El Gran Templo del centro ceremonial de Cahuachi (Nazca, Perú)

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Entre los numerosos sitios Nazca que se encuentran dispersos en la cuenca del Río Grande, sobresale Cahuachi, el cual tuvo una ocupación continua del año 400 a. C al 450 d. C. Hoy en día deshabitado, el sitio de la antigua capital de los Nazca cubre una superficie de 24 km2. Está situado a 360 msnm y a 40 km de la costa pacífica, en las coordenadas 14º 49’S y 75º 07W. Se ubica a 500 km al sur de Lima, en el departamento de Ica, 18 km al oeste de la ciudad de Nazca (fig. 1).

El paisaje muestra un relieve desértico sembrado de colinas, detrás de las cuales se extienden las pampas. Es parte del paisaje de la costa o chala. Cahuachi se sitúa en la margen sur del Río Nazca y sus aguas dan origen a un nicho ecológicamente importante, que permitió una ocupación o una frecuentación humana desde la época precerámica. Un bosque de huarango (Prosopis pallida) se encuentra todavía en la parte norte del sitio, cerca del Río Nazca. Las pampas de San

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José y de Atarco, marcadas por los conocidos geoglifos, rodean, respectivamente, el valle de Nazca por el norte y el sur.

Las excavaciones arqueológicas y la fotografía aérea han permitido localizar una serie de monumentos como plataformas, pirámides y montículos (fig. 2).

Las primeras excavaciones en el sitio fueron efectuados por Alfred Louis Kroeber en 1926 y William Ducan Strong entre 1952 y 1953; posteriormente Helaine Silverman excavó entre 1984 y 1985. Gracias a los trabajos arqueológicos de larga duración (1984-2006) del equipo pluridisciplinario del Centro Italiano Studi e Ricerche Archeologiche Precolombiane (CISRAP) dentro del “Proyecto Nasca”, el prestigioso sitio de Cahuachi ha comenzado a ser mejor conocido; sin embargo, algunas estructuras importantes están todavía sujetas a reflexión, como en el caso del Gran Templo.

Este monumento se destaca por sus imponentes dimensiones que sobrepasan los 150 x 100 m en la base y 20 m en la altura. Situado al centro de la parte sur del sitio, fue nombrado el “Gran Templo” por William D. Strong1 para diferenciarlo de una segunda estructura que se encuentra a su lado, hacia el este, y que llamo la “Gran Pirámide”. Strong excavó la parte oeste del Gran Templo, donde descubrió, dentro de una de las plataformas bajas, un gran textil de 50 a 60 m de largo por 7 m de ancho, a una profundidad de 0.80 m desde la superficie.2

Descrito de forma somera en las publicaciones, y a veces solo mencionado,3 el Gran Templo no había sido estudiado hasta hoy. Nuestro trabajo se apoya en las excavaciones del CISRAP de 1987, 1988, 1999, 2000 y 2001, de las cuales hemos participado en las tres últimas. Se propone comprender la organización y la evolución arquitectónica de esta estructura. Al analizar los datos recuperados en el campo, se ha tratado de identificar su función sociopolítica y religiosa dentro de la planificación arquitectónica del sitio de Cahuachi.

Los nuevos hallazgos, particularmente las ofrendas asociadas a sacrificios y un contexto bélico, conducen a ciertas reevaluaciones acerca de la dinámica interna en Cahuachi. El análisis de los vestigios del Gran Templo nos permite comprender mejor a los grupos que dirigieron y administraron el sitio.

Este trabajo no aborda el tema de la organización social Nazca, ya que ello implicaría analizar un cuerpo de materiales arqueológicos de mayor envergadura. La cultura material nazqueña no se limita a Cahuachi en el valle de Nazca, sino que abarca diversos valles. Sin embargo, es posible adelantar que los Nazca lograron establecer una dinámica estatal, de la que Cahuachi era su sede principal durante los primeros cuatro siglos de nuestra era.4 La noción del Estado Nazca se funda en los elementos arqueológicos que hemos podido identificar en la región, como el manejo de una arquitectura pública planificada, una jerarquía de establecimientos con arquitectura residencial, el tratamiento funerario socialmente diferenciado, la circulación de bienes suntuosos y un sistema de comunicación simbólica institucionalizada mediante un código icónico.

Las excavaciones del Gran Tempo de Cahuachi

En la fotografía aérea (fig. 2), el Gran Templo se presenta bajo la forma de dos conjuntos escalonados sobre los flancos de una colina cuya cúspide se encuentra hacia el sur. La parte más alta se compone de una gran plaza detrás de la cual se eleva una estructura piramidal. La sección inferior se compone de cuatro plataformas en desnivel (fig. 3), en tanto la más baja tiene varios recintos cuadrangulares (fig. 15).

Las excavaciones realizadas en 1987-1988 pretendían determinar los límites de la gran plaza; se enfocaron al ángulo oeste y la parte este. Otras excavaciones más el norte tuvieron lugar en 1988, sobre la plataforma situada en un nivel inferior, con el fin de sacar a la luz eventuales estructuras enterradas debajo de ella. Las excavaciones de 1999-2000 se extendieron sobre la parte superior del Gran

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Templo, desde donde se tiene una vista panorámica del sitio y las pampas con los geoglifos.

La zona excavada en el año 2001 se localiza en la plataforma baja (plataforma 1), dentro de la periferia noroeste del conjunto arquitectónico del Gran Templo. En este sector la fotografía aérea presenta una serie de muros de pequeños recintos cuadrangulares, dentro de los que se distinguen tumbas intrusivas, saqueadas por las excavaciones clandestinas. El objetivo de dicha excavación fue verificar la organización de esas estructuras que parecen diferentes a otras construcciones del Gran Templo.

La evolución arquitectónica del Gran Templo de Cahuachi

En el conjunto del sitio se distinguen cinco fases de construcción (tablas 1 y 2). La fase 1, aproximadamente de 400 a 200 a.C., se caracteriza por la construcción de grandes muros de quincha5 (fig. 4) levantados directamente sobre la capa de arcilla natural.6 No se ha encontrado cerámica diagnostica que corresponda a esta fase. El sector Y 15 ilustra la existencia de grandes muros de quincha debajo de aquellos en adobes cónicos de la fase 2. Aún no tenemos dataciones para estas construcciones y sólo contamos con el elemento estratigráfico, limitado a esta sección; tampoco se ha encontrado evidencia de la fase 1 en el Gran Templo.

Etapa 1 (fase 2, 200-50 a.C.)

Las primeras construcciones del Gran Templo corresponden a la segunda fase arquitectónica de Cahuachi, y se caracteriza por la presencia de adobes cónicos (fig. 4). Los gruesos muros (80-100 cm) construidos con estos adobes con frecuencia son reutilizados en la fase posterior. Los restos de un muro7 compuesto de una hilera de adobes cónicos, descubiertos en el ángulo oeste de la gran plaza, indican que las partes medias del Gran Templo fueron las primeras zonas construidas. Las cerámicas conocidas como Nazca 08 o Cahuachi Stylus Decorated,9 Paracas -Ocucaje 9?-10 y Nazca 1 policroma corresponden a esta fase.

Etapa 2 (fase 3, 50 a.C. –250 d.C.)

La segunda etapa de construcción del Gran Templo corresponde a la tercera fase arquitectónica de Cahuachi, misma que se distingue por el uso de los muros de adobes de color gris-beige conocido como paniforme (en forma de pan) (fig. 4). El material de construcción se presenta bajo diferentas formas: paniformes pequeños, paniformes grandes y alargados (35 a 40 cm de largo, 23 a 28 cm de ancho, 15 a 20 cm de alto), o adobes conocidos como “dentales” (largo 32 cm, ancho 25 cm, alto 32 cm); también se utilizaban otros bloques menos gruesos llamados adobes paniformes múltiples (largo 32 cm, ancho 12 cm, alto 30 cm). Los muros de esta etapa son gruesos y sólidos, con un ancho en la base superior a 80 cm, con lo cual la arquitectura de Cahuachi adquiere un aspecto monumental y coincide con la presencia de la cerámica Nazca 2 y 3.

Las plataformas

Las excavaciones de la periferia noroeste, debajo de la primera plataforma del Gran Templo, mostraron los restos de un corredor (el largo actual es de 10.30 m y ancho de 3 m), quizá mayor que los límites de la excavación. Este pasaje, con una orientación este-oeste, fue construido sobre la capa de arcilla natural.

En la segunda plataforma, las estructuras presentan dos etapas de construcción. En un primer momento fueron construidas dos hileras de cuatro pilares cuadrados (38 cm por lado) alineados en un eje este oeste. La ubicación de estos pilares, puestos frente a un acceso ancho y horadados en un corredor de circulación, sugiere que estamos en presencia de una entrada hipóstila, aparentemente un pórtico. Tomando en cuenta las modificaciones ulteriores, es difícil determinar hacia donde desembocaba esta entrada cubierta, pero uno se puede inclinar por una plazoleta o un patio.

En un segundo momento, la parte hipóstila fue rodeada de muros con base en un esquema casi cuadrado (6 x 7 m). Los ocho pilares internos fueron suprimidos, lo que parece indicar que el techo reposaba desde entonces sobre los muros. Esta sala recientemente creada, con un piso nuevo, integra al norte el corredor de acceso transformado en una especie de vestíbulo, mientras hacia la parte alta del templo fue abierta una salida en la esquina suroeste (fig. 5).

Estas modificaciones condujeron a la ejecución de ritos y depósitos de ofrendas en lugares seleccionados, antes de proceder a cubrir con el relleno. Sobre el piso se encontró una gran cantidad de antaras (flautas de Pan) de diferentes tamaños y quebradas en el mismo lugar. Justo enfrente del acceso al pórtico se descubrió el orificio de una urna recubierta por una pequeña estructura cuadrada de barro. La urna, de 1.19 m de altura y 1.00 m de diámetro, fue enterrada en una fosa profunda de 1.40 m y contenía fragmentos de antaras, pelaje de llama, algodón, huesos de cuy (Cavia Porcellus), restos de pescado y carbón. La zona de ofrenda fue cubierta con una capa de arena fina antes de ser disimulada con el relleno.10

Sobre el mismo piso, al este de los pilares, fueron depositados otros elementos rituales: una cabeza trofeo mirando hacia el este, acompañada de antaras rotas y de un tambor de cerámica (fig. 6) con un diámetro de 40 cm y 50 cm de altura; también fueron encontrados fragmentos de cerámica Nazca 3. Hasta la fecha no ha sido escavada la parte del edifico que corresponde a la tercera y cuarta plataforma.

La gran plaza

En el ángulo oeste de la gran plaza, a una profundidad de 1.60 m del nivel actual, dos muros de adobes paniformes se adosan al muro de adobes cónicos ya descrito (el muro de la etapa 1). Los tres muros descansan sobre el piso natural, formado por una capa de arcilla que parecen rodear la parte media de la colina. Sobre esta base apa-

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rece una gran cantidad de hoyos de diferentes diámetros (20 a 25 cm), y como algunos están alineados, constituyen las huellas de postes que probablemente sostenían un techo.

Una fosa pequeña situada en la esquina11 contenía una ofrenda de semillas de cucurbirtáceas, pelaje de llama, cerámica, huesos de animales y fragmentos de textiles. El depósito de ofrendas en las esquinas de las construcciones fue una práctica frecuente en Cahuachi, y este fue colocado durante las modificaciones de la estructura correspondientes a los inicios de la etapa 2.

Sobre su flanco oeste, la gran plaza estaba conectada con el piso inferior por una rampa con orientación norte sur, de la cual se han encontrado algunos restos. En la parte opuesta, al este, las excavaciones dejaron entrever tres pisos sobrepuestos asociados a un muro perpendicular a la pendiente de la colina. En el lado sur de este muro, que sostiene los rellenos estructurales,12 se encuentra el arranque de otra rampa con orientación norte sur para acceder a un nivel más alto.13

Con base en los descubrimientos actuales es difícil hacer extrapolaciones a partir de las dos zonas excavadas (este y oeste de la gran plaza); sin embargo, parece ser que la gran plaza adquirió su configuración en esta etapa, como sugieren las dos rampas laterales que la flanquean.

La cima

Las excavaciones llevadas a cabo en la parte superior del Gran Templo mostraron una terraza, un gran recinto, así como tres corredores en forma de U y que dan accesos a los dos espacios (fig. 8).14 Al este, una escalera permitía recuperar el desnivel, y bajo el piso de este sector se depositó un recipiente Nazca 3 (fig. 9),15 roto intencionalmente, decorado con jíquimas (Pachyrrhizus tuberosus).

La posición central de la terraza favorece una vista panorámica de las otras estructuras de Cahuachi y el horizonte de la pampa de San José, donde fueron trazados los geoglifos. Un sondeo efectuado al norte de la terraza muestra las capas sucesivas de un relleno de 3 m, construido progresivamente y que sirvió de base a diferentes pisos, por lo que es testimonio de las diversas modificaciones de la etapa 2.

Los corredores (0.80-1.50 m de ancho) rodean la terraza en tres de sus lados y permiten los dos accesos al gran recinto. Al corredor oriental se llega por la escalera ya mencionada, cuyos escalones están bordeados por troncos de huarango para limitar su deterioro (fig. 10). El piso de este corredor está inclinado y funciona como una especie de rampa.

Este sector parece haber sufrido varias modificaciones. En un principio los accesos parecen haber sido más anchos (1.00-1.20 m), pero después algunos se redujeron (50 cm); el corredor sur se clausuro en los extremos y dividido en dos por un muro medial, creando así un espacio cerrado cuya función se nos escapa. En efecto, antes de rellenar este espacio todo fue limpiado por los Nazca, según la costumbre percibida en la mayor parte de las estructuras de Cahuachi.

Un muro con gradas, con funciones de escalera, fue construido y adosado al corredor, lo que permitió acceder al saliente del acceso este. Todos los corredores conducían al gran recinto16 invisible del

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exterior, y los estrechos accesos hacen pensar en un espacio cerrado, accesible sólo a un grupo pequeño.

Se descubrió una tumba vacía en el ángulo noreste del recinto, frente a un acceso; la sepultura parece haber sido vaciada en el momento de las construcciones. La tumba fue excavada en forma de botella que tiene 1.50 m de profundidad, compuesta por un pozo de 70 cm de alto y 50 cm de diámetro y una cámara globular de 80 cm de diámetro. Fue rellenada de tierra con vegetales, ramas, granos de maíz, arena y algunos fragmentos de tejido probablemente del fardo funerario. Cerca del orificio, los vestigios de dos muros paralelos indican que la tumba inicialmente estuvo encuadrada por una estructura (fig. 11). A 60 cm sobre la tumba, dentro de este espacio también se descubrió un batán y un fragmento de cerámica Nazca 1 policroma en medio de cenizas, de pallares (Phaseolus lunatus), frijoles (Phaseolus vulgaris) asados, maíz y cordones de fibras vegetales. Es muy posible que este material provenga de la tumba vaciada al momento de la construcción del recinto.

Cerca de la esquina sudeste del gran recinto fue construida una fosa con 1.30 m de diámetro y 0.60 m de altura, sellada por una capa de barro compacto que contenía fragmentos de cerámica doméstica. Recubierta por una capa de hojas de pacae (Inga feullei), la ofrenda contenía pelaje de camélidos, cerámica doméstica, una calabaza fragmentada, ramas, gran cantidad de moletas y percutores, uno de ellos con trazas de ocre rojo. Al fondo de esa fosa se percibe una pequeña concavidad (10 cm de diámetro y 45 cm de altura) donde se halló ocre rojo.

Etapa 3 (Fase 4, 250-400 d.C)

La tercera etapa arquitectónica del Gran Templo corresponde a la fase 4 de Cahuachi, que se caracteriza por adobes paniformes de gran tamaño (largo 40 cm, ancho 15-25 cm, alto 15-30 cm) y color gris o naranja, con poco desgrasante. En general, estos adobes se usaron para la construcción de los muros periféricos y los de contención del relleno; la cerámica Nazca 3 corresponde a este tipo de arquitectura.

En el curso de esta fase parece que un vasto recinto rectangular, de 350 m de largo por 130 m de ancho rodeó al conjunto ceremonial formado por el Gran Templo y la Gran Pirámide, a excepción de la cima del primero. Al sur del sitio, en la cima de las colinas y amoldándose a la configuración del terreno, se puede apreciar la existencia de este gran muro, perfectamente visible en la fotografía aérea (fig. 2).

Todos los sectores excavados en el Gran Templo muestran que después de haber depositado las ofrendas sobre los pisos, desmontado parte de los muros y limpiado ciertas zonas, los habitantes de Cahuachi recubrieron las estructuras de la etapa 2 de relleno con ofrendas. Esta práctica tuvo como efecto la elevación del terreno antes de edificar los nuevos edificios de la etapa 3.

Las excavaciones efectuadas también permiten ver restos de las estructuras de la etapa 3 cubiertas por una capa de sello17 y colocada poco antes de abandonar el sitio. Sin embargo, en ciertas partes esta capa ha sufrido desprendimientos por los efectos del agua, lo cual permite ver, en superficie o bien directamente bajo la capa sedimentaria, los muros desmontados.

Las plataformas

En la periferia noroeste del Gran Templo, el corredor de la etapa 2 fue desmontado y después recubierto por un relleno compuesto de una amalgama de materiales (arena, cascajo, guijarros, terrones, barro, fragmentos de artefactos, etc.); aquí fueron depositadas ofrendas integradas por:

a) un paquete de 21 dardos (fig. 12): diez de madera de huarango de 1.10 m de largo; cinco en tallo de caña brava e igual medida y seis de 1.20 m hechos en inflorescencias del mismo material. El conjunto fue descubierto sobre la capa de arcilla natural dentro del relleno; se encontró fuera del corredor en la parte norte, sujetado por una trenza de cabellos humanos, si bien otros elementos estaban amarrados con hilos de algodón;

b) una cabeza trofeo (fig. 13) descubierta en el mismo nivel que los dardos, pero dentro del corredor. Se distingue de otras cabezas trofeos encontradas en el sitio porque sus largas trenzas están en buen estado de conservación, la cara y la base del cráneo muestran rastros de ocre rojo, y de su frente emerge una larga y ancha cuerda de fibra vegetal;

c) un recipiente Nazca 3 (fig. 14) encontrado en el relleno y fuera del corredor, en la parte sur; al parecer este recipiente fue roto allí mismo y le falta su parte superior. Se trata de un vaso de doble pico y asa puente, de base casi plana y dos decoraciones superpuestas: la superior presenta vainas de huarango y la inferior diseños interpretados por Concepción Blasco Bosqued y Luis Javier Ramos Gomez18 como elementos vegetales; sin embargo, más bien podemos pensar en una hilera de coágulos de sangre rojos y negros. Este recipiente contenía dos fragmentos de ocre, carbón y elementos malacológicos (conchas diversas);

d) tres momias y un fardo,19 aunque ningún individuo fue enterrado en tumba y los restos fueron depositados directamente en el relleno del corredor.

La primera momia se encontró acostada en posición fetal, en el exterior del corredor (parte sur); la segunda estaba dentro del corredor, encima de una capa de arcilla compacta sobre la cual se depositó el relleno. Esta momia se distingue por el hecho de no tener cabeza, pues al parecer le fue seccionada; las dos momias estaban cubiertas por un textil simple y carecen de cualquier otro elemento funerario.

La tercera momia fue localizada dentro del corredor, a un nivel más bajo que la segunda. A diferencia de las anteriores, está asociada a una gran pieza de cerámica que le cubría la cabeza, y a una capa de arcilla adherida al envoltorio textil éste ya deteriorado por la descomposición del cuerpo. Fue amarrada con trenzas de cabello humano, del mismo tipo que las utilizadas para amarrar los dardos. El ajuar funerario se compone de tres recipientes de mate (calabaza): dos simples y uno más pequeño grabado con la deco-

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ración de un ave; utensilios para tejer, un peine fabricado con espinas de huarango y un pajarito momificado.

En cuanto al fardo, fue depositado cerca de la última momia contra el muro del pasaje, también estaba cubierto por un gran recipiente roto en la base, cuya abertura se tapo con otro fragmento de cerámica decorada con jíquimas; se le encontró revestido por un textil con huellas de ocre, visibles también en la cerámica.

En el relleno que cubre las estructuras de la etapa 2 aparecen tres pequeñas terrazas con restos de cuartos y los pisos deteriorados (fig. 15). El desmantelamiento de los muros a fines de la etapa 3 y los límites de la excavación impidieron comprender la disposición correcta de las habitaciones de las cuales sólo uno está completa y mide de 2.50 m x 4.50 m.20

La segunda plataforma fue también erigida sobre las estructuras de la etapa 2, inmersas en un espeso relleno; el piso de arcilla compacta se coloco sobre una capa de adobes y terrones, por lo que hoy puede verse directamente bajo la capa sedimentaria.

La gran plaza

La gran plaza está dividida en dos sectores desiguales, y el del este resulta más pequeño y elevado, ambos niveles están unidos por una escalera orientada de este a oeste. En la fotografía aérea puede verse una línea cóncava, una especie de fosa que insinúa la presencia de esta escalera que más tarde fue descubierta por las excavaciones.

La gran plaza fue construida sobre el relleno estructural que cubre las construcciones de fases anteriores. Al este de la gran plaza, la pared perpendicular a la pendiente de la colina, construida desde la etapa 2, fue elevada a mayor altura y continuó funcionando como muro de contención del relleno. En este sector la escalera fue sustituida por la rampa de la etapa precedente; en contraste la excavación muestra dos muros perpendiculares de la etapa 3 que delimitan la esquina oeste de la gran plaza.

La cima

Sobre la plataforma superior del Gran Templo, las estructuras de la etapa 3 aparecen directamente bajo la capa sedimentaria, pues las lluvias torrenciales, posteriores al abandono del sitio —posiblemente alrededor del año 1000—, acarrearon flujos de barro, arena y guijarros que cubrieron el emplazamiento. En ciertos lugares, los efectos de filtración y erosión asociados a esos fenómenos dañaron la capa de sello, así como algunos vestigios de los monumentos enterrados.

Las excavaciones mostraron una gran terraza y la sección de un recinto construidos esencialmente sobre los rellenos estructurales; encima de la terraza se elevaron probablemente construcciones de quincha, pues al este de la zona excavada se encontraron fragmentos de un muro de quincha con huellas de fuego.

Etapa 4 (fase 5, 400-450 d.C)

La etapa 4 del Gran Templo corresponde a la fase 5 de Cahuachi y está marcada por la clausura del sitio. Los muros de la etapa 3 fueron cubiertos por un relleno compuesto de capas de terrones y fragmentos de adobe, mezcla que luego fue recubierta por la capa de sello. Aparentemente, algunos espacios abiertos no se incluyeron en esta labor de sellado, como el caso de la gran plaza y la segunda plataforma del Gran Templo.

Al igual que en las etapas precedentes, aquí también se celebraron algunos ritos y se depositaron ofrendas.

La primera plataforma

En la periferia noroeste del Gran Templo, sobre la segunda de las pequeñas terrazas, fueron depositadas tres ofrendas en el relleno: 1) un cráneo humano que se encontraba totalmente fragmentado sobre el piso del cuarto 2 (fig. 15); 2) una punta de flecha en obsidiana depositada en la esquina de la misma pieza, y 3) un cuenco Nazca 3, fragmentado y decorado con pintura color crema en el fondo y una hilera de ajíes alternados en rojo y negro. Fue descubierto en la capa de relleno del cuarto 1 y parece haber contenido un material líquido, ya que sus paredes internas muestra huellas de un depósito. También sobre la segunda terraza, debajo de la capa de sello que cubría los recintos de la etapa 3, notamos la presencia de un fogón.

La cima

Las estructuras de la plataforma superior probablemente fueron destruidas por un incendio provocado antes de abandonar finalmente el sitio, ya que los restos del muro de quincha muestran huellas de fuego.

En los diferentes sectores excavados encontramos una serie de fogones dispuestos justamente debajo de la capa sedimentaria o bien sobre el sello. Esta práctica se puede relacionar con un rito de destrucción por fuego realizado en el momento del abandono final.

Función del Gran Templo

Además la obvia función ceremonial del Gran Templo, se puede establecer que este edificio fue un espacio de hábitat y gestión continua de las elites Nazca. Esto contradice la tesis propuesta por Silverman21 quien propone que Cahuachi fue un centro ceremonial sin población permanente, cuyos templos cobraron vida política y ceremonial solo en determinadas fechas cíclicas.

Organización y uso del espacio

La colina del Gran Templo: una huaca

Antes de las construcciones es probable que la colina del Gran Templo haya funcionado como una huaca; es decir, que el sitio ya debió constituir un lugar venerado, pues la existencia de una tumba en la cúspide de la colina testimonia la sacralidad22 del lugar antes de la extensión de las construcciones. Por tanto, se trata de un espacio donde se efectuaban ritos y ceremonias en nombre de la divinidad personificada por la colina. A propósito de las huacas, el cronista Joseph de Acosta escribió:

….Pero reduciendo la idolatría a cabezas, hay dos linajes de ella: una es cerca de cosas naturales; otra cerca de cosas imaginadas o fabricadas por invención humana. La primera de estas se parte en dos, porque o la cosa que se adora es general como sol, luna, fuego, tierra, elementos, o es particular como tal río, fuente o árbol, o monte, y cuando no por su especie sino en particular, son adoradas estas cosas, y este género de idolatría se usó en el Pirú en gran exceso, y se llama propiamente guaca…23

Poco después agrega

…Mas en los indios, especialmente del Pirú, es cosa que saca de juicio la rotura y perdición que hubo en esto; porque adoran los ríos, las fuentes, las quebradas, las peñas, o piedras grandes, los cerros, las cumbres de los montes…24

La construcción de las primeras plataformas en la zona baja indica la institucionalización de estas ceremonias, que alcanzaron una organización compleja durante las fases 3 y 4. Esto testimonia la existencia de una organización sociopolítica de un grupo que dirige las ceremonias, recrea los símbolos y planifica los cambios arquitectónicos dentro de toda el área de Cahuachi.

Construcciones dispersas

En la colina sobre la que se edificó el Gran Templo, las construcciones se iniciaron alrededor de 200 a.C.; las primeras manifestaciones atribuidas a la fase 2 resultan raras, y solo están representadas por una hilada de adobes cónicos, además de que las profundas modificaciones hechas desde la fase 3 impiden comprender la primera organización arquitectónica del Gran Templo. En la parte alta de la colina no se han encontrado muros de adobes cónicos, por lo que en

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esta época la cima continuó sin construcciones, manteniendo su carácter natural; sin embargo, la existencia de la tumba antes citada, sugiere que el lugar era ya objeto de veneración.

Las excavaciones de otros sectores, permitieron identificar estructuras ceremoniales compuestas de una o dos plataformas, construidas con muros periféricos de adobes cónicos, que ocupaban las partes bajas de las colinas de manera dispersa y sin unión aparente entre ellas. La parte alta de esas plataformas encerraba construcciones de muros de quincha y armazones de madera de huarango que sostenían techos de estera o de paja. 25 Esta arquitectura indica la existencia de grandes espacios, probablemente organizados en plazas entre los monumentos, y que sirvieron para ceremonias que implicaban la participación de un gran número de personas.

En esta época las construcciones de Cahuachi parecen depender de un monumento conocido como el Templo del Escalonado (Y2) ubicado frente a la colina del Gran Templo. Es el único monumento decorado con una banda de motivos escalonados (fig. 16) y se distingue también por su plataforma paralelepípeda completamente artificial, elevada sobre la capa estéril sin aprovechar el relieve de las colinas que, en general, forman la base o núcleo de los edificios de Cahuachi.

Inserción del Gran Templo en la trama arquitectónica del sitio

Durante la fase 3 (inicios de la era cristiana), la nueva organización arquitectónica delimita espacios reservados a un numero restringido de personas, que sólo permiten una circulación reducida. La entrada hipóstila descubierta en la segunda plataforma del Gran Templo supone ya una circulación limitada, ya que pocas personas podían tener acceso al mismo tiempo; mas tarde, la construcción de un recinto redujo todavía más este espacio (fig. 5). La existencia de pasillos estrechos en diversos sectores de Cahuachi, especialmente dentro de la parte alta del Gran Templo y de la Gran Pirámide, confirma esta tendencia.

En todo el sitio la fase 3 se caracteriza por la construcción de grandes pirámides que alcanzan 20 m de altura, formadas con la superposición de varias plataformas de 2 a 3 m provistas de recintos y corredores con estrechas conexiones. Las construcciones estaban unidas por terrazas intermedias y plazoletas accesibles por pequeñas escaleras y rampas.26 El espacio ceremonial que ocupó de aquí en adelante todo el centro de Cahuachi parece cada vez más estructurado y reservado, por ello esta arquitectura contrasta sensiblemente con la de la fase anterior.

La expansión de construcciones hacia la parte alta de la colina del Gran Templo implicó la supresión de la tumba antes citada. La ausencia de restos humanos originales da testimonio, una vez más, de los ritos de limpieza asociados a las reestructuraciones. Este tipo de tumba de tiro (tumba de pozo en botella) corresponde a un tipo antiguo que evoluciona hacia las tumbas de estructuras mas complejas atribuidas a la elite Nazca (fig. 17) como las descubiertas en la Muña.27

Los diferentes recintos descubiertos en el Gran Templo pueden constituir espacios ocupados por una elite, aunque también pueden estar reservados a ceremonias particulares limitadas a un grupo definido. El gran recinto descubierto en la cima del Gran Templo, ligado a pasajes estrechos y cuyo ancho solo permitía el desplazamiento de una persona a la vez, funcionaba como espacio habitacional o de reunión reservado a un grupo reducido, probablemente el de los dignatarios.

A mediados del 250-280 d.C., como en otros monumentos de Cahuachi, el Gran Templo sufrió importantes modificaciones, ya que un terremoto y los flujos torrenciales alteraron las construcciones e hicieron necesaria la consolidación de varios edificios deteriorados. Los restos de estas catástrofes naturales se observaron en las excavaciones de los sectores Y13, Y15 y Y16.28 En ese momento empezó el recubrimiento de antiguas estructuras y edificación de las nuevas, formadas por plataformas y terrazas.

La sección alta del Gran Templo forma una vasta plataforma, y Alejandro Pezzia,29 menciona la presencia de doce postes de madera de huarango, clavados en hoyos de barro y terminados en horquetas, e indica que la construcción estaba en ruinas.30 En nuestros días esta estructura ha desaparecido por completo a causa del saqueo, pero aun se pueden observar los huecos de postes señalados por Pezzia. Gracias a esta información es posible determinar la existencia de una estructura de madera que sostenía un techo, espacio a partir del cual puede verse -y eventualmente vigilar- toda la región de Cahuachi. Es un lugar propicio para dirigir las ceremonias a las que asistía la población concentrada en la gran plaza.

El recubrimiento de las estructuras, particularmente los grandes recintos que fueron remplazados por las terraza, sin duda esta ligado a un cambio en el uso de los espacios del Gran Templo. Quizá los constructores de esta época buscaban áreas ceremoniales más vastas para recibir una mayor concurrencia, lo que tuvo por efecto el desplazamiento de las áreas habitacionales antes reservadas a los dignatarios. Los nuevos recintos de menor tamaño, construidos sobre las tres terrazas de la periferia noroeste del Gran Templo, en la parte baja, pudieron haber sido consagrados a este uso (fig. 15).

Evolución de los ritos

Les ritos asociados a la música

Es difícil determinar con precisión el tipo de ceremonias que se desarrollaban en Cahuachi, pues los elementos iconográficos que dan cuenta de ellas son escasos, sobre todo en las primeras fases de Nazca. Sin embargo, las excavaciones han dado información importante: por ejemplo, las innumerables ofrendas compuestas por instrumentos musicales y depositadas en los accesos de las plataformas son evidencia de la existencia de ceremonias donde la música jugaba un papel relevante. Se puede pensar en procesiones acompañadas con música, con personas circulando en fila de un espacio a otro, a través de los accesos y corredores o entre las diferentes terrazas. Los fragmentos de telas tridimensionales muestran filas de personajes con instrumentos de música (fig. 18), por lo cual

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podría decirse que los músicos y artesanos parecen haber ocupado un lugar preferente en la vida ritual de Cahuachi.

Las ofrendas descubiertas en el espacio hipóstilo de la segunda plataforma, comparadas con una maqueta de cerámica Nazca del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Perú (MNAAHP) (fig. 19), permiten reconstruir el contexto y la función de la estructura de columnas. Este singular objeto muestra una escena ceremonial con hombres que interpretan música con antaras alrededor de una urna; ubicados delante de una fachada compuesta de una hilera de cuatro columnas, todos los elementos representados en esta pieza se encuentran en la parte baja del Gran Templo, sobre la segunda plataforma. Otro elemento a favor de que Cahuachi conoció ceremonias donde los instrumentos de música tuvieron un papel considerable esta dado por el montículo 1 (Y1, excavación n° 72, 1999), donde también se encontraron restos de objetos musicales. En este sector, antes de la clausura de los pasajes y de las escaleras de la última plataforma, se ejecutó un rito de fragmentación de antaras, y los restos de estos instrumentos fueron descubiertos en los accesos en L.31

El sacrificio de animales

El sacrificio de animales fue otro rito frecuente en Cahuachi. Una pieza de cerámica depositada en el MNAAHP, proveniente de Río

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Grande de Nazca,32 evoca una llama o un ciervo, pero que hace pensar más bien en un perro. La escena corresponde a la arquitectura monumental de las pirámides de Cahuachi y evoca las ofrendas depositadas dentro de estas estructuras, especialmente las cabezas trofeo y los recipientes; el sacrificio del perro parece haber tenido lugar en la cima de las pirámides. Dentro de las pirámides estaban representadas las cabezas trofeo coronadas por recipientes a modo de ofrendas.

Si bien todos estos elementos fueron descubiertos en las excavaciones del Gran Templo, cuando se analiza el corte de una de las estructuras escalonadas donde se descubrió la cabeza trofeo y los dardos, y se compara con la escena de la cerámica Nazca del MNAAHP, uno no puede sino sorprenderse por las grandes similitudes que presentan (fig. 20). Asimismo, en el sector Y16 (excavación n° 67, 1998) se descubrió una plataforma ceremonial de la fase 3 con un acceso en L. Antes de clausurar esta estructura se sacrificó un perro cerca del acceso y se quebró un cuenco con su overtura hacia abajo,33 igual que la escena iconográfica de la cerámica del MNAAHP.

Los notables descubrimientos de restos de camélidos en Cahuachi muestran la función eminentemente simbólica que han tenido estos animales; uno de estos hallazgos es el de 1993, cuando se descubrió una ofrenda de 64 llamas en el sector Y 13.34

La llama es el único animal de carga conocido en las culturas andinas prehispánicas, y su presencia en la costa es indicio de circuitos de intercambio con la Sierra. Sin embargo, el análisis de las inserciones musculares en los huesos de las llamas sacrificadas y enterradas en el sector Y13 muestra que no estaban habituadas al esfuerzo de cargar por largos trayectos, por lo que posiblemente fueron criadas en el mismo sitio para el sacrificio. La mayor parte de estos animales sacrificados eran adultos jóvenes, pero también se encontraron algunos individuos de menor edad y hembras preñadas. Como ninguno de ellos mostraba cortes ni heridas, Orefici menciona que, pudieron morir por asfixia o envenenados:35 pues en varios ejemplares se observó la presencia de sangre cristalizada en las venas.

Las llamas gozaban de un especial cuidado, ya que varias de ellas portaban collares con pendientes de hueso humano; otras tenían el pecho decorado con huinchas de textiles; también estaban asociadas a dos cabezas trofeo, lo mismo que a dos personajes enterrados en fosas circulares en posición sentada, con las rodillas apoyadas contra el tórax. Al final del rito, otra cabeza trofeo realizada en piedra (25 x 13 x 15 cm) fue depositada en el suelo que cubría al relleno y la ofrenda de llamas sacrificadas.

La dimensión guerrera: las cabezas trofeo asociadas a los dardos

El ritual de la cabeza trofeo estuvo bien establecido en la sociedad Nazca, ya que una gran cantidad de estos elementos, depositados como ofrendas en los edificios ceremoniales, ha sido descubierta en toda la región. Si bien su constante presencia en la iconografía es testimonio de una fuerte ideología político religiosa, el descubrimiento en el Gran Templo de Cahuachi de una cabeza trofeo asociada a dardos contradice la idea de una sociedad pacífica,36 incluso en sus primeras fases culturales (Nazca temprano). De hecho, esta ofrenda, enterrada a partir de una remodelación de la etapa 3 y asociada a una cerámica Nazca 3, revela la evidencia de un simbolismo guerrero.

Durante las primeras fases Nazca las cabezas trofeo se asocian a seres míticos antropomorfos, o bien son representadas en forma aislada en jarras o cuencos; en las fases posteriores están asociadas a escenas de combate. A partir de estos hechos, varios autores piensan que la obtención de estas cabezas durante la primera fase no estuvo ligada a acciones bélicas, mientras en las ulteriores sí fue así; en consecuencia, el hallazgo en el Gran Templo en un contexto antiguo sugiere que la obtención de las cabezas trofeo durante las primeras fases ya tenía una relación con la guerra.

Sin embargo parece difícil restringir el uso de las cabezas trofeo a ritos guerreros, pues la omnipresencia de esta práctica en la iconografía parece inscribirla dentro de un contexto sacrificial más amplio, en relación con el buen funcionamiento y la vitalidad de la sociedad.

El tema de la cabeza trofeo está necesariamente ligado a la muerte y también a la energía que emana de la muerte; probablemente, al igual que entre los Mochica y los Azteca, esta energía ofrecida a los dioses era transmitida hacia la colectividad y el medio ambiente. El Gran Templo de Cahuachi fue uno de los lugares sagrados a través del cual la energía tomada del sacrificio, simbolizada por las cabezas trofeo humanas llegaba como ofrenda y tributo a los dioses, de quienes dependía la vida de la sociedad. Puesto que esta reclama la fertilidad de las tierras y la presencia del agua, entonces la representación de cabezas trofeo en relación con las plantas está justificada. La obtención de cabezas trofeo por medio de guerras, combates rituales o por el sacrificio de individuos dentro del mismo grupo, indujo sin duda a la celebración de ritos de interés general.

Conclusiones

Además de profundizar el carácter ceremonial del edificio, las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Gran Templo han revelado que ciertos sectores del edificio mismo fueron áreas habitacionales. Estos espacios al parecer estaban reservados a un pequeño grupo bien definido, y que posiblemente se hacía cargo del centro de Cahuachi.

El análisis de los datos recolectados en el terreno sostiene la existencia sociopolítica de un grupo que conducía las ceremonias, establecía el simbolismo y decidía los cambios arquitectónicos en toda el área de Cahuachi. Es dentro de esta dinámica ceremonial y en momentos específicos, en las que probablemente se inscriben las modificaciones arquitectónicas. Se trata de indicios de cambios en la estructura político-religiosa, aunque es cierto que algunas remodelaciones pudieron haber sido de orden funcional, ligadas a catástrofes naturales o a una obligación del mantenimiento de las estructuras.

A veces, con fundamento en elementos esencialmente iconográficos, algunos investigadores han atribuido la gestión de los centros ceremoniales a sacerdotes; sin embargo, los nuevos descubrimientos (dardos asociados a cabezas trofeo y a sacrificios humanos) indican evidentemente que los guerreros tenían un papel importante en el buen funcionamiento de las ceremonias. Quizá sería entonces conveniente distinguir en la cima del Estado Nazca una dualidad socio-política donde sacerdotes y guerreros estaban integrados de forma complementariedad y equilibrada, aunque no exenta de fermentos de rivalidad. Quizá las modificaciones arquitectónicas que median el desarrollo de Cahuachi fueron, precisamente, el reflejo de una oscilación del polo de poder.

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Autores: Aïcha Bachir Bacha, Agradecemos al doctor Giuseppe Orefici su disposición para publicar los datos de campo y su amable apoyo por habernos proporcionado los archivos del CISRAP; a la doctora Elvina Pieri por su apoyo en la consulta de los mismos. EHESS, Paris, (Centro de investigación sobre la América prehispánica, CRAP).
Óscar Daniel Llanos Jacinto, CRAP, EHESS, Paris.

  1. William D. Strong, Paracas, Nazca and Tiahuanacoid Cultural Relationships in South Coastal Peru, 1957. []
  2. Helaine Silverman, quien visitó el sitio en 1984 en compañía de Jorge Esparza, asistente de Strong, indica que este último le mostró el lugar donde fue encontrado el gran textil, la zona norte de la unidad 8 (Silverman, Cahuachi in the Ancient Nasca World, 1993, p. 53). Jorge Esparza enseñó a Silverman los restos de este textil que quedaron en el lugar, los cuales eran idénticos al que descubrió Strong. []
  3. Desde las zonas más altas de las colinas se pueden contemplar claramente las terrazas del templo, las habitaciones y corredores del gran palacio. Puede apreciarse igualmente, el perfil de otras construcciones en tal cantidad que permite afirmar que es la ciudad más grande de la región de Nazca. Alejandro Pezzia Assereto, Guía del mapa arqueológico pictográfico del departamento de Ica, 1969, p. 120. []
  4. Esta civilización ha sido dividida generalmente en cuatro épocas: Proto Nazca (200 a.C- inicios de nuestra era), Nazca temprano (inicios de nuestra era a 400 d.C.), Nazca medio (400-550 d.C.) y Nazca tardío (550-650 d.C.). []
  5. Construcciones de cañas colocadas verticalmente y amarradas con cuerdas vegetales, para luego ser consolidadas con una capa de barro. []
  6. Giuseppe Orefici, mecanoescrito. []
  7. Este muro, orientado de este a oeste, fue construido sobre la capa de arcilla natural, yuxtapuesto a los muros de la etapa 2, su base está 1.60 m por debajo de los restos de las construcciones de la etapa 3. []
  8. Giuseppe Orefici, “Nuevos enfoques sobre la transición Paracas-Nasca en Cahuachi”, en Andes. Boletín de la Misión Arqueológica Andina, núm. 1, 1996, p. 173-198. []
  9. William D. Strong, op.cit., 1957. []
  10. No podemos excluir la posibilidad de que esta urna enterrada sea contemporánea a la erección del pórtico. []
  11. La formada por el muro de adobes cónicos de la etapa 1 y uno de los muros de adobe paniforme de la etapa 2. []
  12. En Cahuachi el relleno estructural está formado por una serie de capas vegetales intercaladas con estratos de artefactos mezclados con arena, guijarros y cascajo. En las capas de vegetales se encuentran muchas de las especies cultivadas y silvestres de la región en la época Nazca, entre ellas leguminosas: arachide [Arachis hypogea], pacae [Inga feullei], fríjol [Phaseolus vulgaris], pallar [Phaseolus lunatus], huarango [Prosopis pallida], cucurbitáceas: calabaza [Cucurbita moschata], gramíneas: maíz [Zea mays], caña brava [Gynerium sagittatum], compositaceas: pájaro bobo [Tessaria integrifolia] y malváceas: algodón [Gossypium barbadense]. El material cultural se compone de fragmentos de cerámica y de textiles, pelaje y huesos de camélidos, partes de adobes, restos de antaras y otros artefactos. Se trata de un relleno denso, su espesor varía de 1 a 2 m y en general recubre el espacio de los recintos (fig. 7). []
  13. La rampa está construida sobre una capa de relleno, y la capa de barro natural presenta perforaciones alineadas en la misma dirección que la rampa. Puede que se trate de hoyos de postes (el diámetro varía entre 20 y 25 cm) bordeando la rampa, pero al estado actual de las excavaciones, sólo podemos ver la fila de un lado, el otro no ha sido descubierto. Es posible también que estos pilares fueran destinados a contener el relleno que soportaba la rampa. []
  14. Los muros de dichas estructuras fueron elevados sobre una capa de arcilla natural, y en algunas partes fue nivelada para obtener una superficie plana, apta para las construcciones. []
  15. Este recipiente fue descubierto en un sedimento de arena y cascajo, entre el muro del corredor y un relleno de adobes. []
  16. La sección sur del gran recinto fue cubierta por fragmentos de adobes, terrones y una capa de arena; los restos de adobe corresponden al desmantelamiento del muro sur; mientras la sección norte contenía un relleno estructural. []
  17. Este recubrimiento artificial y compacto, bajo la capa aluvial, está hecho de barro, paja y pequeños piedras, material que sella las estructuras de los templos. []
  18. Concepción Blasco Bosqued y Luis Javier Ramos Gómez, Cerámica Nazca, 1980, pp. 45-46, lámina V, p. 53. []
  19. Se opta por el término ‘fardo’ y no ‘momia’ porque este paquete no ha sido aun examinado. []
  20. La primera terraza contiene una pequeña construcción escalonada adosada al muro; la tercera terraza es la más alta comprende una estructura semicircular de 1.40 m de diámetro, también adosada a un muro. Su interior está vacío (fig. 15). []
  21. Helaine Silverman, op. cit., 1993. []
  22. En los Andes ciertas colinas eran sagradas por que personificaban divinidades o bien héroes ancestrales cuyo cuerpo momificado, el mallqui, era depositado en tumbas construidas en los cerros. Existía también una creencia muy difundida de que el alma de los muertos iba a residir a los cerros sagrados, lo cual puede explicar el empleo de momias como intermediarios entre la población viviente y los dioses (Julio C. Tello y Prospero Miranda, “Wallallo: ceremonias gentilicias realizadas en la región cisandina del Perú central distrito arqueológico de Casta)”, en Inca, 1923, p. 526). La tumba Nazca en la colina del Gran Templo puede sugerir la misma idea. []
  23. José de Acosta, Historia natural y moral de las Indias, 1962, p. 219. []
  24. Ibidem, p. 224. []
  25. Giuseppe Orefici, Nasca. Hipótesis y evidencias de su desarrollo cultural, 2003, p. 91. []
  26. Idem. []
  27. Markus Reindel y Johny Isla Cuadrado, “Los Molinos y la Muña. Dos centros administrativos de la cultura Nasca en Palpa, costa sur del Perú”, en Beiträge zur Allgemeinen und Vergleichenden Archäologie, 2001, pp. 289-317. []
  28. Giuseppe Orefici, Proyecto Nasca 1982-1996, informe final de la campaña 1995, mecanoescrito 1996a. Véase también, Proyecto Nasca 1997-2001, informe final de la campaña 1997, mecanoescrito, 1998. []
  29. Alejandro Pezzia Assareto, op.cit., p.120. []
  30. Es interesante el templo, el mayor y el más elevado de la zona arqueológica. Se encuentra formado por terrazas que se escalonan de mayor a menor, llegando hasta una altura de veinte metros y un área de 110 x 90 metros, terminando en una plataforma en la que se encuentran clavadas, en el pozo de barro hasta doce estacas de madera de huarango, que rematan en horquetas para recibir las vigas del templo. Hoy día esta construcción se encuentra en escombros. Alejandro Pezzia Assereto, op. cit., p. 120. []
  31. Oscar Daniel Llanos Jacinto, informe de excavación, CISRAP, 1999. []
  32. Julio Cesar Tello, Paracas. Primera Parte, 1959. []
  33. Oscar Daniel Llanos Jacinto, Jorge Olano Canales, informe de excavación, CISRAP, 1998. []
  34. Giuseppe Orefici, “El recinto de los camélidos”, en Documento de trabajo 15-5-Memorias del VI congreso de la FIEALC, 1994, pp. 49-53. []
  35. Ibidem, p. 51. []
  36. Giuseppe Orefici, Nasca: arte e societá del popolo dei geoglifi, 1993. []

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