Eyra Elizabeth Cárdenas Barahona (1954-2005)

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Empezó su vida en la Provincia de los Santos, República de Panamá el 1 de abril de 1954. Sus padres y hermanos recuerdan su dedicación y perseverancia para alcanzar sus metas, sí salió de su tierra natal buscando nuevos horizontes que la llevaron hasta Italia, principio de una larga temporada fuera de su país de origen.

Su historia profesional se desarrolló en México: cursó la carrera arqueología en 1974 y terminó dedicada de lleno a la antropología física. Desde ese momento hizo de la ENAH, literalmente su casa; alguna vez le preguntaron si ella no había pensado en hacer estudios de posgrado en el extranjero, quizá eso reflejaba su integración al entorno antropofísico de nuestro país. Participó en múltiples actividades y en los proyectos más diversos de la docencia, investigación y administración. Fue becaria en la Unidad de Investigación Genética Humana del Instituto Mexicano del Seguro Social y de ENAH, de ahí derivó su interés por la genética cuyos frutos están presentes en su tesis de licenciatura titulada “Estudio citogenético, antropométrico y dermatoglifos en niños institucionalizados con retardo mental” presentada en diciembre de 1979.

Diversas colaboraciones con el grupo de Investigación de la División de Genética Humana produjeron estudios y comunicaciones en congresos científicos y en gran medida influyeron en la actividad docente que realizó de manera ininterrumpida desde 1979 como profesora titular, impartiendo cursos de genética, biología humana y paleoantropología. En una etapa posterior se interesó particularmente por los estudios de crecimiento y el deporte tanto desde su perspectiva social, como de las demandas biológicas asociadas al deporte de competencia. No descartó la posibilidad de hacer investigación en su país de origen, y durante un año sabático llevó a cabo un estudio de crecimiento y maduración en niños y adolescentes panameños. Sólo en años recientes habría intentado algunas propuestas de investigación que quedaron inconclusas.

También impartió cursos en las licenciaturas de arqueología y etnología, lo que le permitió ampliar su campo de influencia, pues asesoró a estudiantes de esas carreras. El seminario de tesis impartido por ella fue quizá uno de los espacios de mayor influencia a lo largo de varias generaciones; dirigió más de treinta tesis, varias de las cuales recibieron el premio “Javier Romero” del INAH.

En los últimos años de su vida, se centró en los estudios de salud ocupacional que produjeron, entre otros reportes, la tesis titulada “Antropología del trabajo. Un estudio ergonómico y social de los trabajadores del activo Cantarell, Campeche”, con la que obtuvo el doctorado en Antropología, en diciembre de 2001. Además de integrar un número importante de estudiantes en el desarrollo de esa investigación, impartió cursos y asesoró tesis en ese campo.

Su participación en reuniones científicas suma más de 40 ponencias, dentro de las principales líneas de investigación. Publicó alrededor de 25 trabajos en revistas científicas nacionales e internacionales, así como un par de manuales para la docencia: “Introducción al crecimiento” en dos ediciones, y “Paleoantropología”, cuya impresión concluyó recientemente.

La otra dimensión de su labor académico-administrativa, a la que dedicó mucho de su energía e interés, la llevó a participar activamente como promotora de las transformaciones y de varias gestiones directivas. Fue coordinadora de la licenciatura de antropología física en varias ocasiones, tuvo a su cargo la Subdirección Administrativa de la ENAH en dos periodos, además de haber sido la titular de la Subdirección de Investigación y de Extensión Académica, desde donde organizó diversas actividades académicas, sociales y culturales con tanto entusiasmo como el que ponía a la docencia y a las que atendía gran parte de la comunidad escolar.

Fue miembro fundador de la Asociación Mexicana de Antropología Biológica, ocupó la vicepresidencia en el periodo 1993-1995, además de apoyar el desarrollo de varios de los coloquios Juan Comas, donde se congregan los miembros de dicha asociación.

Como representante de la ENAH colaboró en la comisión central de publicaciones del INAH, se desempeñó como directora de la revista Cuicuilco de 1990 a 1993 y como miembro del consejo editorial de la misma hasta 2004.

Miembro del comité editorial de la revista Dimensión Antropológica desde 1997 hasta 2004, tuvo que limitar su participación debido a la enfermedad que le aquejaba y la obligó a retirarse físicamente de la ENAH, no sin resistirse a descartar la posibilidad de volver en cualquier momento a la docencia que tanto disfrutó.

Sin duda fue una partida apresurada, pero con una vida muy intensa y fructífera; a Eyra le cabe la satisfacción de haber dejado huella en distintos espacios de la antropología física y haber retribuido con creces lo que la ENAH le dio en sus años de estudiante. Alumnos, colaboradores, colegas y amigos la recordaremos siempre entusiasta, promotora de nuevos proyectos.

Autora: María Eugenia Peña Reyes, Escuela Nacional de Antropología e Historia, INAH.

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