“Todos los ángeles llamaré…”: oraciones nocturnas de la religiosidad popular en Alta Sabina, Lacio, Italia

Al finalizar el día, las familias se reunían en torno al fuego hogareño y después de escuchar las narraciones de los más viejos y rezar todos juntos el rosario, los más jóvenes besaban las manos de los padres, recibían su bendición y se iban a dormir. Se apagaban los mecheros, y cada uno en la oscuridad de su cuarto, rezaba la última oración del día, pero antes un adulto cubría las brasas con la ceniza recitando una fórmula para alejar al demonio de la casa durante la noche: “Tutti l’angeli su pe’ casa/ e lu diavulu sottu la bracia” (Todos los ángeles sobre la casa/ y el diablo bajo las brasas). Después de recitar esta fórmula, trazaba sobre las cenizas una cruz.

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