Las partes del cuerpo humano en amuzgo y su proyección semántica

Para citar este artículo

El cuerpo humano ha sido un tema de estudio en muy diversos campos de la ciencia1. En el ámbito de la antropología, su estudio ha permitido adentrarse en la cosmovisión de los pueblos. En la lingüística permite conocer elementos gramaticales relacionados con su léxico. El amuzgo de San Pedro Amuzgos, Oaxaca, hace uso de los términos de las partes del cuerpo, y tales términos se extienden a un arreglo de aplicaciones semánticas incluso afuera del mismo cuerpo, a elementos inanimados. Es ya conocido que también otras lenguas de diversas familias indoamericanas hacen lo mismo. Actualmente, los estudios sobre el cuerpo humano desde un enfoque cognitivista han arrojado resultados importantes respecto a las lenguas en cuestión; por ejemplo, los nombres se derivan a preposiciones que expresan no sólo relaciones espaciales sino relaciones gramaticales; también se derivan a verbos, adjetivos, etcétera. Los amuzgos nombran objetos o partes de objetos como si fueran las partes del cuerpo humano, a los que le asignan los mismos rasgos semánticos.

El presente estudio muestra la terminología amuzga para las partes del cuerpo humano, la extensión que hacen de ellos a otras partes del cuerpo, así como a otros objetos fuera de éste. También proporciona algunas semejanzas y diferencias, sobre este mismo tema, con algunas otras lenguas indoamericanas.2

Nombres de las partes del cuerpo

Los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo son inalienables y por lo tanto no se pueden nombrar de manera aislada, sino que deben llevar la marca del poseedor; así la estructura morfológica o sintáctica tiene las siguientes características: mediante el uso de pronombres posesivos como sufijos de los nombres (morfológica), o acompañados de un nombre propio (sintáctica), como en los ejemplos que vemos enseguida3:

DA51-401

Es muy importante considerar el marcador de número con los nombres de las partes del cuerpo, ya que está en estrecha relación con el aspecto natural y cultural, por lo tanto debe concordar el número de la parte del cuerpo con el número de la persona si esta última es plural.

DA51-402

En este tipo de frases nominales no se puede convertir a plural cualquier nombre, pues resultarán frases agramaticales como:

DA51-403

La morfología del nombre corresponde a la tercera persona singular (3ª sg.), que es la que sufre menos cambios, igual que en la construcción con ts’an, como en los siguientes ejemplos; es la forma que utilizaré para mostrar todos los ejemplos.

DA51-404

Para poder entender con mayor claridad las proyecciones semánticas es necesario conocer el modo en que el amuzgo construye los términos de las partes del cuerpo, pues en la formación de los términos podemos encontrar las bases de la proyección semántica.

Clasificación de los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo

Conforme a la metodología empleada para la obtención del corpus del campo semántico, los datos se fueron seleccionando. El primer listado se obtuvo pidiendo a los hablantes que mencionaran todos los nombres de las partes del cuerpo que conocieran, sin contar con ningún material de apoyo, esto es, que utilizaran el conocimiento que tienen de su propio cuerpo. De esa forma, algunos hablantes, conforme iban mencionando los nombres, iban señalándolos en su propio cuerpo. Después de tratar de unificar las listas de términos con los hablantes, en sucesivas entrevistas se les proporcionaron láminas (dibujos), como las que se muestran en la lámina 1, para que en ellas marcaran con colores las partes a las que referían los términos mencionados.

En esta primera etapa he trabajado con más de 18 hablantes, obteniendo un promedio de 133 términos. Cabe señalar que en esta lista no se consideran los utilizados para fluidos corporales (secreciones) como: saliva, sudor, orín, lágrima, etcétera; ni afecciones de la piel o del cuerpo en general como pueden ser: mezquinos, ampollas, callos, verrugas, etcétera. Del total hice un ordenamiento por sus características estructurales.

DA51-405

Por su construcción morfológica los he dividido en términos básicos y términos compuestos. Los términos básicos4 o simples identificados fueron 31, algunos de ellos se presentan en la tabla 1.

DA51-406

Son simples porque están formados de un solo morfema (lexema) que constituye el significado de la parte del cuerpo. Estos lexemas son generalmente monosilábicos, pero no siempre. En el corpus también aparecen términos simples bisilábicos como: naxen’, espalda; kincho, mejilla; kitya, nervio/vena; kiña, paladar; tsonein, uña.5

El resto del corpus (102 términos) está formado por términos compuestos. Les he llamado así, debido a que en él intervienen dos o más lexemas.

Por su composición, los he dividido en tres grupos, según la clase de palabra que interviene para su composición morfológica. En su gran mayoría, estos términos compuestos están formados por la yuxtaposición de dos elementos: ya sea de dos nombres, de adjetivo y nombre, o de adverbio y nombre, dando como resultado, en cada caso, un nuevo nombre de otra parte del cuerpo.

El primer grupo de compuestos lo constituyen los ejemplos siguientes en donde intervienen dos nombres.

DA51-407

El siguiente grupo, aunque reducido, lo constituyen términos compuestos formados por un adjetivo y un nombre, sin que éste sea el orden obligatorio. Los ejemplos aparecen a continuación6.

DA51-408

El tercer grupo incluye términos compuestos que están formados de un adverbio y un nombre, en este caso se debe mantener el orden.
Los ejemplos se muestran en 8.

DA51-409

Existen pocos términos que están formados de dos compuestos como los que se muestran enseguida.

DA51-410

También existen casos como “pestaña”, que se trata de un nombre, más un compuesto:

DA51-411

En algunas de estas composiciones (principalmente en las que intervienen dos nombres) podemos encontrar también la proyección semántica. Es decir, que el significado del primer nombre en la estructura, modifica al segundo, creando un nuevo término para otra parte del cuerpo. El primer nombre corresponde a una parte del cuerpo y toma de ésta los rasgos principales para aplicarlos a los rasgos del segundo nombre, que también corresponde a otra parte del cuerpo. En el siguiente ejemplo sólo presento un caso, ya que los veremos en detalle en el apartado sobre proyección semántica.

DA51-412

Proyección semántica

En estudios de semántica se ha reconocido que la extensión de un término consiste en la clase de entidades a las que el término se aplica o refiere; mientras que la intensión de un término es el conjunto de rasgos o atributos que caracterizan a cualquier entidad a la cual se aplica correctamente el término. Ambas, extensión e intensión, varían inversamente en sus relaciones mutuas: cuanto más grande es la extensión de un término, menor es su intensión y viceversa. Por ejemplo, la extensión de gato es mayor que la de siamés, puesto que el primer término refiere a más cosas; por otra parte, la intensión de siamés es mayor que la de gato, ya que la caracterización o definición de los siameses debe hacer referencia a un conjunto más amplio de atributos que el que se requiere para caracterizar a los gatos.

Anteriormente, los griegos hicieron muchos esfuerzos por demostrar el origen “natural” del lenguaje, presentando como prueba algunos principios para mostrar la ampliación y el alcance del significado de una palabra más allá de su significado “verdadero” u “original”. De tales principios, el más importante fue la metáfora (o “transferencia”), basada en el vínculo natural que existe entre el referente primario y el referente secundario al cual se aplicaba la palabra.7 Una aplicación de este principio metafórico la podemos ver en palabras tales como boca, ojo, cabeza, cuello y pie que es factible sumarlas a cañón, cerradura, alfiler, botella y montaña respectivamente.

En cada caso se observa una similitud de forma y de función entre los referentes. Sin embargo, en la semántica tradicional no es posible concebir que la boca de un cañón y la boca como parte del cuerpo humano sean homónimos sino más bien que la palabra boca tiene dos significados relacionados. Es decir, en la semántica tradicional, a este caso se le vería como significado múltiple o polisemia. La diferencia entre homonimia y polisemia la podemos encontrar fácilmente en los diccionarios, mientras que con la primera aparecen varias entradas con sus propios significados, con la segunda, en la misma entrada aparecen varios significados, aunque la frontera que distingue a la homonimia y a la polisemia es muy débil y puede interpretarse de diferentes formas.

En el terreno de la retórica, encontramos dos tropos: la metáfora y la metonimia (mismas que vemos en el material del amuzgo). La metonimia corresponde a las partes de un todo y trasladados analógicamente de igual manera a la parte de un todo. La metáfora se ha considerado una de las figuras retóricas más importantes y afecta el nivel léxico / semántico de la lengua. Consiste en la relación de los significados de las palabras que en ella participan, a pesar de que asocia términos que se refieren a aspectos de la realidad que habitualmente no se vinculan. En la metáfora se manifiesta la identidad parcial de dos significados, paralelamente a la no identidad de los dos significados correspondientes. En general, a la metáfora se le ha considerado como un instrumento cognoscitivo de naturaleza asociativa, nacida de la necesidad y de la capacidad humana de raciocinio que parece ser el modo fundamental como relacionamos nuestra experiencia y nuestro saber, ubicado en la génesis misma del pensamiento, pero que se opone al pensamiento lógico produciendo un cambio de sentido o produciendo un sentido figurado opuesto al sentido literal o recto.

En la actualidad, para algunos lingüistas las extensiones semánticas de las partes del cuerpo humano, en ciertas lenguas, resultan ser usos metafóricos de los nombres de tales partes en ciertos objetos inanimados o parte de ellos, que en muchos de los casos resultan bastante evidentes para los hablantes de español o inglés, como algunos mencionados anteriormente: “al pie de la montaña” o “la cabeza del alfiler”, etcétera. De acuerdo con Barbara Hollenbach, éstas serían extensiones naturales, pues la forma general del cuerpo es la que se proyecta a objetos inanimados que resultan fácil de identificar; sin embargo existen otros que no son tan evidentes.8

Los nombres de las partes del cuerpo en amuzgo también son extendidos para llenar principalmente una variedad de funciones léxicas, y unas cuantas sintácticas. Dentro de la misma categoría de nombres, tales términos se utilizan para expresar otras entidades inanimadas. Algunos nombres de partes del cuerpo en amuzgo son extendidos como preposiciones que permiten observar relaciones espaciales; asimismo, las palabras que se derivan pueden funcionar como adverbios de lugar.

Uno de los intereses en el Proyecto de Investigación Formativa (PIF) “Lengua cultura” es identificar los rasgos semánticos en las partes del cuerpo que se proyectan a otros objetos inanimados en las diferentes lenguas que estamos estudiando. Por el momento, se han detectado tres: rasgo de forma, rasgo de función y rasgo de posición. Otro de los intereses del PIF es encontrar la semejanza o diferencia que pueden presentar esas lenguas en su proyección a otros ámbitos afuera del cuerpo humano.

La proyección semántica de los nombres de las partes del cuerpo no es exclusiva de alguno de los tres rasgos mencionados, pues en ocasiones se proyecta más de un rasgo para dar el significado al nuevo término. Por ejemplo, en amuzgo podemos ver con mucha claridad la proyección semántica por forma; es decir, que la forma que observan en la parte del cuerpo la están viendo en el otro objeto. Por otro lado se ha detectado que la proyección semántica también se puede dar del mundo exterior hacia los nombres del cuerpo humano como en los ejemplos a continuación:

DA51-413

En a), los rasgos semánticos de forma del término huevo (tsin’) se aplican a la parte del cuerpo “testículos”, igual que como sucede coloquialmente en español. Lo mismo sucede con b) en donde la forma del frijol (ndë) se proyecta a la parte del cuerpo “riñón”, que por tener la misma forma, recibe el mismo nombre. Así como pasa en amuzgo, también sucede en otras lenguas que veremos más adelante.

En la formación de los términos compuestos encontramos que uno de sus morfemas puede ser el nombre de una parte del cuerpo, de donde e toman algunos de los rasgos semánticos para su proyección. En los siguientes ejemplos vemos algunos casos de términos compuestos, en los que se utiliza indistintamente alguno de los rasgos mencionados para la formación de estos compuestos. Generalmente los rasgos semánticos del lexema que inicia el compuesto son los que se trasmiten al segundo, para modificar su significado y así también el término resultante.

DA51-414

En los ejemplos a) y b) encontramos que inician con el término xtyo’ (cuello) para indicar la forma delgada y cilíndrica que une la mano con el brazo, o sea la muñeca, así como la parte delgada y cilíndrica que une el pie con la pierna, para nombrar el tobillo, en
b).

DA51-415

Para el ejemplo c), el rasgo “delgado”, con la función de cubrir que le corresponde a tjan (piel), se encuentra modificando al término ndyo (boca), para dar como resultado el término “labios” (la piel que cubre la boca). A pesar de que si’ (carne) se refiere a todo el cuerpo, y por ende a la mano o brazo, en el ejemplo d) tiene como característica la de indicar que en esa parte de la mano se incrementa la carne para dar como significado el bíceps.

Es importante mencionar que en amuzgo los nombres de las partes del cuerpo más productivas, es decir, que más participan en la construcción de compuestos son: boca, cabeza, cara, pie, mano y hueso. El número de compuestos que forman son: 2, 3, 5, 7, 8, 16, respectivamente, como se muestran en las siguientes tablas.

DA51-416
DA51-417
DA51-418

Se observa que “hueso” es el término con que fácilmente se podría duplicar el número de términos del corpus, ya que se podría nombrar cada hueso del cuerpo ubicando la parte y anteponiéndole tsi’ (hueso) al nombre de la parte del cuerpo, pero no es el caso. Los 18 que aparecen en la tabla 7 no han sido creados en las entrevistas, sino que forman parte del vocabulario cotidiano de los amuzgos, pues en algún momento de sus vidas han tenido alguna lesión en esas partes o han estado cerca de alguien en esa situación que les ha transmitido el conocimiento de tales términos y su ubicación.

Veamos también cómo los rasgos de forma y de función, junto con los nombres de otros elementos del mundo, se utilizan para formar los nombres de otras partes del cuerpo humano.

DA51-419

Proyección de los rasgos de las partes del cuerpo al mundo

Ahora veamos las proyecciones semánticas de los tres rasgos de significado (forma, función y posición) en otros ámbitos que no sean el cuerpo humano. Nos hemos enfocado en los términos más comunes que hemos encontrado en una gran cantidad de lenguas bajo las mismas condiciones. Estas proyecciones refieren a la cabeza, los pies, la cara, etcétera, como veremos en los siguientes ejemplos. Los que

DA51-420

Mostraré ahora corresponden al amuzgo de San Pedro Amuzgos, Oaxaca.

En estos ejemplos podemos observar que los rasgos de función y posición de xkin (cabeza) y ng’e (pies), en el caso del árbol, se aplican de la misma forma que en el cuerpo humano, pero no así en el caso del machete. En este caso, tanto xkin como ng’e están proyectando sólo el rasgo de función y no el de posición. El rasgo de función, la parte más importante del machete, es la hoja, mientras que a ng’e le corresponde el rasgo del apoyo del machete: el mango.

En la casa, xkin (cabeza) está proyectando el rasgo de función y de posición, la parte más importante de la casa, ubicada en la parte de arriba del objeto.

DA51-421

Proyección del término ndyo (boca). La descripción que hacen los amuzgos de boca es: un hueco por el que entran los alimentos, pero también salen otras cosas como el aire, el vómito, las palabras, el alma, etcétera. Los rasgos de forma y función de ndyo (boca) son los que se proyectan a otros objetos a los que se les aplica el término.

DA51-422

En los ejemplos siguientes vemos la proyección de estos rasgos, pero aplicados de diferente manera, según el caso. Para la jarra, el hueco por el que entran o salen los líquidos es llamado ndyoxoa (boca de la jarra), de manera semejante lo encontramos en otros objetos como cuaje, botella, cueva, etcétera. En todos estos ejemplos, la forma es o redonda o semiredonda.

Para la casa, la puerta es la parte en la que vemos proyectados estos rasgos, así tenemos ndyob’a (puerta de la casa).

DA51-423

Los amuzgos, en algunas ocasiones, utilizan ndyo (boca) para hacer referencia a los labios, tjan-ndyo, eliminando la parte correspondiente a la piel, pues según el contexto, en ciertos casos no es pertinente el rasgo de la función de cubrir, sino el de posición que es el de indicar contorno, orilla. Así, para el río, las dos partes que corresponden a las orillas, son llamadas boca, como en el ejemplo siguiente. El mismo término se utiliza para marcar las orillas del pueblo, aunque en este caso, las partes a las que se les aplica el término no se encuentren en posición paralela ni como los labios ni como las orillas del río: ndyotsoan (orilla del pueblo).

Regresando al ejemplo de la jarra, también observamos que el término nd’ö (mano) se utiliza para indicar el asa de la jarra. En este caso, el rasgo que se está proyectando es el de función, pues es la parte por la que se puede asir ese objeto. La aplicación de este rasgo no es compartido con las otras lenguas estudiadas, pues en ellas el término empleado es “oreja”, proyectando el rasgo de forma.

DA51-424

En la casa podemos encontrar la proyección semántica de varios nombres de las partes del cuerpo: xkinb’a (cabeza + casa) = techo; ndyob’a (boca + casa) = ndyotsjo’ “boca-río”
ndyob’a puerta de la casa; nd’öb’a (mano + casa) = picaporte o cerradura de la casa; xen’b’a (espalda + casa) = parte trasera de la casa; stab’a (frente + casa) = frente de la casa; nkib’a (oreja + casa) = esquina de la casa (por fuera); nkitkib’a (oreja + dentro + casa) = rincón de la casa; xtyo’b’a (cuello + casa) = parte superior del muro, donde descansa el techo de la casa; tsi’b’a (hueso + casa) = caballete de la casa. Todos ellos se muestran en la imagen siguiente:

DA51-425

DA51-426

El cerro es otro elemento que presenta varios nombres del cuerpo proyectados. En él encontramos ng’e tyo (pie del cerro); xkintyo (cabeza del cerro) = cima; xen’tyo (atrás del cerro) = espalda del cerro y notyo (cara del cerro) = frente del cerro. En este último caso, a diferencia de la casa, el nombre del cuerpo que se utiliza es no “cara” en lugar de sta “frente”.

Las frutas, por su parte, reciben los nombres de ndyu (nariz) y ng’e (pie) para las que tienen forma alargada. Así, el rasgo de forma lo tomarán de la nariz para el final de la fruta y el de función de pie, para la parte sujeta a la planta. Para otras frutas como la piña, la parte superior recibe el nombre de cabeza, proyectando el rasgo de posición, la parte superior, pero no así el de pie —lo que se apoya en la planta— sino jndyi (cola, asentaderas); en este caso, la piña
“está sentada en la planta”.

DA51-427

En cuanto al tema de proyección semántica, algunas partes del cuerpo humano son más productivas que otras; es decir, los rasgos semánticos sobresalientes de ellas se aplican en mayor cantidad a otras entidades inanimadas. Éstas son por ejemplo: pie, cabeza, boca, mano, etcétera, como se muestra en la siguiente tabla.

DA51-428
DA51-429
DA51-430

Con esta tabla podemos observar la cantidad de términos de partes del cuerpo en amuzgo que proyectan semánticamente los rasgos que sus hablantes reconocen en otros objetos del mundo, observando que son muy pocos los términos de las partes del cuerpo que tomaron su nombre de la proyección semántica de los rasgos detectados de algún objeto del mundo. En páginas anteriores, en el ejemplo 11 se mencionaron dos:

DA51-431

Los dos ejemplos anteriores son muestra de términos básicos, pero existen otros nombres que en su composición tomaron los nombres de otros elementos del mundo como:

DA51-432

Consideraciones finales

El amuzgo es sólo una de las lenguas indígenas9 de México que estamos estudiando en el PIF “Lengua y Cultura” de la ENAH y en el Seminario Interinstitucional de Antropología Lingüística, teniendo en cuenta el mismo tema acerca de la terminología de las partes del cuerpo humano y su proyección semántica. En este momento de la investigación no contamos con los resultados de todas esas lenguas, que nos permitan medir la frecuencia de proyecciones, las coincidencias de rasgos, etcétera. Sin embargo, con los avances que tenemos, hemos comprobado algunas de nuestras hipótesis: en el estudio del léxico de las partes del cuerpo humano, los términos que maneja en su mayoría la comunidad hablante no supera los 160 términos; 25% de esos términos son términos básicos y sólo entre el 7% y el 10% de tales términos se proyectan semánticamente a otros campos diferentes al del cuerpo humano. En todas las lenguas, los términos de las partes del cuerpo pertenecen al campo de los inalienables, ya que todos deben ser poseídos, y si bien, en algunos casos, posiblemente por influencia del español, se pueden mencionar sin la marca del posesivo, en estructuras sintácticas sí aparecerán tales marcas.

Muchos de los rasgos semánticos que se proyectan a otros ámbitos de la naturaleza son compartidos por varias lenguas, mientras que otros no lo son, como el caso de oreja en vez de mano, para las asas de las ollas, por ejemplo. También tenemos el caso de oreja en vez de codo, para marcar las esquinas de algunos objetos, etcétera.

En próximos trabajos podremos determinar con mayor precisión en qué proporción se proyectan los mismos rasgos y en cuáles lenguas.

Otra de las consideraciones que podemos mencionar es que metodológicamente, los hablantes de las diferentes lenguas harán referencia a los términos de las partes del cuerpo iniciando por la cabeza y terminando con los pies. En algunos casos, los términos para las partes internas aparecen después de todos los términos de las partes externas, en otras ocasiones aparecen conforme se van mencionando las partes externas ubicadas en las posiciones cercanas a las partes internas.

Los términos de las partes del cuerpo en cualquier lengua no sólo muestran proyección semántica sino que en muchas lenguas, éstas se van transformando en marcas gramaticales.

Bibliografía

Bourdin, Gabriel, El cuerpo humano entre los mayas: una aproximación lingüística, Mérida, Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2007.

Cuevas Suárez, Susana, “El amuzgo: morfología léxica”, en II Coloquio Manrique, México, INAH, s/f.

De León, Lourdes, “Body Parts and Location in Tzotzil: Ongoing Grammaticalization”, en Zeitschrift für Phonetik, Sprachwissenschaft und Kommunikationsforschung. Special Issuue: Spacial Description in Mesoamerican Languages, vol. 45, núm. 6, 1992, pp. 570-589.

Enfield, N. J., “Lao Body Part Terms”, en Language Science, vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 181-200.

Enfield, N.J., Asifa Majid y Miriam van Staden, “Cross-Linguistic Categorization of the Body: Introduction”, en Language Science, vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 137-147.

Hollenbach, Barbara, “Semantic and Syntactic Extensions of Copala Trique Body/Part Nouns”, en P. Levy y B. Garza Cuarón (eds.), Homenaje a Jorge Suárez, México, El Colegio de México, 1990.

Levy, Paulette, “Body Part Prefixes in Papantla Totonac”, en Zeitschrift für Phonetik, Sprachwissenschaft und Kommunikationsforschung. Special Issuue: Spacial Description in Mesoamerican Languages, vol. 45, núm. 6, 1992, pp. 530-542.

____________,, “From ‘Part’ to ‘Shape’: Incorporation in Totonac and the Issues of Classification by Verbs”, en International Journal of American Linguistics, vol. 65, núm. 2, abril, 1999, pp. 127-175.

Lyons, John, Introducción en la Lingüística Teórica, Barcelona, Teide, 1971 [1968].

MacLaury, Robert, “Zapotec Body-Part Locatives: Prototypes and Metaphoric Extensions”, en IJAL, vol. 55, núm. 2, 1989, pp. 119- 154.

Majid, Asifa, “Body Part Categorization in Punjabi”, en Language Science, vol. 28, núms. 2-3, marzo-mayo, 2006, pp. 241- 261.

Wierzbicka, Anna, “Bodies and their Parts: An NSM Approach to Semantic Typology”, en Language Science, vol. 29, 2007, pp. 14-65.

Autora: Susana Cuevas Suárez, Dirección de Lingüística, INAH.

  1. El presente trabajo forma parte del Proyecto de Investigación Formativa (PIF) “Lengua y Cultura” que se lleva a cabo con los alumnos de la licenciatura en Lingüística de la ENAH. El tema central del PIF es el cuerpo humano en diversas lenguas. []
  2. La comparación se hizo tanto con las lenguas que se están estudiando en el PIF, como con datos de algunas otras lenguas emparentadas. []
  3. Los ejemplos que se presentan en este trabajo están escritos con el alfabeto que utilizan los amuzgos. []
  4. Se recuerda que los términos de partes del cuerpo son inalienables y los ejemplos que se muestran corresponden a la tercera persona singular (el menos marcado) en una estructura sintáctica con “persona”, por lo que sólo hay que observar el primer nombre de la estructura. []
  5. Con respecto a este último término tengo serias dudas, pues algunos hablantes identificaron tsó (con tono alto) —proveniente de tsóa (también con tono alto) y significa caparazón o duro como concha de animal— como un morfema que le da la significación a todo el lexema para “uña”. Sin embargo, otras personas me informaron que la palabra no se puede dividir y que todo es lo que significa “uña”. []
  6. Abreviaturas: Adj-adjetivo; N-nombre; Adv-adverbio. []
  7. John Lyons, Introducción en la Lingüística Teórica, 1971 [1968], p. 419. []
  8. Barbara Hollenbach, “Semantic and Syntactic Extensions of Copala Trique Body/Part Nouns”, en P. Levy y B. Garza Cuarón (eds.), Homenaje a Jorge Suárez, 1990. []
  9. Las lenguas en estudio son: náhuatl, maya, otomí (dos variantes), zapoteco, popoluca, mazahua y amuzgo. []

Los comentarios están cerrados.