Alineamiento morfosintáctico del tlahuica (pjyɇkakjó)

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El tlahuica, conocido en la literatura como ocuilteco,1 es una lengua poco estudiada y en peligro de extinción (según el Censo del INEGI, en 2000 había poco más de 400 hablantes), por ello es importante documentarla y estudiar los diversos fenómenos lingüísticos que ocurren en torno a ella. Pjyɇkakjó es el nombre que los hablantes de esta lengua usan para denominarla, significa “lo que nosotros hablamos”.

En este trabajo busco determinar el alineamiento morfosintáctico del tlahuica. Para determinar el alineamiento del tlahuica me baso primordialmente en los trabajos de Dixon y Marianne Mithun en torno al marcado de caso agente/paciente.2

Debido a que el tlahuica es una lengua poco estudiada, la naturaleza de mis datos es básicamente primaria. Cabe señalar que también utilizo los datos proporcionados en el trabajo de Martha Muntzel para corroborar o comparar mis propias observaciones.3

Situación general del tlahuica

El tlahuica es una lengua perteneciente a la familia otomangue, subclasificación otopame. En dicha subclasificación se encuentra la rama otomí, la cual a su vez consta de las sub-ramas otomí-mazahua y la matlalzinca-tlahuica. Estas dos últimas lenguas son tan cercanas que los hablantes de tlahuica aún recuerdan haber sido llamados alguna vez matlalzincas. Sin embargo, ya no hay inteligibilidad mutua entre los hablantes del matlalzinca y los de tlahuica. Los tlahuicas llaman a su propia lengua pjyɇkakjó, lo cual significa “lo que nosotros hablamos”.

Las comunidades tlahuicas se sitúan en el Estado de México, al sur de Toluca, en el municipio de Ocuilan. Actualmente los pueblos tlahuicas habitan varias pequeñas comunidades: San Juan Atzingo, la colonia Doctor Gustavo Baz, Santa Lucía, Loma de Teocalzingo y San José El Toto. El presente trabajo se basa en datos obtenidos de hablantes de San Juan Atzingo.

Información preliminar

El alineamiento morfosintáctico se refiere a la forma en que se marcan los argumentos de verbos transitivos e intransitivos en las oraciones. La mayoría de las lenguas tienen tres tipos de participantes en sus oraciones: el sujeto de los verbos intransitivos (S), el agente de los verbos transitivos (A) y el objeto sobre el que recae la acción del verbo transitivo (O). Las lenguas nominativo acusativas utilizan la misma marca para indicar los participantes S y A, mientras distinguen con otra marca el participante O. Las lenguas ergativo absolutivas, por otro lado, marcan de igual manera a los participantes S y O, mientras marcan de manera diferente al participante A. En los siguientes diagramas muestro este par de patrones:

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Los siguientes ejemplos del swahili,4 retomados de Dixon, pueden mostrarnos el patrón seguido por las lenguas acusativas:

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Esto nos revela el paradigma de prefijos pronominales:

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La existencia de una forma para S y para A y otra distinta para O en la segunda persona del plural nos indica un patrón acusativo, aunque en la primera persona no haya distinción.

En cambio en el abaza del noroeste del Caucaso5 tenemos un patrón ergativo:

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El paradigma de prefijos pronominales es el siguiente:

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Aquí lo que se marca de manera similar es la tercera persona cuando se trata de S y O, es decir el caso absolutivo, mientras A se marca de manera distinta, por medio del caso ergativo.

Otra posibilidad, como Dixon indica,6 es que las lenguas pueden seguir un patrón al que él llama splits-S Systems, es decir, lenguas de “sujeto escindido”. Anteriormente, otros autores ya habían dado cuenta de este tipo del lenguas llamándolas “activas”.7 Dixon explica que las lenguas de sujeto escindido, además de contar con los elementos A y O presentes en los verbos transitivos, el elemento S de los verbos intransitivos está dividido en dos conjuntos: uno con sujeto agente y otro con un sujeto marcado como si fuera objeto. Los verbos con sujeto agente (Sa) refieren una actividad que puede ser controlada, mientras los verbos con sujetos objetos (So) refieren actividades no controladas o estados. En resumen, una lengua con sujeto escindido, en términos de Dixon, es aquella que tiene dos tipos de verbos intransitivos, donde la diferencia entre éstos está basada en la referencia a la actividad o inactividad (estado). Por otro lado, hay lenguas que presentan un sistema tripartita de marcación de caso: los participantes que funcionan como S, A y O poseen cada uno un marcador de caso diferente.8 Estos últimos dos patrones se pueden esquematizar de la siguiente manera:

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Al igual que Dixon, Mithun da cuenta de lenguas que se distinguen por marcar sus verbos mediante un sistema agente-paciente, sólo que la diferencia entre Sa y So puede apreciarse tanto en verbos intransitivos como en verbos transitivos.9 Esto sucede en lakhota, donde la primera y la segunda personas que actúan, efectúan e instigan la acción están referidas en los pronombres gramaticalizados como caso agentivo. Aquellas personas que no actúan ni efectúan ni instigan la acción están referidas en los pronombres gramaticalizados como caso paciente. Retomando la marcación del lakhota, Mithun nota que el agente semántico de esta lengua se representa con wa-,10 que se prefija en verbos intransitivos como:

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También se usa en verbos transitivos:

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Por otro lado, el lakhota también presenta un paciente semántico que se marca con ma- y que se puede notar en ejemplos como:

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Un par de verbos transitivos con los que se usa ma- son:

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Como puede observarse, wa- se usa con verbos “activos” y ma- se usa con verbos neutrales o estativos.

En cuanto a los sistemas tripartitas, Breen informa que el wagaya, hablado en Barkly Tableland, al norte de Australia, es una lengua ergativa para los nombres y acusativa para los pronombres en general, pero que la tercera persona singular se marca de manera tripartita;11 a continuación muestro un cuadro que resume el paradigma de pronombres de tercera
persona singular en wagaya:

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Como puede verse, el wagaya tiene marcas distintas para el participante A (el masculino -u y el femenino -b), para el participante S (el masculino -əļ y el femenino -d) y para el participante O (el masculino -iny y el femenino -i). Siendo una lengua cuyos pronombres se marcan siguiendo el patrón acusativo, deberíamos esperar que los participantes A y S tuvieran la misma marca.

Alineamiento morfosintáctico del tlahuica

Las relaciones gramaticales del tlahuica muestran tal complejidad que es difícil ubicar su alineamiento morfosintáctico. Para empezar, esta lengua otopame presenta una serie de prefijos portmanteau, los cuales contienen información sobre la persona, el tiempo-aspectomodo (TAM), la transitividad y además pueden servir para incrementar o disminuir la valencia verbal. Todos estos significados y mecanismos hacen que sea difícil su análisis morfológico. El tlahuica tiene cinco pautas de prefijación. En 12 muestro estas cinco pautas en las que se agrupan los diferentes verbos según los prefijos de persona12 y TAM que toman; a cada una de estas pautas las llamo grupo y los numero con romanos:

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Estas pautas de prefijación resultan relevantes para la determinación del alineamiento morfosintáctico del tlahuica, porque por medio de la selección de estos prefijos en contraste con la selección de sufijos para indicar a los participantes A, S y O se define el patrón que siguen las oraciones del tlahuica.

Con el fin de determinar el alineamiento morfosintáctico del tlahuica mostraré y analizaré algunas construcciones sintácticas. Para empezar, muestro un par de ejemplos de construcciones transitivas:

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Los siguientes son ejemplos de construcciones intransitivas:

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Por otro lado, el tlahuica cuenta con una serie de sufijos que dan cuenta del objeto de los verbos transitivos. A continuación muestro los correspondientes a la primera, segunda y tercera persona del singular:

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El hecho de que los participantes A de las construcciones transitivas y los participantes S de las construcciones intransitivas se marquen con prefijos, mientras los participantes O se marquen con sufijos, indica un alineamiento morfosintáctico acusativo-nominativo. Este tipo de marcación de la persona gramatical en el verbo, es decir, participantes A y S con prefijos y participantes O con sufijos, es la predominante en el tlahuica. Por tanto, el alineamiento acusativo- nominativo es el alineamiento principal del tlahuica.

Otro hecho que confirmaría este tipo de alineamiento es el uso de los pronombres independientes.13 Los participantes A y S (excepto SPA, es decir, S en la predicación adjetiva) suelen indicarse por igual con pronombres independientes, mientras el participante O se marca a través del anteriormente mencionado sufijo. En los ejemplos de 16 muestro verbos transitivos en donde el componente A está indicado por un pronombre independiente, mientras el componente O se marca por medio de un sufijo; entre tanto, en los ejemplos de 17 se pueden observar los mismos pronombres utilizados por A, pero esta vez utilizados como participantes S, es decir, en verbos intransitivos:

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Como puede notarse, los pronombres kǎkh ɨ “yo” y kǎʧ’ɨ “tú” son los mismos para los ejemplos de 16 que muestran un participante A, y para los ejemplos de 30 que muestran participantes S. Mientras tanto, los sufijos -kh ɨ de primera persona y -k’ ɨ de segunda en los ejemplos de 17 se usan para dar cuenta del participante O. Es decir A y S se expresan mediante los mismos pronombres independientes, mientras O se marca por medio de morfemas sufijados al verbo. Cabe señalar que, como muestra el contraste entre los ejemplos de 16 y 17, una misma base verbal, en este caso “despertar” puede estar en función transitiva o intransitiva dependiendo de la pauta de prefijación que tome. En otras palabras, los verbos del tlahuica son equipolentes, lo cual significa, en términos de Haspelmath, que el mismo verbo es usado tanto en el sentido incoativo como en el causativo.14

Por otro lado, el tlahuica también presenta un alineamiento del tipo ergativo-absolutivo, pero en casos reducidos. Para mostrar este hecho basta con notar que los mismos sufijos mostrados en 15 también se usan para marcar el sujeto de algunos predicados adjetivos, en todo caso se trata de sujetos que no son agentes, son sujetos intransitivos:

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Los ejemplos de 18 y 19 muestran que la marca de sujeto en las predicaciones adjetivas coincide con la marca de objeto de oraciones transitivas (ejemplos de 15). El hecho de que O (ejemplos de 15) y S (ejemplos de 18 y 19) tengan la misma marca nos sugiere un patrón ergativo. La marcación de S con el sufijo de O no se da en todas las predicaciones adjetivas, se reduce a las predicaciones adjetivas formadas a partir de adjetivos plenos. La mayoría de las predicaciones adjetivas del tlahuica se forman a partir de bases verbales, y de hecho constituyen más bien verbos incoativos. Tales construcciones se flexionan siguiendo alguna de las pautas intransitivas (según su clase verbal) y prescinden de la marcación del sujeto por medio del sufijo de objeto, como muestra el siguiente paradigma:

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Las predicaciones adjetivas formadas a partir de adjetivos plenos, como las mostradas en 18 y 19, no siguen ninguna de las pautas de prefijación de los cinco grupos verbales del tlahuica, como lo hacen las predicaciones adjetivas formadas a partir de bases verbales, como las que se muestran en 20. Para referir expresiones en pasado y futuro, las predicaciones adjetivas formadas a partir de adjetivos plenos se prefijan con el morfema de imperfectivo kimi- en las tres personas para referir un estado pasado, y se prefijan con un morfema fijo kital-15 para referir estados a futuro16:

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Debido a que las expresiones de 21 a 24 refieren al participante S de la construcción intransitiva por medio de sufijos, al igual que los participantes O de las construcciones transitivas —y no de prefijos como lo hacen la mayoría de las construcciones intransitivas— se puede concluir que en estos casos se presenta un patrón ergativo.17

Otro patrón que se podría considerar como alineamiento ergativo ocurre cuando en el tlahuica los prefijos relativos a la persona y el TAM no tienen la información de número de la persona gramatical, cabe decir que en la mayoría de los prefijos el número de la persona gramatical está incluido en el prefijo. En los casos en los que el prefijo no incluye información sobre el número, la marcación de número se realiza por medio de sufijos.

Para ejemplificar este fenómeno presento la siguientes expresiones en las que la base verbal ʔɨ “dormir” está prefijada con mu- de tercera persona en presente, para distinguir el número, se usan los sufijos de singular -ø, dual -nkwé y plural -hnə´:

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La especificación del número de la persona por medio de sufijos en los casos de los verbos intransitivos (grupos III, IV y V), es decir, la marca del participante S en estos casos se realiza por medio de las mismas marcas, los sufijos, utilizadas para el participante O. Esto sugiere un alineamiento ergativo. Expongo tal circunstancia por medio del siguiente contraste:

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En 26a el participante O marca al verbo con el sufijo de plural -hnə´ que está en concordancia con el objeto nepetsú “puercos”. El mismo sufijo es utilizado para indicar el participante S en el ejemplo 26c. Debido a que el prefijo mu- indica tanto un participante S singular 26b como uno plural 26c, la diferenciación en cuanto al número debe hacerse por medio del sufijo de plural -hnə´ .

Sin embargo, también los participantes A pueden presentar marcación de número por medio de sufijos. Tal es el caso del prefijo kilu- de primera persona futuro que pertenece a una clase verbal transitiva, el cual se usa en el singular, el dual y el plural, dándose esta distinción por medio de los sufijos de número. Veamos el verbo “matar” como ejemplo:

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El prefijo kilu- contiene información sobre la persona gramatical (primera persona) del participante A, pero la información sobre el número de A se da por medio del sufijo, que en otros casos es la marca del participante O. Cuando el participante O es un singular no se marca en el verbo, pero cuando es dual o plural debe marcarse por medio de los mismos sufijos: -nkwe para el dual y para el plural, esto es si el O es de tercera persona. Los participantes O de primera persona se marcan con los sufijos -khɨ en singular y -khwe en dual y -kho en plural y las segundas personas se marcan con los sufijos -k’ɨ de singular, -k’wé de dual y k’o de plural:

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Nótese que deja de realizarse la marcación de número del participante A debido a que se prefiere marcar al participante O. Más que un rasgo del alineamiento morfosintáctico, la marcación del número de A y S por medio de sufijos debe tomarse como un recurso morfológico generalizado en la lengua para indicar el número cuando la morfología de la lengua así lo requiere. La persona gramatical (primera, segunda y tercera) de los participantes A y S en todo caso se marcan por medio de prefijos, mientras la persona gramatical de O se marca por medio de sufijos, lo cual nos da un alineamiento nominativo-acusativo.

Ahora consideraré la posibilidad de que el tlahuica sea una lengua activa-estativa o de sujeto escindido. En cuanto sus rasgos semánticos, cada agrupación verbal es relativamente heterogénea; es decir, no hay ningún rasgo semántico, como la actividad o inactividad del verbo, el control sobre la acción por parte de S y A, el grado de afectación de O (entre otros mostrados por Mithun) que caracterice totalmente a cada uno de estos grupos verbales.

La agrupación en clases verbales del tlahuica obedece básicamente a motivaciones morfológicas. Veamos algunos ejemplos de bases verbales que se flexionan retomando los prefijos de cada pauta:

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Obsérvese primeramente que las bases verbales de los grupos I y II son transitivas, mientras los grupos III, IV y V son intransitivos. Por otro lado, los grupos transitivos contienen verbos con un alto grado de afectación del participante O, como phjéɾu “ensuciar’, “matar’ del grupo I y tsá “morder” del grupo II; a la vez que ambos grupos presentan bases verbales con un grado de afectación nulo como ʔǎki “medir” y jə´phi “quitar” del grupo I y mbəˇjá “saber” y “querer” del grupo II. Por otro lado, cada grupo presenta bases verbales que representan acciones que implican [+control] por parte del sujeto o del agente. Solamente los grupos III, IV y V presentan ejemplos de verbos que relatan acciones con [-control], como héʃ “estornudar” y ts’ǒja “vomitar” del grupo III, “toser” del grupo IV y “morir” del grupo V. Es decir, el tlahuica no es una lengua de alineamiento activo-estativo en los términos descritos por Mithun ni una lengua escindida en los términos de Dixon.

Por otro lado, cabe considerar el patrón tripartita como una forma de alineamiento morfosintáctico que bien puede describir las relaciones gramaticales del tlahuica. Esto se debe a que cada forma pronominal (prefijos y sufijos verbales) correspondiente a cada uno de los participantes A, S y O tienen formas distintas. Ejemplificaré con la primera persona en presente, señalo las marcas con negritas:

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Es decir, los participantes A en construcciones transitivas, son marcados con los prefijos de los grupos I y II, los participantes S de las construcciones intransitivas se marcan con los prefijos de los grupos III, IV y V, y los participantes O se marcan con sufijos específicos para cada persona.

Tomando en cuenta lo expuesto anteriormente, presento a continuación el siguiente diagrama, el cual incluye las características mencionadas en cuanto al alineamiento morfosintáctico del tlahuica:

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Es decir, el tlahuica puede considerarse principalmente como sistema nominativo-acusativo debido a que los participantes A y S (englobados con una elipse de guiones) pueden diferenciarse de O, porque los primeros son indicados mediante pronombres independientes y prefijos, y los segundos se marcan mediante sufijos. Además, el tlahuica puede considerarse como un sistema tripartita (círculos con línea continua), ya que los participante A, S y O se marcan de maneras distintas. Es importante mencionar que el tlahuica presenta algunos casos de predicación adjetiva (aquellas formadas a partir de adjetivos plenos) que siguen un patrón ergativo (elipse con línea punteada con guiones y puntos), debido a que el participante S de la predicación adjetiva (SPA) y O de las oraciones transitivas se marcan con sufijos.

Conclusión

El tlahuica tiene un sistema de prefijación muy complejo, que hace difícil determinar su alineamiento morfosintáctico. El rasgo que mejor puede servir para determinar el alineamiento del tlahuica es el uso de prefijos en contraste con el uso de sufijos. De esta suerte, la manera en que el tlahuica organiza y correlaciona sus marcas pronominales en los verbos puede interpretarse, en primer lugar, como un patrón acusativo- nominativo, ya que marca con prefijos los participantes A y S y con sufijos al participante O. El uso de pronombres independientes para referir a los participantes A y S, en contraposición con el uso de sufijos para referir a los participantes O, constituye asimismo una prueba más que apunta hacia el hecho de que el tlahuica sigue básicamente el patrón nominativo-acusativo. El tlahuica también cuenta con casos aislados del patrón ergativo (la predicación adjetiva hecha con adjetivos plenos), donde los participantes S se marcan por medio de sufijos (los mismos que en construcciones transitivas sirven para marcar al participante O) y A se marca por medio de prefijos. Finalmente, debe considerarse el hecho de que el tlahuica presenta una organización de tipo tripartita, ya que sus marcas pronominales son distintas para cada participante.

Bibliografía

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Autora: Aileen Patricia Martínez Ortega. Este trabajo constituye una parte de la ponencia “Tipología morfosintáctica del tlahuica (pjyɇkakjó)” que presenté en el Coloquio María Teresa Fernández de Miranda. Las lenguas otomangues y oaxaqueñas ante el siglo XXI, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, México, el 11 de abril del 2008. También es parte de la tesis doctoral que realizo dentro del programa de doctorado en lingüística de El Colegio de México.

  1. Debido a diferencias políticas y culturales con Ocuilan, cabecera municipal a la que pertenece la comunidad tlahuica, los hablantes de esta lengua prefieren no ser identificados con el nombre de ocuiltecos, que hace referencia a los habitantes de Ocuilan. Respeto en este artículo el deseo de los tlahuicas a no ser nombrados con tal gentilicio y a que su lengua, el tlahuica o pjyɇkakjó, no sea llamada ocuilteco. []
  2. R.M.W. Dixon, “Intra-clausal or Morphological Ergativity”, en Ergativity, 1994; Marianne Mithun, “Active/agentive case Marking and its Motivations”, en Language, núm. 67, 1991, pp. 510-546. []
  3. Martha Muntzel, The Structure of Ocuilteco, 1986. []
  4. Se debe tomar en cuenta que el swahili es una lengua de objeto primario. En estos ejemplos se muestran participantes O que cumplen con una función de tema; R.M.W. Dixon, op. cit., pp. 42-43. []
  5. Ibidem, p. 43. []
  6. Ibidem, p. 71. []
  7. E. Sapir, Language: An Introduction to the Study of Speech, 1921; G.A. Klimov, “On the Character of Languages of Active Typology”, en Linguistics, núm. 131, 1974, pp. 11-25. []
  8. R.M.W. Dixon, op. cit., p. 40. []
  9. Marianne Mithun, op. cit. []
  10. Ibidem, p. 514. []
  11. J.G. Breen, “Wagaya”, en Dixon, Robert M. W. (ed.), Grammatical categories in Australian languages, 1976, pp. 590-594. []
  12. Retomo solamente la tercera persona singular en tiempo-aspectos del modo indicativo. []
  13. Cabe señalar que el tlahuica puede considerarse como una lengua pro-drop, ya que los pronombres independientes no son obligatorios y aparecen sólo como formas enfáticas o en respuestas a preguntas sobre identificación. []
  14. M. Haspelmath, “More on the Typology of Inchoative/Causative Verb Alternations”, en B. Comrie y M. Polinsky (eds.), Causatives and Transitivity, 1993, p. 92. []
  15. Dicho prefijo corresponde al de la tercera persona singular, del tiempo futuro, intransitivo, grupo IV. []
  16. En la visión cultural tlahuica, la expresión “ponerse o estar verde” hace referencia a la piel amoratada. []
  17. Cabe notar que no se trata de un sujeto escindido, porque de ser así otras construcciones relativas a estados se marcarían con sufijos y —como muestran los ejemplos 24— esto no sucede. Más adelante ahondaré acerca de la posibilidad de que el tlahuica sea una lengua activa-estativa. []

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