico del verbo? </p>
<p>En el presente trabajo analizo temas verbales compuestos (TVC) del zapoteco de San Pablo Güilá (ZSPG),<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_1_5940" id="identifier_1_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Comunidad del municipio de Matatl&aacute;n, distrito de Tlacolula, estado de Oaxaca.">2</a> que poseen dentro de su base léxica un nominal que expresa una PC. La hipótesis que planteo para estas formas verbales compuestas es que su comportamiento responde a un proceso de incorporación nominal, relacionado con el ámbito léxico para la producción de palabras (morfología), cuya posibilidad de combinar temas verbales con nominales de PC no es predecible, en vista de que no se trata de un fenómeno sintáctico,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_2_5940" id="identifier_2_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La sintaxis opera dentro de regularidades que posibilitan la predicci&oacute;n. Por ejemplo, el plural del espa&ntilde;ol se sufija siempre a sustantivos con la forma -s ante terminaciones con vocal o -es en terminaciones con consonantes; este comportamiento es predecible en el caso del espa&ntilde;ol. Otro ejemplo de esta predictibilidad, en el caso del ZSPG, es el sujeto gramatical que se presenta dentro de estructuras de palabra verbal y se presenta como sufijo del tema verbal que  complementa.">3</a> sino de orden morfológico. Asimismo, como parte del análisis me guían dos preguntas respecto al ZSPG:</p>
<blockquote><p>1. ¿La incorporación nominal es un comportamiento productivo en esta lengua?<br />
2. ¿La incorporación nominal se produce con cualquier tipo de sustantivo? </p></blockquote>
<p>El análisis de los TVC que presento implica desde mi perspectiva de estudio una relación entre las formas lingüísticas y un ámbito psicológico de la lengua, mismo que debe cubrir tres zonas de  investigación: primero, un estudio de orden estructural, es decir morfológico y sintáctico; un segundo nivel de análisis es de carácter  semántico, donde se presentan los rasgos mínimos de significado que aportan los nominales de PC a una base verbal compuesta; el tercer espacio de exploración es de orden conceptual, pues conlleva el reconocimiento de relaciones entre el plano lingüístico y el plano psicológico de la lengua, es decir, por medio de la identificación de los rasgos semánticos, se examina la posible clasificación conceptual y cultural de ciertas partes del cuerpo humano en la comunidad de San Pablo Güilá. De hecho, una de las preguntas centrales del estudio relacionado con el segundo y tercer plano de análisis es responder ¿por qué ciertas PC aparecen en TVC y otras no? Dar contestación a lo anterior permitiría exponer la gama de significados que permiten desplegar ciertas PC en TVC. En relación con el plano psicológico, esbozo una segunda hipótesis de trabajo: el significado de los nominales que expresan PC presentes dentro de TVC, tiene relación con la forma de concebir culturalmente el cuerpo humano, donde ciertas PC son en extremo significativas, de acuerdo con su importancia en muchas actividades de la comunidad de San Pablo Güilá. </p>
<p>Los tres niveles de análisis que propongo, pueden abarcarse dentro de un proyecto de investigación de mayor dimensión. Así, el presente trabajo es un primer acercamiento que muestra las hipótesis de trabajo y el tipo de datos <i>(corpus)</i> que sostiene la argumentación del análisis. La lengua central de estudio es el ZSPG, considerando también muestras del zapoteco del Istmo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_3_5940" id="identifier_3_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Istmo de Tehuantepec.">4</a> y del zapoteco de Talea de Castro<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_4_5940" id="identifier_4_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Sierra Norte de Oaxaca.">5</a>, esto como pruebas de que los TVC con PC son formas presentes y productivas en las lenguas zapotecas. En lo relativo a la morfología de los verbos presentados, sigo la propuesta de López Cruz,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_5_5940" id="identifier_5_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ausencia L&oacute;pez Cruz, &ldquo;Morfolog&iacute;a verbal del zapoteco San Pablo G&uuml;il&aacute;&rdquo;, 1997. Respecto a la definici&oacute;n de tema, P.H. Mathews  (Morfolog&iacute;a, introducci&oacute;n a la estructura de la palabra, 1980), opta por definirlo como una unidad l&eacute;xica m&iacute;nima que puede estar formada a su vez por distintos tipos de ra&iacute;ces, ya sean de orden verbal, nominal o adjetival. En dicho sentido, los temas son tipos de bases o ra&iacute;ces que difieren por su estructura de formaci&oacute;n. Se habla de tres tipos: a) Tema simple: consta de una sola ra&iacute;z sin elementos adicionales dentro de su base l&eacute;xica. b) Tema complejo: se trata de una ra&iacute;z donde se presenta derivaci&oacute;n, armada por morfemas que lo modifican en forma y  significado, sin perder su unidad l&eacute;xica. c) Tema compuesto: aquel que consta de dos o m&aacute;s ra&iacute;ces, pertenecientes a un mismo paradigma de formaci&oacute;n (nominal+ nominal) o donde se combinan ra&iacute;ces de paradigmas distintos (verbo + nominal).">6</a> quien propone para el ZSPG dos tipos de categorías verbales con base en su morfología: temas verbales simples (TVS) y temas verbales compuestos (TVC). </p>
<p><b>Terminología para las partes del cuerpo</b></p>
<p>En el ZSPG existe un número muy importante de formas nominales que expresan partes del cuerpo humano (PC). Del total de nominales corporales que he encontrado, he distinguido 43 formas a la fecha, de las que nueve nominales aparecen en TVC; sin embargo, los de mayor frecuencia solamente son seis. </p>
<p><i>PC que se presentan con mucha frecuencia en los TVC</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_6_5940" id="identifier_6_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El significado de las abreviaciones se encuentra antes del apartado de la bibliograf&iacute;a.">7</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-601.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-601.bmp" alt="DA51-601" class="aligncenter size-full wp-image-5943" /></a></p>
<p>Las formas <i>Wiki</i>- (cabeza) y <i>dèts-</i> (espalda) son muy productivas en TVC con significados que denotan algún tipo de locación; igualmente funcionan bajo ciertas condiciones sintácticas como frases locativas, es decir como complementos opcionales de un tema verbal (simple o compuesto). En contraste formas como <i>nâa’</i>- (mano) y <i>nì’-</i> (pie) son formas productivas para TVC relacionados con acciones de movimiento, donde se requiere un instrumento o se usan como parte del vocabulario de actividades del ciclo agrícola o en acciones relacionadas con la cocina y el aseo de una casa. La forma <i>lòo</i>- (cara) es una forma especial, pues funciona dentro de TVC que expresan acciones de orden social, de convivencia o identidad. En contraste <i>dyàag</i>- (oreja) se encuentran en TVC que implican acciones psicológicas y morales como escuchar, atender u obedecer. Las particularidades descriptivas y semánticas de lo anterior las expongo en el apartado 3 del presente artículo<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_7_5940" id="identifier_7_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="La forma -k&ugrave;- tambi&eacute;n se presenta en los ejemplos 5 y 6.">8</a>.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-602.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-602.bmp" alt="DA51-602" class="aligncenter size-full wp-image-5945" /></a><br />
<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-603.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-603.bmp" alt="DA51-603" class="aligncenter size-full wp-image-5946" /></a> </p>
<p><b>Estructura de posesión nominal de PC del ZSPG</b></p>
<p>Parte de la terminología de PC, cuando funciona como un nominal que expresa la parte de una persona, animal o cosa, debe presentar una estructura de frase genitiva: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-604.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-604.bmp" alt="DA51-604" class="aligncenter size-full wp-image-5947" /></a></p>
<p>Este tipo de estructura genitiva en el ZSPG, obligatoriamente requiere un prefijo que expresa posesión y un sufijo que indica al poseedor. Sin embargo no todas las PC, requieren prefijo de posesión, sino exclusivamente el sufijo de poseedor:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-605.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-605.bmp" alt="DA51-605" class="aligncenter size-full wp-image-5949" /></a></p>
<p>En cualquier caso, una característica relevante para el dominio del cuerpo es la representación de relaciones partonímicas, es decir de parte-todo.</p>
<p><b>Muestras verbales del zapoteco de Istmo y Talea de Castro</b></p>
<p>Los TVC donde se presenta un nominal que expresa una PC es un comportamiento morfológico presente en el zapoteco hablado en otras regiones de Oaxaca: </p>
<p><i>Zapoteco del Itsmo</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_8_5940" id="identifier_8_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Muestras extra&iacute;das de Velma Pickett et al., op. cit., 2001, p. 69.">9</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-606.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-606.bmp" alt="DA51-606" class="aligncenter size-full wp-image-5951" /></a></p>
<p><i>Zapoteco de Talea de Castro (Sierra Norte Oaxaca)</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_9_5940" id="identifier_9_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Muestras extra&iacute;das de Georgete Aimm&eacute; L&oacute;pez Corona, &ldquo;Elicitaci&oacute;n y notas de pr&aacute;ctica de campo. Comunidad de Talea de Castro&rdquo;, julio-agosto de 2004.">10</a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-607.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-607.bmp" alt="DA51-607" class="aligncenter size-full wp-image-5953" /></a></p>
<p><b>Morfología y sintaxis de los TVC con PC</b></p>
<p>En el ZSPG, en base a los datos que a continuación presento, se observan tres tipos de TVC con PC:</p>
<p>a) Tipo I, tema verbal ligero + PC<br />
b) Tipo II, tema verbal ligero + adjetivo PC<br />
c) Tipo III, tema verbal simple + PC</p>
<p><i>Tipo I, tema verbal ligero + PC</i></p>
<p>Para el tipo I, encontramos temas verbales simples (TVS) de orden ligero; este tipo verbal funciona por sí mismo, con los respectivos morfemas que estructuran una palabra verbal en el ZSPG, es decir, presenta prefijo TAM y sufijo que expresa al sujeto gramatical. Pero estos verbos ligeros cuando —se presentan con un nominal que expresa una PC— cambian a TVC, es decir se comportan como una sola base léxica.</p>
<p>En relación con lo que indico como <i>verbo ligero,</i> me remito a Trask,<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_10_5940" id="identifier_10_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert Laurence Trask, A Dictionary of Grammatical Terms in Linguistics, 1993.">11</a> cuya definición es pertinente para la distinción del tipo de tema verbal (TV) que participa en las estructuras de formación de verbos del tipo I. Este autor indica que un verbo ligero es: “A verb with little or no semantic content of its own wich combines with a (usually indefinite) direct object noun or np which itself expresses a verbal meaning”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_11_5940" id="identifier_11_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 160.">12</a></p>
<p>Los ejemplos en el ZSPG, son los siguientes:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-608.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-608.bmp" alt="DA51-608" class="aligncenter size-full wp-image-5952" /></a></p>
<p>Tanto en -<i>àk+lòo-</i> (14), como en <i>-ùn+lòo-</i> (15), se presentan morfemas flexivos de estructura verbal: prefijo tam y sufijo que expresa sujeto gramatical. Resalta que el sujeto no se sufija al verbo ligero, sino a toda la forma compuesta. La presencia del nominal de PC en la base verbal indica que aporta algún rasgo semántico que participa o conforma el significado léxico.</p>
<p>Temas verbales ligeros, como <i>-àk-</i> (hacerse) y <i>-ùn-</i> (hacer), cuando funcionan como TVS, reciben las marcas flexivas de palabra verbal, y el nominal que les sigue puede funcionar como  complemento verbal, pero no forma parte de la base verbal. Véase el caso de “orinar” y “trabajar”:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-609.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-609.bmp" alt="DA51-609" class="aligncenter size-full wp-image-5954" /></a></p>
<p>Una de las características distintivas de este tipo de construcciones verbales, es que el nominal que complementa al tema verbal; si bien son sustantivos, no expresan una PC y distintivamente no se incorporan a la base verbal. </p>
<p><i>Tipo II, tema verbal ligero + adjetivo + PC</i></p>
<p>Otros TVC con PC presentan la estructura antes mencionada (del tipo<br />
I) pero se incorpora un adjetivo:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-610.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-610.bmp" alt="DA51-610" class="aligncenter size-full wp-image-5956" /></a></p>
<p>En el ejemplo anterior toda la forma -<i>àkréldgìky-</i> recibe flexión TAM y sujeto gramatical; el sujeto no se prefija al TV ligero, sino a todo el TVC. Al parecer “cabeza” aporta rasgo de <i>locación o contención,</i> el lugar donde se produce el “atontamiento” o el “mareo”.</p>
<p><i>Tipo III, tema verbal simple + PC</i></p>
<p>Otros TVC con PC se estructuran a partir de un TVS, ya que funcionan morfológicamente de forma independiente y sin tratarse de verbos ligeros, pues estos TVS tienen significado pleno: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-611.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-611.bmp" alt="DA51-611" class="aligncenter size-full wp-image-5955" /></a></p>
<p>En el caso del TVC -<i>ù’ch+<b>nâa’-</b></i> (casarse) y <i>-gù’ch+<b>nâa’</b>-</i> (casar), éstos literalmente significan (mezclar[se] o cruzar[se] las manos de las personas). Resalta del ejemplo 19 que <i>mano</i> no es complemento instrumental de <i>-gù’ch-;</i> toda la forma <i>-ù’ch.nâa’-</i> recibe las marca flexiva TAM, así como de sujeto gramatical. Al parecer <i>mano</i> aporta rasgo de <i>medio,</i> lo que permite la unión. Otro ejemplo con mano nos lo ofrecen los siguientes datos: </p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-612.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-612.bmp" alt="DA51-612" class="aligncenter size-full wp-image-5957" /></a></p>
<p>En (20) <i>-ù’t.nì’- pisotear</i> literalmente significa <i>moler con los pies.</i> En este caso <i>pie</i> aporta rasgo de <i>instrumento,</i> lo que permite realizar la acción de pisotear. Resalta en -<i>ù’t-</i> (moler) el  significado de movimiento en forma circular, la forma en cómo se hace la acción. Este TVS también se encuentra en verbos comos -<i>ù’t+nâa’- batir</i> (con las manos), otro TVC donde igualmente destaca el significado de movimiento en forma circular e instrumento.</p>
<p>Un caso sobresaliente en los verbos presentados para el tipo III, es la forma para <i>escarbar</i> que presenta dos formas morfológicas: TVS y TVC, el segundo con incorporación nominal de <i>-nì’-</i> (pie):</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-613.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-613.bmp" alt="DA51-613" class="aligncenter size-full wp-image-5958" /></a></p>
<p>Otra PC que aparece en TVC es <i>-dyàag-</i> (oreja):</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-614.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-614.bmp" alt="DA51-614" class="aligncenter size-full wp-image-5959" /></a></p>
<p>El TVC <i>-kù+dyàag-</i>, que se traduce como escuchar(se) o atender(se), literalmente significa <i>poner la oreja o poner atención.</i> Así, en el ejemplo 22 la traducción literal de <i>rkùdyàagrábá</i> sería <i>(ellos) le ponen su oreja a mi mamá.</i> Cabe mencionar que <i>-dyàg’-</i> (oreja) no es complemento instrumental del TV. En este caso <i>oreja</i> aporta rasgo de instrumento o medio, lo que permite realizar la acción de escuchar.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-6151.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-6151.bmp" alt="DA51-615" class="aligncenter size-full wp-image-5963" /></a></p>
<p>Otro ejemplo lo tenemos con <i>-dèts-</i> “espalda”, a continuación:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-616.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-616.bmp" alt="DA51-616" class="aligncenter size-full wp-image-5964" /></a></p>
<p>La traducción literal de <i>-kàa+dèts- es subir(se) en la espalda (a alguien o a algo).</i> En este caso espalda parece aportar a la base verbal el rasgo de <i>instrumento</i> o <i>locación,</i> ya sea como el medio para cargar o el lugar donde se coloca lo cargado.</p>
<p>El siguiente ejemplo es con <i>-giky-</i> (cabeza):</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-617.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-617.bmp" alt="DA51-617" class="aligncenter size-full wp-image-5965" /></a></p>
<p>En la muestra anterior el TVC <i>-bé’+gìky-</i> “pensar”, literalmente se traduce como “sacar de la cabeza”. El nominal “cabeza” parece aportar el rasgo de locación o contención, al significado de “sacar(se)” (de donde sale el pensamiento).</p>
<p>El TVC -bé’- (sacar) funciona en muchas bases verbales compuestas:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-618.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-618.bmp" alt="DA51-618" class="aligncenter size-full wp-image-5967" /></a></p>
<p>Con el nominal de PC -<i>lòo-</i> (cara) se presenta el siguiente TVC:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-619.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-619.bmp" alt="DA51-619" class="aligncenter size-full wp-image-5968" /></a><br />
<br<br />
En el ejemplo anterior, <i>ránlòobí ní</i> literalmente se traduce como <i>su cara lo vio</i> En esta muestra cara aporta el rasgo de presencia, o identidad y que muy posiblemente refiere a significados de relación o convivencia social. El nominal <i>-lóo-</i> se encuentra en TVC donde se requiere que el sujeto gramatical, semánticamente corresponda a un participante animado humano:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-620.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-620.bmp" alt="DA51-620" class="aligncenter size-full wp-image-5969" /></a></p>
<p><i>La incorporación nominal en el ZSPG, ¿comportamiento morfológico o sintáctico?</i></p>
<p>Siguiendo los ejemplos de los tres tipos de TVC con nominales de PC, es posible comenzar a responder las preguntas 1 y 2, planteadas a inicio de texto y en relación al ZSPG. Respecto de la primera pregunta (¿la incorporación nominal es un comportamiento productivo en esta lengua?), sí lo es, observando la amplia variedad de composición verbal expuesta con los ejemplos del 14 al 25. En cuanto a la segunda pregunta (¿el ZSPG permite la incorporación nominal en TVC con cualquier tipo de sustantivo?), la respuesta es no, porque siguiendo los ejemplos (16) <i>gàkbí gíx</i> “(él) se está orinando” y (17) <i>rùnbí sèe’ny</i> “(él) trabaja”, podemos comprobar que el nominal que sigue a la estructura verbal no está incorporado; se puede reconocer con claridad que dichos sustantivos no expresan PC. La particularidad de los TVC presentados, es que sólo incorporan nominales corporales y tal como mencioné en principio, del total de 43 formas, seis son los que resultan productivos para el proceso de incorporación para TVC.</p>
<p>Siguiendo el análisis que propone la incorporación nominal como parte de la articulación de TVC con PC, se hace necesaria una pregunta: ¿hablamos de un proceso morfológico o sintáctico? Desde mi punto de vista, se trata de un fenómeno morfológico relacionado con la generación de léxico nuevo en la lengua; por el contrario no considero el fenómeno tratado en este artículo como sintáctico porque la sintaxis opera dentro de regularidades que posibilitan la predicción; así en el caso de los TVC con PC del ZSPG si bien se puede observar que ciertos nominales de PC son los que se incorporan a un verbo, lo que no se puede predecir es a qué verbo lo harán. </p>
<p>Otra cuestión que identifica este tipo de temas verbales es que subyace la composición de palabra; se trata de un “proceso de formación de palabras mediante el cual se unen dos o más lexemas”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_12_5940" id="identifier_12_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Las muestras que ofrecen las autoras son del orden de la composici&oacute;n nominal, tales como: medianoche, vanagloria o guerra irani-iraqu&iacute;. Mencionan igualmente: disjuntos como ciruela pasa constituyen una unidad sem&aacute;ntica; Elizabeth Luna Traill et al., Diccionario b&aacute;sico de Ling&uuml;&iacute;stica, 2005, p. 293.">13</a> Este comportamiento morfológico refiere a una de las formas en cómo se puede articular una palabra, pues existen otros procesos morfológicos como la derivación y la flexión. Una de las características distintivas de la composición es que puede acoplar dos o más raíces léxicas<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_13_5940" id="identifier_13_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Se define ra&iacute;z l&eacute;xica, como una base o lexema que posee significado propio y que no puede &ldquo;partirse&rdquo; o analizarse en m&aacute;s unidades m&iacute;nimas; es decir, no puede ser analizada en ra&iacute;ces adicionales. Una de sus caracter&iacute;sticas distintivas es que puede recibir afijaci&oacute;n del tipo y n&uacute;mero de morfemas posibles para la construcci&oacute;n de tipos de palabra permitidas por cada lengua.">14</a> pertenecientes a una misma clase de palabra, produciendo palabras como <i>bocacalle</i> que combina dos nominales, o se puede tratar de otra clase de combinaciones donde se unen raíces de clases distintas, por ejemplo una raíz verbal con una raíz nominal, como en <i>comesolo</i> o <i>bajanovios.</i> Las raíces que se identifican en la palabra compuesta arman el total de ella. </p>
<p>En el caso de los TVC presentados, se trata de bases o raíces léxicas pertenecientes a dos clases de palabra, una verbal y otra nominal, donde la segunda corresponde a una PC. Este tipo de bases verbales compuestas tiene valor de lexemas y podemos considerarlos como tal, si seguimos lo que plantea el propio Mathews para quien “el lexema es fundamentalmente una entidad abstracta, indivisible, simple, compuesta o derivada, todo a la vez”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_14_5940" id="identifier_14_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="P. H. Mathews, op. cit., p. 15.">15</a> De tal manera, una de las distinciones sobre el comportamiento de TVC con PC es si se trata de un fenómeno morfológico o sintáctico para la explicación de TVC con PC. A mi manera de ver, responde a un comportamiento morfológico y semántico, pues el hecho de que un nominal de PC se incorpore a una base verbal, responde a la necesidad de lexicalización y de formalización de significados, así como a lo que expresé anteriormente respecto a que no es predecible a qué verbo se incorporará un nominal de PC. Tal como expresa Trask<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_15_5940" id="identifier_15_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert Laurence Trask, op. cit.">16</a> respecto a los verbos ligeros que incorporan un  complemento, en este caso un nominal, responde que no existe alguna alternativa de lexicalización disponible en la lengua en cuestión. Cuando habla de verbos ligeros, se refiere a lo siguiente: “a verb with little or no semantic content of its own which combines with a (usually indefinite) direct object noun or nominal phrase which itself expresses a verbal meaning. In English, the most usual light verbs are <i>make, do, have</i> and <i>give,</i> as in such expressions as <i>have a book, take a drink, have a smoke, do a dance, give a shrug, make a move, give a kiss and have a wash”.</i><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_16_5940" id="identifier_16_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 160.">17</a> En el caso del ZSPG los verbos <i>-àk-</i> (hacerse) y <i>-ùn-</i> (hacer) funcionan como verbos ligeros, y  funcionan en TVC como <i>-àk+lòo-</i> “reunirse” (intr.) y <i>-ùn+lòo-</i> “reunir” (tr.). Vale resaltar que en muchas lenguas se presentan verbos ligeros, tal como vimos en el inglés y en el ZSPG, así como en el japonés con el verbo <i>suru,</i> el turco con <i>etmek,</i> y en el vasco con <i>egin.</i> Trask resalta este comportamiento al señalar que “all meaning roughly ‘do’, for example, all serve to construct large numbers of verbal expressions with accompanying nouns, though in these languages, unlike in English, there is usually no alternative lexicalization available. Turkish <i>etmek</i> is in fact specialized in this function, while the Japanese and Basque verbs also serve as ordinary lexical verbs”.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_17_5940" id="identifier_17_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Ibidem, p. 161.">18</a> En el caso del ZSPG los TVS <i>-àk-</i> “hacerse” y <i>-ùn-</i> “hacer” son verbos ligeros que se comportan con las características enunciadas por Trask, participando en forma muy productiva para el proceso de composición verbal, por ejemplo con los verbos <i>-àk+lòo-</i> “reunirse”, <i>-ùn+lòo-</i> “reunir” y -<i><b>àk</b>+réld+gìky-</b></i> “marearse”.</p>
<p>En términos de este artículo, el total de la muestra de verbos que presento es pequeña por razones de espacio, sin embargo existe un gran número de TVC con las características enunciadas en los tipos I, II y II.</p>
<p>A manera de resumen, se distingue que los TVC con PC presentan las siguientes características:</p>
<p>a) Cumplen condiciones morfológicas de palabra verbal: prefijo TAM y sufijo que expresa al sujeto gramatical de la oración, este último en forma de pronombre ligado al verbo o como pronombre libre funcionando como enfático.<br />
b) Proyectan estructura sintáctica de un verbo, es decir pueden requerir complementos de sujeto, objeto directo, objeto indirecto y  complementos opcionales, según el tipo de verbo.<br />
c) Sólo seis nominales que expresan PC funcionan de manera productiva dentro de TVC. Esto indica que una característica semántica debe operar en la selección del tipo de nominal PC para este tipo de formas compuestas.<br />
d) El tipo de composición presente en este tipo de temas verbales, comprueba lo que Mathews<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_18_5940" id="identifier_18_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="P. H. Mathews, op. cit.">19</a> plantea respecto a la posibilidad de unir formas de distintas clases de palabras, en este caso forma verbal + forma nominal, así como observamos el comportamiento descrito por Trask<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5940#footnote_19_5940" id="identifier_19_5940" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Robert Laurence Trask, op. cit.">20</a> respecto a los verbos ligeros.</p>
<p><b>Semántica cultural de los TVC con nominal PC</b></p>
<p>Encuentro que los TVC con PC humano tienen relación con significados relacionados con actividades agrícolas, preparación de alimentos, fiestas y celebraciones (religiosas y formales), así como testimoniales (dar cuenta de un suceso civil como atestiguar un caso). Considero que los nominales de PC que funcionan dentro de TVC pueden dar cuenta de dominios conceptuales relacionados con los rasgos semánticos de función (instrumento), <i>locación, posición</i> y lo que de momento llamo rasgo de <i>presencia</i> o <i>identidad humana;</i> a continuación presento estos rasgos con los verbos que presentan incorporado un nominal de PC:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-621.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-621.bmp" alt="DA51-621" class="aligncenter size-full wp-image-5970" /></a></p>
<p>Este último planteamiento se relaciona con la segunda hipótesis de trabajo, en relación a la forma de pensar culturalmente el cuerpo humano en la comunidad de San Pablo Güilá.</p>
<p><b>Conclusiones</b></p>
<p>De comprobar las hipótesis planteadas al inicio, esto permitiría una guía de reconocimiento de las restricciones de orden morfológico y semántico, pero igualmente de orden psicológico, que permiten la formación del tipo de verbos presentados.</p>
<p>De tal forma, preguntas como las siguientes podrían contestarse:</p>
<p>a) ¿Por qué hay TVC que no requieren incorporación nominal que expresa una PC? Por ejemplo:</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-622.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-622.bmp" alt="DA51-622" class="aligncenter size-full wp-image-5971" /></a></p>
<p>b) ¿Cuáles PC humano pueden prestarse a proyección y extensión semántica y cuáles no?<br />
c) ¿Cómo están organizados semántica y conceptualmente las PC que aparecen en los verbos?</p>
<p>Así el estudio del tipo de temas verbales presentados, me parece que permite relacionar el estudio de elementos lingüísticos con espacios de orden psicológico y cultural, permitiendo reconocer qué tipo de relación establecen entre sí estos dominios de la capacidad humana.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-623.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/DA51-623.bmp" alt="DA51-623" class="aligncenter size-full wp-image-5972" /></a></p>
<p><b>Bibliografía</b></p>
<p>Butler, Inez, <i>Gramática Zapoteco Yatzachi el bajo,</i> México, Instituto Lingüístico de Verano (Gramáticas de Lenguas Indígenas de México, 4), 1980.</p>
<p>De León Pasquel, Lourdes, “El cuerpo como centro de referencia: semántica y uso de algunos clasificadores de medida en Tzotzil”, en <i>Anales de Antropología,</i> 2000.</p>
<p>Haspelmath, Martin, <i>Understanding Morphology,</i> Londres, Arnold Publishers/Oxford University, 2002.</p>
<p>Hollenbach, Barbara E., “Semantic and Syntactic Extensiones of Copala<br />
Trique Body-Parts Nouns”, en Paulette Levy y Beatriz Garza Cuarón<br />
(eds.), <i>Homenaje a Jorge Suárez,</i> México, El Colegio de México, 1990.</p>
<p>Lillehaugen Brook, Danielle, “Partes del cuerpo y la codificación   semántica de entidad y lugar en el zapoteco del valle de Tlacolula”, ponencia presentada en IX Congreso Nacional de Lingüística,  Zacatecas, 2 al 5 de octubre del 2007.</p>
<p>López Corona, Georgete Aimmé, “Elicitación y notas de práctica de campo. Comunidad de Talea de Castro, julio-agosto de 2004”.</p>
<p><u>____________,</u> “Elicitación y notas de práctica de campo. Comunidad de San Pablo Güilá, julio-agosto de 2005”.</p>
<p><u>____________,</u> “Elicitación y notas práctica de campo. Comunidad de San Pablo Güilá, abril-julio de 2006”.</p>
<p>López Cruz, Ausencia, “Morfología verbal del zapoteco San Pablo Güilá”, tesis de Licenciatura, México, ENAH, 1997.</p>
<p>Luna Traill, Elizabeth, Alejandra Vigueras Ávila, Gloria Pinal Báez,<br />
<i>Diccionario básico de Lingüística,</i> México, IIF-UNAM, 2005.</p>
<p>Mac Laury, Robert E., “Zapotec Body-Parts Locatives: Prototypes and<br />
Methaphoric Extensions”, en <i>IJAL,</i> vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119-154.</p>
<p>Mathews, P.H., <i>Morfología, introducción a la estructura de la palabra,</i> Madrid, Paraninfo, 1980.</p>
<p>Pickett, Velma, Benjamin Elson, <i>Introducción a la morfología y la sintaxis,</i> México, Instituto Lingüístico de Verano, 1986.</p>
<p>Pickett, Velma, Cheryl Black, Vicente Marcial Cerqueda, <i>Gramática popular del Istmo,</i> México, Instituto Lingüístico de Verano/Centro de Investigación y Desarrollo Binnizá, 2ª edición electrónica, marzo, 2001.</p>
<p>Talmy, Len, “Lexicalization Patterns: Semantic Structure in Lexical Forms”, en T. Shopen (ed.), <i>Language Typology and Syntactic   Description,</i> Londres, Cambridge University Press, 1985.</p>
<p>Trask, Robert Laurence, <i>A Dictionary of Gramatical Terms in Linguistics,</i> Londres, Routledge, 1993.</p>
<p>Autora: Georgete Aimmé López Corona, Doctorante del Posgrado de Lingüística, Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM e integrante del Seminario Interinstitucional de Antropología Lingüística, DL-INAH/IIA-UNAM.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_5940" class="footnote">Pueden consultarse los trabajos de: Inez Butler, Gramática Zapoteco Yatzachi el bajo, 1980; Robert E. Mac Laury, “Zapotec Body-Parts Locatives: Prototypes and Methaphoric Extensions”, en IJAL, vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119-154; Barbara E. Hollenbach, “Semantic and Syntactic Extensiones of Copala Trique Body-Parts Nouns”, en Paulette Levy y Beatriz Garza Cuarón (eds.), Homenaje a Jorge Suárez, 1990; Lourdes de León Pasquel, “El cuerpo como centro de referencia:  semántica y uso de algunos clasificadores de medida en Tzotzil”, en Anales de Antropología, 2000; Velma Pickett et al., Gramática popular del Istmo, 2001; Danielle Lillehaugen, “Partes del cuerpo y la codificación semántica de entidad y lugar en el zapoteco del valle de Tlacolula”, 2007.</li><li id="footnote_1_5940" class="footnote">Comunidad del municipio de Matatlán, distrito de Tlacolula, estado de Oaxaca.</li><li id="footnote_2_5940" class="footnote">La sintaxis opera dentro de regularidades que posibilitan la predicción. Por ejemplo, el plural del español se sufija siempre a sustantivos con la forma -s ante terminaciones con vocal o -es en terminaciones con consonantes; este comportamiento es predecible en el caso del español. Otro ejemplo de esta predictibilidad, en el caso del ZSPG, es el sujeto gramatical que se presenta dentro de estructuras de palabra verbal y se presenta como sufijo del tema verbal que  complementa.</li><li id="footnote_3_5940" class="footnote">Istmo de Tehuantepec.</li><li id="footnote_4_5940" class="footnote">Sierra Norte de Oaxaca.</li><li id="footnote_5_5940" class="footnote">Ausencia López Cruz, “Morfología verbal del zapoteco San Pablo Güilá”, 1997. Respecto a la definición de tema, P.H. Mathews  (Morfología, introducción a la estructura de la palabra, 1980), opta por definirlo como una unidad léxica mínima que puede estar formada a su vez por distintos tipos de raíces, ya sean de orden verbal, nominal o adjetival. En dicho sentido, los temas son tipos de bases o raíces que difieren por su estructura de formación. Se habla de tres tipos: a) Tema simple: consta de una sola raíz sin elementos adicionales dentro de su base léxica. b) Tema complejo: se trata de una raíz donde se presenta derivación, armada por morfemas que lo modifican en forma y  significado, sin perder su unidad léxica. c) Tema compuesto: aquel que consta de dos o más raíces, pertenecientes a un mismo paradigma de formación (nominal+ nominal) o donde se combinan raíces de paradigmas distintos (verbo + nominal).</li><li id="footnote_6_5940" class="footnote">El significado de las abreviaciones se encuentra antes del apartado de la bibliografía.</li><li id="footnote_7_5940" class="footnote">La forma -kù- también se presenta en los ejemplos 5 y 6.</li><li id="footnote_8_5940" class="footnote">Muestras extraídas de Velma Pickett et al., op. cit., 2001, p. 69.</li><li id="footnote_9_5940" class="footnote">Muestras extraídas de Georgete Aimmé López Corona, “Elicitación y notas de práctica de campo. Comunidad de Talea de Castro”, julio-agosto de 2004.</li><li id="footnote_10_5940" class="footnote">Robert Laurence Trask, A Dictionary of Grammatical Terms in Linguistics, 1993.</li><li id="footnote_11_5940" class="footnote">Ibidem, p. 160.</li><li id="footnote_12_5940" class="footnote">Las muestras que ofrecen las autoras son del orden de la composición nominal, tales como: medianoche, vanagloria o guerra irani-iraquí. Mencionan igualmente: disjuntos como ciruela pasa constituyen una unidad semántica; Elizabeth Luna Traill et al., Diccionario básico de Lingüística, 2005, p. 293.</li><li id="footnote_13_5940" class="footnote">Se define raíz léxica, como una base o lexema que posee significado propio y que no puede “partirse” o analizarse en más unidades mínimas; es decir, no puede ser analizada en raíces adicionales. Una de sus características distintivas es que puede recibir afijación del tipo y número de morfemas posibles para la construcción de tipos de palabra permitidas por cada lengua.</li><li id="footnote_14_5940" class="footnote">P. H. Mathews, op. cit., p. 15.</li><li id="footnote_15_5940" class="footnote">Robert Laurence Trask, op. cit.</li><li id="footnote_16_5940" class="footnote">Ibidem, p. 160.</li><li id="footnote_17_5940" class="footnote">Ibidem, p. 161.</li><li id="footnote_18_5940" class="footnote">P. H. Mathews, op. cit.</li><li id="footnote_19_5940" class="footnote">Robert Laurence Trask, op. cit.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=5940</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LAS POSTALES SUGESTIVAS DE LOS AÑOS VEINTE (Colección Garza Márquez)</title>
		<link>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875</link>
		<comments>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 May 2013 12:59:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>SALAS ZAMUDIO SALVADOR</dc:creator>
				<category><![CDATA[Volumen 51]]></category>
		<category><![CDATA[-- CRISTAL BRUÑIDO --]]></category>
		<category><![CDATA[COLECCIÓN GARZA MÁRQUEZ]]></category>
		<category><![CDATA[CUERPO]]></category>
		<category><![CDATA[EROTISMO]]></category>
		<category><![CDATA[MUJERES]]></category>
		<category><![CDATA[POSTALES]]></category>
		<category><![CDATA[REVOLUCIÓN MEXICANA]]></category>
		<category><![CDATA[SALAS ZAMUDIO SALVADOR]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875</guid>
		<description><![CDATA[Durante el siglo XIX hablar de erotismo o mostrarlo era un tabú, por lo que con frecuencia las fotografías de desnudo se consideraron como las peores obscenidades y determinados sectores de la sociedad se consideraban ofendidos por juzgarlas demasiado provocativas. Pero a pesar de las quejas, las fotografías de desnudo proliferaron y fueron populares, no sólo las que mostraban cuerpos femeninos desnudos, sino también las representaciones crudas de sexo, como el coito heterosexual y homosexual.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Durante el siglo XIX hablar de erotismo o mostrarlo era un tabú, por lo que con frecuencia las fotografías de desnudo se consideraron como las peores obscenidades y determinados sectores de la sociedad se consideraban ofendidos por juzgarlas demasiado provocativas. Pero a pesar de las quejas, las fotografías de desnudo proliferaron y fueron populares, no sólo las que mostraban cuerpos femeninos desnudos, sino también las representaciones crudas de sexo, como el coito heterosexual y homosexual.</p>
<p>Es difícil saber a partir de cuándo se comercializaron en México los desnudos fotográficos, pero a finales del Porfiriato había ya coleccionistas de estas imágenes. Las clases “respetables” de la decadencia porfirista pretendían esconder los sueños “voyeuristas” y el deseo, creando un tabú del cuerpo desnudo y criminalizando su exposición con argumentos en favor de los valores de la familia y la moral cristiana.</p>
<blockquote><p> Los caballeros porfirianos o los licenciosos constitucionalistas compran las tarjetas, las guardan en sus libros de filosofía e historia, las revisan en el ardor del tedio. Lo que hoy es inocencia recuperada, era  oficialmente durante una larga etapa la falta de respeto al hogar, la indecencia de formas que afrentan el recato. En la tarjeta postal, el <i>vicio</i>  se desnuda y ofrece sus encantos y la seguridad de su lejanía. Ninguno de los compradores conocerá jamás a esas modelos remotas. Cualquiera, a medianoche, consigue evocarlas en las seguridades mnemotécnicas de su lecho.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875#footnote_0_5875" id="identifier_0_5875" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Carlos Monsiv&aacute;is, &ldquo;Te brindas voluptuosa e impudente&rdquo;, en Artes de M&eacute;xico &ldquo;La Tarjeta Postal&rdquo;, n&uacute;m. 48, M&eacute;xico, 1999, p. 41.">1</a> </p></blockquote>
<p>La Revolución mexicana modificó todas las actividades del país, los espectáculos donde las mujeres se presentaban con partes del cuerpo desnudo fueron adquiriendo gran popularidad y el teatro no podía quedar al margen de esta transformación. En los inicios del siglo XX el género chico o ligero alcanzó un rápido auge en el teatro en México, el progreso promulgado por el porfirismo y los impulsos nacionalistas favorecieron el acomodo de un género teatral que se adecuó al sainete lírico y la zarzuela chica: la revista que alcanzó su prosperidad en la segunda década del siglo XX. Aparecieron obras anecdóticas y pintorescas que representaban la realidad de la ciudad de México; pero la ovación del público no se hacía esperar cuando se presentaban las coupletistas, bailarinas y tiples, como María Conesa —la famosa “Gatita blanca”— quien escandalizó a las buenas y malas conciencias desde su llegada a México, así como la bailarina rusa-estadounidense Lydia de Rostov, quien provocó admiración por su baile sensual y por hacer transparentes las líneas de su cuerpo. </p>
<p>Época ligera y extravagante en la que se presentaban mujeres hermosamente ataviadas que inquietaban y hacían suspirar al público masculino; números sugestivos se presentaban en el escenario, como el estreno de la Compañía de Revistas Francesas Ba-ta-clán <i>(Voilá Paris),</i> que dirigía Madame Berthe Rasimí, con desnudos artísticos y sugestivos.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875#footnote_1_5875" id="identifier_1_5875" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="El Universal Gr&aacute;fico, 12 de febrero de 1925, anunci&oacute; el debut en M&eacute;xico: &ldquo;La Atracci&oacute;n Mundial del D&iacute;a el BA-TA-CLAN de Par&iacute;s que dirig&iacute;a Mme. Berthe Rasimi, a las 8:30 p.m. en el Gran Teatro Esperanza Iris con la revista de gran espect&aacute;culo VOILA PARIS, luneta $5.00, segundos $2.00 galer&iacute;a $1.00&rdquo;.">2</a> Ocho hermosas mujeres que causaron sensación al desfilar por la pasarela del Iris, exhibiendo con orgullo sus cuerpos adornados con diminutos trajes, pedrería de fantasía, plumas, lentejuelas y enormes penachos. El Bataclán se puso de moda deleitando a unos y escandalizando a los hipócritas.</p>
<p>En este ambiente circularon en México las tarjetas postales impresas con imágenes <i>clandestinas</i> de “diosas de la belleza corpórea y del amor”, que posaron con una actitud de coquetería ante el fotógrafo, cargadas de un simbolismo sensual asociado a la creación de fantasías; fragmentos visuales que establecieron complicidades entre la contemplación privada y la existencia pública, entre el registro del deseo y las asociaciones imaginativas de una época.</p>
<p>Postales que construyeron la memoria colectiva y testimoniaron el gusto de la época. Registros fotográficos retocados mediante goma de borrar, lápices y crayones; fantasías realizadas para permanecer escondidas en una intimidad invisible, en el mundo subterráneo del placer privado; objetos cargados de un simbolismo sensual que perduraron ocultos en los profundos laberintos de un cajón secreto o debajo de los colchones.<br />
Imágenes fotográficas de foco suave que muestran bellas damas que dejan adivinar, más que ver, sus encantos, algunas veces velados por una prenda íntima, como medias, ligueros o posando desnudas con naturalidad; atuendos y accesorios como la máquina de escribir de la supuesta secretaria, el plumero de la posible trabajadora doméstica, taparrabos, penachos o escudos, prendas de vestir que formaban parte de un disfraz como respuesta a las reprimidas fantasías y aspiraciones masculinas Postales que se producían en series o secuencias fotográficas que se resguardaban en álbumes eróticos, entre una galería de arte y un libro pornográfico; la división se establecía por el ritual de mantenerlos en secreto a diferencia de los álbumes de paisajes o  retratos de artistas que podían permanecer a la vista. Al coleccionar imágenes de mujeres semidesnudas, algunos sectores de la clase media,  en una actitud provocativa, amaban en secreto y se regocijaban en la intimidad, en un acto extasiado y culpable de contemplación.</p>
<p>Formas de expresión contenidas en imágenes que guardan el efecto de la sensualidad que se perdió en décadas posteriores, cuando las expresiones visuales fueron más explícitas. Impresiones fotográficas que circularon de manera clandestina pero comercial; sus compradores podían elegir entre un extenso surtido de postales impresas en Alemania, Estados Unidos, Francia, Inglaterra o México; postales que se podían adquirir, entre otros lugares, en la Sonora News Company establecida en la primera calle de Estaciones núm. 3, en Iturbide Curio Store ubicada en San Francisco 12, en la Casa Miret de Félix Miret en Plateros 4, la W G. Walz Company localizada en San Francisco 3, la American Stamps Works situada en la segunda calle de San Francisco, la Aztec Store y Félix Martín que las comercializaba en la calle de Capuchinas, en la American Photo Supply, que se encontraba en la avenida Madero, en la Librería Francesa localizada en Isabel la Católica núm. 22, en la Librería La Tarjeta, ubicada en la calle de Motolinía núm. 14, o en la casa V.H. Duhart, situada en la calle Seminario núm. 4.</p>
<p>Algunas de las casas editoras que comercializaron tarjetas postales en México fueron: Latapí y Bert, la Compañía Industrial Fotográfica, Compañía Rochester, El Buen Tono editor, Martín F. editor, Vda. de C. Bouret, Eduardo Guerrero editor, Editora Camus y Cía. Arriaga y La casa Osuna y Cía. </p>
<p>La Compañía Industrial Fotográfica (CIF), fundada alrededor de 1918, estuvo conformada por diferentes fotógrafos como Charles B. Waite, quien trabajó en la ciudad de México hasta 1940 aproximadamente. Paisajes de la capital, vistas de los estados de la República Mexicana, desnudos, escenas costumbristas, escuelas, monumentos, iglesias, mercados, museos, oficios, penitenciarías, teatros y volcanes, eran captados por la cámara de los fotógrafos de la CIF.</p>
<p>Con las series de postales con diversas temáticas como <i>Divas y vedettes célebres en México,</i> algunas de contenidos sensuales denominadas <i>Desnudos Artísticos</i> para evitar la censura, la CIF colmó el mercado con retratos en estudio de tiples, vicetiples, coristas y modelos que adoptaron actitudes <i>sugerentes</i> y con frecuencia llegaron al desnudo integral.</p>
<p>Desnudos femeninos representando escenas del <i>teatro de revista,</i> fantasías impresas en distintos formatos donde las bailarinas del teatro Principal, como Elisa Eyries, posaban con corpiño, taparrabo, penacho de plumas, arco y flecha, sobre una escenografía pintada a mano por Roberto Galván, escenógrafo del teatro Lírico en la <i>Volià Mexique.</i></p>
<p>Imágenes de la época posrevolucionaria que promovieron las fotografías y la industria postal, relacionadas con el mundo artístico mexicano, retratos de actrices, tiples y coristas que participaron en el <i>teatro de revista.</i></p>
<p>Francia era famosa por sus exportaciones “visuales libidinosas”, y París era sinónimo de la imagen del libertinaje, la fábrica de tales sueños, el productor de materias “de lujo” y el lugar donde los hombres con aspiraciones artísticas soñaban en concluir su educación. Para 1910, la postal se había convertido en un producto para las masas y las tarjetas fueron coleccionadas por un número importante de personas: <i>los cartophilos.</i> Los clubes de coleccionistas impulsaron publicaciones especializadas como <i>The Picture Postcard Magazine of Travel, Philately and Art</i>  (Londres), <i>La Diane y Mes Cartes Postales</i> (París), las cuales clasificaban las tarjetas postales, siendo una categoría la “tarjeta francesa” (el desnudo francés).</p>
<p>Aunque en la mayoría de las postales francesas los autores eran anónimos, algunos de los fotógrafos que se especializaron en retratos de mujeres y de actrices en actitudes provocativas fueron: Jean Eugène Atget (1857-1927), L. Bacard, Ernest James Bellocq (1873-1949),  Compañía Benque, Bernard Emile (1868-1941), Paul Boyer, François-Rupert Carabin (1862-1932), J. Mandel, Paul Burty Haviland (1880-1950), Germaine Krull (1897-1985), Paul Nadar (1890-1910), Eugène Pirou, Emile Joachim Constant Puyo (1857-1933); en Alemania, Otto Umbehr (1902-1980), y en París Pascal A. Sebah, Studio G.L. Manuel Frères, Gyula Halász<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875#footnote_2_5875" id="identifier_2_5875" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Fot&oacute;grafo parisino conocido a partir de 1921 bajo el pseud&oacute;nimo Brassa&iuml;. Gyula Hal&aacute;sz se traslad&oacute; a Par&iacute;s en 1924, y durante la d&eacute;cada de 1930 se dedic&oacute; a capturar la esencia de la ciudad en sus fotograf&iacute;as, con im&aacute;genes de prostitutas y bailarinas.">3</a> (1899-1984), y Julian Ignacy Stanislaw, conocido como Waléry —9bis, Rue de Londres.<a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=5875#footnote_3_5875" id="identifier_3_5875" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="Walery Photographie, es el nombre del estudio fotogr&aacute;fico del conde Julian Ostrorog Stanislaw (1830-1890). En mayo de 1883 abri&oacute; su estudio fotogr&aacute;fico en Londres 5 Conduit Street, y posteriormente se traslad&oacute; a 164 Regent Street. Despu&eacute;s de su muerte, su hijo Julian  Ignacy Stanislaw, Count Ostrorog (1863-1935), traslad&oacute; Walery Potographie a Par&iacute;s; en 1900 abri&oacute; su estudio en la Rue de Londres y se  especializ&oacute; en fotograf&iacute;as de las showgirls del cabaret Folies Berg&egrave;res y en temas como el de la Mata Hari. V&eacute;ase Aneta Ostror&oacute;g, Dagerotyp, Issue 14, Varsovia, Instytut Sztuki Polskiej Akademii Nauk, 2005.">4</a></p>
<p>El cuidado del entorno y los accesorios en el vestuario muestran la importancia del acto fotográfico, tanto para la modelo como para el fotógrafo. Las imágenes tienen una cierta aura de atemporalidad, como si quisieran rescatar a las bellas damas de los estragos del tiempo y preservarlas para la posteridad y la memoria.</p>
<p>Postales que expresan el júbilo de la década de 1920, años de seda y raso, de champaña y de vampiresas de cabello a la <i>garçon,</i> con piernas y axilas depiladas, que semidesnudas bebían y fumaban en público como una provocación al rígido estatus social que reinaba en el siglo XIX. Época de aventuras y expediciones que impulsaron el cambio y las fantasías individuales, la singularidad de estándares innovadores que motivó el desarrollo de la moda descalificando el pasado y provocando el mayor escándalo que jamás se había visto con la falda a  nivel de la rodilla, que permitía mostrar “atrevidamente” las piernas  ataviadas con medias de  nylon y ligueros, suscitando el encantamiento de los varones, porque durante siglos las piernas femeninas habían sido símbolos eróticos que provocaban la excitación y que por lo tanto, debían esconderse.</p>
<p>Estas postales demuestran que el pudor femenino, en ciertas mujeres, dejó de marcar la pauta del comportamiento social, ya que se mostraban ahora vampiresas retratadas con cigarrillo en la mano, ataviadas con fetiches eróticos como ropa interior de satín, fondos completos con tirantes delgados, pieles lujosas, kimonos de seda, vestidos de talles bajos con flecos, que las <i>flippers</i> hicieron célebres con los bailes del <i>charleston,</i> zapatos de tacón alto y cerrados, hechos de piel y tela, sujetos al tobillo con una tira.</p>
<p>Las imágenes no sólo muestran bellas mujeres, también revelan las prendas femeninas como un símbolo del abandono de la austeridad, sombreros de ala pequeña, de fieltro o terciopelo con adornos de pieles y plumas, con flores y pequeñas frutas de tela y tul; vestidos de colores llamativos estilo oriental que reemplazaron la hegemonía en tonos  pastel y las faldas largas. </p>
<p>Mujeres fatales de boca color rojo intenso con forma de piñón, ojos con raya negra muy difuminada y párpados oscuros en rojo o morado, cejas cuidadosamente depiladas y maquilladas para darles una forma  circular; damas provocativas que se atrevieron a desafiar los sólidos principios morales que las ataban y comenzaron a mostrar el cuerpo, lo que por supuesto no fue posible sin el escándalo de por medio.</p>
<p>En las tarjetas postales de la jubilosa década de 1920 la seducción está presente a través de los instrumentos utilizados para el arreglo personal de las mujeres. Cepillos, peines, polveras y espejos como objetos reveladores de una ilusión; demuestran la preocupación por lucir hermosas, pero sobre todo, la importancia de la belleza como un medio de aceptación social; sombreros, cigarreras, perfumeros en forma de anillo y bolsas compactas, acompañaron a los cuerpos que  escandalizaron al hacerse presentes en un mundo dominado por hombres. Largos collares y pulseras de perlas falsas con supuestas propiedades afrodisíacas y fecundantes, diademas en la cabeza, aretes, anillos y brazaletes, como una demostración de poder económico y como símbolo de vanidad y de los deseos femeninos.</p>
<p>Las postales presentan la intimidad cotidiana a través de muebles clásicos, bancos, cojines, mesas con manteles de terciopelo, lámparas, sillas, sillones estampados, vasijas, jarras, jarrones y tapetes que reflejan el lujo. </p>
<p>Imágenes que contribuyeron al olvido de la miseria, la monotonía y la desigualdad social, promoviendo una vida lúdica, donde el  entretenimiento proporciona lo que la vida real niega. Así, las imágenes sicalípticas proporcionaron una satisfacción a la necesidad de evasión de los individuos. </p>
<p>Las postales, objetos populares de entretenimiento y satisfactores de aspiraciones insatisfechas, permitían una evasión temporal de la realidad, fantasías que acercaban la realidad y la imaginación.</p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-01.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-01.bmp" alt="CB51-01" class="aligncenter size-full wp-image-5907" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-02.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-02.bmp" alt="CB51-02" class="aligncenter size-full wp-image-5909" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-03.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-03.bmp" alt="CB51-03" class="aligncenter size-full wp-image-5910" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-04.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-04.bmp" alt="CB51-04" class="aligncenter size-full wp-image-5911" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-05.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-05.bmp" alt="CB51-05" class="aligncenter size-full wp-image-5914" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-06.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-06.bmp" alt="CB51-06" class="aligncenter size-full wp-image-5915" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-07.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-07.bmp" alt="CB51-07" class="aligncenter size-full wp-image-5916" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-08.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-08.bmp" alt="CB51-08" class="aligncenter size-full wp-image-5917" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-09.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-09.bmp" alt="CB51-09" class="aligncenter size-full wp-image-5918" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-10.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-10.bmp" alt="CB51-10" class="aligncenter size-full wp-image-5919" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-11.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-11.bmp" alt="CB51-11" class="aligncenter size-full wp-image-5920" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-12.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-12.bmp" alt="CB51-12" class="aligncenter size-full wp-image-5923" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-13.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-13.bmp" alt="CB51-13" class="aligncenter size-full wp-image-5924" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-14.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-14.bmp" alt="CB51-14" class="aligncenter size-full wp-image-5925" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-15.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-15.bmp" alt="CB51-15" class="aligncenter size-full wp-image-5926" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-16.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-16.bmp" alt="CB51-16" class="aligncenter size-full wp-image-5927" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-17.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-17.bmp" alt="CB51-17" class="aligncenter size-full wp-image-5928" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-18.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-18.bmp" alt="CB51-18" class="aligncenter size-full wp-image-5929" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-19.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-19.bmp" alt="CB51-19" class="aligncenter size-full wp-image-5931" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-20.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-20.bmp" alt="CB51-20" class="aligncenter size-full wp-image-5932" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-21.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-21.bmp" alt="CB51-21" class="aligncenter size-full wp-image-5933" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-22.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-22.bmp" alt="CB51-22" class="aligncenter size-full wp-image-5934" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-23.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-23.bmp" alt="CB51-23" class="aligncenter size-full wp-image-5935" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-24.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-24.bmp" alt="CB51-24" class="aligncenter size-full wp-image-5936" /></a></p>
<p><a href="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-25.bmp"><img src="http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/wp-content/uploads/CB51-25.bmp" alt="CB51-25" class="aligncenter size-full wp-image-5937" /></a></p>
<p>Salvador Salas Zamudio, Universidad de Guanajuato-Departamento de Artes Visuales.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_5875" class="footnote">Carlos Monsiváis, “Te brindas voluptuosa e impudente”, en Artes de México “La Tarjeta Postal”, núm. 48, México, 1999, p. 41.</li><li id="footnote_1_5875" class="footnote">El Universal Gráfico, 12 de febrero de 1925, anunció el debut en México: “La Atracción Mundial del Día el BA-TA-CLAN de París que dirigía Mme. Berthe Rasimi, a las 8:30 p.m. en el Gran Teatro Esperanza Iris con la revista de gran espectáculo VOILA PARIS, luneta $5.00, segundos $2.00 galería $1.00”.</li><li id="footnote_2_5875" class="footnote">Fotógrafo parisino conocido a partir de 1921 bajo el pseudónimo Brassaï. Gyula Halász se trasladó a París en 1924, y durante la década de 1930 se dedicó a capturar la esencia de la ciudad en sus fotografías, con imágenes de prostitutas y bailarinas.</li><li id="footnote_3_5875" class="footnote">Walery Photographie, es el nombre del estudio fotográfico del conde Julian Ostrorog Stanislaw (1830-1890). En mayo de 1883 abrió su estudio fotográfico en Londres 5 Conduit Street, y posteriormente se trasladó a 164 Regent Street. Después de su muerte, su hijo Julian  Ignacy Stanislaw, Count Ostrorog (1863-1935), trasladó Walery Potographie a París; en 1900 abrió su estudio en la Rue de Londres y se  especializó en fotografías de las showgirls del cabaret Folies Bergères y en temas como el de la Mata Hari. Véase Aneta Ostroróg, Dagerotyp, Issue 14, Varsovia, Instytut Sztuki Polskiej Akademii Nauk, 2005.</li></ol>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?feed=rss2&#038;p=5875</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
