Presentación (volumen 35)

En el transcurso de los años venideros, las naciones latinoamericanas celebrarán doscientos años de su emancipación política de España. La ocasión se presenta propicia para ensayar una revisión de lo que en el horizonte histórico significa este acontecimiento.

Esta revisión se inserta oportuna y coincidentemente, en los cambios que en el campo del análisis histórico se han verificado en las últimas décadas. Después de un prolongado predominio del enfoque económico, la historia cultural e intelectual parecieran afianzar en el trabajo del historiador el emplazamiento de sus condiciones, unas condiciones en las que la narrativa histórica tiende a construirse, cada vez con mayor contundencia, mediante la recuperación de herramientas de reciente cuño o en su defecto de antigua formulación pero puestas desde hace mucho en prolongada hibernación y que, como ha sucedido con el rescate renovado de la hermenéutica, han permitido encaminar los debates por rumbos novedosos. De esta forma, es ya un hecho inexorable que el análisis histórico se ha visto precisado a asociar su tránsito académico acompañado de las metodologías propias del quehacer antropológico, lingüístico y de la crítica literaria entre otras. ¿En qué medida estas revisiones y agregados metodológicos han incidido y en su caso reorientado los estudios acerca de los procesos independentistas americanos?

En los años setenta del siglo pasado, la historia económica abrió una rica veta -mediante el brazo fuerte de la criba cuantitativa- al poner de relieve el estudio de las llamadas Reformas borbónicas. En esa oportunidad, éstas fueron vistas como antecedente directo de los movimientos de emancipación, al tiempo que la revisión metodológica arribaba puntual a la cita y produjeron, en conjunto, una explosión temática-conceptual que facilitó y estimuló, entre otras cosas, los primeros ensayos de historia comparada y aproximaciones regionales de conjunto. Permitió, igualmente, someter a la crítica histórica los tradicionales esquemas de periodización. La inestimable aportación que la producción de Tulio Halperin Donghi significó en ese sentido -sobre todo, pero no de forma exclusiva en el caso de las nacientes repúblicas sudamericanas- nutre aún, se reconozca o no, los gabinetes de los especialistas en la materia.

Las historias nacionales americanas comparten entre sí un destino afín pero no siempre visto a través de la misma lente. Dentro del gran tronco cultural que las une se desprenden igualmente tradiciones diferenciadas a las que no escapa la forma y los tiempos de abordar las revoluciones políticas fundacionales.

Los autores de los cinco ensayos que sobre los movimientos independentista de las repúblicas sudamericanas llenan las páginas del presente número de Dimensión Antropológica, en respuesta a la convocatoria que amablemente les formulara la doctora y especialista en el tema Sara Mata, investigadora de la Universidad de Salta, Argentina, refrendan con su iniciativa puentes de intercambio académico existentes y crean las condiciones para extender el diálogo. Es una ruta, en suma, en la que Dimensión Antropológica continúa esforzándose.

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