El “voto bronca”, el ausentismo y las principales fuerzas políticas en las elecciones de 2001 en la provincia de Buenos Aires. Los casos de San Nicolás, La Matanza y General Pueyrredón

Para citar este artículo

El objeto de estudio de este trabajo consiste en explorar el “voto bronca”,1 el ausentismo y el desempeño de las principales fuerzas políticas a través de tres casos locales de la provincia de Buenos Aires.

Este tema es de relevancia por varios motivos. Los comicios legislativos del 14 de octubre de 2001 no fueron una elección más en la historia de la República Argentina. Marcaron un punto de inflexión, no sólo al inaugurar algunas de las novedades de la reforma constitucional de 1994 —entre ellas la renovación total del Senado nacional por voto directo, la ampliación de la representación política con un tercer senador por la minoría, y la implementación del cupo femenino en las listas—, sino que a su vez constituyeron un escenario protagonizado por un fenómeno que nunca había ocurrido antes, y que todas las encuestas de opinión pública predecían acertadamente: la irrupción del “voto bronca” (el conjunto de voto nulo y voto en blanco) en todo el país. De este modo, las mencionadas novedades institucionales, sumadas al fenómeno social de rechazo al sistema político, hacen de esta elección un caso de verdadera significación histórica.

En el recorrido de este trabajo empezaremos por definir qué entendemos por “voto bronca” y ausentismo. Luego introduciremos brevemente los principales trabajos bibliográficos sobre estos comicios y el fenómeno del “voto rechazo”. A continuación presentaremos algunas características de poblaciones de la provincia de Buenos Aires —con el propósito de comprender su peso electoral—, así como los cargos que se disputaban en los comicios y el mapa de ofertas electorales. Después mostraremos y analizaremos los resultados electorales para la categoría de diputados nacionales en territorio bonaerense, con el fin de visualizar un escenario que permita una mejor comprensión de los análisis de caso, que haremos a posteriori. Por último, esbozaremos las principales conclusiones del trabajo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de “voto bronca”? De acuerdo con el artículo 37 de la Constitución Nacional, en Argentina el sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio. Y según el Código Electoral, se reconocen cinco categorías de votos vigentes: los válidos, nulos, blanco, recurridos e impugnados. Los válidos, también conocidos como positivos, “son los emitidos mediante boleta oficializada, aun cuando tuvieren tachaduras de candidatos, agregados o sustituciones”.2 Es aquel que opta por una fuerza política, y es el único que se cuenta a la hora de sacar los porcentajes de cada uno de los partidos para la distribución de los cargos electivos.

Reproducimos en el cuadro 1 las características de los distintos tipos de votos no válidos, para conocer las particularidades de cada uno.

DA61501

Como podemos observar en el cuadro 1, los votos blancos y anulados (votos negativos) son producto de las acciones de los electores, mientras los votos recurridos e impugnados responden a probables irregularidades, sospechadas por parte de las autoridades o fiscales del acto electoral. Históricamente, nuestro país se caracterizó por un voto blanco de alrededor de 5% y de un voto anulado menor a uno por ciento. En cambio, en la década de 1990 el ausentismo —recordemos que en Argentina el sufragio es obligatorio— había oscilado entre 15 y 20 % sobre el total del padrón. En 2001, debido al crecimiento moderado del nivel de votos blancos y la irrupción contundente de los votos anulados, nos encontramos ante un fenómeno novedoso que se conoció como “voto bronca”, caracterizado por ser un vehículo para expresar el rechazo de la ciudadanía a la política.

En particular, sobre el abstencionismo, es decir la cantidad de electores que no concurren a sufragar, tenemos que hacer la siguiente aclaración. Si bien la bibliografía no ha logrado un consenso respecto de incluir el ausentismo como parte del “voto rechazo”,3 nosotros hemos decidido descartarlo como parte de tal fenómeno. Básicamente por considerar que es muy compleja la forma de calcular cuántos de los ciudadanos que no concurrieron a sufragar corresponde a aquellos que, efectivamente, decidieron no ir, y cuántos a aquellos que sí querían hacerlo pero no pudieron. En consecuencia, estimamos conveniente aclarar que consideramos “voto bronca” a la sumatoria de los sufragios blancos y anulados. A pesar de ello, hemos resuelto incorporar el análisis del ausentismo en este trabajo, en tanto podría representar otra forma de impugnación política.

Una vez introducido el tema de investigación y alcanzado un acuerdo sobre el concepto de “voto bronca”, consideramos pertinente contextualizar este trabajo con algunos de los aportes académicos más relevantes.

Aportes bibliográficos sobre las elecciones de 2001 en Argentina

Rosendo Fraga y Julio Burdman,4 lo mismo que Isidoro Cheresky,5 realizan un análisis del resultado electoral, examinan las cifras que arroja el “voto bronca” y evalúan su impacto en las principales fuerzas políticas.

Los dos primeros estudian también el caso de la provincia de Buenos Aires, cruzando los votos negativos con el índice de necesidades insatisfechas. En contraste, Cheresky se dedica a indagar las razones de cada una de las formas con que se expresó el “voto bronca”. En este mismo sentido escribe Yann Basset,6 quien propone repensar el significado político de cada una de las formas de “no elegir”. Este autor, además, toma y analiza el caso del Gran Buenos Aires. En otro eje, totalmente distinto, escribe Inés Pousadela.7 Emplea el concepto de representación política y busca comprender su recorrido desde la vuelta a la democracia en 1983. Detecta dos procesos que se unen a partir de 2001: una metamorfosis y una crisis.

Queremos remarcar que todavía no se han hecho trabajos que exploren con profundidad casos locales de la provincia, ni el desempeño de las principales fuerzas políticas a nivel municipal. A nuestro juicio, resultaría conveniente un abordaje integral y exhaustivo de los resultados electorales en ese sentido, para que podamos conocer mejor cómo se expresaron el fenómeno del “voto bronca” y el ausentismo, y cómo impactaron en la legitimidad de los partidos políticos a nivel local. Este trabajo se propone dar un primer paso en el estudio de casos locales, en el contexto de los trabajos historiográficos citados.

Ahora bien, antes de examinar los resultados electorales consideramos conveniente compartir información general sobre la población bonaerense y la elección de 2001. Mientras los datos poblacionales permitirán comprender la dimensión electoral de la provincia que estudiamos, conocer los cargos que se eligen y la oferta política que se ofrece a la ciudadanía ayudará a contextualizar, con mayor precisión, los estudios de caso que realizaremos.

Presentación de la provincia de Buenos Aires y los comicios de 20018

Con 307 571 km² es la provincia más extensa del país, ocupando 11.06% de su superficie total. En 2001 albergaba casi catorce millones de habitantes, lo que la convertía en la provincia más populosa del país. A pesar de su gran extensión territorial, es la tercera con mayor densidad poblacional (50.7 habitantes por km²) después de la ciudad de Buenos Aires y de Tucumán. Su distribución es muy irregular: mientras 8.6 millones de personas viven en el Gran Buenos Aires (que concentra la actividad industrial y comercial de la región), el resto se reparte en dos grandes urbes: General Pueyrredón y Bahía Blanca, y otras más pequeñas en el Interior.

Su importancia poblacional no es sólo por la actividad económica desarrollada, sino por su impacto en el “mundo político”. En 2001 Buenos Aires no sólo concentraba 40% de la población nacional, sino que además reunía 40% del padrón electoral nacional (9 284 915 de electores bonaerenses sobre un total de 24 907 838 en todo el país). Este peso electoral le da un poder único en la definición de los resultados nacionales.

¿Qué se disputaba en 2001? En la provincia de Buenos Aires se debían elegir los cargos legislativos para los tres niveles del gobierno federal: los tres senadores nacionales y 35 diputados nacionales; 46 diputados provinciales y 23 senadores provinciales, además de la mitad de los Honorables Concejos Deliberantes.9 ¿Qué partidos se disputaban estos cargos? A continuación presentaremos las principales fuerzas políticas que competían en estos comicios, para luego introducir los resultados generales de la elección en la categoría de Diputados nacionales. Hemos seleccionado esta categoría y no otras, en tanto esta es la única que se elige de forma homogénea en todas las provincias del país, de forma permanente, cada dos años.

En Argentina, durante el siglo XX se consolidaron dos grandes fuerzas políticas modernas: la Unión Cívica Radical (UCR), nacida a principios del siglo pasado como cristalización del ascenso de la clase media, levanta las banderas de la ética y la república; y el peronismo, luego devenido en Partido Justicialista (PJ), que surge a mediados de esa misma centuria, proclamando los derechos de los trabajadores y la distribución de la riqueza.

Para finales de la década de 1990, con un gobierno justicialista encabezado por el ex presidente Carlos Menem,10 una facción disidente del peronismo conocida como Frente Grande —junto con el Partido Socialista (PS) y a otras fuerzas menores— formaron el Frente País Solidario, que luego, en conjunto con la Unión Cívica Radical conformaron la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación (Alianza). Esta fuerza alcanzó la presidencia en 1999,11 mientras el justicialismo logró retener la gobernación bonaerense. Con el transcurso de los meses, el gobierno nacional fue debilitándose cada vez con mayor velocidad: no sólo sufrió la renuncia del vicepresidente de la nación,12 Carlos Álvarez, en medio de denuncias de coimas, además sufrió varios desprendimientos en el Congreso Nacional. Por ejemplo, a principios de 2001 un grupo de diputados nacionales, encabezados por la diputada Elisa Carrió, conformó un nuevo partido de centro izquierda conocido como Afirmación para una República de Iguales (ARI). Asimismo, fueron apareciendo otras alternativas de izquierda, que postulaban la lucha contra el hambre y la desigualdad, como el Polo Social, liderado por el sacerdote católico Luis Farinello. En el caso de la provincia de Buenos Aires, en particular, también encontramos fuerzas de derecha como el Partido Unidad Federalista (PAUFE), conducido por Luis Patti, quien estaba acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad.13 Habiendo hecho una breve introducción sobre el mapa electoral de entonces,14 veamos ahora los resultados de los comicios en 2001 para la categoría de diputados nacionales.

Los datos bonaerenses revelan un escenario similar al nacional.15 Como se muestra en el cuadro 2, 22.93% de los bonaerenses no fue a votar, y de los siete millones que sí fueron a votar, casi 26% decidió votar en blanco o nulo. Con 1 850 573 sufragios, los votos negativos se posicionaron como la segunda fuerza después del peronismo, como sucedió a nivel nacional. Si consideramos los datos de la elección

DA61502

legislativa anterior, encontramos que el abstencionismo pasó de 15 a 22.9%, mientras el voto blanco se duplica (de 6.56 a 11.84%). El caso del voto nulo es aún más interesante: registra un crecimiento abrupto, pasando de promediar 1% durante el ciclo 1983-1999, a superar 14% en 2001. Estos datos revelan el protagonismo del “voto bronca” en la provincia de Buenos Aires y, en definitiva, la incapacidad de los sectores del oficialismo y de la oposición (en especial de la izquierda y centro izquierda) para canalizar positivamente el rechazo de la ciudadanía con la clase política, y en particular con la coalición de gobierno a nivel nacional.

¿Cómo fue entonces el desempeño de las fuerzas políticas bonaerenses? A pesar de la importante presencia del fenómeno del “voto rechazo”, encontramos que el peronismo logró imponerse en primer lugar, manteniendo un gran caudal de electorado en el conurbano bonaerense y alcanzó alrededor de dos millones de votos (37% de los votos positivos). Su victoria desmiente por completo los anuncios de las encuestas, que lo ubicaban por debajo de los votos negativos. En segundo lugar, sin contar los 1 850 573 votos negativos, se ubicó el radicalismo, con 814 551 sufragios. Esta cifra demuestra la aguda derrota de la Alianza en esta provincia: había perdido más de 2 200 000 votos en sólo dos años. Con 300 000 votos por detrás, se ubicó el ARI como tercera fuerza, descartando la disputa que los estudios de opinión preveían entre este partido y la UCR. Por último, podemos afirmar que los resultados demostraron que las incipientes fuerzas de centro izquierda, como el ARI y el Polo Social, no lograron capitalizar masivamente la “bronca” ciudadana contra los partidos tradicionales, y aunque obtuvieron un respetable caudal de votos, no fue el que se esperaba.

Una vez analizados los resultados electorales para la categoría de diputados nacionales en la provincia, ahora vamos a avanzar en el estudio de los casos locales seleccionados.

Resultados de los comicios en tres casos locales

A continuación, nuestra tarea se focalizará en analizar cada uno de los tres municipios testigos seleccionados, con el fin de estudiar el ausentismo y el desempeño de los partidos políticos; buscamos comprobar si estamos en presencia de una realidad política generalizada de “voto bronca”, o bien si una mirada sobre algunos distritos puede mostrar cierta heterogeneidad en la presencia del mismo. Para llevar a cabo tal empresa presentaremos los resultados de los comicios en la categoría concejales, y seguidamente analizaremos la magnitud de los votos negativos, su evolución respecto de elecciones anteriores y, por último, el desempeño de las fuerzas políticas. Con ello buscaremos responder algunas preguntas, por ejemplo: ¿qué sucedió con el voto negativo en cada uno de los casos?, ¿hubo divergencias en la evolución de los votos nulos respecto de los blancos?, ¿cuál fue su evolución con respecto a las elecciones de 1997 y 1999?, ¿cuál fue el nivel de ausentismo?, ¿cuál fue el desempeño de los partidos? Planteadas estas interrogantes, veamos qué sucedió en la provincia de Buenos Aires. Empecemos por el caso de La Matanza.

La Matanza

La Matanza, además de ser el municipio con mayor población de la provincia y del país (en 2001 contaba con una población de 1 250 715 habitantes y una densidad poblacional de 3 886.3 hab/km2) era por entonces el segundo en la provincia de Buenos Aires con mayor índice de necesidades básicas insatisfechas. Gobernado desde la vuelta a la democracia —en 1983— por el peronismo, en estos comicios el triunfo del justicialismo no fue una sorpresa. Veamos en concreto los resultados electorales de 2001 en ese distrito en el cuadro 3.

DA61503

A pesar de haber perdido alrededor de 55 mil votos en relación a los comicios de 1999, el peronismo cosechó en 2001 una contundente victoria con 220 331 sufragios (50.6% de los votos positivos), que le alcanzó —ayudado por el mal desempeño de las otras fuerzas— para quedarse con la totalidad de las bancas a concejales en disputa.16 En segundo lugar se ubicaron los votos nulos, con 58 669 sufragios, mientras el tercer puesto quedó para los votos blancos, con 51 496 adhesiones. En consecuencia, encontramos que el nivel de “voto bronca” alcanzó cerca de 15% del total del padrón. En cuarto lugar aparece otro partido político, en este caso el Polo Social, que con 34 558 —un apoyo débil de apenas 7.9% de los votos válidos— no consiguió ninguna de las bancas en juego.

¿Qué sucedió con la Alianza? En dicho municipio esta fuerza fue dividida a la elección. Su caudal de votos se repartió entre los distintos partidos que la integraban (obtuvo alrededor de 75 mil votos, entre 23 238 de la UCR, 22 620 del Frente Grande y 25 855 del ps). Estos datos muestran que la Alianza, que había peleado la intendencia en 1999 con un excelente desempeño, pierde dos años después alrededor de 135 000 sufragios. En la gráfica 1 puede verse la evolución, entre 1997 y 2001, de los del “voto rechazo” y el ausentismo.

DA61504

el ausentismo nos indican un importante crecimiento respecto de sus valores en los comicios de 1997, la primera elección legislativa anterior.17

El análisis del ausentismo en este caso es muy complejo, dado que puede abordarse desde dos perspectivas distintas. Si lo comparamos con el nivel provincial (22%), encontramos que éste fue menor (21.81%). Sin embargo, si lo comparamos desde su propia evolución histórica en el municipio, descubrimos que, por el contrario, alcanzó su pico máximo de la serie al registrar un crecimiento de seis puntos porcentuales (de 16.5 a 21.8%) entre 1997 y 2001. En consecuencia, no podemos confirmar con contundencia su protagonismo en la elección, pero sí podemos decir que incide en los partidos y que registra un interesante incremento en relación con elecciones anteriores.

El voto nulo tomó un color particular. Mientras en los comicios de 1997 y 1999 no logró superar el punto porcentual, en esta elección superó diez puntos porcentuales. En este distrito, los votos nulos logran superar a los votos blancos, y lo hacen por más de un punto porcentual. Este incremento pronunciado muestra la predilección de los ciudadanos por este tipo de voto para expresar su “bronca”.

En el periodo 1997-2001 el voto blanco se duplica, pasando de 4.06 a 9.45%, pero este incremento se produce en realidad entre 1997 y 1999 (donde pasa a 8.8%), y entre esta última elección y los comicios de 2001 el voto blanco crece menos de un punto porcentual (de 8.8% a 9.45%). En consecuencia, si bien su ubicación como tercera fuerza local (supera a todos salvo al peronismo y los votos nulos) le otorga un peso importante en 2001, el estudio de su evolución indica, por el contrario, que no adquiere una relevancia especial, sino que se mantiene en el mismo nivel que la elección anterior. Esta paradoja revela que la llamativa ubicación de los votos blancos no se debe a su propio desempeño, sino, a la pérdida de apoyo masivo de los partidos locales, y en especial de la Alianza.

En conclusión, en este distrito detectamos un escenario donde el PJ logra mantener su predominio en primer lugar, y los votos negativos se posicionan en segundo y tercer lugar, dejando para el cuarto puesto a una fuerza de izquierda. El ausentismo crece en relación con su tendencia histórica, pero se mantiene por debajo del nivel provincial. Los votos blancos muestran un crecimiento en relación con 1997, pero muy leve comparado con 1999. Por su parte, los votos anulados demuestran una progresión especial y contundente, impulsando los votos negativos al alza.

San Nicolás

Este municipio, con 136 624 habitantes en 2001, era la quinta urbe más importante fuera del Gran Buenos Aires. Con un considerable polo siderúrgico en su región, San Nicolás contaba con una gran masa de trabajadores de clase media, con tradición de voto peronista. Si bien en 1999 la Alianza había logrado arrebatarle la intendencia al justicialismo, para 2001 no pudo retener la legitimidad popular que le había llevado al poder. Veamos, en concreto, cuáles fueron los resultados electorales:

DA61505

Como en La Matanza, en San Nicolás el peronismo local también se impone en primer lugar; en este caso lo hace con 24 613 votos (42.5% de los votos positivos). La magnitud de su victoria se erosiona cuando descubrimos que en relación con 1999 este partido pierde alrededor de trece mil votos. Y si le sumamos el impacto del “voto bronca” y el ausentismo (20.4% del padrón), encontramos que la legitimidad de la lista justicialista llega apenas a 25% del total del padrón. En segundo lugar encontramos —como en La Matanza— los votos nulos, que con 11 493 votos representan 14.68% de los sufragios emitidos. En tercera ubicación, aparece la Alianza, que luego de haber ganado la elección de 1999 con casi 50% de los votos válidos, ahora apenas alcanza 17% (registra una pérdida de 30 000 sufragios). En cuarto lugar se posicionan los votos blancos, que fueron la opción de 8 804 electores. Con estos resultados, el PJ se queda con seis de las diez bancas en juego en el Concejo Deliberante, mientras las cuatro restantes se reparten en partes iguales entre la Alianza y Partido Socialista, que en esta elección van divididos.

En la gráfica 2 pueden verse los datos de las elecciones anteriores, para evaluar con mayor precisión qué sucedió con los votos negativos y el ausentismo.

DA61506

Con el ausentismo en San Nicolás se produce la misma situación que en el caso anterior: si bien en relación con sus niveles históricos crece 3% en relación con 1997 y 7% respecto a 1999, en comparación con el nivel de abstencionismo provincial detectamos un valor local (20.4%) inferior. En consecuencia, no podemos confirmar de manera contundente su protagonismo en la elección, pero sí podemos señalar que incide en los partidos y muestra un interesante incremento en relación con elecciones anteriores.

En cuanto a la evolución de los votos blancos, descubrimos una situación inversa a la encontrada en La Matanza, pero se contradice con la situación de la provincia. Los votos en blanco crecen sólo un punto porcentual entre 1997 y 1999 (pasan de 5.65% a 6.66%), pero entre 1999-2001 se duplican para llegar a 11.2%. En este distrito sí hallamos una dimensión particular en los votos blancos, si adquieren relevancia como forma de rechazo hacia la política.

El voto nulo, por su parte, mantuvo la tendencia del caso previo: de promediar el medio punto porcentual entre 1997 y 1999, alcanza 14.68% en 2001, por lo cual podemos afirmar que el voto nulo se consagra como el principal protagonista de los comicios.

En conclusión, el ausentismo crece en relación con su tendencia histórica, pero se mantiene, al mismo tiempo, por debajo del nivel provincial. Los votos blancos —a diferencia de lo que sucedía en La Matanza— muestran un leve crecimiento entre 1997 y 1999, pero en relación con los comicios de 2001 hacen un salto importante y toman considerable relevancia. Por último, los votos anulados sí demuestran una progresión más marcada, impulsando los votos negativos al alza.

General Pueyrredón

En 2001 este municipio contaba con una población de 551 558 habitantes, convirtiéndose en el mayor centro urbano del interior bonaerense. Con una importante actividad pesquera, comercial e industrial, es también el principal destino turístico bonaerense. Asimismo, vale la pena destacar que es el municipio con mayor índice estimado de nivel de vida y de desarrollo humano de los tres casos seleccionados.18 A nivel electoral este municipio ha tenido un comportamiento muy particular que lo diferencia del resto. Si bien presenta una fuerte tradición radical, con victorias en 1983, 1985, 1987, 1995, 1997 (Alianza) y 1999 (Alianza), también se ha impuesto el justicialismo en 1989, la UCD19 en 1991, y un Frente Regional en 1993. Los últimos triunfos de la Alianza —en 1997 y 1999— se acaban en 2001, ante el surgimiento de una fuerza local nueva. Veamos ahora cómo fueron los resultados electorales de 2001 en General Pueyrredón:

DA61507

En este municipio encontramos una situación totalmente novedosa: un partido vecinal (Acción Marplatense), que venía con una trayectoria local como tercera fuerza, logra en 2001 acrecentar su caudal electoral e imponerse en los comicios con más de 63 mil votos (29.47% de los votos válidos). En segundo lugar aparecen los votos anulados, como en los dos casos anteriores, que por la preferencia de 60 527 votantes casi consiguen posicionarse en primer lugar. Por su parte, el PJ queda en el tercer lugar (con 21.59% de votos válidos), la misma posición que obtuviese en la elección anterior. Los votos blancos registraron 25 404 votos y se mantuvieron en el cuarto puesto. De manera sorpresiva, el ausentismo fue contundente al situarse en 29.91% sobre el total de los electores. En función de ese dato, Mónica Gordillo ubica a Mar del Plata (localidad madre de este municipio) como la segunda capital nacional del “voto bronca”, después de Rosario.20

¿Qué sucedió con la Alianza? Esta coalición, que en 1999 había obtenido la intendencia con 189 000 votos, pierde la mayor parte del apoyo popular y sólo cosecha 33 491 sufragios dos años después. Esta situación demuestra que la Alianza fue la principal destinataria del “voto bronca”, relegada en el quinto lugar, lejos del resto. En este escenario, los resultados le otorgan al partido vecinal cinco de las doce bancas, tres al peronismo, dos a la Alianza y dos al socialismo (que se había escindido de la coalición).

En la gráfica 3 podemos ver qué sucede al incorporar los datos históricos de los votos negativos y el ausentismo, para obtener un mirada más integral de los hechos.

DA61508

El nivel de abstencionismo en 2001 (29.91%) es superior tanto en relación con el porcentaje provincial (22%) como con su tendencia histórica. Puede verse que en 1997 y en 1999 se mantiene entre 18 y 23%, mientras para los comicios que estudiamos muestra un crecimiento mayor a seis puntos porcentuales en comparación con 1997. Por lo tanto, podemos afirmar que en este municipio el ausentismo adquiere un rol protagónico y motoriza el “voto bronca” local.

El voto blanco, por su parte, presenta una evolución particular en el ciclo analizado, similar al caso de La Matanza. En 1997 se ubica en 3.41%, para 1999 se duplica (llega a 6.9%) y en 2001 crece levemente para llegar a 8.42%. Si bien su ubicación como cuarta fuerza local (supera a la coalición del propio intendente) le otorga una especial relevancia en estos comicios, el estudio de su evolución indica, por el contrario, que los votos blancos no adquieren una relevancia especial, y si bien muestran una progresión, es muy leve en relación con la elección anterior. Esta situación podría mostrar, más que una dimensión propia de los votos blancos, la pérdida de apoyo masivo de los partidos locales y en especial al oficialista.

La evolución del voto nulo respeta las tendencias que detectamos en todos los casos anteriores: de representar menos de un punto porcentual en 1997 y 1999, salta a 20.06% en 2001.

En conclusión, encontramos que en General Pueyrredón el “voto rechazo” tiene un importante protagonismo; en primer lugar por la fuerza de los votos anulados, y en segundo por la impronta del ausentismo. En ese contexto la Alianza pierde la mayor parte de su apoyo electoral y es desplazada por un partido vecinal, los votos negativos y el peronismo.

Conclusiones

En el transcurso de este trabajo definimos el “voto bronca”, presentamos brevemente los principales aportes bibliográficos sobre nuestro tema de investigación, introdujimos datos poblacionales sobre la provincia de Buenos Aires, y mostramos el mapa electoral de 2001 y los resultados de los comicios para diputados nacionales en territorio bonaerense. Por último, recorrimos los resultados electorales de cada uno de los tres municipios seleccionados, poniendo especial atención en el fenómeno del “voto bronca”, el ausentismo y el desempeño de las fuerzas políticas locales. Como pudimos observar, el “voto rechazo” irrumpió con fuerza en todos los casos, pero su composición, su intensidad, y su impacto sobre las fuerzas políticas locales fue heterogéneo. Para poder evaluar con mejor precisión el conjunto de los casos, consideramos pertinente hacer un breve repaso de lo ocurrido en ellos. El cuadro 6 apunta a cumplir ese objetivo.

Como podemos observar, los votos negativos ocuparon lugares centrales en los comicios. Los votos nulos se posicionaron como segunda fuerza y superaron a los votos blancos en todos los municipios. A su vez, en dichos casos mostraron una tendencia similar: niveles muy bajos entre 1997-1999 (cercanos al punto porcentual), para 2001 presentan un abrupto crecimiento. Por esta tendencia pareja

DA61509

(aunque varía la intensidad del incremento) consideramos los votos anulados como la estrella de la elección.

La situación de los votos blancos es muy peculiar. En San Nicolás y General Pueyrredón ocuparon el cuarto lugar, mientras en La Matanza se posicionaron en el tercero. Aparentemente mostraron un rol importante, aunque menor a los votos nulos. Al comparar a los tres municipios encontramos que los votos blancos crecen, pero en San Nicolás con mucha más fuerza que en General Pueyrredón y La Matanza.

El ausentismo mostró una gran diversidad. Si bien el trabajo a través de los municipios testigos presentó en todos, su pico máximo en la serie, cuando cruzamos los casos descubrimos que San Nicolás y La Matanza se ubicaban por debajo del nivel provincial. En cambio, en el caso de General Pueyrredón el abstencionismo adquirió valores muy altos, cercanos a 30%, perfilando una dimensión mucho más clara como forma de protesta.

En relación con las fuerzas políticas, encontramos que el partido peronista tuvo diferentes desempeños según los casos. En el municipio con mayor población (La Matanza) se impuso con comodidad superando 30% de los votos del padrón. En San Nicolás, su desempeño le permitió ubicarse como primera fuerza pero con menor apoyo social. En el caso de General Pueyrredón, el PJ quedó en tercer lugar con muy bajo caudal electoral (10.8%). Como podemos apreciar, la situación para este partido histórico fue relativamente heterogénea. El caso de la Alianza también se mostró muy desigual. En San Nicolás se ubicó como tercera fuerza, pero con 10% o menos del total de los electores. En el resto de los casos (La Matanza y General Pueyrredón) la Alianza fue desplazada de los primeros lugares que había conseguidos años antes. Ese corrimiento se desvió principalmente al “voto bronca”, y en segundo lugar a fuerzas de centro izquierda (como al Polo Social en La Matanza) y a partidos vecinales (como en General Pueyrredón).

Archivos

Centro de Documentación e Información del Ministerio de Gobierno de la
Provincia de Buenos Aires, 2001.
Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires, 1999 y 2001.
Dirección Nacional Electoral, Ministerio del Interior, 2001.
Secretaría de Municipios del Ministerio del Interior, 2001.
Censo Nacional 2001, INDEC.

Bibliografía

Basset, Yann, “Abstención y voto negativo, de la interpretación sociológica a la lógica política”, en Isidoro Cheresky y Jean-Michel Blanquer (comps.), De la ilusión reformista al descontento ciudadano: las elecciones en Argentina, 1999-2001, Rosario, Homo Sapiens, 2003.

Bonnet, Alberto, La hegemonía menemista, el neoconservadurismo en Argentina, Buenos Aires, Prometeo, 2007.

Cheresky, Isidoro, “Las elecciones nacionales de 1999 y 2001. Fluctuación del voto, debilitamiento de la cohesión partidaria y crisis de representación”, en Isidoro Cheresky y Jean-Michel Blanquer (comps.), De la ilusión reformista al descontento ciudadano: las elecciones en Argentina, 1999-2001, Rosario, Homo Sapiens, 2003.

Cheresky, Isidoro et al., “Elecciones nacionales del 14 de octubre de 2001. Análisis de los resultados provisorios nacionales y de casos seleccionados”, en Informe de Coyuntura, núm. 1, 2001.

Fraga, Rosendo y Julio Burdman, Elecciones 2001. Análisis de los resultados, Buenos Aires, Nueva Mayoría, 2001.

Gordillo, Mónica, Piquetes y cacerolas… El “argentinazo” de 2001, Buenos Aires, Sudamericana, 2010.

Herrero, Fabián, Capusotto cenador, Alberti almorzador. Sobre la política y el voto bronca en los comicios nacionales, Rosario, Prohistoria, 2012.

Informe sobre desarrollo humano en la provincia de Buenos Aires, 2004-2005, Buenos Aires, Fundación Banco de la Provincia de Buenos Aires, 2005.

Ley Nº 19.945, Título V, Capítulo I, Art. 101, en línea [www.infoleg.gov.ar].

Ollier, María Matilde, Las coaliciones políticas en la Argentina, el caso de la Alianza, Buenos Aires, FCE, 2001.

Pousadela, María Inés, Que se vayan todos, enigmas de la representación política, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2006.

Pucciarelli, Alfredo (coord.), Los años de Menem. La construcción del orden neoliberal, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2011.

Quiroga, Hugo, La Argentina en emergencia permanente, Buenos Aires, Edhasa, 2005.

Vilas, Carlos, Después del neoliberalismo: Estado y procesos políticos en América Latina, Buenos Aires, UNLa, 2010.

Autor: Sergio Blogna Tistuzza, Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina. Este trabajo forma parte de mi tesina de grado en la licenciatura Ciencia Política y Gobierno, de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina. Agradezco a los evaluadores los aportes al trabajo, especialmente al doctor Fabián Herrero, director de mi tesina.

  1. A lo largo de este trabajo utilizaremos los términos “voto bronca”, “voto rechazo” y votos negativos como sinónimos. []
  2. Ley Nº 19.945, Título V, Capítulo I, Art. 101, en línea [www.infoleg.gov.ar]. []
  3. Tanto Yann Basset (“Abstención y voto negativo, de la interpretación sociológica a la lógica política”) como Isidoro Cheresky (“Las elecciones nacionales de 1999 y 2001. Fluctuación del voto, debilitamiento de la cohesión partidaria y crisis de representación”), ambos incluidos en Isidoro Cheresky y Jean-Michel Blanquer (comps.), De la ilusión reformista al descontento ciudadano: las elecciones en Argentina, 1999-2001, 2003, consideran al ausentismo como parte del “voto bronca”; en cambio, Carlos Vilas (Después del neoliberalismo: Estado y procesos políticos en América Latina, 2010) y Hugo Quiroga (La Argentina en emergencia permanente, 2005), lo rechazan. Para estos últimos, el abstencionismo representa un mensaje de desapego a la cosa pública y un repudio al sistema. También encontramos una mirada diferente en la obra de Alberto Bonnet (La hegemonía menemista, el neoconservadurismo en Argentina, 2007), quien encuentra al desinterés y a la excusación masiva de las autoridades de mesa como formas alternativas de ese “rechazo a la política”. []
  4. Rosendo Fraga y Julio Burdman, Elecciones 2001, Análisis de los resultados, 2001. []
  5. Isidoro Cheresky, op. cit. []
  6. Yann Basset, op. cit. []
  7. María Inés Pousadela, Que se vayan todos, enigmas de la representación política, 2006. []
  8. Hemos utilizado datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 del Instituto Nacional de Estadística y Censos y de la Junta Electoral del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. []
  9. En Argentina, tanto el Poder Legislativo nacional como el Poder Legislativo bonaerense son bicamerales, integrados por una Cámara de Diputados y otra de Senadores. A nivel local, los municipios de la provincia de Buenos Aires —cada provincia organiza su sistema de gobierno local— cuentan con un Poder Legislativo unicameral, conocido como Honorable Concejo Deliberante, integrados por concejales, en una cantidad según la población de cada municipio. []
  10. Un profundo análisis del gobierno de Carlos Menem lo encontramos en Alfredo Pucciarelli (coord.), Los años de Menem. La construcción del orden neoliberal, 2011. []
  11. Véase en particular María Matilde Ollier, Las coaliciones políticas en la Argentina, el caso de la Alianza, 2001. []
  12. En Argentina, el vicepresidente de la nación es electo en una fórmula conjunta con el presidente, y su función principal es presidir el Senado de la nación. Carlos Álvarez fue electo vicepresidente en 1999, en representación del Frepaso. []
  13. Luis Patti, ex intendente del municipio de Escobar y ex subcomisario de policía, para las elecciones del 2001 estaba acusado de haber cometido los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, imposición de tormentos y allanamiento ilegal durante la última dictadura militar (1976-1983). Fue elegido diputado en 2005, pero no pudo asumir debido a que fue impugnado por la Cámara de Diputados, y luego le fueron quitados los fueros. Actualmente se encuentra condenado a prisión perpetua. []
  14. Para un análisis profundo del mapa electoral de la elección de 2001, y del fenómeno del “voto bronca”, véase Fabián Herrero, Capusotto cenador, Alberti almorzador. Sobre la política y el voto bronca en los comicios nacionales, 2012. []
  15. Sobre el análisis de los resultados nacionales véase Isidoro Cheresky et al., “Elecciones nacionales del 14 de octubre de 2001. Análisis de los resultados provisorios nacionales y de casos seleccionados”, en Informe de Coyuntura, núm. 1, 2001; Yann Basset, op. cit.; Rosendo Fraga y Julio Burdman, op. cit., 2001. []
  16. En la provincia de Buenos Aires, si bien para la distribución de bancas de los diputados nacionales se utiliza el sistema D’Hondt, para la de senadores provinciales, diputados, concejales y consejeros escolares se utiliza un sistema de cociente (que se consigue dividiendo 100 por la totalidad de cargos a distribuir). Como en esta elección se ponían en juego doce bancas de concejales, y la segunda fuerza no alcanzó el cociente mínimo (estimado en 8.33%), la totalidad de cargos quedan para la primera fuerza. []
  17. En las elecciones de 1999 se eligieron tanto los representantes para el Poder Legislativo como para el Poder Ejecutivo (presidente, gobernadores e intendentes). []
  18. Informe sobre desarrollo humano en la provincia de Buenos Aires 2004-2005, 2005. []
  19. La Unión del Centro Democrático (UCD) fue un partido político argentino, de corte liberal-conservador, fundado en 1992 por el político, militar y economista argentino Álvaro Alsogaray. []
  20. Mónica Gordillo, Piquetes y cacerolas… El “argentinazo” de 2001, 2010, p. 143. []

Los comentarios están cerrados.