Introducción (volumen 30)

El interés por compartir y discutir sus avances de investigación condujo a los especialistas del área de lingüística del INAH a una reunión de evaluación de sus proyectos, con valiosos resultados en el ámbito académico e institucional. Los artículos aquí presentados son producto del Primer Congreso Interno de la Dirección de Lingüística, celebrado del 11 al 14 de febrero de 2002, en el Museo Nacional de Antropología, a excepción del escrito de Moctezuma, que sin embargo se inscribe dentro de las líneas de estudio promovidas por el INAH. Algunos resultados del congreso se publicaron con anterioridad en el Suplemento núm. 19 de Diario de Campo (junio de 2002), con el título “Por los caminos de la lingüística”. El presente volumen es una muestra de la labor de investigación desarrollada en la Dirección de Lingüística en los últimos años, en donde se puede observar la diversidad temática estudiada, desde diferentes ópticas teórico-metodológicas.

Cabe resaltar el amplio espectro de estudios dentro de esta dependencia, debido a que están relacionados con las lenguas indígenas, el español, con los códices coloniales, así como con el trabajo práctico con niños sordos, enfocado a través de la logogenia. Esta gama de investigaciones se ha unificado en los diferentes seminarios creados a raíz de intereses comunes de los académicos del INAH y de otras dependencias afines. Los seminarios de formación de palabra, de historia de las ideas lingüísticas en México, de análisis gramatical en lenguas indígenas, de antropología lingüística, de códices coloniales (amoxpouhque) y, últimamente, de tipología, han permitido una mayor colaboración entre colegas de la Dirección de Lingüística y de otras instituciones. Las contribuciones en este número temático sobre lingüística corresponden a los relacionados con el seminario de formación de palabra y análisis gramatical en lenguas indígenas, elaborado por Rosa María Rojas, y el resto al seminario de antropología lingüística, por conducto de Anzaldo, Grosser, Enríquez y Moctezuma.

Rojas se adentra en el análisis de los procesos morfológicos y sintácticos de las causativas en zapoteco. Entre sus aportes está el encontrar que la propuesta de Comrie sobre el orden jerárquico de las funciones oracionales para las construcciones causativas sólo aplica parcialmente en el zapoteco de Juchitán, ya que como señala en su conclusión: “no hay casos donde el sujeto de la construcción no causativa con verbo bitransitivo funcione como oblicuo en su correspondiente construcción causativa”. Observa que el zapoteco de un verbo causativo, o una construcción analítica, valiéndose de otro verbo para expresarla.

En su análisis presenta los procedimientos morfológicos que permiten la formación de verbos causativos; cómo se construyen las oraciones causativas a partir del orden jerárquico establecido en el número de argumentos presentes, que va del sujeto, al objeto directo, al objeto indirecto y al oblicuo, y por último establece el orden básico de las oraciones causativas de la forma VSO (verbo-sujeto-objeto).

Enríquez hace un recuento del estado de su proyecto de investigación sobre el Sistema de olores en totonaco, en el cual se presemánticas que forman una estructura bien definida dentro de la sentan una serie de términos específicos para designar categorías lengua. Parte de construir un modelo que le permita explicar un complejo fenómeno, hasta ahora muy poco estudiado. Para ello hace una revisión de los trabajos sobre la categorización semántica manifiesta la causatividad mediante una forma sintáctica, a través de los olores y cómo se han analizado éstos. Discute las dificultades para llevar a cabo la obtención del corpus, dadas las características del sistema, en donde es muy complicado partir de una muestra que permita acceder a los términos específicos en la lengua totonaca, así como en cualquier lengua con sistemas parecidos. De ahí se desprende la necesidad de recopilar el material mediante un método de entrevista en la comunidad estudiada, permitiendo a los hablantes formular sus categorías, así como detectar, en lo posible, las fuentes de olor a las que se referían.

El análisis descubre una riqueza de posibilidades al interpretar los datos, como en su relación con la estructura verbal de la lengua, a través de la cual se crean diferentes paradigmas al combinarse con diversos afijos. Observa también que los olores en totonaco se pueden organizar en seis grupos: penetrantes, de secreción (de animales y productos derivados de éstos), vegetales agradables, desagradables, que dejan sabor y aquellos sin clasificación. Además, presenta una clasificación con base en la categoría de prototipos, encontrando las siguientes clases: olores agradables ‘muksún’, no agradables ‘puksa’ y de intensidad ‘haksa’, y olor de secreciones y animales (olor metálico) ‘skúnka’. A su vez, estos prototipos conllevan una organización interna específica de acuerdo con ciertas características internas, algunas de ellas relacionadas con la intensidad. Esto permite adentrarnos en el conocimiento de los olores que el de las lenguas indoeuropeas.

Por su parte, Anzaldo también presenta un avance de su proyecto Sistemas de parentesco americanos, a partir de los resultados obtenidos en 166 lenguas y dialectos de 36 familias lingüísticas, sobresaliendo el material de variedades de las áreas norteamericanas y mesoamericanas. Esta acuciosa investigación tipológica busca mostrar las estructuras posibles de los sistemas de parentesco en el continente americano, lo que permitirá analizar la difusión en una lengua con un sistema clasificatorio mucho más elaborado lingüística y ver su influencia en la formación de estructuras. Un importante aporte es su propuesta de la tipología de parentesco, en donde intenta mantener un equilibrio entre lo general y lo particular, a partir de los sistemas clasificatorios elaborados por Murdock y Lowie. Los tres criterios que establece incluyen considerar los términos de parentesco consanguíneo de las generaciones centrales (ego y las primeras generaciones ascendente y descendente), así como incorporar las relaciones de los términos utilizados para designar a los parientes masculinos y femeninos de las tres generaciones señaladas, lo cual determina cinco relaciones posibles para cada sexo. De esta forma obtiene los tipos, con base en las relaciones de los parientes masculinos y los subtipos, a partir de las relaciones de los parientes femeninos, resultando en seis combinaciones para cada sistema de parentesco.

Considerando su propuesta tipológica, Anzaldo encuentra 26 tipos, algunos muy recurrentes, con 32, 31 y 24 sistemas, mientras otros 12 tipos cuentan únicamente con un sistema. Por otra parte, descubre 43 subtipos, los más comunes con 31, 26 y 24 sistemas cada uno, entretanto 24 subtipos están conformados por un solo sistema. Esta caracterización le lleva a varias consideraciones en torno al análisis de los datos, como la falta de cierto tipo de relaciones en todos los sistemas encontrados hasta ahora, la presencia del levirato y sororato en varios sistemas, o el matrimonio entre primos cruzados (en 18 lenguas). De esta forma encuentra tendencias significativas que requieren mayores atenciones, sobre todo de las lenguas que trata de incorporar a su extenso corpus.

El artículo de Grosser comienza por cuestionar los modelos lingüísticos binarios y propone para su estudio un modelo trinario en el cual el habla juega un papel fundamental, como parte del sistema, pero en el ámbito discursivo. El discurso lo ve como un proceso y no como un estado, incorporando al hablante en toda la dinámica que lleva a una narrativa, producto de la tradición oral. Su estudio del mito lo centra en el cuento chocholteca (ngigua) El sapo y la culebra, a través del cual se expresa el héroe mítico de esta sociedad. Al hacer un recuento de las diferentes formas de abordar el mito, se adentra en el texto mismo, a través de un análisis sintáctico, transcribiendo y contando con una traducción del mito en la lengua chocholteca, para después describir la estructura sintáctica de cada una de las oraciones incluidas en el relato.

Mediante el análisis narrativo, Grosser intenta adentrarse en las características culturales y discursivas que subyacen a la narrativa chocholteca, explicando algunos aspectos sustanciales incorporados en los textos, como puede ser el núcleo temático de la pobreza, como parte de su forma de ver el mundo en el que se encuentran inmersos y en donde las contradicciones sociales los colocan en una situación por demás desventajosa frente a otros actores de la vida social regional, tanto mestizos como de otros grupos étnicos. Para concluir, transcribe las seis versiones de El sapo y la culebra, contado por diferentes narradores chocholtecas, con diversos grados de integración a la sociedad mestiza. A manera de epílogo, relata la experiencia de los huastecos (tének) sobre la incorporación de los cuentos en espacios educativos y en los medios de comunicación, y cómo puede ayudar a revalorar el uso de la lengua nativa en las comunidades indígenas, por lo que se ve el ejercicio de la tradición oral chocholteca como una forma de recuperar lo mucho perdido.

Por su parte, Moctezuma discute las posibilidades de conservar la lengua yaqui y revitalizar el idioma mayo, debido al creciente proceso de desplazamiento lingüístico experimentado por ambas lenguas, especialmente el mayo. Su análisis parte de la antropología lingüística para detectar, mediante un estudio etnográfico, las arenas de lucha por los significados entre la lengua dominante, en este caso el español, y las lenguas minorizadas, situación que les ha correspondido al yaqui y al mayo. De esta manera, observa cómo es en el ámbito privado en donde se podría resolver la continuación de los usos y funciones de estas dos lenguas indígenas habladas en el noroeste de México, o en su caso la desaparición. Esta perspectiva contrasta con la tendencia generalizada de la sociolingüística mexicana, de analizar la dinámica del desplazamiento lingüístico únicamente en los espacios públicos.

Discute cuál es el contexto sociolingüístico en donde se da el proceso de mantenimiento y desplazamiento lingüístico del yaqui y mayo frente al español, así como las alternativas presentadas en cada comunidad de hablantes, en particular de los programas fuera del ámbito educativo. Termina por señalar hacia donde deberán encaminarse las políticas internas para contrarrestar el creciente desplazamiento de la lengua yaqui, y la muerte que a pasos agigantados está experimentando la mayo.

Finalmente cierran el número dos reseñas de investigaciones lingüísticas. La presentación del trabajo de Bárbara Cifuentes expone los resultados de un estudio que se remonta al siglo XIX, cuando se elaboraron las primeras clasificaciones de las lenguas de las que se tenía referencia durante esa época. Su aporte radica en demostrar cómo la labor de los principales autores que trabajaron sobre las lenguas indígenas de México formaba parte de un plan colectivo, y no de una perspectiva individual del fenómeno.

La reseña del libro sobre una gramática didáctica del huichol, elaborada por Iturrioz, Ramírez y Pacheco, revela el complicado proceso de construcción de un alfabeto, considerando varias perspectivas que incluyen la fonología general, la fonología particular del huichol, la práctica pedagógica y la complejidad de usar ciertas grafías en lugar de otras. Esto se hace posible gracias a la labor conjunta de un especialista en lingüística y hablantes nativos de la lengua, quienes a su vez han aprendido los rudimentos de la lingüística después de haberse enfrentado a las dificultades de la práctica pedagógica, mediante la utilización de otros alfabetos.

José Luis Moctezuma Zamarrón

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