Plazas públicas en el siglo XXI: construcción contemporánea, patrimonio del futuro. Rehabilitación de los paramentos de la ciudad de Palenque (2003)

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La discusión acerca del patrimonio cultural cobra
cada día una amplitud mayor y alcanza a un auditorio
más vasto. Hay un número creciente de reuniones
nacionales e internacionales donde los temas
centrales son los relativos al patrimonio cultural;
especialistas de diversas disciplinas intervienen en
un debate que hace apenas unos lustros parecía
ajeno a su actividad profesional; se legisla para la
protección del patrimonio cultural y se instrumentan
campañas de propaganda para despertar conciencia
sobre ese problema y alentar actitudes de
renovación, aprecio y custodia de los bienes que
integran nuestro patrimonio. Sin embargo, todavía
no hay consenso sobre dos cuestiones fundamentales:
en qué consiste el patrimonio cultural de un
pueblo, es decir, cuáles bienes tangibles o intangibles
constituyen ese patrimonio; y en dónde radica
su importancia, no sólo para el especialista o el conocedor
sino para la generalidad de los habitantes.
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Los errores de la historia se repetirán mientras no se conozcan los procesos que han dado grandes resultados o han sido malogrados en cualquiera de las áreas de las actividades del ser humano. En términos de diseño y desarrollo urbano, el fracaso en México ha sido continuo. El dilema sigue llamando a las conciencias de quienes nos preocupamos no sólo por la imagen urbana, sino por la calidad de vida de nuestros congéneres en las diferentes formas de habitar sus espacios públicos y privados, así como del futuro de nuestras ciudades, suburbios conurbados y comunidades rurales.

En otros trabajos he señalado los problemas con los que se enfrentaron arquitectos e ingenieros cuando planearon diseños de desarrollo urbano a finales del siglo XIX y principios del XX. Ahora me interesa rescatar el sentido de las ideas y conceptos que se vinculan, como en aquel momento, a los procesos más avanzados de la construcción y rehabilitación de las diversas ciudades, además de mostrar algunas similitudes en las propuestas contemporáneas y las que en otros siglos intentaron mejorar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades mediante planes de desarrollo urbano integral, respeto e incorporación de la naturaleza a la construcción urbana, y a partir de condiciones favorables para la economía y la salubridad pública. Pero sobre todo resalto la necesidad de alcanzar una mayor conciencia de la responsabilidad de una política pública que respete propuestas avaladas por su calidad y que pudieran convertirse a futuro en parte del patrimonio urbano de nuestro país.

Cuando pensamos, investigamos y escribimos sobre los espacios públicos de ciudades y comunidades en México nos referimos a ellos como parte del pasado que se conservan o se han transformado al paso de la historia. Los consideramos hitos emblemáticos, de señalamientos históricos y culturales que forman inclusive el patrimonio cultural escultórico, arquitectónico y urbano de las ciudades o comunidades. Las múltiples acepciones de patrimonio hacen énfasis en la relación de los objetos y la cultura que representan con el pasado. Pero ¿qué significa en el presente la construcción y producción de bienes culturales? ¿Cuál es la responsabilidad de la sociedad contemporánea respecto al futuro del patrimonio existente y qué sucede si pensamos en nuestra acción cultural para el futuro? Nuestra responsabilidad no sólo estriba en definir y conservar el patrimonio cultural, histórico, artístico, tangible e intangible. El propio proceso cultural contemporáneo consolidará los bienes que puedan, en caso dado, conformar el patrimonio del futuro.

El debate entre las obras que deben o no considerarse patrimonio, así como la definición que en el futuro se tenga de éste, supera los límites del presente artículo. Por el momento pretendo llamar la atención respecto del problema que representa la construcción de nuevos espacios públicos, en términos de los procesos y dificultades para su culminación tal y como son proyectados; proyección que por sus fundamentos podría ser comprendida como un legado para el futuro, desde los criterios de diseño y desarrollo urbano actuales.

El análisis sobre el proyecto de la rehabilitación de espacios públicos en una ciudad contemporánea, realizado en 2003, intenta poner la atención sobre la importancia que tienen estas propuestas y su puesta en práctica como parte del patrimonio que estamos formando para el futuro de nuestro país. La posibilidad de vivir con algún grado de calidad en las grandes ciudades de México se ha vuelto una utopía inalcanzable. Y cuando existen planificaciones de rehabilitación de zonas fuera del centro o la capital su construcción parece no tener mayor trascendencia. Uno de los ejemplos de estos espacios se encuentra en la ciudad de Palenque, cabecera de municipio que se localiza al noreste del estado de Chiapas.

Son varios los ejemplos de nuevas plazas, calles y espacios públicos en general que constituyen el legado que se dejará a las nuevas generaciones, como lo fueron las grandes y pequeñas plazas públicas de siglos pasados. Replantear los espacios públicos de ciudades poco atendidas ha sido una tarea fundamental para arquitectos en los primeros años del siglo XXI, como lo fue para la historia del desarrollo y diseño urbano de siglos anteriores.

¿Por qué considero significativo equiparar con aquéllos los esfuerzos contemporáneos de quienes se preocupan por el bienestar de los habitantes de ciudades y comunidades? Porque entonces, como ahora, no fueron tomados en cuenta los estudios, propuestas de profesionales preparados en los más avanzados conocimientos sobre el crecimiento de las ciudades; ahora sucede lo mismo cuando entran en juego intereses políticos y económicos que benefician de manera directa sólo a unos cuantos. Los proyectos quedan inconclusos cuando cambian las administraciones, cuando no se beneficia directamente a los involucrados en el negocio de la construcción, de los bienes raíces y de la política. Y sin embargo, espacios públicos como el parque central, el atrio, la calle principal de Palenque, conforman lo que puede llegar a considerarse patrimonio urbano y arquitectónico del presente y futuro de nuestras ciudades —estemos conscientes de ello o no—, lo cual implica una doble responsabilidad de las autoridades para llevar a cabo los planes tal y como fueron aprobados.

En el campo del patrimonio cultural, la categoría de “bienes ambientales” ha sido una de las conquistas más importantes. La preocupación por la preservación del medio ambiente para la vida es fundamental, por lo que la protección a los monumentos arquitectónicos individuales se amplió: primero hacia los centros históricos, y ahora se toman en cuenta “los centros o conjuntos históricos, los sitios y los jardines históricos”, así como el “territorio” en donde sea patente la huella de la actividad humana o parajes o paisajes naturales vinculados a acontecimientos históricos.1 Por tanto, el crecimiento y desarrollo de las ciudades debe pensarse para resolver problemas de sostenibilidad en el presente, sin dejar de tomar en cuenta que si están pensados y construidos adecuadamente, pueden formar parte del patrimonio cultural del futuro. En este campo se privilegia la categoría de histórico, y precisamente es la conciencia de la historia la que debería promover y apoyar en los desarrollos urbanos que conformarán el patrimonio del futuro, a más de ayudar a la resolución de problemas sociales, económicos y ambientales.

La historia de la sensibilidad y percepción del espacio; es decir, cómo se vive y se percibe el habitat significa para los estudios del arte y la cultura una tarea impostergable. Los avances acerca de la percepción y apropiación del espacio arquitectónico y urbano realizados en psicología ambiental —al igual que los realizados sobre plazas públicas y su relación con la sociedad— son fundamentales para dar cuenta de los intentos que se hacen por lograr una vida digna, en ciudades integrales desde el punto de vista de la sostenibilidad. No se trata solamente de planear una mejor vida en términos económicos y de servicios públicos. También se afecta con ello el comportamiento humano al crear espacios que permitan una convivencia en armonía con el medio ambiente social, urbano y natural.2

Hay ejemplos que representan propuestas avanzadas de diseño del llamado nuevo urbanismo como parte del desarrollo sostenible, que trata de enfrentar las consecuencias del desenfrenado y caótico crecimiento de ciudades y suburbios, en detrimento de la vida cotidiana y el deterioro del medio ambiente y recursos naturales. El presente estudio se propone analizar la adaptación de los principios de este nuevo urbanismo a las circunstancias locales en una zona específica de nuestro país, a la luz de un devenir histórico en el contexto del desarrollo de nuestras ciudades: el “Proyecto de rehabilitación e integración del parque central y atrio de la ciudad de Palenque” (2003), a cargo del arquitecto urbanista Carlos De Leo Gándara, entonces coordinador de la Maestría en Proyectos para el Desarrollo Urbano del Departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana.3

Nuevo urbanismo y desarrollo sostenible

Tanto en Europa como en Estados Unidos, el urbanismo moderno que se desarrolló después de la Segunda Guerra Mundial dejó de tomar en cuenta los usos y costumbres de los habitantes de las grandes ciudades; además, la atención y el respeto a los recursos naturales se sacrificaron a costa de su desarrollo. Las grandes vías de comunicación y la prioridad del automóvil desecharon una calidad de vida para los habitantes de dichas urbes, pensando que al resolver problemas de comunicación se ofrecía una mejoría significativa para la vida en las ciudades.

Hacia finales de la década de 1980 surgió en Estados Unidos un movimiento autodenominado “nuevo urbanismo”, que defendía precisamente el acercamiento y la rehabilitación de las comunidades, basándose en modelos de desarrollo anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Se pretendía integrar componentes de la vida moderna, vivir, trabajar, comprar y recreación en vecindarios compactos, polifuncionales, amables para el peatón. Se presentaba como una alternativa a la suburbanización desparramada interminable sobre el territorio, el suburban sprawl (esparcimiento suburbano), una forma de desarrollo de baja densidad formada por áreas monofuncionales y accesibles únicamente en automóvil.4

En octubre de 1993, tuvo lugar el Congreso para un Nuevo Urbanismo en Alexandria, Virginia, al que asistieron alrededor de ciento setenta participantes; entre ellos, Peter Calthorpe, Andrés Duany, Elizabeth Plater-Zyberg, Elizabeth Moule y Daniel Solomon, quienes llevarían a cabo acciones para la organización de los principios del movimiento. El Congreso para el Nuevo Urbanismo (CNU) buscaba apoyar la restauración de los centros urbanos, reconfigurar la caótica urbanización de los suburbios, conservar las ventajas del medio ambiente y preservar el legado arquitectónico.5 La falta de inversión en las ciudades centrales, el aumento del desorden urbano, la creciente desigualdad por factores de raza y de ingreso, el deterioro del medio ambiente, la pérdida de tierras agrícolas y silvestres, el desgaste del patrimonio arquitectónico fueron algunos de los retos que se plantearon en el Congreso.6 Y a pesar de que la mirada estaba puesta en las ciudades y comunidades estadounidenses, es claro que estos fenómenos resultan más contundentes si se analizan en las sociedades de países en vías de desarrollo.

Andres Duany, uno de los arquitectos urbanistas más influyentes del movimiento —no sólo por la difusión de sus ideas sino por la realización de proyectos dentro y fuera de Estados Unidos—, reconoce la influencia de Léon Krier, quien diseñó el modelo inglés para el príncipe de Gales a las afueras del condado de Dorset, en el pueblo de Poundbury, una mezcla de desarrollo urbano de casas de campo, chalets, tiendas e industria ligera. Con este ejercicio el príncipe de Gales y el duque de Cornwall pensaron que ya era tiempo de mostrar cómo la arquitectura tradicional y la planeación del nuevo urbanismo pueden usarse para lograr que las comunidades vivan y trabajen a distancias muy cortas, lo suficiente cómo para desplazarse caminando. Después de escuchar una conferencia de Krier sobre urbanismo tradicional, Duany se convenció de suspender el diseño de edificios altos y elegantes, que no producían ningún efecto urbano “saludable”: “No afectaban a la sociedad en alguna forma positiva. El prospecto de crear en su lugar, comunidades tradicionales que podrían hacer para alguien una mejor vida diaria, realmente me excitó. Krier me introdujo la idea de ver a la gente primero, y del poder del diseño físico (the power of physical design), para cambiar la vida de la comunidad. Así un año después, mi esposa y yo dejamos la firma y nos fuimos a realizar algo diferente”.7

Por su parte, Léon Krier afirma que “la destrucción global de las ciudades y los suburbios, de las culturas humanas y de la naturaleza misma, sólo puede ser reversible mediante un proyecto global filosófico, técnico, cultural, moral y económico: por un proyecto ecológico. Una ciudad no es un accidente económico sino un proyecto moral. Las formas de producción no deben dictar más la forma de la ciudad; ya que la forma de la ciudad, su naturaleza orgánica, su orden moral, debe capacitar y configurar las formas de producción e intercambio”.8 El nuevo urbanismo se asume, por tanto, desde una postura filosófica, ética que contempla la complejidad de las relaciones sociales y culturales, la economía, la ecología, la política, lo cual nos lleva a su carácter de “sostenibilidad”.9 Estos principios del nuevo urbanismo han tenido repercusión en programas académicos y en arquitectos urbanistas que los aplican a planes de desarrollo urbano en México, como los que nos ocupan en este análisis.10

Es imposible pasar por alto la coincidencia de las propuestas del nuevo urbanismo —con las reservas respecto al contexto de la historia—, y las propuestas de finales de siglo XIX, que también partieron de Gran Bretaña y llegaron a Estados Unidos y a México. En ambas visiones sobre el desarrollo de las ciudades es común la idea de integrar la naturaleza a la planificación urbana, crear comunidades que tengan acceso a todos los servicios, y donde las zonas peatonales fueran prioritarias y estuvieran protegidas por secuencia de plazas y jardines. Algunas de estas propuestas para la ciudad de México se presentaron a principios del siglo XX, elaboradas por los ingenieros Miguel Ángel de Quevedo y Jesús Galindo y Villa, y el arquitecto Nicolás Mariscal; sin embargo, quedaron en el papel debido a problemas e intereses económicos ligados a la burocracia de funcionarios del entonces Gobierno del Distrito Federal, o de particulares y políticos vinculados al negocio de bienes raíces y deslinde de terrenos. Las propuestas para mejorar la calidad de vida que intentaban solucionar quedaron pendientes, y en nuestros días resultan accesibles únicamente para quienes estudian la historia de la ciudad y podemos comprobar la semejanza de las actitudes ante problemas similares. La experiencia con los nuevos planes de desarrollo urbano parecen repetir este fenómeno: propuestas de vanguardia que quedan en el papel por falta de recursos o voluntad política, como en el caso de la ciudad de Palenque.

Ciudades jardín y la idea de integración urbana en los siglos XIX y XX

Con las reservas de la distancia temporal que separa los proyectos, se puede apreciar que las propuestas de principios de siglo XX en México, derivadas de la experiencia inglesa desde el siglo XIX, tienen una relación cercana con lo que ahora propone el nuevo urbanismo, sobre todo en términos de la conservación y recuperación de la naturaleza, del sentido integral del diseño de las ciudades y de la calidad de vida de sus habitantes. La preocupación de higiene pública y mejora de los trabajadores en Inglaterra había dado origen, con Edwin Chadwick (1800-1890), a una legislación que la protegiera. La presencia de la experiencia inglesa sobre higiene pública y el movimiento de “espacios libres” —así como la idea de la Ciudad Jardín de Howard—, redundó en la preocupación del medio ambiente para la formación de plazas y jardines en la ciudad de México, particularmente en las propuestas y actividades de Miguel Ángel de Quevedo.11

Rehabilitación de imagen urbana de paramentos en Palenque. Proyecto rehabilitación e integración del parque central y atrio

Desde la década de 1950, contagiados de la supuesta modernidad constructiva, en México se adaptaron formas del urbanismo desenfrenado, caracterizado por grandes avenidas que desarticulaban la convivencia vecinal ciudadana. A partir de 1948, la planeación del fraccionamiento Pedregal de San Ángel en la zona sur de la ciudad de México —encabezada por Luis Barragán y otros reconocidos arquitectos de la época—, consistió en diseñar grandes residencias en espacios individuales de 2000 m2, integrando la naturaleza con grandes jardines particulares y comunicando la zona mediante grandes avenidas circulares, casi imposibles de recorrer por personas que no tuvieran un automóvil. Un ejemplo posterior es el fraccionamiento Ciudad Satélite, ubicado al noroeste de la zona metropolitana de la ciudad de México y creado en 1957. Ahí se siguió el mismo principio, aunque con lotes de menor tamaño y con grandes avenidas para la comunicación, además de abastecer a la zona de todos lo servicios para evitar el traslado de grandes distancias hacia la ciudad de México; una solución bien pensada pero que no dio resultado. Esta forma de urbanismo se mantiene en nuestros días mediante la planeación de grandes desarrollos habitacionales y consorcios empresariales como Santa Fe, al noroeste de la ciudad de México, con vías descomunales pensadas sólo para circulación vehicular. Sucede lo mismo en diversos centros urbanos y/o áreas aledañas en toda la República, como en Monterrey o Guadalajara.

Por otra parte, las ciudades intermedias en el país12 han sido descuidadas, relegadas de la importancia que tienen como centros nodales de desarrollo en tanto sirven de alojamiento y son proveedoras de recursos para zonas con posición privilegiada en términos culturales, patrimoniales y turísticos: tal sería el caso de la moderna ciudad de Palenque, cercana a la ciudad prehispánica de Palenque, y cuya deteriorada imagen urbana no responde a un sitio que recibe —o debiera recibir— una gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. El mejoramiento de la imagen es fundamental y premisa básica en el desarrollo de una ciudad que es parte principal de uno de los más importantes circuitos turísticos de la República: el Mundo Maya.13 Con la promoción mundial de la zona arqueológica de Palenque, se reconoce que a partir de 1960 se ha transformado en un espacio con una dinámica de crecimiento urbano desorbitado, “con niveles de crecimiento más altos que la media estatal, inclusive más alto que la capital del estado”14 (figs. 1, 2, 3 y 4).

Desde el concepto de desarrollo sostenible se ha considerado fundamental que los habitantes de zonas turísticas tengan participación activa en el proceso de investigación y planificación, es decir la población local como motor de desarrollo.15 Las ventajas del turismo rural para la población local tienen beneficios en diferentes niveles:

Desde el punto de vista económico se generan beneficios a través de las distintas formas de acogida (alojamiento, manutención. Por otro lado también supone la diversificación y potenciación de otros sectores de la economía local (artesanías), así como la aparición de nuevas formas de trabajo (guías). A nivel territorial […] contribuye a la preservación y conservación de paisajes y del medio ambiente […]. Desde el punto de vista cultural el turismo rural colabora en la conservación y valorización del patrimonio, contribuyendo también al mantenimiento de formas de vida tradicionales que consolidan la identidad local.16

Estas ideas, que se vinculan a los postulados del nuevo urbanismo, van de la mano con el proceso de investigación y planeación de la “Rehabilitación de imagen urbana de paramentos de Palenque”,

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encomendado a la Universidad Iberoamericana y coordinado por el arquitecto urbanista Carlos De Leo. El proyecto fue comisionado por el gobierno del estado de Chiapas en 2002, y se basó en los principios de varios documentos nacionales, que a la vez se relacionan con la tendencia global respecto a la conservación del patrimonio y del medio ambiente: el Plan Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial 2001-2006; el Plan Estatal de Desarrollo 2001-2006; el Plan Nacional de Desarrollo Turístico 2001-2006; el Programa Mundo Maya y el Programa Turístico Palenque-Cascada de Agua Azul. Los dos últimos programas se derivaron del nombramiento que hizo la UNESCO de la ciudad prehispánica y Parque Nacional de Palenque como Patrimonio de la Humanidad (1987).

Entre los aspectos que los planes de rehabilitación de Palenque retomaron del Plan Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio 2001-2006, dos están vinculados directamente con lo que me interesa resaltar: una política territorial que eleve la competitividad de las ciudades y regiones del país, así como la posibilidad de que poblaciones de pequeñas dimensiones sean convertidas en centros proveedores de bienes y servicios para su bienestar y para el de centros cercanos a ellas. Ambas necesidades se tomaron en cuenta en la planeación de rehabilitación de la ciudad de Palenque:

Hoy es imperativo diseñar una nueva política territorial que eleve la competitividad económica de las ciudades y regiones del país; acreciente la equidad y la igualdad de oportunidades; fortalezca la cohesión y el capital social; y garantice la independencia, soberanía e integridad territorial de la Nación.

Los asentamientos humanos en el medio rural, por su parte, encierran su propia complejidad. Sin embargo, por sus características de centros de población de pequeñas dimensiones, encuentran en las ciudades vecinas a su localización los centros proveedores de bienes y servicios necesarios para su bienestar y desarrollo, así como los lugares de gestión y apoyo a organizaciones y gubernamental.17

La territorialidad, así como las ciudades medias junto con los centros históricos, se convierten en una de las aportaciones principales de la conceptualización y normatividad del patrimonio cultural, entendido como bienes ambientales a escala internacional. En el discurso México está a la vanguardia, y lo mismo sucede con la preparación profesional de los encargados de los proyectos. Son circunstancias de voluntad política e intereses creados en niveles medios de decisión los que impiden el desarrollo integral de nuestras comunidades.

El estudio de la ciudad de Palenque nos llama la atención por sus características políticas; al ser cabecera municipal y tener condiciones para ofrecer servicios, correspondería a las que se refiere el Plan Nacional como proveedora de servicios. El análisis para la rehabilitación de Palenque señala que si bien “la región tiene gran potencial para posicionarse como zona de atracción y retención de población mediante la ampliación de la oferta de servicios turísticos y empleo, es menester mejorar la infraestructura de apoyo a la producción y a la comunicación”.18 Por su cercanía a la ciudad prehispánica de Palenque, a sólo ocho kilómetros, es lógica la rehabilitación de la imagen de la zona y de su infraestructura fundamental para responder a la trascendencia que representa el programa Mundo Maya, y el nombramiento de la zona prehispánica como patrimonio de la humanidad.

Rehabilitación e integración del parque central y atrio de la iglesia de Palenque y su relación con el desarrollo urbano sostenible

Dos aspectos fundamentales del proyecto que sí se llevaron a cabo se relacionan directamente con tendencias contemporáneas en la construcción de modelos urbanos, vinculados a diversos aspectos del llamado desarrollo sostenible:

1. El sentido de integración urbana, la adaptación de un diseño contemporáneo a las condiciones sociales, culturales, morfológicas y geográficas del lugar.

2. La asimilación particular de la ciudad de Palenque a los postulados del desarrollo sostenible en el nuevo urbanismo, que rescata al ser humano como centro del proyecto urbano y al desarrollo sostenible como medio de beneficios ecológicos, sociales, culturales y políticos.

En el proceso para realizar un proyecto social, política y económicamente sostenible, es necesario involucrar a la comunidad, a grupos organizados y a las autoridades. Y esto fue exactamente lo que se hizo. Primero se tuvieron reuniones con dichos actores sociales, para conocer sus problemas y expectativas. Se realizaron sondeos en el parque central para conocer cómo usaba la gente dicho espacio y cómo se podría mejorar. Posteriormente, se tuvieron reuniones para presentar y discutir los avances. En ocasiones se ofrecieron opciones para que la comunidad escogiera.19 Derivado del “Proyecto de Rehabilitación de Imagen Urbana de Paramentos en Palenque” surge el plan particular de “Rehabilitación e integración del Parque Central y atrio de Palenque”. Para ello, se definieron los espacios públicos que serían detonadores de una serie de acciones que podrían favorecer la identidad y arraigo de la población, mejorar en gran medida la imagen urbana de la localidad, así como la estancia de la población turística flotante y la consecuente erogación económica.

La idea original de mejoramiento de imagen urbana comprendía el espacio correspondiente al Parque Central, incluyendo el atrio de la iglesia, la glorieta de la Cabeza Maya y toda la extensión de la avenida Juárez (fig. 5), además de la creación de varias plazas intermedias que restaran “monotonía al recorrido” y promovieran el “esparcimiento y convivencia social”.20

Sin embargo, lo único realizado hasta el momento (2009) es la rehabilitación del Parque Central, pues incluso el atrio de la iglesia no se intervino debido a falta de presupuesto. El cambio de gobierno estatal suspendió el resto de la propuesta que comprendía la avenida Juárez y, por tanto, la propuesta de rehabilitación integral, con el sentido de desarrollo sostenible no se llevó a cabo. Como veremos, tampoco se realizaron las propuestas como habían sido formuladas por los especialistas, lo cual provocó una doble incongruencia y falta de sentido.

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Parque Central y atrio de la iglesia

El Parque Central de la ciudad está flanqueado por la iglesia de
Santo Domingo, el Palacio Municipal y una escuela, ahora Casa de la Cultura (fig. 6). Todas estas construcciones fueron consideradas para ser rehabilitadas y reconceptualizadas en su modelo arquitectónico; este proceso se derivó a partir del respeto a las formas locales, proponiendo un diseño sencillo, más acorde con las tendencias estilísticas actuales, en acuerdo con los sectores involucrados en la aceptación del proyecto mediante las consultas públicas realizadas.

En la acuarela para la restauración de la antigua iglesia de Santo
Domingo (fig. 7), notamos el respeto por la construcción original, en la que sólo se aumenta una torre para darle altura sobresaliente y, por tanto, mayor solemnidad al edificio. La limpieza de las líneas que definen la fachada remite nuevamente a una tendencia sintética de la arquitectura contemporánea.

En cuanto a la renovación del Palacio Municipal (fig. 8), la simplificación de formas y la sencillez de color, dado exclusivamente por los propios materiales, retoma sintéticamente la idea de un arco maya invertido y modificado, pero que torna contemporáneo al edificio al remitir a un elemento local. Este diseño contrasta con el actual edificio municipal (fig. 9), todavía sin construir. Para la escuela —como se establece en el plan— no hubo propuesta debido a la memoria visual que representa el inmueble para los habitantes de la ciudad.

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De igual modo, la avenida Juárez (fig. 10) fue diseñada bajo los mismos principios de simplificación y limpieza de las construcciones y de zona peatonal. Se concibe en una línea quebrada, para evitar la monotonía de una linealidad excesiva. Se limpia de letreros y se propone un mobiliario urbano con base en arbotantes, jardineras, bancas y pérgolas que protejan del sol. El objetivo que se persigue con ello es que la visualidad de la avenida principal invite a ser caminada, utilizada en cuanto a los comercios y terminar así con la contaminación visual del eclecticismo sin sentido que prevalece. Tampoco esta parte del proyecto se realizó, aun cuando quizá representaba la parte sustantiva para ofrecer un sentido de integración del proyecto.

Por su parte, el Parque Palenque es un punto de reunión de los habitantes y los turistas, por ser el espacio donde se generan la mayoría de actividades políticas, sociales, culturales y religiosas de la ciudad. Esta zona estaba formada por una serie de espacios segregados y poco funcionales para tan diversas actividades, por lo que se propuso un diseño que integrara en un solo espacio todas sus actividades

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y reflejara la imagen de una sociedad con arraigo cultural y orgullo de su entorno natural. Tales aspectos fueron consultados a la población, antes de proyectar los cambios, ya que el sentido del desarrollo urbano sostenible no estaría completo si no se buscara representar en el espacio público la identidad de una determinada tradición cultural (fig. 11). Aunque supone adelantarnos en las conclusiones, es menester mencionar que este aspecto —que sí se cubrió arquitectónica y urbanísticamente— ha dado buenos resultados en cuanto a facilitar la convivencia cotidiana y las festividades de la comunidad. No podemos dejar de mencionar la incorporación de la estructura tubular que atraviesa la palma, al centro del Parque Central, y en la que puede reconocerse la mezcla de un elemento contemporáneo, tanto con el material como en su concepción, al lado de la palma, cuya forma y material atañe a la tradición constructiva local.

El objetivo fue crear un espacio central con actividades múltiples pero bien definidas desde el punto de vista territorial: área para actividades cívicas generadas por la presidencia municipal; área para actividades religiosas de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán; actividades de la Casa de la Cultura en el lugar que antes

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ocupaba la escuela; actividades que resultan del uso diario del espacio como paseo, descanso, reunión, tránsito, refrigerio o festividades colectivas: “La remodelación del Parque es en realidad una propuesta de revitalización de un espacio público fragmentado, conservando usos existentes y aquellos elementos que permiten la identificación y lectura del espacio, así como el reconocimiento del sitio original, tales como elementos arbóreos, vistas y ejes”.21

Estas declaraciones que anteceden los objetivos del proyecto nos colocan de entrada en la posibilidad de relacionar las intenciones de lo que sería una realidad en 2004 y que se caracteriza por contener los principios del sentido de integración social, cultural ecológica, política, de apropiación y de arraigo, derivados del propio objetivo general de la propuesta de rehabilitación e integración del parque y el atrio: “Elaborar un proyecto de mejoramiento de imagen urbana y puesta en valor del Parque Central que promueva el desarrollo económico de la localidad, el arraigo y convivencia social de sus pobladores”.22

Si recordamos las características del nuevo urbanismo, se constata a cada paso del proyecto de Palenque la asimilación de estas ideas en las propuestas de rehabilitación, desde sus objetivos específicos hasta las técnicas y materiales de construcción, sin dejar de considerar la opinión de la población que habita cotidianamente dichos espacios.

El primer intento de integración se planeó mediante la destrucción de “arcos mayas” (fig. 12) que dividían el espacio del parque, y de esa manera se articularían más fácilmente los espacios diseñados.

Objetivos específicos de estas modificaciones.

1. Incrementar la estadía y gasto de los visitantes a la ciudad de Palenque, Chiapas, al ofrecer mayores atracciones y actividades recreativas y culturales.

2. Mejorar las condiciones microclimáticas del Parque Central, lo cual propiciaría una estancia, tanto de pobladores como de turistas, más confortable en esta parte de la ciudad.

3. Integrar las actividades cívicas, religiosas, culturales y recreativas en un espacio público que todos los pobladores reconocen como suyo.

4. Designar espacios específicos y diseñados ex profeso para diversas actividades que debe alojar este parque, a fin de volverlo más funcional.23

Con estos objetivos se pretendía que la actividad económica mantuviera o regenerara el sistema ambiental; asegurara que la actividad económica mejorara la calidad de vida de los habitantes de la localidad, y promoviera la autosuficiencia regional, principios que forman parte de los presupuestos sostenibles en el desarrollo urbano.24 En la rehabilitación de Palenque resalta la importancia que se da a la comunidad, sus formas de vida y necesidades cultura-

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les. Se contempla una rehabilitación económica, ecológica, política (en tanto cumple con las prerrogativas de un desarrollo basado en los documentos de dirección turística, social, constructiva y cultural del gobierno federal y estatal), social y cultural de la comunidad.

Una de las características sobresalientes del proyecto fue la adaptación de la reconstrucción de las áreas, ya que para ello se consideró el estilo, la geografía y el medio ambiente local. Asimismo, habría que resaltar la contemporaneidad de los diseños arquitectónicos y del mobiliario urbano, inspirados en formas constructivas de tradición de la zona. Inspirarse en formas arquitectónicas de tradicional local no significa copiar, mal o bien, la arquitectura del pasado. El punto de partida fueron los monumentos prehispánicos de Palenque. Estos diseños, como sucede en el quiosco-palapa al centro del parque, se hacen contemporáneos no sólo por su diseño, sino por la combinación de materiales locales como la palma, el armazón con estructura tubular para enfatizar el cruce de los mismos respecto a los puntos cardinales que establece la plataforma de la base del quiosco.

Para lograr los beneficios ecológicos, sociales, culturales y políticos, en el planteamiento general se proyectó un espacio que integrara todos los lugares que hasta entonces se encontraban separados: atrio de la iglesia, zona del quiosco del Parque Central, el patio anterior y posterior de la Casa de la Cultura, así como los paramentos que delimitaban toda el área. Una de las principales segregaciones del parque estaba marcada por la segmentación en dos áreas por una hilera de arcos “mayas” que enfatizaban el desnivel de la topografía. El escalonamiento que provoca el desnivel complicaba la integración de los dos segmentos por la columna de arcos que dividía por la mitad al espacio.

El respeto por el patrimonio arquitectónico, urbano y cultural es uno de los pilares de esta nueva forma de urbanización. Por ello es importante tomar en cuenta que tanto las propuestas de restauración de edificios antiguos como la escuela o la iglesia, se respetaron y quedaron tal cual en el proyecto; en el caso de la iglesia, se propuso una restauración desde las concepciones arquitectónicas contemporáneas, que no “afectaran” el sentido original de la construcción. En el caso del quiosco, sustituido por la palapa, cabría señalar que fue construido en la década de 1960, por lo cual no se destruyó arquitectura considerada patrimonio histórico. Ese quiosco se encontraba rodeado por ejes diagonales que formaban una

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estrella con el quiosco al centro. Esta división en angostos caminos que formaban la estrella se intercalaban con jardineras que, a decir de los habitantes que frecuentan el lugar, cuando la música invita a bailar tornaba imposible cualquier tipo de interacción (fig. 13); por esta razón el Parque Central fue liberado de divisiones, mientras el quiosco-palapa al centro muestra un diseño limpio y funcional. Así, pues, se demolieron los arcos que separaban innecesariamente el espacio del parque y se conformó de un solo espacio integrado (fig. 6). El quiosco-palapa se construyó al centro de la plaza inspirado en una tradición local, desde la perspectiva de un diseño contemporáneo. La relación con las formas de la zona maya de Palenque es de “contraste” como se señala en el proyecto,25 lo cual implica que no se trata de una copia o reproducción pastiche (en el cual se copian estilos artísticos tal cual y se pretende originalidad), sino de un diseño que sintetiza los trazos de la forma del arco tradicional maya (figs. 14 y 15). El techo del quiosco, conocido como palapa, se construyó sobre una base cuadricular transparente tubular, también llamada “estereo-estructura”, que sostiene y atraviesa la palapa y cuya forma recuerda el arco maya. El espacio alrededor del quiosco dejó de tener las divisiones que dificultaban las actividades de danza y convivencia de los usuarios. La plaza quedó

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formada por módulos, y sobre ésta la plataforma del quiosco quedó girada en relación con la plaza central, lo cual da un movimiento a la zona enfatizado por los escalones en diferentes direcciones y rompe la monotonía de un espacio tan amplio —en el que, por cierto, de acuerdo con el proyecto original no se respetaron todas las Plantas que habían sido consideradas (fig. 15). Para diferenciar cada uno de los espacios, se combinaron modulaciones, materiales, colores, vegetación y cambio de niveles que delimitan los espacios junto con los diferentes ángulos y giros de las trazas. Se buscó el manejo de plataformas y escalinatas como reminiscencia de la arquitectura prehispánica, obviamente sin seguir las proporciones exactas, además de que las propias condiciones topográficas y la función utilitaria contemporánea no lo permitían y los escalones de dichas escalinatas se pierden en los taludes de vegetación propuestos. La diferencia entre el espacio peatonal y vehicular estaba marcado por medio del cambio de material. Frente al edificio de la presidencia municipal se propusieron dos plataformas que ofrecían un juego de vegetación no lineal, de respetarse la vegetación existente. En la construcción final, llevada a cabo por un equipo diferente al que diseñó, no se respetó —entre otras propuestas— la conservación de la vegetación de mayores dimensiones que había en la zona.

Además se construyeron tres quioscos comerciales, de los ocho que se proyectaron en la parte lateral de parque, colocados como parte del paseo peatonal y alineados de acuerdo con las palmeras (fig. 16). Estos quioscos reubicarían los locales adosados al atrio de la iglesia: que se encuentra aproximadamente a 3 metros de altura sobre el parque y es en el escalón que se forma por la diferencia de altura, en donde se localizan esos locales que impiden la visibilidad integral del atrio con el parque. La disposición de los nuevos locales resolvían este problema, pero a pesar de la construcción de los nuevos quioscos para comidas, los locales improvisados en el escalón de la iglesia aún permanecen.

En relación con el mobiliario urbano se mantuvo el mismo estilo, que ofrece una imagen de limpieza y simplicidad en luminarias, bancas, pérgolas que serían hechas de plástico reciclado con apariencia de madera, con lo cual se evitaría la tala de árboles y la conservación a largo plazo resultaría mucho más económica. La visión ecológica de protección al medio ambiente y un mantenimiento de menor costo sería dejada de lado en la construcción de pérgolas y bancas proyectadas con este material. Los bolardos y contenedores

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de basura, colocados en lugares estratégicos de acuerdo con el uso de cada zona, con la idea de propiciar una mayor funcionalidad, seguridad y confort. Los sanitarios se ubicaron, también después de realizar consulta entre la población, junto con el sitio de taxis (figs. 17, 18 y 19).

El sentido ecológico y de conservación de los recursos naturales definidos por el nuevo urbanismo se retomó para el proyecto de Palenque al recurrir a la vegetación de la zona y conservar la mayoría de especies locales, como almendros, laureles y cedros. “La propuesta de vegetación es de tipo arbóreo, con la finalidad de crear condiciones microclimáticas confortables (sombra y disminución de temperatura) e intentar recuperar fauna aviaria de la región”.26

El pavimento tiene doble utilidad: una responde a la utilidad de ser la base del piso peatonal y vehicular; y otra enfatiza continuidades, resalta arquitectura, indica y contrasta caminos y ejes imaginarios de direcciones. Para dar mayor unidad al proyecto, se continuaron las texturas, módulos y colores para formar caminos y alrededores con el mismo tipo de materiales, sobre todo piedra laja

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y Econcreto, un material permeable que permite filtración del agua de lluvia al subsuelo y evita inundaciones. De nuevo vemos reunidos elementos funcionales que conforman un estilo coherente como totalidad.

La iglesia se encuentra en un nivel superior al parque, ya que el juego de trazos del pavimento crea diferentes niveles, pequeñas plazas que anteceden a la parroquia. El pavimento se prolonga por encima del talud propuesto y del sitio de taxis, para crear así una terraza con vista al Parque Central. Se dio especial atención al hecho de que las condiciones climáticas propician que las actividades puedan prolongarse hasta altas horas de la noche, y para ello se manejaron juegos de luces por luminarias de poste para iluminación general del espacio público; e iluminación de piso dirigida a resaltar elementos vegetales, arquitectónicos y urbanos, con diferentes intensidades para cada zona. Por supuesto, se proyectó la dotación de una infraestructura hidráulica y sanitaria, que respondieran a estas nuevas necesidades de manera eficiente. Los resultados sociales de la parte rehabilitada ha sido un éxito en cuanto a la convivencia de vecinos y turistas que acuden a la plaza central. Sin embargo, no fue posible retirar los puestos de comida ubicados en el atrio de la iglesia, por lo cual comparten espacio con los tres quioscos contemplados en el proyecto. ¿Faltó convencimiento para lograrlo o se trata, como es lo más probable, de la carencia de empleos y de la situación política para crear nuevas formas de trabajo, basados justamente en lo que está promoviendo el desarrollo sostenible?

Los trabajos de reconstrucción fueron suspendidos por la falta de presupuesto y el cambio de gobierno estatal. Por otra parte, la construcción de la propuesta de rehabilitación no se llevó a cabo tal y como se había planteado, entre otras razones porque la construcción no fue realizada por quien diseñó la propuesta. Si bien la normatividad en la construcción no permite construir al proyectista, sería muy conveniente la colaboración entre proyectistas y constructores, para evitar decisiones que dejan de lado los criterios del arquitecto urbanista, basados en principios de planificación sostenible.

La interpretación adecuada del proyecto es indispensable para que llegue a buen término. Si el gobierno aprueba los planes en papel, ¿por qué razón no convenir en la supervisión arquitectónica (no económica) por parte de los creadores del proyecto? De otra manera difícilmente podrán lograrse los objetivos de la planeación urbana, además de echar por la borda una serie de gastos realizados tanto en los estudios socioculturales previos a la planeación de la zona comercial y habitacional de la avenida Juárez, como en los aspectos económicos y de ubicación de locales comerciales; así como los referentes a la vegetación, asolamiento y vistas; el análisis de la estructura urbana, del uso del suelo, de fachadas; el análisis de factores y criterios básicos de diseño urbano, secuencia de los espacios, perfil urbano y perfil de calle, aspectos de contaminación visual, de confort; el análisis de la infraestructura (agua potable, drenaje, alcantarillado, electricidad, vialidad).

Los problemas que se plantean los gobiernos locales para dar continuidad a proyectos basados en estrategias del gobierno federal y en estudios minuciosos de los responsables del plan original, dan como resultado pérdida de tiempo y dinero, pero sobre todo impide la oportunidad de desarrollo de las comunidades, en términos de una mejora en la calidad de vida. En el proyecto de Palenque se dejó de lado la consulta realizada entre diferentes sectores de la población para planear los nuevos espacios de acuerdo con sus tradiciones y uso de los mismos, además de cuestiones fundamentales de construcción que consideraron la economía y las condiciones geográficas y morfológicas del lugar, lo cual con el paso del tiempo implicará mayores gastos y un rápido desgaste arquitectónico y urbano.27

Las ventajas de construir y rehabilitar espacios en ciudades intermedias son fundamentales para el desarrollo de las comunidades en todos los niveles socioculturales. La conformación de un nuevo patrimonio cultural y urbano es una responsabilidad compartida de los que gobiernan y quienes proyectan el futuro de nuestro entorno. La historia muestra errores y aciertos que deben ser tomados en cuenta. Los estudios sobre arte y percepción muestran la parte no sólo de la conformación de espacios de desarrollo sostenible, como sería el nuevo urbanismo, sino los aspectos urbanos y arquitectónicos del hábitat, que provocan una sensibilidad de armonía entre construcciones espacios libres y naturaleza y afecta el comportamiento cotidiano de las personas. De ahí la importancia de difundir las propuestas inconclusas que resuelven formas de convivencia social, y constituyen además lo que puede ser el patrimonio del futuro.

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Autora: María Estela Eguiarte Sakar, Museo Nacional de Historia, INAH. Académica en la Universidad Iberoamericana.
** Guillermo Bonfil Batalla, “Nuestro patrimonio cultural: un laberinto de significados”, en J. Cámara y R. Witker (coords.), Memoria del Simposio Patrimonio y Política cultural para el siglo XXI, 1994, p. 17.

  1. Ignacio González Varas, Conservación de bienes culturales. Teoría, historia, principios y normas, 1999, p. 54. []
  2. Oscar Newman, Defensible Space: Crime Prevention trouhg Urban Design, 1972; Kevin Lynch, Imagen de la ciudad, 1984; J. Charles Holohan, Psicología ambiental, 1999; para algunos estudios históricos y de caso realizados en México, véase Miguel Aguilar, “Uso y apropiación del espacio urbano”, en Miguel Ángel Aguilar y Amparo Sevilla (coords.), Estudios recientes sobre cultura urbana, 1996; José Luis Lezama, Teoría social espacio y ciudad, 1998; Ma. Estela Eguiarte, “La imagen del hábitat: mapas cognoscitivos y formas de percepción y apropiación del espacio”, en Rebeca Monroy (coord.), Múltiples facetas del espacio, 2003. Los estudios particulares demuestran la importancia de la percepción y vida en los espacios públicos y privados al fomentar identidad, sentido de apropiación y, por tanto, de seguridad. Los beneficios de convivencia social son invaluables y el diseño urbano —planteado desde una perspectiva social y psicológica de la percepción y sensibilidad, y ahora del nuevo diseño basado en la sostenibilidad— promueve estos avances. []
  3. La memoria descriptiva de abril de 2003 inserta este proyecto dentro de otro mayor: Carlos De Leo (coord.), “Proyecto de rehabilitación de imagen urbana de paramentos en Palenque. Memoria descriptiva (2003)”. []
  4. Luisa García, “El nuevo urbanismo”, en línea http://www.arqhys.com/articulos/urbanismo-nuevo.html]. []
  5. Shelley R. Poticha, “Foreward”, en Michael Leccese y Kathleen McCormick (eds.). Charter of the New Urbanism. Region, Neigborhood, District, and Corridor, Block, Street, and Building, 1996, p. 2. []
  6. Jonathan Barnett, “What’s New about the New Urbanism?”, en Michael Leccese y Kathleen McCormick (eds.), ibidem, p. 5. []
  7. Andrés Duany, citado por Nikos A. Salingaros en Léon Krier Webpage [http://zakuski.utsa.edu/krier/], 2008, p. 1. []
  8. “The global destruction of cities and countryside, of human cultures and of nature itself, can only be reversed by a global philosophical, technical, cultural, moral and economic project: by an ecological project. A city is not an economic accident but a moral project. Forms of production ought no longer to dictate the form of the city; but the form of the city, its organic nature and moral order, must qualify and shape the forms and of production and of exchange”. Nikos A. Salingaros, “The Future of the Cities: The Absurdity of Modernism. Interview with Léon Krier”, en línea [http://www.planetizen.com/node/32]. []
  9. El desarrollo sostenible fue definido por primera vez en 1987 en el Informe de Brudtland de la Comisión Mundial de Medio Ambiente de la ONU, creada en 1983. Dicha definición se asumiría en el Principio 3º de la Declaración de Río (1992): “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades del futuro para atender sus propias necesidades”. Abarca tres partes conceptuales: la ambiental, económica y social. []
  10. La maestría en Proyectos para el Desarrollo Urbano en la Universidad Iberoamericana, fundada por el arquitecto Carlos De Leo en 1997, sigue los lineamientos del nuevo urbanismo dentro de la visión del desarrollo sostenible. []
  11. Ma. Estela Eguiarte, “La ciudad pensada, una ciudad que no fue. México 1900-1911”, en Arquitectónica, año 3, núm. 6, México, Universidad Iberoamericana, 2004. []
  12. Dentro del Sistema Estatal de Pueblos y Ciudades 1995-1996, Palenque es concebida en un nivel intermedio y depende de dos ciudades de nivel estatal: Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, y Villahermosa, Tabasco; además funciona como ciudad prestadora de servicios para Yajalón (11783 habitantes); Carlos De Leo (coord.), op. cit., p. 11. []
  13. Ibidem, p. 24. []
  14. Carlos De Leo (coord.), op. cit., p. 47. []
  15. Josep Ballart y Jordi J. Tresserras, Gestión del patrimonio cultural, 2005, p. 220. []
  16. Idem. []
  17. Josefina Vázquez Mota et al., Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio 2001-2006. Ciudad y Región, expresión de arte colectiva, una tarea Contigo, 2006, pp. 14 y 15. []
  18. Carlos De Leo (coord.), op. cit., p. 12. []
  19. Entrevista con el arquitecto Carlos De Leo, 5 de agosto de 2008. []
  20. Carlos De Leo (coord.), op. cit., p. 11. La intervención dentro del polígono incluía las fachadas de los edificios con sus esquinas para terminar los edificios, recomendaciones para el tendido de tuberías para dotación de servicios hidráulicos, así como la pavimentación completa de la avenida Juárez. []
  21. Carlos De Leo (coord.), op. cit., p. 7. []
  22. Ibidem, p. 4. []
  23. Idem. []
  24. Luis Echarri Prim, Ciencia de la Tierra y del medio ambiente, libro electrónico, [www.
    tecnu.es/asignatura/ecología/hipertexto/índice/HTML], señala estas mismas características como fundamento de la sostenibilidad, lo cual implica que se usan los recursos eficientemente, se promueve el desarrollo e implantación de tecnologías limpias, y se restauran los ecosistemas dañados. []
  25. Carlos De Leo, op. cit., p. 9. []
  26. Ibidem, p. 11. []
  27. Un ejemplo de esto es haber sustituido con madera el material sintético de los techos y bancas. Ellos están en contra del principio de conservación del medio ambiente, además de que su mantenimiento y rápido desgaste —por ser una zona lluviosa— ocasionará gastos innecesarios. []

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