Xochimilco y la elección de su reina: de la invención de la tradición a la refuncionalización turística

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Como parte de las supuestas costumbres añejas de México, en sus ferias tradicionales locales, se encuentra la figura de la elección de la reina de algunas fiestas. Más allá de cuestiones estéticas y de modelos femeninos en los gustos colectivos, se puede vislumbrar la inscripción de un mensaje cultural más profundo. Éste tiene que ver con las tradiciones históricas, las identidades comunitarias actuales y las redes sociales y de parentesco; asimismo con la significación de la refuncionalización adaptativa cultural de dicho evento colectivo y social en nuestros días. Además de la dimensión religiosa o pagana en el origen de esta actividad, pueden rastrearse los intereses político-administrativos, económico-comerciales y turísticos, sin dejar de observar el aspecto psico-social y emotivo del asunto, y la perspectiva lúdico-recreativa que sin duda posee.

Este artículo tiene por objeto reflexionar en torno a las significaciones socio-culturales de la elección y coronación de La flor más bella del ejido durante la celebración de la fiesta de este mismo nombre en Xochimilco, D.F. La metodología y técnicas de investigación seguidas y utilizadas son de carácter antropológico.1 Se trata de un tema novedoso y original, prácticamente sin trabajo hasta la fecha en nuestro país, con el interés y el reto que supone abordarlo.2

¿Antecedentes históricos?

A más de quinientos años
la historia voy a narrar
ay de mi Xochimilco
prehispánico y colonial
que toque ya el teponachtli
que llame ya el caracol
ay que mi Xochimilco
nació en una isla en flor
(Canción A mi Xochimilco de C. Guadalupe Noriega)

Las fiestas de las antiguas culturas prehispánicas y las impuestas por los colonizadores españoles -con su compleja combinación y superposición-, se entretejen a modo de explicación, y a veces casi justificación histórica de muchas tradiciones mexicanas. También se manejan como alegato legitimador de la conservación de las mismas, y se aplica a las ferias populares e incluso a la coronación de su reina, tema central de este estudio.

Buscar y encontrar -o también inventar-3 profundas o lejanas raíces históricas es un argumento utilizado por diferentes personas: desde los funcionarios organizadores de eventos, hasta los comerciantes que están presentes, pasando por las participantes (especialmente las concursantes), familiares, amigos, la comunidad y el público en general.

Pero más allá de la relación mecánica directa de la explicación no siempre suficientemente argumentada -a veces incluso endeble- y con múltiples versiones según el documento o persona consultada, hay que preguntarse: ¿qué hay de cierto en todo esto?, ¿existe realmente una larga continuidad histórica que ha llegado hasta nuestros días?, ¿no se tratará de una invención?, ¿hasta qué punto es una refuncionalización de una supuesta tradición en nombre de la cual se realiza el evento, al margen de su indiscutible popularidad actual?, y lo más importante: ¿por qué? y ¿para qué?

En el caso de La flor más bella del ejido de Xochimilco, la consulta de documentos sobre el tema no es tarea fácil, faltan datos y las versiones no coinciden entre sí, amén de que en ocasiones se contradicen. Los cronistas xochimilcas tampoco aclaran mucho el asunto, dando saltos históricos imprecisos y explicaciones especulativas que poco o nada tienen que ver con el rigor del estudio histórico. En todo caso queda claro que los supuestos orígenes de la feria (no de la coronación) se remontan a una celebración litúrgica en tiempos de la Colonia que -se argumenta- se superpone a otra festividad religiosa de época prehispánica (ésta última más difícil de comprobar a pesar de la insistencia de las autoridades delegacionales y los cronistas locales actuales).

En 1990 se decía que:

Las raíces de esta fiesta tienen lugar en los alrededores de la capital del virreinato, cuando los frailes evangelizadores imponen los ritos del cristianismo y fijan una fecha establecida por el calendario litúrgico para celebrar el Viernes de Dolores con la instalación de un tianguis o mercado en el cual los habitantes compraban provisiones para la siguiente semana, que era de recogimiento y oración.4

Se trataba pues de celebrar los Dolores de María dentro de la cuaresma; entre otras actividades, se colocaba en ofrenda un altar denominado “de Dolores” con frutas y flores, además de iconos religiosos.5

Sobre el origen religioso y colonial de la festividad, todas las fuentes parecen estar de acuerdo. Incluso se dice que la primera celebración de la feria, como tal, tuvo lugar en el Puente de la Leña y en los embarcaderos del rumbo de la Merced. Luego pasaron a los canales adyacentes en la actual Alameda Central y posteriormente a otros que se situaban en lo que hoy es el Paseo de Bucareli.6 En época posterior, Calderón de la Barca, García Cubas, De Valle Arizpe y Heliodoro Valle, dieron cuenta de la festividad.

Un elemento que quizás no está tan claro es el traslape de la celebración cristiana sobre la fecha y lugar de la adoración a una deidad prehispánica. Los pobladores de Xochimilco, tanto por vía oral como por los boletines de las oficinas de gobierno, refieren el origen de la feria al tiempo en que se llevaban a cabo “solemnes ceremonias con danzas y flores en honor a Xochiquetzalli o Quilaztli y Xochipilli”.7 Se dice que los indígenas realizaban sus festejos en las afueras de la ciudad, cerca del actual Palacio Nacional donde se elegía por cada calpulli a una bella joven que ofrecía flores a las deidades invocando su gracia.

Encontramos que, en efecto, las deidades señaladas se relacionan con algunos de los elementos de la fiesta actual: Xochiquetzalli, por ejemplo, es numen de las flores y de los bailes y, de acuerdo con Francisco del Paso y Troncoso,8 la representación de la belleza. Xochipilli es, probablemente, una deidad subalterna a quien se atribuía la germinación y el cuidado de las flores. Ambas deidades eran festejadas por varios días; sin embargo los relatos de los cronistas españoles acerca de la celebración distan enormemente de la versión que hoy se difunde.

Conocemos el recorrido de esta festividad y sus actividades por diversos lugares de la Ciudad de México durante la Colonia e Independencia, así como los cambios ya en las últimas décadas, que concluyeron en ubicar a la feria en el pueblo de Xochimilco hacia mediados del siglo XX:

Es así como el Virrey Bernardo de Gálvez [hijo] en 1785 manda construir una hermosa calzada paralela al Canal de la Viga donde se instala este mercado a la altura del pueblo de Santa Anita Zacatlalmanco, en donde toma características propias; así pasaron los años hasta el advenimiento del presente siglo en que esta fiesta degenera por el exceso de insumo de bebidas embriagantes, en especial de pulque, acrecentándose en la época revolucionaria las tasas de mortalidad por riñas. Es hasta la época posrevolucionaria cuando las autoridades civiles se empeñan en dignificar la fiesta implantando concursos de charros y chinas poblanas, canoas adornadas, floricultura y por supuesto de una señorita a la que le dan el título de reina.9 En realidad los Viernes de Dolores, de las Amapolas, de la Primavera, de las Flores o de la Flor más bella del Ejido toman forma hasta 1785 año en que el Conde de Gálvez, virrey en funciones, dispone que la Fiesta de los Dolores, así a secas, tenga lugar en el Canal de Santa Anita por ser uno de los “paseos” más bellos de la capital. No obstante, el Conde de Revillagigedo, en 1792, lo cambió al paseo de Bucareli, pero a los dos años regresó a Santa Anita…Más adelante hablaremos de cómo se hacía. Casi al comenzar la etapa porfiriana, en 1897, el héroe del 2 de abril le dio vital importancia y se llamó “Viernes de Primavera” continuando la misma costumbre en el Canal de Santa Anita, pero ahora se vería más animada con la constante presencia de dos “vapores”…10 Al parecer, de ser una celebración donde acudía lo más destacado de la sociedad novohispana pasó a popularizarse con el tiempo.11

De hecho, por el canal bogaban campesinos indígenas de localidades aledañas. Por esa época se trajeron y adaptaron plantas y flores europeas, entre ellas la amapola que se extendió por las chinampas del lago y con el tiempo llegó a convertirse en emblema de la fiesta y de la denominación Viernes de las Amapolas.12

Entre las actividades más destacadas

se organizan, además de la venta de flores y legumbres, bailes populares y comidas, acompañadas de bebidas de sabores a base de pulque; además de concursos de trajes de charros y chinas poblanas, en donde son típicas las coronas de amapolas, flor de origen europeo, adoptada por los floricultores indígenas al medio lacustre chinampero, que toma carta de naturalización en estas fiestas y que en 1939 desaparecen en su mayor parte, prohibidas por las autoridades sanitarias ya que de su bulbo se fabricaba el opio, lágrima enervante y mortal que tuvo que ser prohibida por su nocividad al hombre.13

Más adelante aumentaron los cambios de ubicación, por ejemplo, en el período posterior a la Revolución, esta fiesta es enriquecida con concursos de charrería y canoas adornadas con flores y por supuesto con la elección de una joven a la que dan el título de Reina; hasta que en 1936 en el período presidencial del General Lázaro Cárdenas, con el fin de dignificar a la mujer con características raciales autóctonas, se lleva a cabo la elección de “La flor más bella del ejido”, misma que en 1955 se traslada a Xochimilco14 en donde desde entonces se lleva a cabo.15

Precisamente en esta fecha se renombró como “Viernes de las Flores” y por primera vez se eligió a la reina entre hijas de campesinos y dentro de las Delegaciones.16 De hecho actualmente la Delegación Xochimilco es 58.4% agrícola en lo que concierne a la distribución del uso del suelo17 y posee 189 kilómetros de canales:18 un escenario semejante a los lugares originales de la celebración de “La flor más bella del ejido”.

Se puede afirmar que el concurso tal como se celebra actualmente surge de la iniciativa del presidente Lázaro Cárdenas. Es entonces que se hacen explícitas las características físicas que deben cumplir las concursantes, así como su origen campesino. No obstante, desde la década de los años veinte ya tenía lugar la elección. El lugar es visitado por Álvaro Obregón en 1923 acompañado por los presidentes municipales del Distrito Federal. Fue el primer año que se celebraron concursos organizados por el Ayuntamiento de la Ciudad de México y desfilaron ante los jurados, canoas, señoritas con trajes mexicanos de diferentes regiones de la República, chinas poblanas y jinetes.19 Al año siguiente “los primeros lugares a María Luisa Rele como la mejor china, a Beatriz González como la mejor vestida que porta hermoso traje”.20 En los concursos de 1927 se premia a chinas, bailadoras y a mujeres con trajes indígenas, “antecedentes, aunque aún no definidos de la Flor más bella del Ejido”.21 En los años de 1930 se registró la participación de charros y chinas poblanas que desfilaron sentadas en las proas de las canoas coronadas de amapolas, símbolo del Viernes de Dolores, pero en 1934 la fiesta decayó por la falta de concursos de trajes regionales.22

Dos décadas después, se fijó la localización de la festividad en Xochimilco. Entre una y otra fecha se dio cierta decadencia motivada, entre otras cuestiones, por la desecación del Canal de la Viga, e incluso se hicieron varios intentos por reanimarla en otros lugares.23

Descripción del evento

Callecitas de mi tierra
me llevan a sus canales
a remansos de aguas claras
y bellos manantiales
plazuelas y templos bellos
en chinampas encantadas
arrullas los dulces cantos de las aves
canoras y blancas garzas

Música y color, flores y frutas, bellas sonrisas, esperanzas en los corazones, todo un espectáculo servido al gusto del consumidor. Bajo este entramado escenográfico no faltan algunos desacuerdos y envidias. Predomina el ambiente de fiesta y alegría, a pesar del calor y resequedad a veces sofocantes de finales de marzo o principios de abril, dependiendo de la fecha del Viernes de Dolores y la semana de fiestas en el calendario gregoriano, año con año.

¿Qué hay detrás de todo esto?: a) Las muchachas, protagonistas del acto que participan acompañadas de cerca de sus mamás, y de lejos, de sus porras; b) Las autoridades locales, particularmente aquellas que tienen encomendada la organización y todos los detalles del concurso, desde la preparación hasta la celebración de ese mismo día; c) El jurado invitado para la ocasión.

El ambiente o contexto tiene que ver con las casetas de feria apuntaladas alrededor y en las cercanías del escenario, no olvidemos que se trata de varios días y multitud de eventos preparados para la ocasión. Entre ellos destacan, el concurso del cultivo de las chinampas y de canoas alegóricas, las muestras de artesanías y gastronomía, la exposición y concurso de ganadería, el concurso de floricultura: tradiciones todas ellas que son fuente de trabajo y riqueza para los habitantes del lugar y atractivos para los visitantes foráneos. Existen además otro tipo de eventos especiales, tales como exposición de pintura, artes plásticas, noches de estudiantinas, con objeto de ofrecer más variedad y proporcionar un rato agradable.24

Los aspectos relacionados con exposición y comercio en esta feria son centrales, indirectamente se remontan al origen de la festividad religiosa colonial ya expuesta, cuando la liturgia iba acompañada de un mercado de avituallamiento.

Las muchachas recorren todo el día Xochimilco, de un lado a otro, sin descanso, entre las actividades culturales y comerciales que se dan cita, seguidas de la prensa y del bullicio de los acompañantes y espectadores. A media tarde desfilan y muestran los aspectos considerados imprescindibles a la hora de su calificación: características étnicas, personalidad, portar con dignidad el traje regional, pronunciamiento de un brevísimo mensaje oral, desenvolvimiento social, un maquillaje discreto y el vestido, arreglo y accesorios de acuerdo con las normas establecidas en la convocatoria.25

Para finalizar, la siempre difícil, a veces polémica y muy esperada selección y coronación de la elegida con flores frescas.

La organización de la feria en general y concretamente de la convocatoria de La flor más bella del ejido, corre a cargo de la Subdirección de Turismo de Xochimilco en colaboración con la Subdirección de Educación. El llamado se hace extensivo a todas las delegaciones que tienen ejidos o tierras ejidales, o los tenían hasta hace poco, por ello no participan las del centro del Distrito Federal que están ya totalmente urbanizadas. De hecho, esto se explica porque la reinstauración del evento, como ya se ha dicho corrió a cargo de Lázaro Cárdenas allá por los años de 1930, en tiempos de la repartición agraria cuando se pretendía y “pretende festejar a la mujer trabajadora de la tierra, es un reconocimiento, por ello se piden ciertas características étnicas”.26 O como alguna muchacha participante señaló: “características autóctonas del altiplano”, o “que sea morenita, con rasgos indígenas”.

El elemento que “motiva a participar es principalmente el orgullo de defender o representar a la delegación respectiva y seguir la tradición, además los familiares y vecinos vienen con porras y pancartas para animar”.27

Sobre la participación, comenta una concursante: “sacan la convocatoria y todas las que se inscriben participan, sólo se para cuando no hay flores”.28

La selección tiene que ver con “el atuendo, cómo lo lleva, sencillez, cómo expresa uno su mensaje y maquillaje discreto, son las características que califica el jurado”.29 “Hay jurados que miran la vestimenta, el maquillaje, el tema de expresión”.30 Todo según las bases anteriormente mencionadas.

Respecto a los premios, “el primer lugar es un viaje para dos personas a Cozumel, un regalo sorpresa y dinero en efectivo. El segundo a Puerto Vallarta y el tercero a Acapulco. Y un contrato de un año de cervezas Sol para la mejor sonrisa”.31

De sentimientos e intereses

Mestiza de piel morena
vengo de Xochiquetalis
Y Xochipilli dioses de flores
y Incuicatl Inxochitl
tiene bella tradición
a este lugar de flores
yo les brindo mi canción

Las muchachas participantes y sus familiares, especialmente sus madres, se muestran con esperanzas antes de salir a representar a su delegación bajo el nombre adjudicado de una flor.

¿Cuáles son los sentimientos de las jóvenes concursantes?, ¿qué beneficios en el ámbito laboral y personal pueden obtener?, ¿por qué decidieron participar?, ¿cómo ven el ambiente, la organización, la relación con las compañeras? Éstas y otras son las preguntas que guiaron la entrevista a un grupo de muchachas que comían y reparaban su maquillaje, vestido y adornos antes de salir a concursar la tarde del viernes 3 de abril de 1998. Entre sonrisas y dificultades por su atuendo respondieron dando su opinión sobre diversas cuestiones en torno al concurso.

En general son jóvenes, ya que la edad límite para participar es de 21 años: “Tengo 21 años y éste es mi último año para concursar, es el segundo año que concurso”.32 “Cada quien representa una flor”.33 La mayoría acudía por primera vez al certamen, pero algunas lo hacían por segunda ocasión, y otras pensaban volver a hacerlo si no triunfaban en el primer intento. Sin duda, el concurso ha arraigado entre las familias de las delegaciones que participan, ya que no es raro que las jóvenes refieran que se enteraron del mismo, desde niñas, porque la tía, la abuela, la madre o la hermana mayor, participaron en el pasado. Otras se enteran y motivan desde la fila de los espectadores: “lo he visto pero no había participado antes”34 y “veníamos al evento y me animó al verlo”.35

Cuando se preguntó acerca del porqué de la participación, las entrevistadas argumentaron: “me gusta participar porque es un orgullo, es mi delegación [Xochimilco], son tradiciones y más que nada para seguir las tradiciones y para que nunca se terminen las tradiciones”.36 Si bien hay diversos impulsos o estímulos -“un año anterior fui acompañante de una amiga y me gustó el compañerismo que hay aquí, la alegría y entusiasmo”-,37 se reitera el discurso de la tradición:

Es un orgullo representar mi Xochimilco, es seguir la tradición, si gano, darle gracias a Dios, gracias al apoyo de mi familia e invitar a los jóvenes para que participen aquí.38

Dios y la familia son aludidos en diversas ocasiones, en especial ésta última:

Me inscribí para seguir con la tradición de La flor más bella del ejido, para contarle a nuestros hijos. Es promocionar nuestras tradiciones, es bien padre estar en este concurso. Es un orgullo mostrar Xochimilco, seguir las tradiciones.39 Me llaman mucho la atención las tradiciones.40 Más que hacer compañeras y amigas es seguir la tradición, viene de hace 213 años que se festeja esto.41 Para seguir las tradiciones y por el apoyo de mi mamá.42

La tradición y el orgullo por la pertenencia territorial forman parte, sin duda, de un discurso aprendido en las lecciones de entrenamiento para el concurso. Ante los medios (o el micrófono de la grabadora, que para el caso es lo mismo), sería un grave error no mencionarlos. Por tanto el punto en cuestión no consiste, en descifrar la autenticidad o espontaneidad que pudiera encerrar, sino el efecto personal y social que se produce a fuerza de repetirlo.

El origen de la idea de concursar suele ser de la joven participante:

La idea de concursar fue mía porque me habían platicado cómo era el concurso por una vecina y me dio ánimos para entrar.43 La idea fue mía y lo tomaron sorprendidos (su familia).44 Por los cartelones nos dimos cuenta y por eso me inscribieron, mi mamá me animó, me dijo por qué no hacemos el intento, fue idea de mi mamá.45

La idea fue de mi papá. Algunas compañeras sus papás no las dejaron, dicen que cómo es posible que las dejen venir aquí y luego se vayan solas.46

Idea propia casi siempre, y en alguna ocasión, de los progenitores, siempre y en todo momento con el apoyo cercano de la madre, como veremos más adelante.

Cuando hablan de su participación sobresalen los ánimos positivos: “Me va a ir bien porque le eché las ganas y ahorita en el escenario pienso echar más ganas y a ver qué Dios dice”.47

A la pregunta sobre el ambiente, las compañeras y la organización, en general, y salvo excepciones, respondieron que todo iba bien y que era

muy bonito porque conocemos a muchas personas, tenemos nuevas amigas, nuevas amistades, nuevas cosas que aprender y más que nada un orgullo al portar este atuendo… Las compañeras son unas personas maravillosas, todas nos damos apoyo.48 Hay mucho compañerismo, nos apoyamos, somos muy unidas.49 Un aplauso para la organización de este festival, verdaderamente es un dinero que se ha de invertir, está bien organizado.50

Y la excepción: “Creo que hay un poco de desorganización y se debería mejorar desde un puesto más alto”.51 Se aprecia optimismo y alegría, se muestra compañerismo exacerbado seguramente parte del discurso aprendido durante los últimos días de entrenamiento, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de un concurso con la parte de competencia que esto representa, si bien envuelto en un ambiente de fiesta, lo cual puede amortiguar la situación. También es cierto que se las interrogó justo antes de salir al escenario a desfilar. Luego hubo lágrimas entre las perdedoras, tristeza y desasosiego, se trata de una competición al fin y al cabo, por mucha tradición con la que se la quiera adornar, y los sentimientos están a flor de piel.

A pesar de invocar el reconocimiento a la mujer trabajadora del ejido, como hemos indicado, en general las jóvenes son estudiantes y algunas trabajadoras, cuyos padres, poco o nada tienen que ver con el cultivo de la tierra.

Acabo de terminar administración en sistemas de cómputo, ahorita ya voy para trabajar.52 Estudio asistente ejecutivo en un CONALEP y me gustaría entrar a la normal como educadora, me gustan mucho los niños.53 Trabajo en una papelería con una de mis tías.54 Estudio prepa.55 Estudio en el CONALEP asistente ejecutivo. Mi mamá era secretaria, ahorita ya es desempleada y mi papá, no sé, son separados. Me gustaría ser educadora.56 Mi papá es comerciante, vende pescados fritos enfrente de mi casa. Yo voy a la escuela media superior. Me gusta la computación, me llama mucho la atención.57 Estudio odontología.58 Estudio derecho.59

La carrera tradicionalmente femenina de la educación y la novedosa de computación son, al parecer, las profesiones que más llaman la atención a las jóvenes concursantes de esta edición. Lo cual quiere decir, en primer lugar, que no tienen nada que ver con el ejido ni con el trabajo agrícola; y en segundo, que su paso por el evento no supone para ellas aspiraciones al mundo del modelaje o la actuación, situación distinta en otros concursos de belleza en los que se resaltan otras características más físicas y comerciales. Ellas saben que su físico no vende en el mercado actual de los medios de comunicación y en este certamen se tienen en cuenta otra serie de cuestiones, como el porte, vestido y expresión.

Al parecer, las jóvenes no encuentran una conexión posible entre el concurso y su desarrollo profesional a mediano o largo plazo. No obstante, señalan muchas buenas razones que compensan el tiempo, el dinero y la energía que se requiere:

para conocer a muchas cosas y muchas experiencias…muchos amigos nuevos que nos halagan.60 Para desenvolverme y poder hablar en público, para abrirme más camino en la vida.61 Para desenvolvernos, ser más abiertas, nos llena de alegría y nos hace sentir realizadas.62 Me ayuda mucho para desenvolverme más porque los nervios son fuertísimos, me ayuda a controlarlos. Aparte me da felicidad representar a mi delegación, sus tradiciones.63 Sirve para muchas cosas, para las experiencias, las amistades, valorar el apoyo de los padres.64 Te hace madurar como ser humano, te hace darte cuenta que no eres la única, que existe alguien más que puede ser un poquito mejor que tú, y esto te invita a dar un poquito más de ti, ser más fuerte.65 Desarrollo personal y para seguir las tradiciones de Xochimilco y difundirlas en el país, para que México conozca sus culturas y origen.66

Representar a la delegación, obtener experiencias, adquirir amistades, desenvolverse en público, madurar y realizarse parecen ser los objetivos de las participantes. La cuestión de la experiencia fue muy reiterada, así como la mención de los cursos de psicología que, afirman, les han ayudado a tener mayor control sobre sí mismas, al expresarse frente al micrófono, tanto como al desfilar frente a multitudes.

La figura de la madre

El apoyo familiar es imprescindible, pero especial relieve y significación tiene el de la madre, ya sea como instigadora de que su hija se presente, ya como sucede en la mayoría de los casos, como acompañante y el soporte principal y cercano durante todo el proceso.

Tengo el apoyo de amigos, vecinos y el pueblo de Tulyehualco y mi novio está super emocionadísimo, me apoya muchísimo.67 Los familiares nos han apoyado, nos animan mucho. A mí quien me apoya más es mi hermana.68 Nuestro brazo derecho son los padres para que nos animen para estar en el concurso. A mí es mi mamá quien más me apoya.69 Mis familiares me están apoyando mucho, dicen que soy muy ganadora, me echan muchas porras, han traído cartelones.70 Los familiares primero no saben de qué se trata, pero luego les explicas la tradición y les gusta y me han apoyado, compañeros de la escuela también y mis primos.71

Las madres, que acompañan en todo momento a sus hijas, se muestran orgullosas de la participación de las mismas, como podría suponerse y no sólo están interesadas, sino que confiesan su emoción:

A ver qué se hace, hace un año alcanzó las 30 finalistas. Siento mucha emoción, uno no se explica lo que siente uno, bueno, yo como madre estaba muy emocionada cuando escuché el nombre de mi hija que pasó a las 30 finalistas. Toda su familia la apoyamos mucho. A ver si ahora sí, y tenga un poquito más de suerte.72 Siempre la he dejado libre, apoyándola en todas sus decisiones, la estoy apoyando.73

Las madres, en ocasiones más entusiastas que las jóvenes, califican el evento de “emocionante y agradable” y destacan con frecuencia la protección familiar:

toda la familia la apoya, toda la familia de Xochimilco y de Oaxaca porque mi esposo es de Oaxaca. Creo que les puede servir como superación personal, su desenvoltura ante el público, otras personas no sacamos, nos quedamos así introvertidas.

Mientras que sobre el atuendo señala la misma madre:

le bordé la blusa, toda su ropa está hecha por nosotras, los adornos, su diadema incluso se la hice, cuando supe que era nochebuena [la flor que le tocó a la hija], pues a darle, mi cuñada le dibujó las flores de la blusa y yo las bordé y ella me ayudó. Algunas mamás colaboran, las que tienen tiempo y habilidad también, que son dos cosas, se ven muchas blusas muy bonitas pero compradas, sacaron el billetito y pagarlas, que eso es fácil.74

En este último testimonio se advierte un deje de competencia, entre las madres que confeccionan la ropa y aquellas que la compran. También en la jovencita que señaló que viendo a las otras muchachas un poquito mejor, una se superaba. Sin embargo, fueron casos excepcionales lejos del común de las respuestas obtenidas.

Todas coinciden en un parlamento del orgullo de representar a su respectiva delegación y de continuar la tradición. Si bien se ha de tener en cuenta que se trata de un discurso eminentemente aprendido durante los días de la preparación del evento, ya que las participantes de Xochimilco -es decir, la mayoría- confiesan que no sabían la historia con anterioridad.

Nos dan un curso de historia, es muy bonita la historia de Xochimilco, yo no la conocía, me sorprendí por todas las tradiciones.75 He aprendido la historia de Xochimilco y sus tradiciones.76

Sólo una concursante se refirió directamente al sentido comercial y turístico de la feria y el concurso mismo.

Un año de reinado

A un año de distancia las ganadoras de la edición de 1998, relatan sus experiencias, positivas y gratificantes en su mayoría. Sus funciones de representación en ferias comerciales y eventos culturales. A veces ornato de autoridades, otras, recuerdo de su elección, siempre presencia del triunfo en el concurso.

Nos la hemos pasado muy bien, ha sido un año con muchas experiencias, hemos tenido muchísimos eventos, a la mayoría hemos asistido, han sido unos eventos padres porque conocemos a mucha gente, conocimos lugares que nunca habíamos visitado, o sea ha sido muy padre convivir con tanta gente y convivir con ellas [las otras ganadoras] durante un año ha sido muy bonito.77

Sobre los actos en concreto a los cuales asistieron figuran:

inauguración de ferias, acompañar a la delegada [subdirectora de Turismo] a los eventos que ella tenía que ir, por ejemplo, a la exposición de pintura, o sea cosas así de aquí de Xochimilco y a veces salir de paseo a otras delegaciones.78

Se reitera de nuevo el discurso clave, al parecer, de la tradición, como coro de justificaciones a su papel y función.

La experiencia que me dejó este concurso fue más que nada conocer mis raíces, yo creía conocerlas porque soy originaria de aquí, pero ya el entrar aquí me di cuenta que no sé nada, me permitió conocer más la tradición, la gran riqueza cultural que tenemos y que tenemos que transmitir no solamente aquí en Xochimilco, sino a todos los lugares que se pueda, para que sea reconocida.79

Probablemente haya razones para dudar sobre la autenticidad de la tradición como móvil de la feria, el concurso y la participación de las jóvenes. No obstante, el acercamiento al relato del origen antiguo de la fiesta (no muy veraz, por cierto), bien puede contribuir a que las jóvenes afirmen, por ejemplo, lo siguiente: “…que nos sigan apoyando porque esta cultura es demasiado hermosa y no se debe de perder, ya lleva 214 años y creo que puede seguir”.80

La familia mantuvo el acompañamiento material y afectivo, y como no, la figura de la mamá junto a su hija, reflejándose y superándose ella misma a través de la imagen pública de su retoño, la niña de sus ojos.

Principalmente mi mamá que ella estuvo conmigo tanto en el concurso y todos los eventos que hubo ella fue conmigo y me estuvo apoyando, porque sí es difícil andar arreglándonos, andar trayendo la corona, el estarnos viendo cómo lo hacemos y orientarnos de cómo tenemos que decir las cosas o más que nada cómo debemos también de portar el traje, sí fue muchísimo el apoyo que tuvimos y hasta ahorita nos siguen apoyando.81

Se trata de madres que en ocasiones fueron también concursantes o en algunos casos ganadoras, que se realizan a través de sus hijas, perpetuando su belleza, su energía, su propio ser. A veces otras mujeres de la familia habían participado con anterioridad, como la madre de una de las ganadoras cuyo destino es ver todo por la hija:

Lo comparte muchísimo porque ella también fue ganadora en su tiempo, creo que en 1970, obtuvo el tercer lugar, pero antes el concurso era de 200 participantes. Y pues [a mí] me tocó participar con 80 señoritas, pues también saqué el segundo lugar, se siente igual de contenta pues volvió a revivir lo que ella sintió en su tiempo y comparte la misma felicidad que yo.82

En otro caso más, la concursante expresó:

También mi mamá ha sido la principal en todo, la que siempre ha estado conmigo, la que me ha apoyado más y estoy muy contenta porque en mi familia nada más mi tía había ganado el primer lugar en el 65, ella concursó entre 360 chicas, y pues me apoya, a mi mamá el hecho de que yo haya ganado este año se puso muy contenta.83

Al parecer se pueden incluso formar sagas de reinados, como dinastías hereditarias, pero eso sí electas y fugaces, anuales, con votación y discontinuas, como en el siguiente ejemplo:

En mi caso ha sido ya tradición de mi familia, mis primas han ido concursando año con año, han quedado entre las 30 finalistas, en las 12 finalistas, han sido varios lugares los que han tenido, pero sí ha sido tradición, hace dos años concursó una de mis primas, hace seis años concursó mi hermana, hace diez concursó otra de mis primas, o sea, ya es tradición de mi familia concursar aquí.84

Entre rememoraciones varias, salió a colación el cuestionamiento de un jurado mayoritariamente compuesto por hombres, como ha sucedido en las diferentes ediciones del concurso, cuestión que dejamos anotada para su reflexión. Sonrisas causó la interrogante en torno a la posibilidad de un concurso masculino.

¿Comercio, turismo o tradición?

Mestiza de piel morena
Tonantzin mi madre de dios
quiso que yo naciera
en donde emerge la tierra en flor
mujeres bellas tiene mi tierra
mujeres lindas como la flor
y sus ojitos son dos estrellas
con las que alumbro mi corazón

¿Hasta dónde se trata de la perpetuación de la tradición guiada por el mantenimiento y reproducción de una identidad indígena o mestiza, en todo caso comunitaria y local? y ¿hasta dónde es una revivificación actual guiada por intereses políticos al interior de la comunidad, económicos, o turísticos como imagen exterior? Si los remotos orígenes de la tradición no están tan claros, o en todo caso, difíciles de comprobar, se puede pensar en una invención de la misma, o en todo caso, para que no suene tan fuerte, una reinterpretación funcional sobre la consideración de ciertas festividades y actividades del pasado.

En el caso de La flor más bella del ejido en Xochimilco, famoso evento en el ámbito nacional e internacional -según las opiniones-, queda claro que a pesar de ciertos discursos, documentos e incluso canciones como las que hemos utilizado en estas páginas, el origen de dicha actividad no es propiamente del lugar; es más, la ubicación ha variado en diversas ocasiones: ahí está la primera confusión, o como quiera llamarse. Esto en cuanto a la feria en general. Primero, no hay pruebas que la enlacen con la época prehispánica. Segundo, se la puede relacionar con la festividad religiosa colonial y evento comercial con cierto atractivo turístico que llega hasta la actualidad.

Si bien se dice que la elección y coronación de La flor es tradicional, su origen supuestamente indígena es algo incierto, pues entonces se trataba de la ofrenda (sacrificio) de una joven a la diosa de la fertilidad. Es en la Colonia cuando hay indicios más claros de la existencia de la festividad, cuando las autoridades eclesiásticas de la época la hicieron coincidir con el solsticio de primavera, fecha en que al parecer tenía lugar la mencionada ofrenda. Pero no será hasta inicios del siglo XX cuando ya se puede hablar del concurso en sí como embrión originario del que se celebra en nuestros días.

Se trata de la importación de una costumbre de otro lugar y el acogimiento y apropiación de la misma, como suya por parte de la comunidad. Los discursos en torno a las tradiciones antiguas xochimilcas, y sin poner en duda la veracidad de las mismas, no son correctos en el caso que nos ocupa. La feria y la elección de La flor en Xochimilco es así una tradición importada y data de 1955, a pesar, como decíamos, de algunas declaraciones o escritos que pueden crear cierta confusión, o que en todo caso no son coherentes en su contenido:

Xochimilco es sin lugar a dudas, cuna y baluarte de costumbrismo y tradiciones, tradiciones y costumbrismo que ni la acción corrosiva del tiempo, ni el cambio de nuestras costumbres en ocasiones demasiado modernas, han logrado borrar o deteriorar uno de los valores de nuestra raza: sus tradiciones. Y una de las tradiciones de Xochimilco, entre el inmenso arsenal, entre los incontables tesoros que guarda el arcón de su historia y sus tradiciones, es la fiesta de “La flor más bella del ejido” como se le conoce actualmente. Sin embargo, esta fiesta popular ha sufrido cambios tanto de nombre como de ubicación, pues antiguamente a esta fiesta se la llamaba “Del Viernes de Dolores” por celebrarse esta fiesta una semana antes de la Semana Santa; el otro nombre que tuvo esta fiesta fue “Fiesta de las Amapolas” por la abundancia de flores especialmente amapolas de las cuales se hacía derroche, sobre todo en las guirnaldas de concursantes y triunfadores, y que muchas veces esas guirnaldas adornaban los cuellos de algunos funcionarios o personajes de aquella dorada época.85

En alguna etapa también fue conocida como “Fiesta de la Primavera”, pues al poco tiempo de su realización iniciaba dicha estación. Y también como “Fiesta campesina” y “Feria de la flor” en el tiempo de la Colonia.86 Es cierto el mantenimiento de antiguas tradiciones en la comunidad de Xochimilco, como el Niñopan, Xaltocan, Nuestra Señora de los Dolores.87 Festividades todas ellas donde se ve la impronta religiosa de este pueblo y la hibridación cultural tan notable en aspectos tales como la arquitectura o los santos.88

Por todo esto, se puede derivar que la invocación histórica, centenaria, guarda relación con la justificación de la celebración en sí, y especialmente su intención de conservación y reproducción; se trata de un discurso aglutinador e identitario hacia el centro de la comunidad, como veíamos en el primer y tercer apartado de este escrito, y legitimador comercial, económico y turísticamente hablando,89 como dejamos entrever en el segundo. La perspectiva de la celebración queda clara en entrevistas realizadas a representantes delegacionales, que por motivos de extensión no vamos a recoger en estas páginas. Únicamente cabe mencionar que en la convocatoria de 1999, se contabilizó una asistencia de más de cincuenta mil visitantes a la feria, y no hay que olvidar que uno de los atractivos centrales de la misma es sin duda el concurso La flor más bella del ejido,90 y su carácter “tradicional”.

Las actividades lúdicas y ceremoniales son comunes y populares a todo lo largo y ancho del país, su variedad y riqueza cultural las hacen inabarcables, sin embargo, algo las une, y es la multidimensionalidad de sus significados. Condensan, por así decirlo, un entramado profuso y complejo de dimensiones, y su estudio puede desentrañar intereses superpuestos a identidades o costumbres que legitiman convocatorias con intenciones promocionales, económicas, e incluso, políticas. Toda vez que se trata en cierto modo de un discurso de la sociedad sobre sí misma.91 Así como las ferias “tienen que ver, en primera instancia, con el comercio de mercaderías, con la diversión y con la celebración”, su estudio

significa analizar el discurso que la sociedad elabora sobre sí misma; la palabra pronunciada de los que somos. Discurso y palabra que emana del imaginar, del soñar, del recordar.92

También podemos afirmar que la elección de la reina se torna central en dicho evento ya que reúne una serie de características que son de alguna manera el exponente resumido de la imagen que el pueblo desea mostrar, y quizás también con la que se quisiera identificar, de manera interclasista pero bajo la bandera de la endogamia o el movimiento centrípeto en el plano étnico-local-cultural. Un signo de lo que se anhela ser y de lo que se es por parte de la comunidad, un discurso hacia el exterior para el paseante y el consumidor. Un crisol que engarza visiones diversas, diferentes intenciones y dimensiones polivalentes que se complementan, traslapan y fusionan en la elección y coronación de la belleza étnica sin par. Un conglomerado de construcción y representación social, la creación y recreación de universos simbólicos,93 válidos para reforzar identidades en el sentido de identificarse hacia adentro y diferenciarse hacia fuera, cohesionador social y representación cultural.

El ejemplo de La flor más bella del ejido, muestra cómo una feria y el concurso de su reina, es un evento actual que forma parte de un antiguo ritual, con relativas y supuestas raíces históricas, con el sentimiento de sus participantes y público en general, pero refuncionalizado e instrumentalizado por las autoridades políticas locales y bajo intereses comerciales, turísticos y económicos, fundamentalmente, sin por ello negar la parte lúdica, y hasta cierto punto cultural, de la fiesta, el estallido de luz, color y alegría que anualmente se desparrama en Xochimilco unos días antes de Semana Santa.

Significaciones socioculturales

Aclaramos que es más invención94 que una reproducción histórica, sin negar algunas características y actividades que hunden sus raíces en el pasado colonial (que no indígena) y de la época independiente de otros lugares distintos de la Ciudad de México, esto es, se trataría de una importación. No se niega el carácter fuertemente comunitario de la celebración, únicamente se cuestiona su explicación y legitimación de costumbre centenaria, indígena y local.

Es claro que dicha justificación tiene que ver con una estrategia política: el ¿por qué? y el ¿para qué? que apuntábamos con anterioridad. A nuestro modo de entender priman significaciones que tienen que ver con intereses relacionados con la necesidad de cohesión social y especialmente político-administrativa por parte de las autoridades delegacionales ante un pueblo con fuertes tradiciones comunitarias y no fácilmente doblegables. Intereses políticos estratégicos que se entrelazan con una necesidad local de perpetuar sus lazos comunitarios ante el embate de la extensión de la mancha urbana y la modernidad.

Ambos -autoridades y comunidad- comulgan con el mismo discurso legitimatorio de la tradición antigua. Y ambos también, en consenso, por lo menos ante este evento, trabajan por los intereses económicos inmediatos (ganaderos, agrícolas, floricultores, comerciales) y realizan una apuesta turística de más largo alcance.

El turismo llama la atención pues se carece de infraestructura y los visitantes foráneos en su mayoría suelen ser capitalinos o de los alrededores de la localidad, pese a la proyección nacional que se desea dar (como su inserción en medios de comunicación en los últimos tiempos o su difusión a través de agencias turísticas).

Recapitulando, los intereses económicos, productivos, comerciales y turísticos, son parte de la base de la feria, cuyo máximo exponente es La flor más bella del ejido, que de hecho le da nombre. Sin embargo, lo central es la estrategia político-comunitaria de cohesión y de reproducción identitaria en aras del pacto y consenso que invoca el discurso legitimatorio de la tradición.

Por supuesto, todo ello sin olvidar el aspecto psicosocial y emocional del asunto: los sentimientos que se sienten (valga la redundancia) y expresan en este rito anual, y que se congregan y condensan el día de la selección y coronación de La flor. En esta fecha las jóvenes, sus familiares,95 la comunidad y las autoridades comulgan juntos; los afectos e intereses palpitan entremezclados, las pasiones se desbordan y vuelven a su cauce.

La autoridad organiza, la comunidad colabora, y una joven hija del pueblo, ya no campesino ni ejidatario, que quiere ser maestra o técnica en computación, es elegida para representar a la mujer campesina, indígena o mexicana, un mito que a fuerza de repetirse, como el de la tradición, adquiere visos de verdadero.

Bibliografía

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Vázquez Santa Ana, Higinio, Fiestas y costumbres mexicanas, México, Juan Pablos, 1953.

Entrevistas 1998

Catalina Vaca de la Subdirección de Educación Pública de la Delegación Xochimilco (integrante de la organización)

Fabiola González Vázquez (concursante de 18 años)

Isabel Mendoza Ramírez (concursante de 20 años)

Yadira Escobar Jiménez (concursante)

Rosa María Ruiz Vidau (concursante)

Karina Aguilar Tejeda (concursante de 15 años)

Ana Orozco Pradera (concursante de 16 años)

Melia Estívaliz Pérez Leyva (concursante de 21 años)

Blanca Amigdalia López Contreras (concursante de 20 años)

Remedios Vázquez Guevara (madre de concursante)

Luvina Leyva Montes (madre de concursante)

Ángela Contreras Galván (madre de concursante)

Entrevistas 1999

Entrevistas a ganadoras del año 1998:

Francia Neli Santamaría Nájera (19 años)

Miriam Ivet Palacios Fuentes (18 años)

Jeni Tabero Velázquez (16 años)

Autoras: Anna M. Fernández, Universidad Autónoma Metropolitana/Xochimilco.; Lilia Venegas A., Dirección de Estudios Históricos, INAH. Este texto forma parte del proyecto “Las reinas en las festividades tradicionales mexicanas”, apoyado por el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales/FONCA. Del mismo resultaron dos manuscritos de libros: La flor más bella del ejido. Invención, tradición, transformación (sobre Xochimilco) y Las ferias y sus reinas (sobre Landa de Matamoros (Querétaro), Ocotepec (Morelos), Santa Ana Chiautempan (Tlaxcala) y Zacatecas (Zacatecas).

  1. Para ello se cuenta con material de archivo diverso, proporcionado por la Subdelegación de Desarrollo Social, la Subdirección de Educación y Turismo de Xochimilco; así como del Centro de Información y Documentación de Xochimilco de la UAM/X. Con entrevistas realizadas in situ a las participantes en el concurso en su edición de 1998 -que fue el 213 aniversario según reza en su documentación- y a sus familiares y amigos, así como a personas organizadoras de dicho acto, en esa misma fecha se llevó a cabo también observación participante. Con posterioridad (1999) se entrevistó a las tres ganadoras del certamen, y prosiguió el trabajo de campo. []
  2. Las excepciones son el libro de Arturo Santamaría Gómez, El Culto a las Reinas de Sinaloa y el Poder de la Belleza, 1999, y un interesante artículo de Carlos Monsiváis, “La Flor más bella del ejido: aunque nací en Xochimilco mi corazoncito también sabe amar”, en Proceso, 29 de abril de 1984. []
  3. Eric Hobsbawm y Terence Ranger (eds.), The invention of tradition, 1987. []
  4. Boletín de prensa, “La flor más bella del ejido 1990”, 1990, p. 2. []
  5. Anónimo, “Flor más bella del ejido”, s.f. []
  6. Anónimo, “Historia”, 1990. []
  7. Boletín informativo, “Fiesta de la flor más bella del ejido”, texto mecanografiado, 1995, p. 1, José Farías Galindo, Xochimilco, 1984a. []
  8. “Xochimilco 1998. La flor más bella del ejido”, folleto informativo de la feria, 1998. []
  9. La flor más bella del ejido s.f. la flor más bella del ejido, documento mecanografiado. []
  10. José Farías Galindo, La flor más bella del ejido, documento mecanografiado 1984b, p. 3. []
  11. Antecedentes históricos, “Antecedentes históricos. La flor más bella del ejido”, documento mecanografiado, 1996. []
  12. Flor más bella del ejido s.f. Flor más bella del ejido, documento mecanografiado. []
  13. Historia, “Historia”, documento mecanografiado, 1990. []
  14. Xochimilco significa en náhuatl “en las sementeras de las flores” desde que la primera tribu se asentó en el lugar allá por 1256 (nota de las autoras). []
  15. Boletín de prensa, “La flor más bella del ejido 1990”, texto mecanografiado, 1990. []
  16. José Farías Galindo, Xochimilco, México, 1984a. []
  17. INEGI, Anuncio estadístico del D.F., México, 1993. []
  18. Monografía, 1996… []
  19. Sergio Cordero Espinosa, Flor más bella del ejido, mecanografiado, 1989, p. 36. []
  20. Ibidem, p. 37. []
  21. Ibidem, p. 38. []
  22. Ibidem, p. 40. []
  23. José Farías Galindo, Xochimilco, 1994. []
  24. Subdirección de Turismo, “Xochimilco 1998. La flor más bella del ejido”, folleto informativo de la feria. México-Xochimilco: Subdelegación de Desarrollo Social, Subdirección de Turismo, 1998. []
  25. Convocatoria 1998, “La flor más bella del ejido. De la calificación. Del mensaje”, folleto informativo de la convocatoria, México-Xochimilco: Subdelegación de Desarrollo Social, Subdirección de Turismo. []
  26. Entrevista con Catalina Vaca, funcionaria de la Subdirección de Educación Pública de la Delegación. []
  27. Idem. []
  28. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  29. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  30. Entrevista con Yadira Escobar Jiménez, concursante. []
  31. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  32. Entrevista con Melia Estívaliz Pérez Leyva, concursante. []
  33. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  34. Entrevista con Yadira Escobar Jiménez, concursante. []
  35. Entrevista con Rosa María Ruiz Vidau, concursante. []
  36. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  37. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  38. Entrevista con Yadira Escobar Jiménez, concursante. []
  39. Entrevista con Rosa María Ruiz Vidau, concursante. []
  40. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  41. Entrevista con Melia Estívaliz Pérez Leyva, concursante. []
  42. Entrevista con Blanca Amigdalia López Contreras, concursante. []
  43. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  44. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  45. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  46. Entrevista con Ana Orozco Pradera, concursante. []
  47. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  48. Idem. []
  49. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  50. Entrevista con Melia Estívaliz Pérez Leyva, concursante. []
  51. Entrevista con Blanca Amigdalia López Contreras, concursante. []
  52. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  53. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  54. Entrevista con Yadira Escobar Jiménez, concursante. []
  55. Entrevista con Rosa María Vidau, concursante. []
  56. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  57. Entrevista con Ana Orozco Pradera, concursante. []
  58. Entrevista con Melia Estívaliz Pérez Leyva, concursante. []
  59. Entrevista con Blanca Amigdalia López Contreras, concursante. []
  60. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  61. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  62. Entrevista con Rosa María Ruiz Vidau, concursante. []
  63. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  64. Entrevista con Ana Orozco Pradera, concursante. []
  65. Entrevista con Melia Estivaliz Pérez Leyva, concursante. []
  66. Entrevista con Blanca Amigdalia López Contreras, concursante. []
  67. Entrevista con Isabel Mendoza Ramírez, concursante. []
  68. Entrevista con Yadira Escobar Jiménez, concursante. []
  69. Entrevista con Rosa María Ruiz Vidau, concursante. []
  70. Entrevista con Karina Aguilar Tejeda, concursante. []
  71. Entrevista con Blanca Amigdalia López Contreras, concursante. []
  72. Entrevista con Remedios Vázquez Guevara, mamá de una concursante. []
  73. Entrevista con Luvina Leyva Montes, mamá de una concursante. []
  74. Entrevista con Ángela Contreras Galván, mamá de una concursante. []
  75. Entrevista con Fabiola González Vázquez, concursante. []
  76. Entrevista con Rosa María Ruiz Vidau, concursante. []
  77. Entrevista con Francia Nelly Santamaría Nájera, primer lugar 1998. []
  78. Idem. []
  79. Entrevista con Miriam Ivet Palacios Fuentes, segundo lugar 1998. []
  80. Entrevista con Jeni Tabero Velázquez, tercer lugar, 1998. []
  81. Entrevista con Miriam Ivet Palacios Fuentes, segundo lugar, 1998. []
  82. Idem. []
  83. Entrevista con Francia Nelly Santa María Nájera, primer lugar, 1998. []
  84. Entrevista con María Ivet Palacios Fuentes, segundo lugar, 1998. []
  85. Flor más bella del ejido, s.f. Flor más bella del ejido, documentos mecanografiados. []
  86. Boletín informativo, “Fiesta de la flor más bella del ejido”, texto mecanografiado. []
  87. José Farías Galindo, Xochimilco, México, DDF, 1984. []
  88. Rodolfo Cordero López, Xochimilco y sus tradiciones, manuscrito mecanografiado, 1986. []
  89. Carlos Monsiváis hace alusión al “mensaje turístico” emitido por las concursantes en una interesante crónica del concurso en 1984. []
  90. Guillermo Nolasco, “La flor más bella del ejido”, en Mayahuel, Gaceta informativa de la diputación federal, Distrito XVIII, núm. 12, México, 1999. []
  91. Jorge A. González, Más culturas, 1994. []
  92. Ibidem, pp. 189-225. []
  93. Peter Berger y Thomas Luckman, La reconstrucción social de la realidad, Buenos Aires, 1996. []
  94. Eric Hobsbawn y Terence Ranger (eds.), The invention of tradition, 1987. []
  95. Ya se ha dejado claro el peso de la familia como apoyo, y el particular papel de la madre de la concursante en todo este asunto. Las relaciones de parentesco también están presentes. Pero lo que más llama la atención son las redes de concursantes y ganadoras, en su caso, que forman verdaderas dinastías. Por motivos de espacio no vamos a profundizar sobre afectos, sentimiento, familia y dinastías de Las flores. []

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