El sistema de cargos en la configuración de la clase obrera con orígenes rurales en la región de Cholula, Puebla

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En la segunda mitad del siglo XIX se inicia en Cuautlancingo, Cholula, Puebla, la formación de una clase obrera1 con raíces agrícolas e indígenas. En este proceso de consolidación como trabajadores textiles el sistema de cargos2 toma importancia central a nivel comunitario porque refuerza sus identidades locales y, al mismo tiempo, se configura como ámbito de negociación de conflictos con pueblos vecinos por el acceso a los recursos naturales. La primera generación de obreros textiles mantiene estrecha relación con la tierra cultivable. La segunda se especializa en el trabajo industrial y experimenta nuevas formas de organización social y política al convertirse en ejidatarios.3 Así, el presente artículo analiza el papel del sistema de cargos en la configuración de la clase obrera con orígenes rurales empleados en las fábricas textiles de Cuautlancingo.

Los orígenes de la industria textil en Puebla

Desde la época colonial la ciudad de Puebla tenía una importante producción de textiles. En ese periodo, y hasta mediados del siglo XVIII la elaboración de paño llegó a su mayor nivel. Los obrajes existentes entre 1579 y 1621 eran de 30 a 40.4 La producción se dirigía a consumidores diversos, en una primera etapa a compradores de posición acomodada y, posteriormente, a consumidores de bajos ingresos. Aunque por muchos años imperó la producción de telas o géneros comunes (manta) que usaban los indígenas, las telas de lujo generalmente llegaban de España.

Hacia 1558 el gobierno de la Nueva España autorizó el establecimiento de obrajes a los habitantes de Puebla, para manufacturar textiles de lana y algodón; esta acción tiene relación con el auge de la morera y de la cría de gusano de seda. Los obrajes fueron los antecedentes de las fábricas modernas. Para 1604 Puebla contaba con 35 obrajes y empleaba a poco más de cien indios, además de los establecidos en Atlixco y Cholula.5 Cabe señalar que Puebla contaba con un mercado creciente al cual debía abastecer, pero la producción estaba dirigida esencialmente a la ciudad de México. La producción textil también implicaba una situación difícil y desventajosa para los indios de repartimiento que eran enviados a los obrajes de Cholula. En 1835 inicia labores en Puebla la primera fábrica textil mecanizada en Latinoamérica: “La Constancia Mexicana” fue fundada por el coronel Esteban de Antuñano6 en las márgenes del río Atoyac, con maquinaria adquirida en Filadelfia. Con su fundación se inicia en México, y especialmente en Puebla, un rápido proceso de industrialización textil. Este inicio trajo consigo la apertura de otras fábricas modernas de tejidos de algodón. En 1843 se estima que en México existen 59 establecimientos de hilados y tejidos de algodón; de ellos, 17 se encuentran en la ciudad de México y 21 en Puebla.7 Luego del inicio de operaciones de la factoría fueron fundadas otras siete fábricas. Este periodo es conocido como el pionero del desarrollo industrial en Puebla. Entre los principales industriales podemos mencionar a Esteban de Antuñano, Joaquín y Luis de Haro y Tamariz, el general Cosme Furlong, Juan Múgica y Osorio y Domingo Ibarra, todos ellos figuras de importancia política regional y fundadores de la primera Cámara Industrial de Puebla en 1842.8

Durante su estancia en Cholula en 1881, el antropólogo Adolfo F. Bandelier registra la presencia de obrajes de algodón en el cauce del río Atoyac. Señala que la mayoría de ellos utiliza al río para generar fuerza motriz, excepto uno que es movido por vapor. Asimismo, menciona que cientos de indios de pueblos de Cholula trabajan en esos lugares.9

A finales del siglo XIX, en la región de Cholula empieza a asentarse una incipiente industria textil surgida como parte de la política del gobierno de Porfirio Díaz, al permitir el ingreso de capital extranjero al país. En esa coyuntura surge una importante generación de empresarios que controlaron la industria textil de Puebla. Sus intereses económicos no dependían exclusivamente de la industria. Muchos de ellos tenían importantes inversiones en el ámbito agropecuario, por lo que no estaban muy interesados en la expansión de la producción industrial. Es por esta razón que las empresas textiles fundadas entre 1835 y 1845 no mostraron un crecimiento mayor a finales del siglo XIX y principios del XX.

Los empresarios textiles de Puebla eran fundamentalmente españoles y sus operaciones también estaban ligadas a la agricultura, al comercio de abarrotes, a las actividades bancarias; además mantenían estrechas relaciones con la jerarquía eclesiástica local. Por la diversificación de intereses económicos de los industriales textileros se establecieron fábricas en las antiguas haciendas productoras de cereales y granos, molinos de trigo y ranchos pecuarios, pues se disponía de capital humano formado por peones y campesinos e importantes recursos naturales como el río Atoyac, que propiciaron el auge de la industria. La ubicación de las fábricas en estos espacios se debió al aprovechamiento de infraestructura ya existente.

Cuautlancingo y la región de Cholula, Puebla

San Juan Cuautlancingo es una comunidad de la región de Cholula y es la cabecera del municipio que lleva su nombre. Se ubica al noroeste de la carretera federal México, que a la vez une a Cholula con Puebla. Este valle ha recibido diversos nombres, de los cuales los más usuales son el valle de Puebla-Tlaxcala y el de cuenca del alto Atoyac.10 El río Atoyac cruza esta planicie desde el noroeste y se nutre con los escurrimientos de los volcanes Iztaccíhuatl y La Malinche en su parte alta, y del Popocatépetl más al sur.11

Cuautlancingo se encuentra a 4 km de Cholula y a 7 de Puebla, en el centro oeste del estado. Fue un pueblo fundado luego de la Conquista de México por población cholulteca, la cual mantenía relaciones con gente de Tlaxcala que había prestado ayuda a los españoles en la “matanza de Cholula”,12 por tal razón tuvo que emigrar ante el rechazo generalizado del resto de cholultecas. Así, el pueblo es fundado entre 1519 y 1521 dentro de la zona de influencia de la región. 13

En 1598 Cuautlancingo recibe por Real Cédula su escudo de armas.14 Los indígenas sustentan su solicitud en una promesa hecha por Hernán Cortés por haberlo ayudado. Así, a pesar de que Cuautlancingo es fundado con población que había sido rechazada luego de la matanza, mantiene históricamente estrechas relaciones comerciales y religiosas con Cholula. Una de las actividades religiosas más trascendentales es la que se lleva a cabo con la “bajada” de la Virgen de los Remedios, en vísperas de Semana Santa. Desde la época de su fundación Cuautlancingo perteneció políticamente a Cholula y es hasta el último tercio del siglo XIX en que forma la municipalidad del mismo nombre, dentro del Distrito de Cholula. Es por esta razón que sus habitantes continúan asumiendo como su centro político a Cholula.15

Hacia 1862 el ex distrito de Cholula contaba con tres fábricas de hilados y tejidos: Santa Cruz Guadalupe, La Providencia (posteriormente San Diego), y a finales del siglo La Beneficencia. Las tres se hallaban ubicadas en el municipio de Cuautlancingo. La fábrica de Santa Cruz Guadalupe, fundada en 1840 e inaugurada en 1841, fue la primera de las fábricas poblanas en instalarse fuera de los límites territoriales de Puebla al pertenecer a Cuautlancingo. La fábrica se alojó en un viejo molino de trigo, sobre la margen izquierda del río Atoyac.16 Para 1888 esta fábrica produce “géneros corrientes para abastecer el mercado popular de la región”.17 Uno de los fundadores de Santa Cruz Guadalupe fue Ignacio Comonfort, que años después sería gobernador del estado y presidente de la República.18

Por su parte, La Providencia o San Diego fue, hacia 1903, una de las primeras fábricas poblanas. Sus propietarios, la familia Rivero, la explotaban por lo menos desde 1887. La actividad principal de esta fábrica era la industrial, mas resultaba fundamental la actividad agrícola a partir de los ranchos y haciendas de su propiedad. En 1882 la familia contaba en Cholula con los ranchos San Juan y San Diego, ambos en Cuautlancingo.19 El combinar actividades industriales y agrícolas por parte de los empresarios, se debía a la necesidad de abastecer a las fábricas de otras fuentes de energía, aparte de la que generaban las corrientes de agua para la industria textil.

Por otro lado, la edificación de La Beneficencia tuvo sus orígenes en el contexto de 1825, año en que el Congreso del Estado de Puebla decretó el establecimiento de una Casa de Hospicio, Industria y Corrección. El Hospicio se inauguró en 1832, y en 1836 obtuvo un empréstito del Banco de Avío en México para establecer un molino destinado a fabricar papel. La fábrica, llamada La Beneficencia Pública, se estableció a una legua de la ciudad hacia 1838, terrenos de San Miguel Apetlachica en la jurisdicción de Cholula, en la margen derecha del río Atoyac, frente a la hacienda de “Santo Domingo” y las fábricas de algodón La Constancia y La Economía. El 18 de marzo de 1840 salieron los primeros pliegos. La Beneficencia es conocida en la región como “El Papel”.20

A principios del siglo XX pertenecían a Cuautlancingo tres fábricas textiles: San Diego, Santa Cruz Guadalupe y La Beneficencia.21 En nuestros días solamente la fábrica La Beneficencia sigue perteneciendo a su territorio, pues San Diego y Santa Cruz dejaron de pertenecerle a finales de la década de 1960, cuando San Diego pasó a formar parte de Cholula y Santa Cruz se integró a Puebla. Las pérdidas de las fábricas obedecen a los límites imprecisos del territorio de Cuautlancingo que datan desde su fundación, por lo que la ciudad de Puebla ha aprovechado esta situación y ha crecido a expensas de municipios conurbados.22

La colonia Romero Vargas empieza a formarse alrededor de 1880, cuando se construye un pequeño caserío alrededor de la fábrica El Patriotismo, fábrica textil que sigue funcionando en la actualidad. El caserío poco a poco fue aumentando hasta constituirse en 1930 como pueblo dependiente de Cuautlancingo, pero en 1962 pasó a formar parte del municipio de Puebla.23

Los primeros habitantes de Ignacio Romero Vargas fueron originarios de Cuautlancingo que se empleaban como obreros textiles. La fábrica ofreció terrenos para que los trabajadores construyeran sus casas en las inmediaciones de la fábrica.24 El objetivo era tener en disposición a los trabajadores textiles. Cabe señalar que Ignacio Romero Vargas es una colonia que no tiene sistema de cargos, a pesar de que sus fundadores eran originarios de Cuautlancingo. La colonia Ignacio Romero Vargas tuvo presencia de obreros provenientes de diferentes regiones del país e incluso de otros países.25 A diferencia de esta colonia, el pueblo de Cuautlancingo, Chautenco, San Lorenzo Almecatla y Sanctorum mantienen una actividad religiosa muy dinámica,26 de tal suerte que el sentido de comunidad se transformó de manera significativa.27 Aquí vale la pena resaltar la recepción ambivalente por comunidades como Cuautlancingo e Ignacio Romero Vargas.28 Cuautlancingo ha sido cabecera de curato desde el primer tercio del siglo pasado.29

En suma podemos recapitular que de 1524 a 1786 Cuautlancingo es un pueblo dependiente del Corregimiento y República de Indios de Cholula. De 1786 a 1820 pertenece al partido y jurisdicción de la Intendencia de Cholula; de 1820 a 1888 es subordinado del ayuntamiento de la misma, de 1888 a 1923 es municipio dependiente del Distrito de Cholula, y desde entonces puede asumirse como municipio autónomo perteneciente al estado de Puebla.

En documentos coloniales se hace referencia a Cuautlancingo como un pueblo de indios que viven específicamente de la agricultura. A finales del siglo XIX los antropólogos Adolfo Bandelier (1884) y Frederick Starr (1888) visitan Cuautlancingo y lo identifican de la misma manera. Años después, Antonio de Peñafiel (1914) lo describe como un pueblo indígena.

Cuando la industria textil es accesible a pobladores de la región de Cholula ocasiona transformaciones en la economía, en la organización social y en la adscripción étnica de Cuautlancingo, al dejarse de asumir como indígenas y reconocerse como nuevos obreros textiles. Según Nolasco, en 1930 el 25 % de la mano de obra económicamente productiva trabajaba en la industria textil; para 1960 son 43%, y para 1968 alrededor de 60% son trabajadores industriales. La región de Cholula ha tenido una vocación agraria combinada con trabajo fabril.

Primera y segunda generación de obreros textiles

La primera generación se caracterizaba por tener un origen totalmente rural campesino y seguía manteniendo lazos importantes con la tierra cultivable, la importancia de la producción agrícola en la región de Cholula se debía a sus abundantes tierras fértiles.

Esta generación mantenía actividades fabriles y agrícolas, es por ello que a mediados del siglo XIX fueran conocidos como los “campesinos-obreros” especialmente en la zona del altiplano.30 Otra característica es que seguían manteniendo estrechas relaciones con sus comunidades de origen, pues las primeras fábricas se instalaron en las inmediaciones de sus pueblos, lo que significaba una cercanía entre el espacio laboral y el lugar de residencia. En la conformación de la clase obrera en la región de Cholula predominó el sexo masculino y en menos medida se emplearon a mujeres y niños. La relación que mantenían los nuevos trabajadores con la tierra cultivable fue un elemento importante para su organización política. En 1880 los obreros de Santa Cruz solicitan al Estado la donación de terrenos para fundar una colonia agrícola.31 Este dato nos indica el peso importante que los obreros le daban a la tierra cultivable.32 Los trabajadores sembraban principalmente trigo y maíz.

Las fábricas registradas como tales en la región de Cholula, según el censo de 191033 son dos y que se ubican en Cuautlancingo: La Beneficencia empleaba a 112 personas (60 hombres y 52 mujeres); Santa Cruz Guadalupe registraba a 127 personas (78 hombres y 49 mujeres). La Providencia (San Diego) no figura en el censo. Aquí podemos observar la importancia de las mujeres en la naciente industria textil.

En esta primera generación la relación entre los nuevos obreros y los dueños de las factorías estuvieron caracterizadas por la cercanía en actividades rituales y de vida cotidiana. En este sentido quisiera señalar que el sistema de cargos fue una práctica que, en algunos casos, fue bien vista por los dueños de las factorías, incluso algunos de ellos colaboraban económicamente para la realización de los festejos. En la mayoría de las fábricas de este periodo (segunda mitad del siglo XIX) era común que los patrones bautizaran a los hijos de sus trabajadores, que participaran, para el caso de Cholula, en las actividades religiosas de los pueblos abastecedores de mano de obra y que incluso regalaran a sus trabajadores algunas telas en ocasiones especiales. Esta relación entre trabajadores y patrones generaba el buen funcionamiento de la factoría.

Los empleadores utilizaban diversos mecanismos para crear una relación estable y dócil con su mano de obra; empero, detrás de esta aparente cercanía con los trabajadores los lazos utilizados por los patrones no borraban o eliminaban las formas de control. La disciplina obedecía a conformar a estos campesinos como nuevos obreros textiles. El objetivo era transformar los hábitos de los campesinos, acostumbrados a una noción del tiempo agrícola y a labores no rutinarias.

El ámbito fabril estaba plagado de sanciones ante ciertas prácticas específicas. Las prohibiciones tenían que ver con la indisciplina laboral y con las distracciones a sus actividades; por ejemplo, estaba prohibido leer, jugar, conversar, silbar, pelear, dormir, jugar cartas, llegar tarde, faltar, ir al baño.34 Los castigos iban desde la sanción verbal, descuentos a su salario y violencia física, y estaban contemplados en los reglamentos internos de las factorías.35

La segunda generación de obreros se caracterizaría por estar socializada con la fábrica textil y con la disciplina dentro de la factoría. También debemos recordar que en esta segunda generación la necesidad de saber leer, escribir y “hacer cuentas” (sumar, restar, multiplicar y dividir) era parte fundamental de la actividad. Pero también esta generación de obreros fueron vistos como el recipiente de la acumulación de experiencia vividas y heredadas de los maltratos y de una incipiente noción de clase obrera.

Gamboa argumenta que en el proceso de conformación de la clase obrera poblana se distinguía entre obreros fijos y eventuales. Argumenta que los obreros fijos tendían a ser un grupo más proletarizado y con escasa movilidad geográfica, mientras los trabajadores eventuales tendían a ser campesinos-obreros y con mayor disponibilidad al desplazamiento. La posibilidad de adquirir casa dependía de si se era de base o eventual. Esta situación es un tanto similar para el caso que estudiamos.

En la segunda generación de obreros se dieron las pautas en el proceso de conformación de la clase obrera. Algunos elementos en la conformación tenían que ver con el propio proceso de trabajo fabril, si pensamos que las jornadas laborales podían llegar hasta las catorce horas. Estas jornadas tan largas tuvieron que incidir en formas nuevas de ver y compartir el tiempo. Además, fue una práctica común hacer horas extras, compartir un horario específico para comer, descansar o dormir, y para trabajar en turnos de día, tarde o noche, es decir, el tiempo se volvió lineal y repetitivo.

También se mostró una reorganización del tiempo para las actividades religiosas, que se pasaron a los días de descanso; es decir, los domingos eran los días dedicados a las actividades religiosas, a diferencia de la primera generación de obreros, quienes no se supeditaban a los tiempos laborales fabriles. Al respecto Bonfil ha señalado el cambio de días festivos de los pueblos de Cholula a los domingos. Al mismo tiempo, las actividades agrícolas se supeditaban a los tiempos
“libres” de los nuevos obreros. En este punto quiero señalar que los obreros que poseían tierra para cultivar, y cuyos horarios les imposibilitaban realizar las labores de la tierra, delegaron una mayor responsabilidad a las mujeres, agregándose una actividad más a las ya de por sí extenuantes actividades de amas de casa. Tampoco fue posible dejar una mayor responsabilidad a los hijos varones mayores, pues ellos también estaban en la fábrica. Debemos recordar en este punto que hubo casos no aislados de trabajadores que lograron obtener tierra de cultivo en el contexto de dotaciones ejidales. El cultivar la tierra ejidal de manera continua era requisito indispensable para seguirla manteniendo.

Fiestas religiosas y la industria textil

La dinámica del trabajo textil permitió la socialización de grupos de personas que mantenían intereses comunes o distintos. De igual forma, se establecieron relaciones que permitieron establecer amistades y, en algunos casos, compadrazgos que permitieron disminuir las tensiones vividas al interior y al exterior de la comunidad. Obreros con actividades agrícolas organizaban, por ejemplo, una de las mayordomías de mayor importancia en Cuautlancingo, la de San Miguel. El establecimiento de la mayordomía dirimía y establecía límites geográficos entre Cuautlancingo y el pueblo vecino de Sanctorum, y del mismo modo atenuaba relaciones ríspidas entre ejidatarios y obreros por el acceso al agua y a la tierra de cultivo en ambos pueblos.

El sistema de cargos es el ámbito de interacción que a nivel comunitario establece los mecanismos de articulación social, identitaria y de membresía. En términos materiales ha permitido coadyuvar en la recreación de formas productivas; es decir, ha tenido que ver con la agricultura, con la industria y con el establecimiento de relaciones amistosas, donde se dirimen conflictos por el acceso a la tierra y la posibilidad de movilización geográfica por el comercio y el trabajo fabril fuera de Cuautlancingo. La comunidad no es un espacio homogéneo; por el contrario, es un entorno de conflictos, disputas y consensos, por ello el sistema de cargos articula el descontento popular y legitima la crítica política a las autoridades locales.

Para autores como Bonfil el hecho de que la fiesta mayor (fiesta patronal) en las comunidades de la región de Cholula sea celebrada siempre en domingo “podría interpretarse como un acondicionamiento de la vida ritual al calendario regular de trabajo”.36 De hecho, en el reglamento patronal de finales de 1906, específicamente en el punto XIV, se establecían 19 días de fiestas (la mayoría de ellas religiosas) en las fábricas poblanas: Año Nuevo, santos Reyes, La Candelaria, san José, Jueves, Viernes y Sábado Santos, Jueves de Corpus, san Juan, san Pedro, La Asunción, Covadonga, Todos Santos, Fieles difuntos, La Purísima Concepción, La virgen de Guadalupe y Navidad. El 29 de septiembre, día de san Miguel Arcángel, se tomaba en cuenta para las ciudades de Atlixco y Puebla por ser el santo patrono.37

Sistema de cargos en la actualidad

En nuestros días, los obreros de Cuautlancingo participan en algunas de las celebraciones religiosas de la comunidad. La colaboración se establece mediante una invitación que dirigen los representantes de alguna mayordomía “grande” (San Miguel, Virgen de los Remedios, Santo Entierro), o los fiscales38 del pueblo, cuando se celebra la fiesta patronal.

Dicha colaboración radica en que los obreros “donen” el enflorado de la iglesia, la salva de cohetes, la contratación de música de viento o, en algunos casos, de mariachis para que acompañen a la celebración religiosa dentro de la iglesia y, posteriormente, en el atrio y en la explanada principal. Los mayordomos que piden el apoyo de los trabajadores obreros dirigen una solicitud por escrito a los obreros de una empresa en específico. Recibida la invitación, alguno de los trabajadores se asume como representante y organiza una comisión de cuatro o cinco personas, quienes serán las encargadas de hablar con todos los trabajadores de la compañía originarios de Cuautlancingo, para hacerles saber de la invitación y establecer una cuota como cooperación para la celebración. Posteriormente, la comisión hace entrega de su “buena voluntad” a quienes solicitaron su ayuda. Existen algunas mayordomías que son para sectores específicos de la población, en razón de sus actividades laborales; por ejemplo, la mayordomía del Corazón de Jesús es destinada a comerciantes. El cargo de san Miguel, desde que se inicia en la década de 1920, era especialmente para obreros. Cuando el florecimiento de la industria textil se termina, a principios de la década de 1960, el cargo se diversifica y personas con otras actividades laborales acceden a la mayordomía.

La posibilidad de que los obreros pudieran ser mayordomos de san Miguel implicaba, de alguna manera, su presencia dentro de las actividades de la comunidad y, por tanto, una suerte de “negociación” para acceder a tierra cultivable. De hecho, el iniciador de la mayordomía fue uno de los varios obreros que accedieron a parcelas ejidales. Así, la mayordomía de san Miguel ayudaba a dirimir conflictos con Sanctorum por los límites de las parcelas, pero también ayudó a la reorganización de la comunidad y a definir la membresía de sus habitantes, ya fueran obreros o campesinos.

Por otro lado, en la fiesta patronal de san Juan Bautista, el 24 de junio, existen comisiones de obreros de diferentes fábricas que cooperan para las festividades. Incluso hay un día en que la iglesia celebra misa en honor de la bendición del trabajo y de los trabajadores. En la parroquia, la imagen de san Juan Bautista es elegantemente ataviada, la ropa es donada por alguna familia del pueblo. San Juan porta un báculo39 en la mano izquierda y una concha40 en la mano derecha. También se le adorna en las milpas41 con flores y veladoras. La iglesia toda es adornada con flores que provienen de Cholula. En algunas ocasiones las flores han sido compradas en la ciudad de Texcoco, Estado de México, pues asumen que son de mejor calidad al estar cultivadas en invernadero. Esta situación se debe quizá a la propia experiencia de obreros por haber trabajado en el estado de México, o de tener familiares en ese lugar o en la ciudad de México debido a su desplazamiento por el trabajo fabril.

El 24 de junio los mayordomos y fiscales de Cuautlancingo organizan una procesión con la imagen del patrono del pueblo por las principales calles. Los motivos de esta procesión eran que san Juan Bautista estuviera cerca de sus feligreses y para tener buenas lluvias. La imagen es custodiada por una banda de viento y cohetes.

Mayordomías y trabajo industrial

En el municipio de San Juan Bautista Cuautlancingo existen dos festividades importantes ligadas con la industria textil: “El encuentro” y “La bajada de la Virgen de los Remedios”.

El encuentro

Se celebra el quinto viernes de cuaresma, que puede celebrarse hacia finales de marzo o principios de abril. El inicio de “El encuentro” se remonta a 1927, cuando Candelario Ramírez y Crescencio Delgado, ejidatarios, mayordomos de La Preciosa Sangre (principal cargo religioso de Sanctorum) y obreros de la fábrica La Beneficencia, acordaron con los mayordomos de san Miguel Arcángel, los señores Domingo Pérez y Catalino Cuazitl, también ejidatarios y obreros de la fábrica textil de San Diego realizar una visita de los vecinos de Cuautlancingo a Sanctorum en el día de la fiesta del santo patrón del pueblo.42 La celebración tuvo lugar en los límites geográficos de Cuautlancingo y Sanctorum, en el paraje conocido como La Frontera o Puente Colorado. El límite territorial también estaba definido por el paso de agua que irrigaba la zona ejidal.

Los participantes en el evento fueron otros mayordomos de las localidades y habitantes en general. La mayoría de asistentes eran obreros y ejidatarios, por invitación expresa de los promotores de la celebración. Un motivo de cercanía y de cierta amistad entre los obreros y ejidatarios iniciadores de ambos pueblos fue que Domingo Pérez era compadre de Crescencio Delgado, por haber apadrinado la boda de uno de sus hijos varones. Los mayordomos de Cuautlancingo otorgaron, en muestra de buena voluntad, un regalo consistente en una salva de cohetes para La Preciosa Sangre. “El encuentro” también exhibía un marcado sentimiento de pertenencia a cada una de sus localidades, pues cada grupo portaba la bandera de sus respectivos pueblos.

Los organizadores acordaron hacer un recorrido por algunas de las calles principales de Sanctorum, portando sus banderas y los cetros de los mayordomos. Visitaron la iglesia y la casa de los dos mayordomos de La Preciosa Sangre. Los mayordomos ofrecieron en su casa alimentos y bebidas a los de Cuautlancingo. Desde 1927 “El encuentro” no ha dejado de realizarse. La celebración continúa festejándose en la misma fecha y en el mismo lugar, en “La Frontera”. Los regalos otorgados por los de Cuautlancingo han sido diversos al paso de los años. La relación entre ambos pueblos se ha mantenido intacta, salvo en alguna ocasión en que los de Cuautlancingo no quisieron atender adecuadamente a los mayordomos de Sanctorum en la fiesta de san Miguel, tal situación fue un agravio tan grande que estuvo a punto de causar una ruptura con Sanctorum.43

Ante esta situación de tensión, algunos tiaxicas, personas que han sido mayordomos de san Miguel Arcángel y tienen el derecho y la obligación de participar en las festividades y de cooperar económicamente, decidieron desagraviar a los mayordomos de Sanctorum. Los tiaxicas intentaban no romper “la tradición” y formaron una comisión que los visitó e invitó con mucha formalidad a una comida en Cuautlancingo, de esta manera pudo salvarse la relación de cercanía con Sanctorum.44 Desde entonces la participación de los tiaxicas fue más activa, al ser reconocida como la autoridad moral. Regularmente estas personas eran las encargadas de emitir los discursos de hermandad en “El encuentro”, dado que es un evento cargado de ciertas formalidades. Semanas antes de realizarse “El encuentro” los mayordomos de La Preciosa Sangre y una comisión de tiaxicas hacen la invitación por escrito a sus homólogos de Cuautlancingo.

En el primer encuentro celebrado en 1927, los gastos corrieron a cargo de habitantes de Cuautlancingo, principalmente de amigos de los iniciadores, que eran obreros textiles de las fábricas de la región. En años posteriores fueron los tiaxicas quienes sufragaban los gastos para la salva de cohetes, la música de viento y “el regalo”, es decir el obsequio que los habitantes de Cuautlancingo llevan ese día a Sanctorum. La elección del “regalo” corresponde al mayordomo de san Miguel Arcángel, con anuencia de los tiaxicas, puesto que ellos cooperan para su adquisición.

En años anteriores los tiaxicas viejos habían tenido una importante participación, pues eran los encargados de “decir los discursos” y de hablar acerca de la historia de los encuentros. Casi todos los tiaxicas viejos han muerto, y ahora los “discursos” son mucho más breves. Ello hablaría de una transformación o de una pérdida de la tradición, pues en apariencia no hubo quién heredara los saberes de los tiaxicas.

En muestra de reciprocidad de estos “pueblos hermanos”, los mayordomos de Sanctorum realizan una visita a Cuautlancingo el día de san Miguel Arcángel, que se celebra el 29 de septiembre. El evento se realiza de manera similar: semanas antes de la visita, los mayordomos de san Miguel Arcángel y una comisión de tiaxicas acuden a presentar “la invitación por escrito y de palabra” para los mayordomos de Sanctorum. De igual manera, el recibimiento que hacen los mayordomos de Cuautlancingo se realiza en La Frontera. Los mayordomos de Sanctorum son recibidos con una salva de cohetes y música de viento. Asimismo, se reitera en el recibimiento la tradición existente entre ambos pueblos.

Los mayordomos de Sanctorum se presentan con “el regalo” que entregarán al sacerdote de Cuautlancingo. El trayecto es similar al realizado en Sanctorum, aquí visitarán primero la iglesia para estar presentes en la misa que se oficia en su honor, deberán permanecer en el atrio de la iglesia mientras queman la salva de cohetes que han llevado al término de la celebración religiosa. A continuación, los mayordomos de san Miguel Arcángel hacen uso de la palabra para invitarlos a comer a sus respectivas casas.

Los mayordomos de cada pueblo van acompañados de una banda de música de viento. La banda debe ser “buena”, dado que se trata de una fecha muy importante, aun cuando casi cada año los mayordomos de Sanctorum “se las ganan”; es decir, llevan una mejor banda que los de Cuautlancingo. En la casa de los mayordomos de Cuautlancingo se ofrece una comida, que tradicionalmente es mole; allí se les dará una “atención especial a los hermanos visitantes”. Los tiaxicas agradecen la visita de los mayordomos de Sanctorum y reiteran la costumbre de ambos pueblos. La comida es acompañada por la música de las dos bandas musicales. Al término de la comida se brindará con brandy o ron.

Después de permanecer algunas horas en la casa de uno de los mayordomos, se disponen a visitar la casa del otro para ir a comer. La despedida se precede de una ceremonia conocida como “La Veneración”, la cual consiste en que todos los mayordomos asistentes se ordenan en un círculo y esperan que los “caseros”, la familia del mayordomo y sus invitados pasen a visitar los cetros.45 Los “caseros” pasan a visitarlos, en orden y con mucha calma, y besan los cordones que portan las imágenes de cada cetro. “La Veneración” se realiza mientras la banda de música ejecuta el Himno Nacional mexicano.

Este evento es particularmente interesante porque exhibe un marcado sentimiento de localidad. La relación de “hermandad“ entre estos pueblos no debe mirarse fuera del contexto de inconformidades y confrontaciones mostradas en las dotaciones agrarias de la década de 1920. Cabe recordar que a inicios de estos años la relación entre Cuautlancingo y Sanctorum era especialmente difícil porque se disputaba la dotación ejidal de la hacienda La Uranga, por ello no es fortuito que los iniciadores de “El encuentro” tuvieran dos categorías sociales: obreros y ejidatarios. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, evidenciadas en la portación de sus banderas, las comunidades muestran un profundo interés por mantener una relación respetuosa mediada por los santos.

La bajada

Esta celebración es conocida así porque la Virgen de los Remedios “baja” del cerro Tlachihualtepetl (cerro artificial) de Cholula para visitar la parroquia de San Juan Cuautlancingo en un lapso de 16 días. “La bajada” se celebra en los primeros días de febrero, previo a la Semana Santa. La virgen llega en sábado y se va en lunes.

No existe una fecha exacta del inicio de la celebración religiosa; empero, hay cierto consenso en que se originó aproximadamente en 1930. Al respecto, el señor Agustín Pérez46 señala que la primera fiesta de la “bajada” fue organizada por Miguel Caselis, entonces mayordomo de la Virgen de los Remedios, comerciante de Cuautlancingo y uno de los hombres más ricos del pueblo. La mayordomía ya existía entonces, pero no se realizaba la “bajada”.

El padre del señor Agustín Pérez, don Domingo Pérez, obrero textil de la fábrica San Diego fue el encargado (desde el primer año de la celebración) de que la imagen de san Diego custodiara a la Virgen de los Remedios en su recorrido hasta el pueblo de Cuautlancingo. El señor Domingo Pérez fue relevado de su cargo muchos años después.47

Los encargados de organizar esta celebración son el mayordomo de la Virgen de los Remedios y una “directiva”, integrada por un presidente, secretario, y tesorero (mayordomo de la virgen). Los integrantes de la “directiva” deben ser tiaxicas, ya que asumirán el papel de guías al nuevo mayordomo. La “directiva” es la encargada de organizar la festividad ligada a las “costumbres” de la celebración. Otra actividad importante de ésta es que funge como la encargada de solicitar una cooperación a los tiaxicas para solventar los gastos de la fiesta.

La mayordomía de la Virgen de los Remedios es uno de los cargos “grandes” de Cuautlancingo, por ello el aspirante a mayordomo debe tener una trayectoria moral y económica sobresaliente. Este cargo, y el de Santo Entierro, son las dos únicas mayordomías que realizan el cambio de mayordomos dos veces al año, el resto de los cargos se realiza anualmente. La mayordomía es dividida en dos: la “grande” y la “chica”. La diferencia radica en que una es considerada más importante que la otra, pues la primera es responsable de organizar la “bajada”. Esa mayordomía recibe el cargo el 15 de agosto y lo deja en la segunda quincena de febrero. La mayordomía chica lo recibe en la segunda quincena de febrero y lo deja el 15 de agosto, así se completa el año festivo.

El mayordomo de la “grande” y la comisión inician los preparativos en diciembre, mes en el cual solicitan de manera escrita el permiso a los sacerdotes del ex convento de San Gabriel Arcángel, los custodios de la virgen, para que les permitan bajar a visitar Cuautlancingo. Otra de las solicitudes se dirige a la presidencia de San Pedro Cholula, para que deje el paso libre por algunas calles de la ciudad hasta completar el recorrido ya establecido y la virgen pueda salir de Cholula.

Asimismo, la misma directiva hace una tercera solicitud al Comité Ejecutivo del Sindicato de Obreros de la fábrica textil de San Diego, para que conceda a la imagen venerada en esa fábrica que acompañe el trayecto de la bajada de la Virgen de los Remedios. La imagen de san Diego también permanecerá en Cuautlancingo los mismos 16 días en que lo hace la virgen.

En el trayecto de “la bajada” la virgen pasa por el barrio de Jesús, anteriormente conocido como el barrio de Tlatempa, perteneciente a San Pedro Cholula; ese lugar mantiene estrecha relación con Cuautlancingo, lo cual tiene que ver con la solicitud que realizan los mayordomos del Señor Santiago, principal imagen del barrio, a los mayordomos de Cuautlancingo para que la virgen visite su localidad.

Luego de que la virgen y toda la procesión visita Tlatempa se dirigen a la fábrica textil de San Diego, donde “descansará” mientras la aguarda el Señor san Diego, patrono de la factoría. Hasta 1997 los trabajadores de la fábrica salían a recibir a la virgen y, al mismo tiempo, despedir a san Diego; ahora ya no lo hacen de este modo porque los propietarios de la fábrica han restringido la salida con el argumento de sufrir pérdidas económicas al abandonar por algunos instantes los puestos de trabajo.

Por parte del sindicato de la fábrica de San Diego, una comisión hace entrega de su patrono a los mayordomos de la Virgen de los Remedios, quienes lo depositan bajo la responsabilidad de una comitiva de señoritas de Cuautlancingo para su custodia, mientras dura “la bajada” hasta la iglesia del pueblo. Esas mujeres se encargarán de trasladar en hombros a san Diego y a la Virgen de los Remedios.

Al pasar por la fábrica textil los participantes visitan algunos de los barrios de Cuautlancingo y las principales calles del pueblo. Durante la estancia de la virgen se realizan misas y rosarios todos los días, en diferentes horarios, precedidas de cohetes y música de viento. Normalmente son familias o negocios de la localidad quienes sufragan los gastos de las misas o la enflorada de la iglesia durante las celebraciones religiosas. Hasta hace algunos años las fábricas textiles de Cuautlancingo eran las principales responsables de sufragar los gastos de la estancia de la virgen durante los 16 días de visita; sin embargo, en nuestros días tan sólo algunas fábricas pagan una parte de los gastos.

Estos eventos religiosos muestran una relación estrecha entre pueblos vecinos. Empero, mantienen significados de alianzas para disminuir las disputas por tierras y aguas originadas desde las dotaciones ejidales entre Sanctorum y Cuautlancingo en la primera mitad del siglo pasado. De la misma manera, ilustran las relaciones que existieron entre los dueños de algunas factorías para participar en actividades religiosas de las comunidades.

Conclusiones

Este artículo pone en evidencia la importancia del sistema de cargos en la configuración de la clase obrera con orígenes rurales empleada en las fábricas textiles de Cuautlancingo. La diversificación de actividades económicas no diluye la esencia constitutiva de las comunidades originarias aquí abordadas, las cuales disponen de mecanismos propios para articular las diversidades. En este trabajo es evidente que uno de esos mecanismos es el sistema de cargos, al funcionar como espacio de interacción al interior de la comunidad y fuera de ella. El sistema de cargos se configuró como un ámbito de socialización y de intermediación política tanto al interior como al exterior, ya fuera en el contexto comunitario o en el laboral. La organización de una de las más importantes mayordomías en el municipio fue presidida por obreros textiles que mantenían intereses en la tierra cultivable. El inicio de la mayordomía ayudó a dirimir diferencias por límites territoriales entre Sanctorum y Cuautlancingo, al mismo tiempo matizó la relación tensa entre obreros textiles y ejidatarios.

La reconstrucción discursiva de la comunidad se hizo presente a lo largo de la propia celebración de la mayordomía. El evento, cargado de simbolismos, aludía a la relación estrecha entre “pueblos hermanos” que compartían actividades específicas, la agricultura y el trabajo industrial textil. A pesar de que esta es una comunidad a la que ya no podemos caracterizar como campesina, y mucho menos como indígena, el sistema de cargos todavía cumple un papel central en la articulación de la comunidad, dirimiendo conflictos, diferencias y en el establecimiento de relaciones con localidades de la región. La fiesta patronal continúa siendo un espacio de suma importancia en la organización de la identidad comunitaria. El presente artículo evidencia, e ilustra mediante un ejercicio de antropología histórica, la acelerada transformación de una región eminentemente rural inserta en procesos de transformación industrial capitalista, pero que mantiene sus formas de organización social.

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Autor: Guillermo Paleta Pérez, Unidad Académica de Estudios Regionales de la Coordinación de Humanidades, UNAM. Sede Ciénega-Jiquilpan de Juárez, Michoacán.

  1. El estudio de la clase obrera enmarcada en procesos históricos amplios, discontinuos y en constante transformación se debe a los trabajos pioneros del historiador E.P. Thompson sobre la formación de la clase obrera en Inglaterra, especialmente en el periodo entre 1780 y 1832. Retomando a este importante historiador asumimos a la clase “como un proceso activo que lleva consigo la noción de relación histórica […] la clase aparece cuando algunos hombres, como resultado de experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses entre ellos y contra otros hombres cuyos intereses son diferentes (y corrientemente opuestos) a los suyos. La experiencia de clase está ampliamente determinada por las relaciones productivas en el marco de las cuales han nacido o bien entran voluntariamente los hombres”; E.P. Thompson, La formación histórica de la clase obrera en Inglaterra, 1780-1832, 1977, p. 8. []
  2. El sistema de cargos es la estructura político-religiosa que constituye el núcleo de las comunidades y que se caracteriza en buena parte del territorio central de México. “El sistema de cargos es la estructura político-religiosa que constituye el núcleo de la comunidad, el eje por el que se establecen los requisitos de pertenencia, es decir las condiciones de la ciudadanía comunitaria, y a partir del cual se define una identidad colectiva, expresada en una concepción del mundo que sitúa a la propia comunidad como centro cósmico y cuyo etnocentrismo se manifiesta en una variante dialectal de la lengua amerindia hablada, pero sobre todo en un santo patrón y en un ciclo ceremonial anual específicos”; Andrés Medina, “Sistema de cargos y comunidad: nuevos aportes a una vieja discusión” (ponencia), 2003, p. 5. []
  3. El artículo 27 de la Constitución mexicana de 1917 establece al ejido y a la comunidad como formas de propiedad social reservada a la colectividad. Debemos señalar que la reforma agraria otorgó ejidos a los pueblos y demás comunidades que habían demostrado despojo, en tanto la tenencia comunal era resultado de la restitución amparada en antiguos derechos y documentos coloniales (Andrés Medina, op. cit.). []
  4. Rosalina Estrada, Del telar a la cadena de montaje. La condición obrera en Puebla, 1940-1976, 1997. []
  5. Guillermo Bonfil, Cholula. La ciudad sagrada en la era industrial, 1988, p. 24. []
  6. Fue el primer industrial en establecer husos automáticos en la factoría, donde llegó a montar 7 680; idem. []
  7. Rosalina Estrada, op. cit. []
  8. Wil G. Pansters, Política y poder en Puebla. Formación y ocaso del cacicazgo avilacamachista, 1937-1987, 1998. []
  9. Adolfo Bandelier, Report of an Archaeological Tour in Mexico in 1881, 1976, p, 92. []
  10. Olga Lazcano, “Ser obrero en la región Puebla-Tlaxcala”, 2000. []
  11. Guillermo Bonfil, op. cit. []
  12. “Se supone que tres cabeceras intentaron, de acuerdo con los mexicas, acabar a los españoles en una emboscada dentro de la ciudad, pero descubierta a tiempo, dio por resultado que se adelantaran los españoles, y el 18 de octubre de 1519, en el templo mayor de Cholula y en la pirámide, Cortés rodea a los indígenas y realiza la matanza de Cholula”; Margarita Nolasco, “Cuautlancingo, un pueblo de la región de Cholula”, en Ignacio Marquina (coord.), Proyecto Cholula, XIX, 1970, p. 255. []
  13. En la iglesia de Cuautlancingo hay una placa que alude a la fecha de su fundación: “El 22 de Agosto de 1522 se concluyó este templo del pueblo de San Juan Cuautliatliantzinco. Descansen en Paz los que lo construyeron. Año de 1873”. []
  14. Antonio Peñafiel, Ciudades coloniales y capitales de la República mexicana. Las cinco ciudades coloniales de Puebla, 1914. []
  15. En 1960 Margarita Nolasco registra cinco pueblos pertenecientes al municipio: San Juan Cuautlancingo, cabecera municipal, Chautenco, Sanctorum, San Lorenzo Almecatla, Ignacio Romero Vargas o Pueblo Nuevo. Contabiliza cuatro colonias: Aguardientería, Alberto de la Fuente, San Juan Tulancingo y La Soledad. Cuatro haciendas: Apetlachica, San Jacinto, Cuacualoya y La Uranga. Un rancho llamado El Conde y dos colonias agrícolas, Fuerte de Guadalupe y San José de Guadalupe. []
  16. Leticia Gamboa y Rosalina Estrada, El patrimonio de la industria textil de Puebla, 1994. []
  17. Guillermo Bonfil, op. cit., p. 77. []
  18. Leticia Gamboa y Rosalina Estrada, op. cit. []
  19. Leticia Gamboa, Los empresarios de ayer. El grupo dominante en la industria textil de Puebla, 1906-1929, 1985. []
  20. Hugo Leicht, Las calles de Puebla, 1992, p. 192. []
  21. En el periodo de nuestro interés era común que ranchos y fábricas llevaran el mismo nombre, para hacer tal distinción utilizo cursivas para referirme a las fábricas textiles y entrecomillados cuando se trata de ranchos agropecuarios. []
  22. Periódico Oficial, 30 de octubre de 1962. []
  23. Margarita Nolasco, op. cit. []
  24. Entrevista al señor Florentino Sarmiento, septiembre de 2003, Cuautlancingo. []
  25. A las fábricas de Cholula llegaron obreros especializados de Francia, España y Polonia. []
  26. Por otro lado, Chautenco se funda con población de Cuautlancingo, de Sanctorum y de personas provenientes de Tlaxcala. Entrevista al señor Pedro Romero. Sanctorum, octubre de 2003. []
  27. Asumo a la comunidad como “socialmente imaginada y conflictivamente creada”; Juan Manuel Mendoza, Historia y narrativa en el ejido de San Francisco Uruapan, 2002. Las nociones de comunidad son discursivamente situadas e históricamente estructuradas por los sujetos sociales en condiciones particulares de relaciones de poder. []
  28. Véase apartado sobre festividades religiosas ligadas a las actividades textiles. []
  29. Antes de esta fecha era una de las visitas de la parroquia de Cholula. Casi hasta 1930 el edificio de la iglesia albergó a todos los funcionarios del municipio y a la escuela primaria; Margarita Nolasco, op. cit. []
  30. Mario Camarena, “Disciplina e indisciplina: los obreros textiles del valle de México en los años veinte”, en Historias, núm. 7, octubre-diciembre, 1984, pp. 14-29. []
  31. Juan Carlos Grosso, Estructura productiva y fuerza de trabajo, Puebla 1830-1890, 1984, pp. 27-30. []
  32. La solicitud de tierras por parte de campesinos que laboraban como obreros no fue exclusiva de Puebla. En el Valle de Orizaba en 1918 un grupo de 131 obreros las solicitó al gobierno pero éste se las negó con el argumento de que era zona industrial. “Ellos alegaron que su vida estaba en el campo y que sólo por causas de fuerza mayor habían entrado a la fábrica; sin embargo, esperaban abandonar el trabajo fabril, apenas se les dotara de ejidos”; Bernardo García, Un pueblo fabril del Porfiriato: Santa Rosa, Veracruz, 1981, p. 64. []
  33. División territorial de los Estados Unidos Mexicanos correspondientes al censo de 1910. Estado de Puebla, 1917, p. 59. []
  34. Mario Camarena, op. cit. []
  35. Para el caso de las fábricas de Orizaba se registran sanciones a los trabajadores por, “señas a mujeres, por fumar en los telares, por compadres, por ver lo que no le pertenece, por lépero, por pugilista, por perder el tiempo” y casos de multas por fornicar dentro de la fábrica (Bernardo García, op. cit., pp. 47-48). El manto avizor de la factoría era mucho más férreo en los ámbitos fabriles que mantenían el sistema de colonias industriales. Este tipo de colonias tenían como antecedentes las colonias inglesas textiles de Inglaterra. Hubo algunos casos de estas colonias en Querétaro, Jalisco (Jorge Durand, Los obreros de Río Grande, 1986; Leticia Gamboa, La urdimbre y la trama. Historia social de los obreros textiles de Atlixco, 1899-1924, 2001). El control podía extenderse hasta la cantina, pues se prohibía permanecer después de las diez de la noche y de no más de cuatro horas en los burdeles. Lo mismo sucede en Metepec donde la pulquería solo abría los domingos para evitar que los obreros se emborracharan en días laborables (Leticia Gamboa, op. cit., 2001, p. 194). Esta situación era posible porque se mantenía una relación entre las fábricas y ayuntamientos (Mario Camarena, op. cit.). []
  36. Guillermo Bonfil, op. cit., p. 246. []
  37. Leticia Gamboa, op. cit., 2001, p. 122. []
  38. Los fiscales portan el cetro de san Juan Bautista y son los encargados de articular el sistema de cargos. El centro de la imagen de san Juan Bautista tiene una inscripción que data de 1915, coincide con el periodo en que inician las solicitudes para otorgar ejidos a la comunidad. El cambio de fiscales (a principios de enero) era apoyado (hasta hace pocos años) por varios sectores de la población, entre ellos el rubro de los recién casados tomaban un papel en los rituales, pues eran los encargados de ir por todo el pueblo gritando y portando un carrizo con tiras de listones blancos y rojos el primero de enero fecha en que se hace el cambio de fiscal, el ritual quizá responde a la incorporación de nuevos miembros de la comunidad pues ya son nuevos jefes de familia y a la vez susceptibles de cooperar en las actividades religiosas y al mismo tiempo adquirir derechos al interior de la misma. []
  39. El báculo de san Juan Bautista tiene la siguiente inscripción: “En el mes de septiembre, se entregó el día 6 del año de 1896 esta vara. Es propiedad del señor San Juan Bautista que se venera en el pueblo de San Juan Cuautlancingo. Fue el promotor el señor Guadalupe Meléndez, vecino del mismo pueblo. Se hizo en Cholula”. Al respecto podemos comentar que Cholula se ha caracterizado por una tradición en la elaboración de joyas de plata; Guillermo Bonfil, op. cit. []
  40. La concha de plata tiene una inscripción que reza: “Recuerdo de los obreros de este pueblo. Cuautlancingo, 24 de junio de 1934”. []
  41. Quizá esto tiene que ver con la festividad de san Juan Bautista que coincide con la temporada de lluvias, o para recodar la actividad agrícola que alguna vez fue importante en el pueblo. El día 24 de junio siempre llueve, por lo menos eso es lo que dicen algunos habitantes del pueblo. Del mismo modo, uno de mis entrevistados señaló que ese día la hierba buena y el carrizo florean, que ese es el único día en que les brotan flores, aunque no todas las personas pueden notarlo, a decir del entrevistado. []
  42. Entrevista a Agustín Pérez Xicoténcatl, 18 de marzo de 2002, Cuautlancingo, Puebla. []
  43. Los entrevistados no precisaron la fecha del incidente. []
  44. Entrevista a Florentino Sarmiento, 13 de abril de 2002, Cuautlancingo, Puebla. []
  45. Bastón que en su extremo superior porta la imagen de un santo y que a su vez está adornado con listones de colores. []
  46. Entrevista al señor Agustín Pérez Xicoténcatl. Cuautlancingo, 12 de junio de 2002. []
  47. Idem. []

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