Danièle Dehouve, La ofrenda sacrificial entre los tlapanecos de Guerrero, México, Universidad Autónoma de Guerrero/CEMCA/INAH/Plaza y Valdés, 2007.

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DA44801La antropóloga Danièle Dehouve trabaja en la Montaña de Guerrero desde 1967. Después de publicar varios libros sobre temas de historia, política y antropología económica de la región, la autora ya lleva algunos años dedicándose a aspectos de la vida ceremonial indígena, como ofrendas, sacrificios y cacerías rituales. En esta ocasión nos presenta una descripción detallada y un análisis sofisticado de los depósitos rituales tlapanecos. Se trata de un tipo de ofrenda que consiste, básicamente, de un “amontonamiento” de objetos coronado por un sacrificio animal.

La autora ofrece registros de la acción ritual, análisis de textos rituales y, sobre todo, exégesis indígenas: información detallada sobre los significados atribuidos de manera consciente a los rituales por sus actores. No existe aspecto alguno de las ceremonias que no tenga su sentido. Sin embargo, estos sentidos siempre son polisémicos. Captar la complejidad de los simbolismos rituales, sin perderse en una maraña de ambivalencias, paradojas y contradicciones, es un gran reto para el estudioso del ritual indígena y Danièle Dehouve resuelve esta tarea con una maestría poco común.

El depósito ritual tlapaneco es, en primer lugar, una invitación honorífica de un ser poderoso, a quien se le ofrece asiento, comida, bebida, collares de flores, así como tributo monetario en forma de un polvo metálico. Los seres invitados personifican a los elementos naturales, como el Fuego, la Tierra, los cerros y los manantiales. Danièle Dehouve, que ha estudiado la cultura política de la Montaña, se da cuenta de que a estos “dioses” o personas poderosas se les trata de una manera muy similar que a presidentes municipales, funcionarios u otros personajes importantes cuando llegan de visita al pueblo.

En la ofrenda, el huésped y su comitiva se representan por manojos de varitas y hojuelas que figuran un cuerpo humano con huesos largos. Invariablemente, el depósito consiste de varias capas. Hojas y flores, algodón, velas, mechas, polvo metálico, corteza de copal y otros objetos se colocan en un complejo orden horizontal y vertical, y siempre en cantidades definidas por una numerología sofisticada.

En el análisis se distinguen múltiples niveles de significación. Por un lado, el depósito ritual consiste de dones que desencadenan contra-dones por parte de los invitados. A un segundo nivel le corresponde una “plegaria material y verbal”, donde las palabras de las oraciones no se distinguen conceptualmente de los objetos depositados. Existe, además, una identificación muy importante del sacrificador con la víctima animal. Cuando se mata a un gato se trata del “gran jaguar”, mismo que se identifica con el presidente municipal. La muerte del animal depredador fortalece el poder del funcionario, sobre todo en caso de que la víctima resistiera ferozmente al sacrificador. De manera análoga, el comandante de la policía local se identifica con un perro sacrificado, “que no tiene miedo a nada y ayuda a los policías para encarcelar a los delincuentes”.

Finalmente, todo el depósito ritual puede entenderse como una recreación del cosmos o, más bien como una nueva creación o reconstitución del mundo. En términos generales, la autora muestra una inclinación hacia un análisis pragmático de la acción ritual. Entre otros autores, retoma a Arthur Maurice Hocart, quien define el ritual como acto, y rechaza teorías intelectualistas que lo consideraran resultado de la especulación sobre el cosmos. Para explicar la identificación de la parte —en este caso, el depósito y sus elementos— con el todo o mundo, la autora se basa en planteamientos del antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss, quien en 1914 elaboró una teoría de las concepciones complejas en el ritual. Lo que Preuss buscaba era una epistemología de las representaciones rituales, entendiendo a éstas no como actos imitativos de sucesos cósmicos, sino como estos sucesos mismos, su acontecer inmediato. Por otro lado, la operación mental clasificatoria también tiene su importancia. Como vimos, se manifiesta claramente en la minuciosidad de las ofrendas contadas de diversos materiales que se acomodan en un orden tan preciso. Según Dehouve, el reto es formular un enfoque para explicar la coexistencia de esta producción clasificatoria de lo discontinuo con el esfuerzo de crear una totalidad primordial donde cada elemento se identifica con el cosmos.

El estudio se basa en observaciones etnográficas hechas en el municipio de Acatepec. En los demás municipios tlapanecos se observaron variantes que confirman los principios interpretativos elaborados a partir del material de Acatepec. Por otra parte, también se presentan comparaciones macro-regionales a nivel de Mesoamérica que permiten hablar de un modelo válido para diferentes sociedades indígenas y de diferentes épocas. De hecho, las ofrendas contadas de la Montaña de Guerrero han tenido una presencia notoria en el campo de estudios sobre códices prehispánicos. A partir de las observaciones del geógrafo alemán Schultze-Jena, que viajó a la Montaña de Guerrero entre 1929 y 1930, Karl Anton Nowotny propuso interpretar ciertos capítulos de los códices >Cospi y Fejérváry como ofrendas contadas. Sin embargo, por falta de datos más abundantes sobre los rituales indígenas de la Montaña de Guerrero estas comparaciones hasta ahora no avanzaban más allá de los estudios preliminares. Lo que enseña Danièle Dehouve a los colegas prehispanistas es que la numerología tan elaborada de estas ofrendas no debe sacarse de contexto, sino entenderse como uno de los simbolismos polisémicos de los depósitos rituales.

Estructuralmente, las ofrendas tlapanecas también tienen mucha similitud con los depósitos rituales del Templo Mayor estudiados por Leonardo López Luján. En resumen, puede decirse que el objeto de estudio del libro es el depósito ritual, tanto entre los tlapanecos actuales como en las sociedades mesoamericanas del Posclásico tardío. Poblaciones indígenas antiguas y contemporáneas se estudian con un mismo enfoque, donde la etnografía mantiene una importancia estratégica. Para el estudio de los casos prehispánicos, no existe un método más apropiado que el estudio serio de las poblaciones indígenas contemporáneas.

Últimamente el paradigma mesoamericanista de la antropología mexicana ha sido cuestionado, sobre todo por investigadores asociados al Proyecto de Etnografía de las Regiones Indígenas de México del INAH —ver el debate sobre unidad y diversidad en Mesoamérica de la revista Diario de Campo—. Sobre todo, se ha criticado que se busquen desesperadamente “sobrevivencias” culturales prehispánicas para construir y comprobar modelos válidos para toda Mesoamérica. También se ha dicho que estos intereses unilateralmente volcados hacia el pasado, no han sido favorables para el desarrollo de una etnografía de mayor calidad en México. Sin duda, la colaboración entre etnografía mesoamericana y disciplinas históricas es perfectible. Muchas veces se toman muy en serio las metodologías de estas últimas, pero no tenemos la misma seriedad en los campos de la etnografía y de la teoría antropológica. En el contexto de estos debates teórico-metodológicos parece relevante destacar que Danièle Dehouve es de los pocos mesoamericanistas que, efectivamente, cuenta con las bases para formular algo sustancial sobre los mecanismos y dinámicas de la transmisión de un complejo político-ritual a través de las épocas prehispánica, colonial y actual. Si todos trabajaran así, los estudios mesoamericanos serían otra cosa. Y es importante señalar que sus principales interpretaciones se basan fundamentalmente en material etnográfico documentado por ella misma en el campo y, más que nada, en la exégesis indígena recopilada en lengua nativa. Si bien su proyecto se mantiene fiel al paradigma tradicional de buscar material etnográfico para entender mejor el pasado, jamás cae en el vicio mesoamericanista de interpretar estos mismos materiales a partir de esquemas interpretativos elaborados para el estudio de las culturas del pasado. Ahora que se cuestiona, comienza a llevarse a cabo lo que siempre debería haberse hecho bajo el paradigma mesoamericanista.

Autor: Johannes Neurath, Subdirección de Etnografía, Museo Nacional de Antropología-INAH

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