La historia interétnica en la identidad nahua. La guerra contra los franceses, llamados analtekos

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El proceso de construcción de identidades incluye necesariamente la dinámica de relaciones sociales en las que los grupos han estado inmersos a lo largo de su historia. En el caso de los pueblos indios, la historia de relaciones interétnicas es un elemento central en la definición de la identidad propia y de la construcción del “otro”. Este proceso incluye un diálogo recíproco entre grupos sociales, que directa o indirectamente incorpora elementos de las manifestaciones de dicha interrelación en diversos momentos de la historia de los grupos. En el diálogo interétnico se construyen las identidades y estrategias de relación con base en las experiencias previas, en las condiciones ideológicas del contexto, en las condiciones sociales, económicas y políticas del momento y en los fines que se espera obtener mediante dicha interacción.

La historia representa un aspecto fundamental a considerar en la comprensión del carácter de las identidades sociales contemporáneas. Como afirman Peter Berger y Thomas Luckman: “Las sociedades tienen historias en cuyo curso emergen identidades específicas pero son historias hechas por hombres que poseen identidades específicas”.1 Por otra parte, en el devenir histórico, el proceso de formación de estas identidades no sólo se basa en los hechos mismos, sino también incluye las narraciones generadas a partir de esos hechos y que son compartidas y socializadas por el grupo. Es decir, la experiencia forma parte del proceso de construcción de las identidades y ésta es transmitida posteriormente mediante la creación de diferentes versiones de los hechos. Éstas incluyen interpretaciones a partir de los valores y objetivos particulares de los distintos grupos sociales productores de dichas narraciones. En este sentido, la construcción de la identidad, en este caso de los pueblos nahuas de Cuetzalan en Puebla, involucra un largo proceso de relaciones interétnicas que han sido narradas de maneras diferentes desde la perspectiva de cada grupo social.

Me interesa destacar una versión histórica alternativa que ha estado excluida de lo que se ha considerado la versión legítima de los hechos,2 es decir, aquella producida por grupos cuya voz está ausente en la historia pública oficial que ha sido difundida al conjunto de la población por medio de los libros de texto. Con respecto a la formación de las identidades por medio del discurso histórico, doy prioridad a esta versión alternativa de la historia por considerar que es la que alimenta una parte importante de la identidad de los grupos sociales en el nivel local, en la vida cotidiana. Es decir, no son los hechos “verdaderos” sino las versiones de esos hechos que circulan entre la población, las que constituyen el acervo ideológico que se interioriza y pone en práctica en la manifestación de las identidades en las relaciones sociales. En esta perspectiva retomaré algunos relatos provenientes de la historia oral de los pueblos nahuas de la Sierra Norte de Puebla. Su versión de los hechos históricos articula y contrasta con otras versiones producidas por los grupos locales mestizos, y en la narrativa histórica nacional. La conjunción y articulación de estas diferentes versiones históricas constituye el marco ideológico a partir del cual se construyen las identidades y su manifestación en las relaciones interétnicas.

Historias particulares, identidades diferentes

La identidad de los nahuas de Cuetzalan, en la Sierra Norte de Puebla, ha sido conformada a partir de una visión interétnica de la historia, de la que se desprenden las características de identificación del grupo. Esta identidad es construida por medio de los relatos que circulan en las comunidades indias sobre eventos históricos de carácter local y nacional. Los hechos son transmitidos por diversos medios, entre ellos la tradición oral. En la región de Cuetzalan, un grupo de “campesinos nahuas… [que trabajan] en actividades intelectuales y actividades agrícolas”,3 miembros de un Taller de Tradición Oral, decidieron recopilar y publicar los relatos provenientes de la tradición oral, con el fin de producir un texto que conjuntara su versión de la historia local para su más extenso conocimiento, fuera del ámbito de las comunidades nahuas. En este trabajo me centraré en el análisis de este texto de historia oral, el libro Tejuan Tikintenkakiliayaj in Toueyitatajuan. Les oímos contar a nuestros abuelos.4

Con la intención de ejemplificar el proceso en el que un grupo social construye sus identidades a partir de versiones históricas alternativas, contestatarias y/o complementarias, tomaré el caso de los relatos incluidos en el mencionado libro sobre la intervención francesa, tal como circulan en la región de Cuetzalan.

“La lucha contra los analtekos” relata la participación de los pueblos indios de la región en la guerra contra los franceses y austriacos en el siglo XIX. En este apartado se incluyen varios relatos, contados por algunos ancianos de las comunidades nahuas del municipio de Cuetzalan, especialmente de la comunidad de San Miguel Tzinacapan, de donde son originarios los miembros del Taller de Tradición Oral, autores de esta publicación. En estos eventos los grupos nahuas de Cuetzalan, en el distrito de Zacapoaxtla, tuvieron una participación destacada que les valió el reconocimiento en la historia pública oficial, especialmente en la famosa batalla del 5 de mayo.

La participación de los llamados indios zacapoaxtlas en contra de los franceses en esa batalla, es quizás uno de los pocos hechos históricos en los que la historia oficial mexicana ha reconocido explícitamente el papel protagónico de la población indígena como tal en la historia nacional. Los indios zacapoaxtlas, de acuerdo con esta versión de la historia, participaron heroicamente en la defensa de la soberanía nacional.5 Este reconocimiento, aun cuando represente una versión parcial que desconoce las características locales de la lucha de los pueblos nahuas en ese evento, representa un importante elemento ideológico que ha sido utilizado por los grupos indios y mestizos de la región.

A partir de los documentos encontrados en los archivos locales y de los relatos tanto de las comunidades indias como de parte de los mestizos, se reconoce que la participación de los pueblos nahuas rebasó a los grupos que podrían identificarse como zacapoaxtlas. Por ejemplo, en los Archivos de Cuetzalan se incluye una lista de los ciudadanos cuetzaltecos que participaron en la lucha contra los franceses,6 y al respecto Thompson menciona:

Pala Agustín [líder cuetzalteco] luchó en la batalla de Puebla el 5 de Mayo de 1862, día en que el Ejército Liberal del General Ignacio Zaragoza logró derrotar a las fuerzas expedicionarias francesas. Más tarde se encargaría de organizar una compañía de 100 indígenas de Cuetzalan para luchar bajo las órdenes de Juan N. Méndez en la resistencia patriótica contra los sucesivos intentos de las tropas francesas y austriacas de ocupar la Sierra.7

El Ejército de Oriente incluía a grupos nahuas de varios distritos de la Sierra Oriental: Tetela, Tlatlauqui y Zacapoaxtla.8 Cuetzalan había pertenecido en diferentes momentos primero a Tlatlauqui y posteriormente a Zacapoaxtla, pero aun cuando perteneció administrativamente al distrito de Zacapoaxtla, la identificación de sus habitantes se dio con respecto al municipio de residencia, Cuetzalan. Para los cuetzaltecos, los zacapoaxtlas eran los habitantes del pueblo de San Pedro Zacapoaxtla, siendo los que se nombran a sí mismos como tales, atribuyéndose los hechos heroicos mencionados en la versión oficial. En este momento la población es mestiza en su mayoría y, siguiendo la tendencia ideológica dominante, difícilmente reconocerían su origen indio fuera del contexto que aclama su participación en dicha guerra. No obstante, el ayuntamiento de Zacapoaxtla continúa reforzando esa versión de la historia, atribuyéndose el reconocimiento público. Ello es evidente en las manifestaciones públicas de las autoridades municipales, tales como en los murales que se encuentran dentro del palacio municipal y en las esculturas que adornan el jardín en la plaza central del pueblo. El heroísmo de los zacapoaxtlas en contra de los franceses es un elemento de orgullo muy apreciado por los habitantes de dicho pueblo. Al respecto, un mestizo de Cuetzalan menciona:

Los documentos muestran claramente que los que pelearon eran indígenas de toda la Sierra, pero de todos modos las autoridades de Zacapoaxtla mantienen la versión que les conviene, cuando que sus antepasados, todos eran mestizos y ni pelearon.9

La versión presentada de los hechos en los relatos de los ancianos nahuas muestra diferencias con la versión pública, e incluso con la de los historiadores que han trabajado con archivos locales. En primer lugar, para los grupos indios la historia es mucho más que simplemente hechos. Lo que destacan son los significados sociales, y por tanto la versión que relatan incluye elementos fundamentales para reforzar las características “ideales” de la identidad maseual.10 Es decir, su historia es una historia en donde lo simbólico adquiere mayor relevancia, destacando en los hechos del pasado los elementos fundamentales para el comportamiento de los pueblos nahuas en la actualidad.

El objetivo explícito de este esfuerzo, por presentar su propia visión de la historia, manifiesta claramente el papel otorgado a los relatos para su acción en el presente:

Por medio del rescate, la reflexión crítica y la difusión de la Tradición Oral, estamos tratando de favorecer el desarrollo étnico cultural en la zona de Cuetzalan…11 Los relatos nos llevan de la mano a vivir en la cultura nahua, cuentan cómo eran nuestros pueblos, cómo era la vida cotidiana de los maseualmej y vemos que nuestra cultura aún está viva, que algunas de nuestras costumbres parecen morir pero renacen después. Los relatos nos describen ese tronco vital en el que se han insertado los cambios.12

La versión diferente de la historia que los autores nahuas presentan en este texto nos permite entender no la “verdad” de los hechos en la perspectiva local, sino sobre todo el valor cultural de la historia como parte del proceso de construcción de las identidades. Al relatar su visión de los hechos históricos, ellos enfatizan los elementos relevantes para la definición de sí mismos en contraste con el otro grupo social, los mestizos, llamados por ellos koyomej13 con quienes han estado en conflicto desde su arribo a la Sierra a mediados del siglo XIX. De este modo su participación en hechos regionales e incluso nacionales se concibe como parte de un proceso histórico de larga duración, en donde la confrontación interétnica es y sigue siendo fundamental para su desarrollo como grupo étnico, en relación con otros sectores de la sociedad mexicana.

Construyendo identidades

A partir de la revisión de los relatos recopilados y publicados en el libro de historia oral, es posible detectar las características específicas de la visión histórica de estos grupos. Desde los mitos, llamados de forma insistente por ellos relatos,14 hasta las descripciones de los hechos de la vida cotidiana, reproducen una suerte de memoria histórica, a veces puntual y otras difusa, que mezcla elementos de diferentes épocas en el pasado con condiciones del presente, construyendo mensajes que cristalizan la experiencia de sucesivas generaciones. La narrativa histórica contenida en la tradición oral conlleva un complejo proceso de transformación, en el que cada generación reinterpreta el pasado y lo actualiza para la definición de su acción en el presente. Esta visión de la historia como una continuidad cíclica es expresada explícitamente por un anciano de Tzinacapan, quien afirma:

Hasta ahora los españoles nunca han vuelto a tener ambición de volver. Pero dicen que un día van a querer volver. Eso ya lo verán los que vivan. Este cuento se quedará como empezó ¿Cómo volverá a empezar? Porque esto comenzará otra vez.15

Si bien en este caso me refiero exclusivamente a los relatos provenientes de la región nahua de Cuetzalan, y en concreto a los textos publicados por este grupo de jóvenes, es posible encontrar elementos semejantes en la tradición oral de otros grupos indios. Un ejemplo se encuentra en los textos producidos por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional,16 en donde se hace una actualización de los eventos históricos del pasado, como elemento central en su comportamiento en la lucha actual:

Nuestros antepasados fueron acorralados contra las márgenes del Grijalva y recibieron el ultimátum de rendición política y espiritual de las tropas españolas, prefirieron arrojarse a las aguas del río antes de traicionarse a sí mismos. Nosotros, herederos en la lucha y dignidad de nuestros abuelos Chiapas, no podemos sino hacer honor a esa lección de dignidad.17

La historia es presentada en los relatos nahuas resaltando los elementos fundamentales del comportamiento maseual, entre los que destacan las características de su organización social y los valores que les permiten una construcción de su identidad, que contrasta con los valores de los otros grupos. Para ellos no se trata de mostrar los sucesos aislados o los hechos excepcionales; lo importante es la reproducción de la unidad sociocultural en la vida diaria. Le dan importancia no tanto a los eventos concretos, sino a la manifestación de comportamientos que favorecen la reproducción del grupo social, que por otra parte se reproduce en la continua relación interétnica. Es decir, la historia de los pueblos indios se presenta como la historia de las luchas que los maseuales han enfrentado con otros grupos sociales, sean estos indios, españoles, mestizos/koyomej, analtekos, o villistas.18

Además de presentarse como una historia cíclica, la historia oral reproduce una versión específica de los hechos que cuestiona la versión oficial de la historia, al destacar las particularidades de las relaciones sociales locales como elemento central en la participación de los pueblos indios de la región en eventos que tienen una dimensión nacional.

En el caso específico de la guerra contra los franceses, la historia pública concibe la participación de los indios, sin tomar en cuenta el carácter étnico de su involucramiento ni las condiciones regionales en las que se inserta su acción, sino considerándolos sólo como parte de una unidad homogénea. Esta característica de la historia oficial es destacada por Luis González, al distinguir entre lo que llama la historia patria y la historia matria, “la primera abunda en la fabricación de héroes y la glorificación de los detentadores del poder, mientras que la segunda, que se cuenta más que se escribe, valora lo particular y lo cotidiano y desconfía de los discursos de unidad que no pocas veces justifican la opresión”.19 Así, la historia patria o historia oficial destaca la participación de los grupos indios, dando por hecho que comparten los intereses generales de la nación. Según dicha versión, en el evento al que nos hemos referido los indios luchan compartiendo los intereses del grupo liberal en contra de la intervención extranjera y, por tanto, en la defensa de la soberanía nacional.

Los nahuas, en cambio, hablan en sus relatos de su participación en el contexto de la dinámica regional de conflicto interétnico. En este marco, los franceses o austriacos son representados como uno más de los grupos que arribaron a la región a imponer sus leyes en detrimento de las condiciones de vida de la población india. La guerra contra los analtekos en la Sierra fue mediada por los mestizos koyomej, apareciendo al principio sólo como una más de las confrontaciones de la lucha interétnica. Para los maseuales, los franceses y los mestizos todos eran koyomej, eran los mismos:

…venían a ver qué tenemos. Pesaban la mazorca y el maíz y se lo llevaban en bestias y el dueño no podía decir nada porque el presidente [analteko] tenía sus soldados. Así comenzó la guerra.20

En este sentido, ellos no consideran su participación como una simple alianza con el gobierno liberal, sino una alianza de los pueblos indios de la Sierra en contra de los opresores, llámense analtekos, mestizos o koyomej.

Los analtekos ya estaban allá [en México] y de allí se vinieron y a todos los corrieron… [los maseuales] no pelearon contra la gente del mismo país, sino que sacaron a esos koyomej [franceses]. Porque les hacían mal, cobraban diezmo a cada barrio o a cada pueblo…21 La gente rica de allí [mestizos] estaba del lado de ellos [los franceses] con tal de que terminaran con la gente maseual.22

Al apoyar los mestizos de Zacapoaxtla a los franceses, las razones de los nahuas de la zona para participar en la guerra no pueden entenderse desde la perspectiva nacional sólo como grupos que luchan en contra de la intervención extranjera y en defensa de la soberanía nacional. Para los nahuas de la zona son tan extranjeros y nocivos los españoles “gachupines” y los koyomej como los analtekos, en tanto todos vienen de fuera con el interés de obtener beneficios de la explotación de la población nahua y de sus recursos. No es casual que en la cita antes mencionada se utilice el mismo término: koyomej, para referirse a los franceses.

En términos de su importancia en la construcción de identidades regionales, la relevancia de la guerra contra los analtekos es que los relatos presentan una visión en la que los nahuas son reconocidos como triunfadores y grandes guerreros no sólo en la versión local, sino también en la versión nacional. En este sentido, las historias sobre la participación de los abuelos en estas batallas son narraciones en las que se refuerzan valores significativos para el desarrollo de las comunidades indias en el contexto de la lucha interétnica. Estos valores representan patrones de comportamiento que han dado forma a su identificación como grupo hasta el presente. Lo principal no es en sí cuáles fueron los motivos o si su participación fue relevante o no para los grupos liberales; lo importante para ellos es reforzar los valores que hay que fomentar y reproducir en el momento actual, en las condiciones específicas de la relación interétnica contemporánea.

Diferentes pasados en el presente

Partiendo de la existencia de diversas versiones de la historia, es importante considerar en la interpretación de los hechos la diferente situación política y social en la región e internamente para cada grupo. Si bien es innegable la influencia del contexto nacional, en la región su efecto fue tardío, dadas las condiciones de aislamiento de la zona:

Sí, aquí hubo las mismas peleas pero cuando aquí estaban peleando ni se enteraban que allá ya había paz. Por ejemplo oían que había guerra de castas y entonces cualquier problema ya decían que era la guerra de castas.23

Por otra parte, la situación específica de los grupos no es homogénea. Para los maseuales, el siglo XIX no representó, como en otras regiones y grupos, el proceso de constitución nacional posindependiente. Para los nahuas de Cuetzalan esa etapa fue una suerte de conquista y colonización tardía en la que los “conquistadores” fueron mestizos mexicanos o analtekos, es decir koyomej, en lugar de españoles.

En ese marco, los relatos de la lucha de los nahuas contra los franceses destacan los hechos de guerra que sucedieron en el contexto local y no sólo la histórica batalla del 5 de mayo en la que el ejército mexicano derrotó al ejército francés, que es la batalla presentada como significativa en la historia patria. El relato sobre esta batalla en el libro de historia oral conjuga la información que les contaron (“Según las pláticas eso es lo que sabemos, lo que nos cuentan”)24 con alguna información proveniente del conocimiento proporcionado en los textos escolares y la sistemática referencia que se hace actualmente en el pueblo de Zacapoaxtla, en donde se celebra el acontecimiento como una de las festividades anuales más importantes del lugar.

En Cuetzalan, se acepta la participación en esta batalla, pero en el relato se enfatiza la acción de los maseuales, asignando valores diferenciales a uno u otro grupo. Como puede apreciarse en la siguiente cita, son ellos quienes enfrentan con valor al enemigo, mientras que el resto del ejército, mejor armado y con caballos, se mantiene a la expectativa. Los que son reconocidos como héroes son los maseuales y no los generales o el ejército mexicano:

Y lo que se sabe por tradición es de la batalla del cinco de mayo del año de 1862, en Puebla siendo el presidente en aquel entonces don Benito Juárez. Y nombró a la cabeza de los defensores al ejército de Oriente… Participaron muchos generales y gentes… entre ellos Don Porfirio Díaz y los tres Juanes… Eran los tres Juanes los que participaron con la gente, con la gente que recogieron los tres en los tres distritos. Esos fueron los que echaron por delante, allí ante el enemigo y atrás de ellos fue la infantería del ejército y más atrás la caballería… Según pláticas que nos contaban los que fueron y regresaron, en el encuentro con los franceses echaron adelante a los rancheros… Allí se fueron como tigres.25

En este relato se destacan algunos elementos que aparecen también en las otras batallas contra los franceses. En todas ellas se menciona su participación bajo la dirección de Juan Francisco Lucas, considerado el iniciador de la guerra: “La guerra la inició el papá de Juan Francisco… vinieron a correr a los analtekos que estaban en Zacapoaxtla”.26 Al hablar de él siempre se enfatiza su identificación como maseual. Los autores de este libro lo hacen explícito en la introducción del capítulo:

En los relatos se habla del general Juan Francisco Lucas maseual de Xochiapulco. Se le recuerda en la región no sólo porque era un buen general, sino porque hasta el final de su vida se reconoció maseual y ayudó a su pueblo.

Aquí lo importante no es sólo el hecho de ser originariamente maseual de origen, sino sobre todo el compromiso asumido en cuanto tal, reforzando de este modo la identificación como grupo étnico diferenciado en la región. Asociado a la importancia que se le da a la identificación de los personajes como maseuales o koyomej, es significativa la referencia a su participación en la guerra no como aliados con el ejército mexicano, sino con otro maseual quien desempeñó el papel de líder en el levantamiento de los maseuales de la Sierra en contra de los enemigos, en ese momento franceses, pero en otros mestizos. Esta consideración muestra también la importancia de la identificación de los grupos indios en un plano regional. Lo importante no es de dónde son, Cuetzalan o Xochiapulco, sino el hecho de compartir una identidad étnica en contraste con los no maseuales. Incluso la importancia de esta identificación étnica del movimiento indio, posteriormente en contra de los koyomej, fue interpretada como una guerra de castas, reforzada con el eslogan usado por los maseuales: “muera la gente de razón”.27

Los otros relatos incluidos en esta historia se refieren a las batallas en las que los maseuales vencieron a los franceses en la sierra y en la ciudad de Puebla. Se menciona la “batalla de Puebla” (2 de abril), la toma del Fortín de Zacapoaxtla, la batalla de Apulco y algunos pequeños enfrentamientos en la sierra, que impidieron el paso de los franceses en los terrenos de San Miguel Tzinacapan, “en el cerro de Tasalolpan por ahí arriba donde todavía queda un corral de piedra que hicieron los franceses para defenderse”.28

La importancia de los relatos sobre estas batallas reside en la manera como son narradas, enfatizando valores fundamentales para la lucha de los pueblos indios de la zona. En ellos se destaca la forma de organización comunal y en especial la participación de las mujeres, la eficacia de los vínculos intercomunales, la astucia de los maseuales para contrarrestar la carencia de armas y la importancia estratégica del conocimiento local. Estos elementos se resaltan en los textos haciendo explícita la diferencia con respecto a la versión pública de la historia, que sólo menciona los hechos de los grandes generales y no la participación de los pueblos. En la versión nahua:

Se recuerda no sólo a los grandes hombres, a los que estuvieron al frente de la guerra, sino sobre todo a nuestros abuelos. En los libros de historia sólo aparecen los generales, pocos se acuerdan de un maseual.29

También aparecen diferentes versiones sobre los motivos de su participación. Por ejemplo, en la historia pública de la batalla en contra de la intervención francesa, las facciones en pugna se identificaban como liberales (en contra de la intervención) y conservadores (en favor de ella). Cada grupo aparece internamente como homogéneo, compartiendo los mismos principios y luchando por los mismos objetivos. Incluso en los trabajos académicos, basados en archivos locales, se resalta el papel de los pueblos indios en su lucha por la soberanía nacional. Esto es explícito en el trabajo de Florencia Mallon, quien destaca la participación de los indios con base en supuestos ideales comunes.30

En cambio, en la versión india las identidades locales se construyen asumiendo una diversidad interna en donde aparecen “buenos” y “malos” en todos los grupos sociales. Lo importante es entonces no tanto el hecho de ser de uno u otro grupo, sino si están en favor o en contra de los maseuales como grupo étnico. En este sentido, en la historia de Cuetzalan la alianza con los liberales es manejada dependiendo no tanto de la aceptación de los principios y fines del grupo, sino del simple hecho de ser o no enemigos de los maseuales. En ese momento los koyomej estaban aliados a los franceses y para enfrentarlos los maseuales se unieron a otros mestizos, contrarios a los que apoyaban a los franceses. Esta posición, expresada en los relatos y que en ocasiones se ha calificado como oportunista,31 coincide con otros hechos reportados en los documentos oficiales locales. Thompson32 menciona por ejemplo al líder cuetzalteco, Pala Agustín Dieguillo, capitán de las guardias nacionales, quien después de haber peleado al lado de los liberales utilizó las armas y la posición de fuerza que obtuvo en el ejército por su participación en la guerra antiintervencionista. Como reciprocidad por sus servicios en apoyo al general Díaz, otros generales que pelearon en la Sierra, especialmente Juan Francisco Lucas, intervinieron dándole su apoyo con el fin de enfrentar a los koyomej de Cuetzalan.

Asimismo, los mestizos de Cuetzalan se aliaron a uno u otro grupo, dependiendo de su conveniencia. Primero se identificaron como conservadores y posteriormente como liberales para obtener los beneficios de la aplicación de la Ley Lerdo (1856), que facilitaba la apropiación de las tierras de las comunidades, arrendadas por los koyomej, o que se encontraban desocupadas en ese momento.33 La alianza con los mestizos del ejército mexicano se presentó no como una alianza con el enemigo histórico, sino como una alianza con otra clase de mestizo, que más allá de los beneficios inmediatos representaba la creación de compromisos de reciprocidad.

Las historias nahuas incluyen aspectos específicos sobre la participación de los grupos, de modo tal que muestran una historia en la que no sólo hay luchas entre facciones por el poder en algunos momentos o la defensa de la soberanía en otros, sino una cotidiana relación conflictiva que implica negociaciones, confrontaciones y concesiones entre los diferentes sectores de la sociedad. Si bien en ciertos momentos se destacan las divisiones internas entre comunidades, durante la etapa en la que se lucha contra los franceses los maseuales de toda la región se representan como grupo aliado en contra de ellos, reforzándose una identificación india regional.

En las citas que he mencionado aparecen algunos ejemplos de los motivos de su participación en la guerra, apoyando a los grupos nacionales en eventos que rebasaron la situación local, pero el significado de su participación en el nivel nacional no puede interpretarse sólo desde esa perspectiva. Desde la perspectiva regional, para los nahuas, se trataba de una lucha por la defensa de su territorio y su autonomía, tal como lo evidencian los documentos locales a partir de los cuales Thompson construye la historia del líder cuetzalteco:

Para el Capitán Ciudadano Francisco Agustín Dieguillo, servir a la causa liberal y patriótica respondía a un fin simple a la vez que consecuente: evitar que los noindios -conocidos como gente de razón en la Sierra- se apropiaran de la tierra comunal del municipio de Cuetzalan y, por ende, evitar que ningún forastero presentara reclamación sustancial alguna de dicha tierra[…]34 En el nivel de política de distrito y de estado Pala Agustín y sus seguidores ofrecieron de manera consistente su apoyo material y militar al partido liberal de la Sierra para la consecución de los objetivos políticos que perseguía. En el nivel de barrio y de municipio… organizaron un movimiento armado con el fin de expulsar a la población no india de su territorio.35

La guerra de intervención de ningún modo implicó el principio y fin del conflicto armado en la Sierra, pero sí constituyó un elemento fundamental en el refuerzo de las alianzas entre los diferentes líderes, construyendo, como ya mencioné, una identidad regional que reprodujo las identidades conflictivas entre los nahuas y los mestizos, profundizando la ya existente división.

Valores en la identidad maseual

Es difícil saber si la experiencia interétnica particular en uno u otro momento histórico está presente en las acciones y en la manifestación de identidades en el presente. Por ejemplo, no es explícito el conocimiento sobre la influencia habida en las alianzas formadas en la actualidad, en donde los maseuales han sido apoyados por otros mestizos foráneos, con el fin de enfrentar el control económico y político de los koyomej (como en el caso de la cooperativa regional Tosepan Titataniske). Ni tampoco qué tanto ha quedado en la memoria colectiva de los mestizos la necesidad de evitar la lucha interétnica, cuando las comunidades indias y mestizas representan una supuesta colaboración en eventos turísticos o de carácter político.36 Lo que sí es evidente es el hecho de que la historia interétnica, tal y como la relatan los miembros de las comunidades, refuerza una construcción compleja de las relaciones interétnicas en donde, dependiendo de las coyunturas políticas, los maseuales se relacionan con los koyomej, o entre ellos en contra de los koyomej, utilizando diferentes estrategias de negociación o confrontación ya probadas en otros momentos, y se alían con otros mestizos aprovechando así el conocimiento del “mundo exterior” para alcanzar sus objetivos.

La importancia de estos eventos del pasado en el presente se evidencia en la descripción de los hechos históricos en los relatos. En ellos se destacan algunos elementos que pudieran caracterizar la concepción que de sí mismos reproducen los maseuales de la zona. Esta caracterización es fundamentalmente centrada en la relación interétnica conflictiva. En este caso el mensaje se centra en la conducta de los abuelos como un ejemplo para los jóvenes, quienes actualmente se encuentran en situaciones de conflicto al tener que luchar al igual que los abuelos en contra del abuso de los “invasores”, ahora mestizos, koyomej, funcionarios del gobierno e incluso investigadores nacionales y extranjeros.

En la batalla de Apulco, por ejemplo, se narra cómo los maseuales, desarmados con un amplio conocimiento de la Sierra, se colocaron estratégicamente para detener a los enemigos sólo con piedras, y posteriormente hacerse de armas recuperándolas de los cadáveres que se encontraban en las faldas de la montaña:

Ellos habían vencido porque hicieron que las mujeres acarrearan piedras, las llevaban a la punta del cerro y cuando el enemigo venía, movían una sola piedra y de una sola vez morían muchos, no nomás uno.37

Del mismo modo, la derrota de los franceses en el Fortín de Zacapoaxtla se describe como resultado del ingenio de los maseuales y la eficacia de la organización comunal:

Los soldados se agarraron unas mujeres de allá y las llevaron al fortín. Pero las mujeres iban prevenidas, tenían instrucciones, así que no resistieron y dijeron a los soldados que hicieran de ellas lo que querían. Mientras éstos bebían, las mujeres dijeron que iban a la plaza a comprar para hacer de comer y fueron, pero compraron sólo una carga grande de chilpocle y unas botellas de aguarrás. Regresaron, echaron el chilpocle en el suelo, lo regaron bien de aguarrás y le prendieron fuego y luego salieron todas. Al poco tiempo los soldados no podían respirar y salieron tosiendo y buscando aire. Ahí los esperaban los maseualmej y a machetazos terminaron con ellos.38

En el mismo texto los autores mencionan:”Aún hoy en día se quema chile chipotle para sacar a las ratas de su escondite”.39

En ambos relatos es importante destacar el papel otorgado a la participación de las mujeres en la guerra. Ellas, como parte de la organización comunal, son un elemento fundamental en el éxito de la lucha del grupo. No se destaca el papel individual de las heroínas como en la historia oficial. En este caso las mujeres maseuales no son personas que actúan de un modo excepcional, sino que destacan como grupo en tanto forman parte de la organización comunal en la que hombres y mujeres, sean jóvenes, ancianos o niños, desempeñan roles importantes para el logro de los objetivos comunes.

Dado el carácter cíclico de la historia india, es difícil saber si fueron precisamente los eventos del siglo XIX o de cualquier otra época los que determinaron la construcción de las identidades y las prácticas sociales en la época actual. El siglo XIX, sin embargo, es fundamental en tanto representó el momento en que grupos externos a la región arribaron para establecerse en los territorios indios. En ese sentido el siglo XIX, especialmente durante la segunda mitad, produjo una transformación profunda de las relaciones sociales en la zona de Cuetzalan. Anteriormente, dado el difícil acceso a la zona, la presencia de “extranjeros” era esporádica. Los dueños de las encomiendas nunca estuvieron presentes y la acción de los religiosos se redujo a la presencia de algún cura que se hacía cargo de la parroquia.40 Pero ya en el siglo XIX, familias mestizas arribaron a la zona y se expandieron apropiándose por la fuerza de las tierras de los maseuales.41 La modificación en las relaciones sociales produjo un continuo conflicto en el cual se insertó la presencia de los franceses, siendo éstos considerados como parte del grupo koyomej, en tanto se aliaron a ellos y actuaron de manera semejante.

Otro aspecto importante que transformó a Cuetzalan a partir del siglo XIX, y que se consolidó a principios del XX, fue la modificación del espacio con el desplazamiento de la población indígena de la ahora cabecera municipal. La instalación de los mestizos en Cuetzalan conllevó la destrucción de lo que era un pueblo nahua, incluyendo las construcciones logradas con el trabajo colectivo de las comunidades indias. Cuetzalan se transformó en un pueblo mestizo (espacial y demográficamente), rodeado de comunidades indias que paulatinamente fueron desplazándose a lugares más distantes debido a la pérdida de sus tierras, ya sea por efecto de la ley o de la fuerza.

La enseñanza del pasado

El mensaje construido por medio de los relatos sobre las características de comportamiento de los maseuales es escuchado y se continúa manejando explícitamente como característica del grupo. Los maseuales son y han sido grupos organizados comunalmente, que siempre han luchado para defenderse del abuso de los mestizos, han creado alianzas intercomunales para enfrentar el poder económico, político o armado de los koyomej; han colaborado con ellos para obtener beneficios en reciprocidad y han aceptado la colaboración de otros mestizos que les proporcionan apoyo para obtener nuevos conocimientos que enriquezcan su cultura y economía, en el contexto de su inserción en la sociedad nacional.

Es posible encontrar en el presente referencias a los mismos valores que son resaltados en los relatos incluidos en el libro de historia oral. Estas referencias no siempre aparecen explícitamente haciendo mención de una u otra etapa de la historia interétnica de la región, sino en general como parte del conocimiento interétnico contenido en la memoria histórica y transmitido en los relatos.42 Por ejemplo, uno de los aspectos constantemente mencionado en los relatos de la guerra, la participación de las mujeres, es retomado en la legitimación de la acción de un grupo de mujeres que decidió formar una cooperativa artesanal exclusiva de mujeres, pero para el beneficio de la familia y la comunidad. Ellas justifican su acción, que en cierta forma es vista como en contra de la tradición, como la recuperación de la participación “tradicional” de la mujer en la lucha al lado de los hombres, como parte de la organización comunal que ha sido transformada por la dominación externa.

…yo creo que antes sí había organización, sí había un apoyo, una hermandad tanto entre los hombres como entre las mujeres, como por ejemplo en la temporada de siembra… las mujeres siempre pelearon apoyando a los hombres, pero después se fue perdiendo por las nuevas costumbres que nos vinieron a imponer… pero de nuevo la necesidad nos ha hecho volver a retomar nuestra cuestión de organización y vemos que es así como podemos lograr más cosas.43

En el mismo sentido se sigue reforzando la necesidad de una organización étnica regional que permita a las comunidades nahuas de la región adquirir una mayor fuerza para contener el abuso de los mestizos. Ello es más claro en el proceso de formación y desarrollo de la cooperativa productiva regional Tosepan Titatanisque, que ha basado su fuerza y continuidad en la reproducción de las formas de organización comunal, en el refuerzo de los vínculos intercomunales y en la colaboración con mestizos de fuera.

Uno de los autores del libro interpreta, de una manera más explícita, el papel prominente de su comunidad en la lucha contemporánea por mejorar las condiciones de vida de las comunidades como resultado de las enseñanzas de la guerra. Según él, el liderazgo de la gente de San Miguel Tzinacapan, en la lucha en contra del abuso de los acaparadores y el control económico y político de los mestizos, es resultado de la tradición de lucha de los abuelos:

Será porque los de San Miguel tienen la fama de ser muy rebeldes, desde la época de los franceses siempre que nos quieren imponer algo no nos dejamos, nunca nos hemos dejado, todos saben que los de San Miguel son muy peleoneros.44

En este caso la fama de este pueblo, que se remonta a la guerra contra los analtekos, ha sido reforzada por la continua confrontación entre Cuetzalan y Tzinacapan en diferentes momentos. La memoria histórica, como conocimiento interétnico, va sintetizando los diferentes eventos en las diferentes épocas y aun cuando en ocasiones se pierde el conocimiento específico de la historia en uno u otro momento, no se pierden los valores que se resaltan sobre su acción en los hechos en diferentes épocas. Para los nahuas de Cuetzalan, no importa tanto cómo fue exactamente la lucha contra los franceses, la lucha de Tzinacapan por alcanzar la autonomía de Cuetzalan-mestizo, el pleito por conservar la imagen de San Miguel (su santo patrón) o su participación en la toma de Cuetzalan durante la llamada “guerra de castas”. Lo que es significativo conservar y transmitir es que los maseuales son valientes, organizados comunal y regionalmente, y sobre todo que no se dejan.

Conclusión

La influencia de los franceses en la zona no puede interpretarse como un evento en sí mismo, sino como parte del proceso de transformación de la región en la que la lucha interétnica fue determinante en la construcción de identidades regionales y comunales. La historia, tal como es relatada por los maseuales, como una historia de sucesivos conflictos interétnicos, define su identidad en el nivel regional como grupo étnico que posee una eficaz forma de organización comunal y regional, y como guerreros, siempre luchando en contra de la dominación. Por su parte, el trabajo realizado por los autores del libro de historia oral construye a los maseuales del pueblo de San Miguel Tzinacapan, su lugar de origen, como un grupo protagónico en la lucha regional. El reconocimiento que la historia pública otorga a los indios zacapoaxtlas, también refuerza la legitimidad de su historia en el contexto de la relación con los mestizos del lugar. Esa historia los reconoce como valientes al igual que su historia local. La memoria histórica no puntual sino difusa es la que circula como un refuerzo de la identidad valorada positivamente, y su transformación en acciones en la lucha de los maseualmej en el presente.

La historia oral, incluyendo los relatos publicados por los jóvenes maseualmej y la continuidad de sus acciones hasta la actualidad, es una muestra de la complejidad en la que se construyen y reproducen las identidades. La multiplicidad de historias provenientes de la tradición oral, de los libros de texto y de los trabajos académicos difundidos en la región, representan en conjunto la base sobre la que los diferentes grupos sociales generan los contenidos de construcción social de las relaciones interétnicas y a partir de ellos los patrones de identificación de sí mismos y de los otros. Éstos fluyen en el presente proporcionando modelos, actitudes, patrones como parte de la construcción del imaginario colectivo que está presente en la construcción que cada interlocutor realiza en todo acto interétnico comunicativo, y que a su vez se transformará en la historia oral del futuro.

Bibliografía

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Autora: Gabriela Coronado Suzán, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

  1. Peter Berger y Thomas Luckman, La construcción social de la realidad, 1976. []
  2. K. Jenkins, Rethinking history, 1991. []
  3. Taller de Tradición Oral, Tejuan Tikintenkakiliayaj Toueyitatajuan, Les oímos cantar a nuestros abuelos, 1994. []
  4. Idem. []
  5. SEP, Historia. Cuarto Grado, 1996. []
  6. Entrevista con la encargada del Archivo Municipal, en 1997. Ver también Florencia E. Mallón, Peasant and Nation. The Makin of Post colonial Mexico and Peru, 1995, y Pablo Valderrama Rouy y Carolina Ramírez Suárez, “Resistencia étnica y defensa del territorio en el Totonacapan serrano: Cuetzalan en el siglo XIX”, en A. Escobar (coord.), Indios, Etnia y Nación, 1994. []
  7. Guy PC Thompson, Francisco Agustín Dieguillo. Un liberal cuetzalteco decimonónico: 1861-1894, 1995, pp. 7-8. []
  8. Taller de Tradición Oral,op. cit., p. 104. []
  9. Entrevista…, 1997. []
  10. Maseual es el término que los nahuas utilizan para autoidentificarse. Si bien el término significa literalmente “el que trabaja”, ellos lo traducen simplemente como “indígena”. Maseualmej en plural. []
  11. Taller de Tradición Oral, op. cit., p. 28. []
  12. Ibidem, p. 31. []
  13. Koyomej o en español coyotes es el término comúnmente usado para referirse a los mestizos, en especial a aquellos con los que establecieron una relación conflictiva: los comerciantes, los acaparadores de café, los productores de aguardiente, las autoridades de la cabecera municipal. Como veremos adelante, el término también se extiende a otros grupos foráneos, no mestizos, que representaron el mismo tipo de relación conflictiva. []
  14. El llamar relatos a los conocidos mitos de origen implica a mi parecer una posición clara de los autores para legitimar su versión de la historia como “verdadera”. []
  15. Taller de Tradición Oral, op. cit., p. 88. []
  16. EZLN, Documentos y comunicados II, 1995. []
  17. EZLN, Documentos y comunicados II, 1994. []
  18. En este caso durante la Revolución los koyomej se aliaron a los villistas y por tanto los maseuales se hicieron carrancistas. []
  19. Guillermo de la Peña, “Territorio y ciudadanía étnica en la nación globalizada”, en Desacatos. Revista de Antropología Social, primavera de 1999, p. 18. []
  20. Taller de Tradición Oral, op. cit., p. 102. []
  21. Ibidem, p. 103. []
  22. Ibidem, p. 109. []
  23. Entrevista…, 1997. []
  24. Taller de Tradición Oral, op. cit., p. 104. []
  25. Idem. []
  26. Ibidem, p. 109. []
  27. Pablo Valderrama Rouy y Carolina Ramírez Suárez, op. cit., p. 202. []
  28. Taller de Tradición Oral, op. cit., 108. []
  29. Ibidem, p. 30. []
  30. Florencia E. Mallón, op. cit., p. 44. []
  31. Esta valoración negativa de la flexibilidad de alianzas, dependiendo de las coyunturas políticas, es frecuentemente manejada por los mestizos, especialmente con respecto a las vinculaciones de los cooperativistas indios con diferentes partidos políticos, según la conveniencia en cada situación. []
  32. Gay PC, Thompson, op. cit. []
  33. Idem. []
  34. Ibidem, p. 8. []
  35. Ibidem, p. 9. []
  36. Gabriela Coronado, “Interethnic dialogue in Mexican Culture: A fractal Approach”, ponencia presentada en el congreso Latin American, Spain and Portugal. Old and new visions, 1999, y “Silenced Voices of Mexican Culture, Identity, resistence and creativity in the Interethnic Dialogue”, tesis doctoral, 2000. []
  37. Taller de Tradición Oral, op. cit., p. 106. []
  38. Ibidem, pp. 109-110. []
  39. Ibidem, p. 110. []
  40. Bernardo García Martínez, Los pueblos de la Sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700, 1987. []
  41. En la versión de los mestizos este proceso no fue por la fuerza sino resultado del desplazamiento “normal”, producido por la migración y la compra de terrenos. []
  42. Éstos son ahora también reforzados en algunas de las transmisiones emitidas por medio de la radiodifusora indígena local. []
  43. Entrevista con integrante de la cooperativa de mujeres, 1997. []
  44. Idem. []

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